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La leyenda de la batalla de Calatañazor: «Cuando Almanzor perdió el tambor»

por Javier Iglesia Aparicio
13 comentarios 257 visitas 8 min. de lectura
Castillo de Calatañazor. El lugar de la leyenda de la batalla de Calatañazor

Todos hemos escuchado alguna vez que Almanzor, quien fue el azote de los reinos cristianos entre los años 977 y 1002, fue derrotado en la batalla de Calatañazor. Almanzor realizó decenas de campañas de conquista, sometimiento y saqueo y nunca fue vencido por las tropas de los distintos reinos y condados cristianos. No es de extrañar que su muerte, acaecida en el año 1002 en Medinaceli, fuera el origen de alguna leyenda.

La leyenda de la batalla de Calatañazor: «Cuando Almanzor perdió el tambor»

Así se cuenta que Almanzor, tras haber asolado Galicia y haber profanado Santiago de Compostela, se encaminó hacia Castilla. Pero las tropas del rey Bermudo II de León y del conde García Fernández de Castilla le salieron al paso en la localidad de Calatañazor (Soria). El enfrentamiento fue duro, encarnizado, y murieron miles de musulmanes y al llegar la noche Almanzor, comprendiendo que no podía vencer, se dio a la fuga. Al día siguiente, las tropas cristianas fueron hacia el campamento enemigo pero lo encontraron vacío aunque repleto de botín.

La batalla de Calatañazor sería, por tanto, la primera derrota y, a la vez, la última batalla de Almanzor. Y algo admirable ocurrió después: desde el mismo día de la derrota, un hombre, que parecía pescador, se lamentaba en las calles de Córdoba en castellano y en árabe exclamando: «En Calatañazor perdió Almanzor el tambor», lo que viene a significar que Almanzor perdió su alegría, pues había sido derrotado por primera vez. La figura aparecía y desaparecía y cuentan que seguramente se trataba del diablo que lloraba el desastre de los musulmanes. Desde ese día, Almanzor no quiso ni comer ni beber y acabó por morir en la ciudad de Medinaceli, donde fue sepultado.

Efigie de Almanzor en Calatañazor
Efigie de Almanzor en Calatañazor

 

El hecho histórico

Realmente Almanzor no fue derrotado ni en la batalla de Calatañazor ni en ninguna aceifa por los reyes de León o los condes de Castilla. Tampoco ninguna de las campañas de Almanzor ocasionó un enfrentamiento lo suficientemente importante en Calatañazor para que aparezca en las fuentes históricas fiables y contemporáneas o más cercanas a los hechos.

La última campaña de Almanzor se desarrolló en el año 1002 siendo rey Alfonso V de León y conde de Castilla Sancho García. Esa campaña se dirigió desde Clunia (Coruña del Conde), pasando por la Sierra de la Demanda, hasta Canales de la Sierra y San Millán de la Cogolla, monasterio que fue arrasado. A su vuelta, Almanzor vio agravada su artritis gotosa y acabó por fallecer en la ciudad de Medinaceli, el 9 de agosto. Fue sepultado en esa misma ciudad.

Las fuentes de la leyenda de la batalla de Calatañazor

La leyenda de la batalla de Calatañazor se empezó a gestar a partir del siglo XII. La Crónica Najerense es la primera en introducir hechos legendarios:

«En el año decimotercero de su reinado, después de muchas y horribles matanzas de cristianos, luchando con dicho conde Sancho y dándose a la fuga, reventó por medio y murió en la villa llamada Grajal y fue sepultado en Medinaceli el año 1002. Más tarde ocultamente arrebatado, fue trasladado.»

Comienza con un evidente error. El año 1002 no era el decimotercero del gobierno de Almanzor. Además supone que tuvo un combate contra el conde Sancho García, cuando el último enfrentamiento conocido fue la batalla de Cervera, en el año 1000, y que fue una victoria musulmana. También yerra en localizar en Grajal la muerte de Almanzor y en mencionar el traslado de su cuerpo de forma oculta. Almanzor murió y fue sepultado en Medinaceli y no se trasladó su cuerpo a ningún otro lugar.

La leyenda de la batalla de Calatañazor continuará engrandeciéndose, ya en el siglo XIII, en el Chronicon Mundi, escrito por el obispo Lucas de Tuy en torno al 1238:

«Como Almanzor saliese de Galicia y quisiera asolar de nuevo las fronteras de Castilla, le salió al encuentro con un gran ejército en un lugar llamado Calatañazor donde trabando el combate cayeron muchos miles de sarracenos y si la noche no acabase con el día el mismo Almanzor hubiera sido apresado. Sin embargo, durante el día no pudo ser vencido y llegada la noche se dio a la fuga con los suyos.

Al día siguiente el rey Vermudo ordenó formar las tropas para al llegar el crepúsculo del día luchar con el ejército sarraceno. Pero al avanzar hacia el campamento musulmán solo encontraron las tiendas fijas con abundante botín. El conde García Fernández, habiendo perseguido a los sarracenos, acabó con una gran multitud de ellos.

Y algo admirable ocurrió, el mismo día que Almanzor perecía en Calatañazor, cierto hombre que parecía un pescador se lamentaba ya en idioma árabe ya en español exclamando: ” En Calatañazor perdió Almanzor el tambor”, lo que en latín quiere decir, que en Calatañazor perdió Almanzor el tímpano o el sistro, es decir, su alegría. Acudían a él los infieles de Córdoba y al acercarse la figura se desvanecía ante sus ojos para reaparecer en otro lugar repitiendo la misma lamentación. Creemos que se trataba del diablo que lloraba el desastre de los sarracenos.

Almanzor, desde el día en que fue derrotado, no quiso comer ni beber, y llegando a la ciudad llamada Medinaceli murió y fue sepultado allí.»

En esta ocasión existen ya dos errores históricos importantes: ni Bermudo II ni el conde García Fernández de Castilla vivían ya en el año 1002. Y por supuesto aparecen ya los prodigios legendarios.

Con el paso de los años se fueron añadiendo o modificando detalles a la leyenda. Rodrigo Jiménez de Rada escribe en su obra De Rebus Hispaniae (1243) que el encuentro no fue al volver de Galicia sino cuando Almanzor, en otra ocasión, trató de atacar Castilla. Bermudo II logró una alianza con los castellanos de García Fernández y los pamploneses. En la batalla de Calatañazor estaría personalmente el rey Bermudo II, aunque en litera por padecer de gota, y la derrota de Almanzor fue posible porque previamente Dios había enviado una peste que diezmó el ejército cordobés.

Veamos el relato completo:

«Pues Almanzor con su ejército fue castigado por el Señor con la pena debida por el crimen sacrílego y el que había profanado el lugar santo del Apóstol vio casi todo su ejército consumido con una inmunda plaga de disentería, pereciendo los demás por muerte repentina. Lo cual sabido por el rey Vermudo envió multitud de peones adiestrados, que fácilmente exterminaron entre las montañas a los debilitados y consumidos por la enfermedad. De este modo forzado por la peste Almanzor regresó a su tierra.

Pero el rey Vermudo acosado por los enemigos envió su embajada al conde castellano García Fernández y a García el Temblón rey de los navarros para que dejando a un lado las rivalidades se reunieran todos a combatir por la fe. Oído lo cual el rey García envió un ejército, el conde García Fernández vino personalmente con una gran multitud y el rey Vermudo, aunque enfermo de gota, llevado a hombros de porteadores y reunidas todas las fuerzas de su reino, todos se congregaron en una única hueste, y fueron al encuentro de Almanzor, que con sus árabes venía a invadir Castilla, en un lugar que en lengua árabe es llamado Calatañazor, y en latín es designado como “la altura de los buitres”.

Y habiéndose trabado muchos mortales combates, había sucumbido la mayor parte del ejército agareno; sin embargo sorprendidos por la oscuridad de la noche ninguno cedió en el campo al otro, pero descubierta por Almanzor la mortandad de los suyos no quiso reanudar el combate al día siguiente. Por lo que huyendo por la noche al llegar al valle de Borgecorexi consumido por el pesar exhaló su alma, siendo llevado a la ciudad llamada Medinaceli.

Al amanecer del día siguiente creyó el ejército cristiano que los árabes volverían a la lucha, pero al descubrir las tiendas vacías de hombres, se apoderaron de las mismas tiendas, del ajuar y demás objetos. Pero el conde García Fernández persiguiendo esforzadamente a los que habían escapado a la matanza los aniquiló casi hasta el exterminio. Almanzor, siempre victorioso hasta aquel momento, se sintió agobiado por un dolor tal, que desde el día de la batalla no quiso comer ni beber nada hasta que acabó su último día.»

Y así, con escasas variantes, la legendaria batalla de Calatañazor pasó a la Primera Crónica General de Alfonso X y a todas las historias de España posteriores, considerándose que la batalla había ocurrido realmente y sólo en el siglo XX empezó a ponerse en duda su existencia.

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13 comentarios

Federico 15/04/2016 - 02:46

Los historiadores actuales parece que investigan en otras fuentes distintas de las de siempre o puede ser que se basen en sospechas, de modo que ahora, mas de mil años después, resulte que la batalla de Calatañazor no fue ni una simple escaramuza.

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Omar cuesta 17/01/2017 - 22:10

Esos que tanto conjeturan porque han estudiado para ello que miren a ver porque se mueren los lagartos las abejas y una innumerable cantidad de animales que en cosa de 25 años yo un humilde servidor he visto desaparecer es una pena que preocupe tanto lo de hace 1000 años que esta bien pero creo que habría que preocuparse un poco más de como le vamos a dejar el solar a nuestros predecesores

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Almanzorína 07/08/2021 - 10:28

A nuestros “predecesores” poco les importaría lo que dejemos…. porque están criando malvas. A nuestros descendientes….eso es otra cosa.

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Julián 16/12/2018 - 10:13

Bien sugerido Omar pero a esos tipo les llena la vida urgar en las cosas relativamente intrascendentes, para no molestar a los jefes del IBEX, y a la Señora que no llega; las abejas, lagartos y demas especies que desparecen se las lleve el diablo. Calatañazor me lleva, por algo será y es imparable pero Aquellos (…) tienen bien sujetas las bridas. LLunero

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Julián 20/12/2018 - 21:35

Aquel que guste de investigar la verdad, observará, como yo y mas tarde o temprano, que muchos historiadores generales, son como los locales, casi siempre los mismos ..y, distintos de M.Pidal o S. Albornoz, muy diligentes en corregir la verdad a sus intereses y a los de su amo y señor. Y la no verdad que emiten, arrastra la contradicción, corroe el alma y deja a los pueblos impavidos.

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julián 24/12/2018 - 12:20

Y no espereis que contesten vuestra repulsa, que son esos como pulgas amaestradas por sus amos y poder, si acaso, lo haran desde ahí, un puesto privilegiado desde donde disimuladamente via administrativa, machacarán el despunte contra el pueblo, caso de Francia contra Macrón….Macri….Maier…la Madre, estos por el sacrificio, que es lo que da negocio a los hermanos por sal.. ¡oh!… Mong.

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Segustiano 03/06/2019 - 21:30

Castellanistas de poco cuño que callan despavoridos pues saben que ahora, no son de nuevo, creidos por el pueblo, que se les acabó las prebendas del poder y pasa ya aquí, desafio y caida, como en tantos lugares pues ellos que trabajan a 1200 MGH frente a los 400 MGH escasos de tí, si callas, te vencen y dominan sin remisión. Por eso el Trampo ha ido a palmear a la Mai…Macro…Macri, que son primos pues ambos son Germanos viejos la estirpe normanda que quedó varada en la gran glaciación de la Escandinavia que casi los entierra a todos e hizo sobrevivir a algunos, comiendose los unos a los otros. Y en esas estan.

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Sacarino 19/06/2019 - 23:34

No te molestes Segu, mil o cien MGH +- de esos, pa qué yá, si la capacidad reproductora (esperma, con todos sus impulss) de los españolitos ha caido tan drasticamente que su modorra no se les aclara ni con lejia de la vieja. Asin están, unos cuantos, muchos titulados, que tienen que acudir a una puesta a punto aventajada y luego, viene lo que viene; el tontismo Nacional.

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Jansen 20/06/2019 - 14:57

SÍ, lo que tú quieras Sacario, pero de tontos, algunos nada, que mientras la mayoria no puede sobrepasar los 1,3 hijos ellos; pujol, Fainé, etc., llegan a los 7 u 8, eso sí con mucha respetabilidad (…), escasa luz provatoria o los papeles varados en el cajón del Juez.

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Felonita 21/06/2019 - 08:33

Aunque luego pasa lo que pasa que el Mundo es una bola, por que, ya es raro que Gran Caixa no cayera cuando la crisis de germansbhoters, que para eso, estan los amigos y una gorda, con otra mas gorda (secesion) se tapa.

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Almureví 14/10/2019 - 18:02

La Tarraconensi pertenecia al Imperio Romano, con su marcha de la Peninsula y la llegada del Godo-Alano Ataulfo tuvo esa tierra un nombre; Cataluña y como suele suceder; el nombre dice mucho de cualquiera, y que seguramente diria Albaiges, y no los Abadal que solo buscan asentar las cuentas S.S.A. De los Alanos; Katal-Uyuk (Cata-luñu-Catalunya), pero en Cataluñu mandaron siempre los Abadal (los Abad de delante), siempre en conspiración y que no eran sinó los de siempre, los de ahora, esa estirpe ensamblada por el D todo poderoso y que con un ejercito de abducidos, vencidos, tuerce vidas, mueve montañas, transforma el Por Venir y agrietas las esperanzas de la humanidad.

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Fernández 24/03/2020 - 13:24

García Fernádez, conde de Castilla, estaba muerto en 1002. Murió en el 995, en una reyerta con los musulmanes. Unos historiadores dicen que murió en el campo de batalla. Otros que, los moros se lo llevaron herido de gravedad a Medinaceli y murió allí. Otros que lo trasladaron a Córdoba y murió en Córdoba: Otros que, Almanzor hizo trasladar su cadáver a Córdoba porque quería verlo muerto con sus propios ojos. Pero lo que es cierto es que no pudo participar en esa batalla. Seguramente sería su hijo y sucesor Sancho García.

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soypakote 13/05/2022 - 17:02

al parecer, un hijo ilegítimo del rey vermudo II LLAMADO JUAN EL PRETO, fué quien derrotó al famoso caudillo y su augusto padre, para compensarle, su hazaña, le ofreció TIRTULO NOBILIARIO que rechazó y a cambio, le solicitó que le concediera crear su propio linaje con el sobrenombre por el cual le conocian: EL PRETO y fué así como nació el apellido PRIETO.

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