Localización: En la cima de El Castillo, El Castro o Castrosiero, cerca del despoblado de Siero, en la localidad de Valdelateja (Burgos)

Parte sur ermita de Santa Centola y Elena
Parte sur ermita de Santa Centola y Elena

Estilo y época: No existe un completo acuerdo sobre su cronología. Íñiguez en 1934 la describe como de época visigoda de los siglos VI o VII por las semejanzas constructivas con Quintanilla de las Viñas. Posteriormente, tras conocerse (en el 1955) la fecha de fundación escrita en la lápida (782 o 792) retrasa su datación al siglo VIII. Camón (1963) la data en el siglo IX por la tipología de los arcos de herradura y el ábside rectangular. También Kingsley (1980) y Caballero (1994) por la técnica constructiva.

Estado: Restaurado por última vez en el año 2004. Se actuó sobre la techumbre, que anteriormente era de uralita y teja y estaba en muy mal estado1.

Descripción

Planta de la ermita de Santa Centola y Elena de Castrosiero
Planta de la ermita de Santa Centola y Elena de Castrosiero

La iglesia, construida con mampostería y sillarejo, algunos de los cuales son de toba, se compone de dos estancias: una nave rectangular y un ábside cuadrado .La nave, de 5,25 m. de largo por 4,07 m. de ancho, tiene una especie de banco corrido en sus dos laterales. El piso actual no es original y fue transformado en el año 2004. El ábside de 2,17m. de largo por 2,40 m. de ancho. Está cubierto por una bóveda de cañón en forma de herradura.

En el muro que lo separa de la nave hay un arco de herradura al modo visigodo (prolongado 1/3 de su radio) sustentado en dos imposturas incrustadas en el muro. Además, hacia el lado de la nave, el muro tiene dos pequeños altares, uno a cada lado del arco.

Interior de la ermita de Santa Centola y Elena
Interior de la ermita de Santa Centola y Elena
Interior de la ermita de Santa Centola y Elena
Interior de la ermita de Santa Centola y Elena

La única iluminación original proviene de una ventana en el ábside, en forma de aspillera, con paralelismos con otras ventanas prerrománicas. La ventana, muy estrecha, tiene un arco de herradura y una inscripción en su parte exterior.

En ella se lee Frelenandvs et Gvtina entre dos cruces con el alfa y el omega. Se tratan de sus patrocinadores, Fernando y Gutina o Godina, posiblemente su esposa. Debajo, en peor estado de conservación, se puede leer una fecha: Era DCCCXX¿X? (era hispánica 820 u 830, año 782 o 792).

A la derecha aparece una decoración vegetal en forma de árbol. Esta decoración es más parecida a otros ejemplos del arte de repoblación o prerrománico que al visigodo.

Ábside de la ermita de Santa Centola y Elena
Ábside de la ermita de Santa Centola y Elena
Ventana prerrománica e inscripción de fundación de la ermita de Santa Centola y Elena
Ventana prerrománica e inscripción de fundación de la ermita de Santa Centola y Elena

Actualmente también existe iluminación por la puerta de la nave, pero no es original. La actual espadaña se construyó en una actuación realizada en los año 70 con materiales de la época que en el 2004 fueron restaurados. El techo, tras haber sido reparado en los años 50, estaba en muy mal estado, incluso con zonas cubiertas con uralita. Fue completamente sustituido por una techumbre de madera y teja en el año 2004.

Fachada oeste Santa Centola y Elena
Fachada oeste Santa Centola y Elena

El ara del altar y el disco de piedra

En su interior se encontraron dos piezas de arte litúrgico mozárabe que actualmente se encuentran en el Museo Arqueológico de Burgos:

  • Un ara del altar mayor. Datada en el siglo VIII, se trata de un bloque cuandrangular de piedra caliza blanca, de 8,5x38x20 centímetros.

Consta de una serie de líneas incisas que discurren paralelas a las aristas de la pieza y sirven para enmarcar cada una de sus caras. La visión principal corresponde a la superficie posterior, en cuyo centro se ha practicado una oquedad o loculus de forma rectangular con un pequeño rebaje para ajustar una tapa hoy perdida.

Alrededor de este hueco se disponen una serie de motivos que son quizás los elementos más interesantes de la pieza. En la parte superior se puede leer la inscripción: CIPRIANVS FECIT en caracteres mayúsculos con rasgos visigóticos. A la izquierda del loculus figura una cruz patada de gruesos brazos con un vástago en la parte inferior. Del travesaño horizontal de la cruz penden las letras alfa y omega.

En el lado derecho aparece un motivo de más difícil interpretación; consiste un rectángulo de cuyos ángulos interiores salen pequeños triángulos que apuntan hacia el centro. Precisamente en este punto está grabada una línea con bucles entrelazados que se ha visto como una rúbrica o un laberinto.

La función de esta pequeña pieza era la de servir de ‘ara de altar’. Desde los tiempos remotos del cristianismo existía la costumbre de celebrar la misa sobre las tumbas de los mártires, costumbre que fue convertida en norma por varios concilios y que se mantiene hasta nuestros días. De hecho, el acto central de la ceremonia de dedicación de una iglesia es la deposición de las reliquias en el altar.

Esta es la función del loculus central de esta pieza, a veces designado con la expresiva palabra de sepulchrum. Hoy está vacío, pero en él se albergarían fragmentos de los restos de algún santo, preferiblemente mártir, quizás envueltos en una tela rica o en una cajita o lipsanoteca, de las que existen notables ejemplos en varias iglesias de la provincia burgalesa, como las Covarrubias y Tartalés de Cilla.

Tanto la inscripción como la cruz grabadas proporcionan también información interesante sobre esta ara de altar. La cruz patada con un vástago a modo de insignia procesional es un motivo frecuente en el arte hispano de la época altomedieval. En ocasiones se ha ligado con la monarquía visigoda, como una especie de emblema real que posteriormente adoptarían los reinos cristianos septentrionales a partir del siglo VIII. En cualquier caso representa a Cristo con un sentido apocalíptico indicado por las letras inicial y final del alfabeto griego.

El nombre de Cipriano que aparece inscrito puede hacer referencia a la persona que fabricó el objeto, pero es más probable que se refiera a quien la donó a la ermita de las Santas Centola y Elena de Siero junto al río Rudrón.

Ara de altar de la ermita de Santa Centola y Elena
Ara de altar de la ermita de Santa Centola y Elena
  • Disco de piedra con una cruz y el alfa y el omega.
disco liturgico mozarabe de la ermita de las santas centola y elena de siero 20140423 1450952427

La tradición de las santas Centola y Elena

Cuenta la tradición que, allá por el siglo III, quizás en época de Diocleciano, santa Centola era hija de un alto dignatario romano. Al enterarse de que su hija profesaba la fe cristina, ordenó apresarla, por lo que Centola huyó y se refugió en Siero. Pero el procónsul logró apresarla y se la entregó al prefecto Eglesio para que la interrogará y castigará.

Eglesio torturó a la santa de varias maneras: con varas de hierro, con peines de metal… pero de ninguna forma logró que Centola abjurara de su fe. Eglesio, muy irritado, la cortó los dos pechos y la encerró, esperando que muriera desangrada. Al ver que no fallecía, Eglesio envió a varias mujeres que, fingiendo piedad por ella, la incitaban a volver a los antiguos dioses. Pero Centola seguía sin mostrar signos de renuncia y así lo expresaba con vehemencia. Y entonces, Eglesio ordenó cortar la lengua de Centola.

Poco después apareció otra joven, santa Elena, que visitaba con frecuencia y consolaba a Centola ya que también era cristiana. Y estando Elena con Centola, Centola, aun sin lengua, logró hablar y la avisó de que ambas alcanzarían el martirio muriendo decapitadas. Y así fue. Eglesio, cansado e irritado, ordenó la decapitación por espada al verdugo Dacinio, dicen las leyendas que en el año 304. El lugar donde esto ocurrió se encuentra señalado en la actualidad por un monumento, cerca de la fachada norte de la ermita. La leyenda cuenta que si se moja esta roca con un trapo mojado, se teñirá de rojo por la sangre derramada por las santas.

Monumento a la degollación de las santas Centola y Elena en las cercanías de su ermita
Monumento a la degollación de las santas Centola y Elena en las cercanías de su ermita

Los cuerpos de ambas santas fueron conservados en la ermita hasta el año 1317. En ese momento el obispo de Burgos, Gonzalo de Hinojosa, ordenó su traslado hasta el altar mayor de la catedral de Burgos, al encontrarse el lugar ya deshabitado, aunque dejó sendas cabezas en la ermita para consuelo de los habitantes de la zona.

La celebración de las santas Centola y Elena era tradicionalmente el 4 de agosto, pero a partir del siglo XIV se cambió al 13 de agosto.


1. Se puede consultar el proceso de restauración en http://ashaer.valdelateja.com/Acti2004/ActividadesRevista2004.htm