Dónde comer en Olmedo nunca será un problema pues esta insigne villa vallisoletana ofrece al visitante numerosos lugares donde degustar la tradicional cocina castellana. Y tampoco nos defraudara su patrimonio histórico, abundante en románico y gótico mudéjar y aderezado por un buen conservado entramado urbano amurallado. Y nada mejor que pasar un noche en su balneario para acabar una buena jornada turística.

Pero, como ocurre con otras poblaciones al sur del río Duero, la historia de Olmedo entre el reino visigodo y el siglo XI es prácticamente una incógnita. ¿Cuáles son los orígenes de esta población? ¿En qué momento surge esta villa que tan importante fue en la Plena Edad media?

Nada se sabe de Olmedo hasta el reinado de Alfonso VI. Podemos suponer que, como en otros lugares al sur del Duero, el reino de León avanzó sus fronteras hacia esta zona tras la victoria en la batalla de Simancas (939), al igual que es probable que se ocuparan fortalezas como Portillo o Íscar.

Sin embargo, si esto fue así, poco duró ese dominio pues las campañas de Almanzor entre los años 977 y 1002 desbarataron todas las posiciones al sur del Duero del reino de León. La zona se sumió, de nuevo, en un paréntesis histórico del que no despierta hasta que Alfonso VI de Castilla y León conquista la ciudad de Toledo y logra asegurar definitivamente estas tierras frente a las incursiones musulmanas.

Antes de que acabe el siglo XI, ya tenemos noticias de Olmedo. El obispo Rodrigo Jiménez de Rada en su crónica histórica De rebus Hispania, cita expresamente a Olmedo como una de las poblaciones repobladas por Alfonso VI junto a Íscar, Coca, Cuéllar y Medina del Campo entre otras.

Suele citarse el año 1090 como la fecha de entrada a la historia de Olmedo. Por esas fechas el conde Raimundo de Borgoña debió de repoblar la zona y donó Olmedo a la diócesis palentina. El 31 de marzo de ese año, Alfonso VI confirma los límites fijados por su padre Fernando I para la diócesis palentina siguiendo el mismo sistema de enumerar los alfoces incluidos en la misma. Se suman ahora algunos al sur del Duero, donde a Peñafiel y Portillo se añaden los de Sieteiglesias, Olmedo y Arévalo, señalando así los nuevos avances de la repoblación. Aunque sobre este documento existen serias dudas sobre su manipulación, lo que sí es cierto es que, por esta época, Olmedo es ya parte integrante y viva del reino de León.

El 29 de noviembre de 1125 una bula del papa Honorio II confirmaba la anterior y añadía todavía al elenco de lugares de la diócesis palentina los siguientes: Cuéllar, Íscar, Coca, Lobingos, Arévalo y Olmedo. En 1130 parece que la jurisdicción diocesana de Palencia sobre Olmedo y Arévalo iba a consolidarse definitivamente cuando Alfonso VII, el 24 de abril, confirma la donación que su padre el conde Raimundo de Borgoña había hecho a la iglesia palentina de las villas de Olmedo y Arévalo: “facio cartam donationis. . . de Areualo et de Ulmedo, quas pater meus, comes Raimundus, palentine ecclesie dedit “. Esta donación va más allá de la mera jurisdicción eclesiástica sobre Olmedo y Arévalo; lo que se entrega a la sede palentina es el señorío dominical y jurisdiccional civil sobre ambas villas.

El 24 de junio de 1143 Olmedo pasa a pertenecer al obispado de Ávila. En el transcurso de este siglo XII se convertiría en capital de una Comunidad de Villa y Tierra y se le concedió el fuero de Roa.

Con su nacimiento, Olmedo comienza la construcción de su muralla, conservada aún hoy en día en alrededor de un tercera parte de su longitud total y dos de sus accesos; y algunas de sus iglesias y monasterios más antiguos se construyen en estilo románico, pero con factura mudéjar, como es el caso de la iglesia de la Trinidad, la de Santa María de la Vega, etc.

Arco de San Miguel en la muralla de Olmedo
Arco de San Miguel en la muralla de Olmedo

Y, seguramente, hubo una fortificación allí donde hoy en día se levanta la iglesia de Nuestra Señora del Castillo. La leyenda asegura que desde este emplazamiento partía un túnel que llegaba hasta la fortaleza de San Silvestre, también desaparecida.

Iglesia de Nuestra Señora del Castillo de Olmedo
Iglesia de Nuestra Señora del Castillo de Olmedo

La Virgen de la Soterraña

Nos dice la leyenda que la villa de Olmedo fue tomada a los musulmanes tras una dura lucha. El día antes de que Alfonso VI lograra conquistar la villa, se le apareció una virgen y le anunció que la batalla del día siguiente le iba a ser favorable.

Tras la victoria, mandó buscar la imagen de la virgen, hasta que la encontró en un pozo soterrada o enterrada, de ahí viene el nombre de Virgen de la Soterraña.

Hoy en día la virgen de la Soterraña está en la cripta que lleva su nombre bajo la iglesia de San Miguel y se ha convertido en la patrona de Olmedo.