La fortaleza de Tedeja se localiza al suroeste del núcleo urbano de Trespaderne (Burgos), sobre un cerro calcáreo de 718 m. de altitud desde cuya cima puede contemplarse una amplia vista: hacia el suroeste, el estratégico paso del desfiladero de la Horadada, surcado por el río Ebro, paso natural entre Trespaderne y La Bureba, por el que actualmente discurren la carretera N-639 y el antiguo ferrocarril Santander – Mediterráneo (abandonado en 1985); hacia el norte, el valle del río Nela; y hacia el este, el valle de Tobalina.

Desfiladero de La Horadada desde Tedeja

Desfiladero de La Horadada desde Tedeja

Se trata por tanto de un emplazamiento estratégico desde un punto de vista militar y económico, pues permite tanto el dominio del territorio como de las vías de comunicación y de los recursos naturales. Es posible por tanto que el topónimo Tedeja procede del término latín Tetelis, que significa tutela, vigía, lo que no hace sino remarcar su situación y la importancia y significación inicial del recinto militar.

Fortaleza de Tedeja - Imagen aérea

Fortaleza de Tedeja – Imagen aérea

Todas las referencias actualmente conocidas apuntan a que la construcción de la fortaleza se inició a finales del siglo V¹ o inicios del siglo VI, ya bajo dominio visigodo y permaneció en activo, con añadidos, reparaciones y refuerzos, hasta mediados del siglo XIV. En diversas campañas arqueológicas se han hallado también restos de cerámica, que por su «decoración y formas podrían ser del siglo VIII.

La fortaleza de Tedeja cuenta con abundantes referencias en la documentación histórica. La mención más antigua datada en el 790 es en la donación del abad Alejandro Quelino al monasterio de San Juan de la Hoz de Cillaperlata donde se cita como «in locum qui dicitur Cellaprelata subtus Tetelia»². En el 934 vuelve a ser citada —en un documento apócrifo llamado Votos de Fernán González al monasterio de San Millán de la Cogolla—, aunque son más fiables las apariciones a partir del siglo XI. En el 1035 se nombra al alfoz de Zetelia; al menos entre los años 1040 y 1049 el castillo de «Telegilla» está gobernado por el señor Fortún López. Galindo Bellacoz de Colindres es quien en el 1054 controla el Alfoz de Tedeja. En el 1366 Enrique II de Castilla cede sus derechos en el alfoz de Tedeja a Pedro Gómez de Porras.

Estructura rectangular y semicircular en un torreón de Tedeja

Estructura rectangular y semicircular en un torreón de Tedeja

Estado actual del yacimiento

A lo largo de los últimos años se han realizado trabajos de investigación y prospección arqueológica en el recinto fortificado de Tedeja, principalmente centrados en sacar a la luz la línea defensiva a lo largo de los flancos norte y oeste. El espacio fortificado ocupa una extensión de unas 2 hectáreas, aunque hay indicios de que  el antiguo recinto ocupaba mucha más superficie, puesto que la línea de muralla baja hasta el río Ebro e incluye otros yacimientos como Santa María de los Reyes Godos y Peña Cortada, con lo que abarcaría un total de 10 hectáreas.

Muralla fortaleza de Tedeja

Muralla fortaleza de Tedeja

El marcado carácter militar del recinto está representado por la potente línea defensiva que rodea el cerro, cuyos elementos más destacados son: el foso excavado en la roca, de recorrido discontinuo y sección en V muy irregular, que sirve  de límite exterior a la superficie aterrazada o liza, de unos siete metros de anchura media; por último se levanta la muralla, reforzada con seis torreones. En uno de ellos se aprecia como una estructura semicircular se superpone sobre otra anterior de base cuadrada, presumiblemente de origen romano (para otros un reforzamiento posterior)³.

Esquema estructura fortaleza Tedeja

Esquema estructura fortaleza Tedeja

Torres fortaleza de Tedeja

Torres fortaleza de Tedeja

La muralla de compone de doble paramento con relleno de cascajo en el interior. La fábrica es de mampostería caliza, muy irregular, trabado con lajas, ripios, barro y cal. En algunos tramos se conservan restos del potente enfoscado que cubría toda su superficie. El acceso principal al recinto se localiza al noreste del mismo. La puerta consistía en una apertura estrecha, recta y profunda, retranqueada con respecto a la línea de muralla. El umbral marca casi dos metros en el lado exterior y se ensancha un metro más en el interior.

Se trata, por tanto, de un sistema de fortificación de especial potencia en cuanto a sus dimensiones y a la solidez de sus estructuras, pero muy sencillo en lo que se refiere al tipo y a su distribución.

Lienzo de muralla que baja hacia Trespaderne

Lienzo de muralla que baja hacia Trespaderne

Curiosidades y leyendas

En la Soledad Laureada del fantasioso benedictino del siglo XVII Gregorio de Argaiz, los refugiados godos del duque Pedro se replegarían a Tetelia tras la caída de Amaya frente a los árabes. Cerrando el desfiladero salvaguardaban el valle de Tobalina y la costa, algo así como “el último bastión” frente al invasor. En la huida desde Toledo, los espatarios supervivientes de la batalla de Guadalete, trasladarían el panteón real de los reyes godos hasta la cercana y desaparecida ermita de Santa María de los Reyes Godos.

Cómo acceder

El acceso actual a la fortaleza se efectúa por un camino de 1,5 km. de longitud que, partiendo del recinto de la antigua estación de ferrocarril de Trespaderne, sube hasta la base de la fortaleza, superando un desnivel de unos 180 metros.

Bibliografía

  • Ramón Bohigas Roldán, Roberto Fernández Ruiz, José Ángel Lecanda Esteban e Ignacio Ruiz Vélez, «Tedeja. Un castillo en el nacimiento de Castilla», Castillos de España, 105 (1996), pp. 3-13. José Ángel Lecanda Esteban, «De la tardoantigüedad a la plena Edad Media en Castilla a la luz de la arqueología», en VII Semana de Estudios Medievales. Nájera, 29 de julio al 2 de agosto de 1996, Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 1997, pp. 297-314.
  • Ramón Bohigas Roldán, Ignacio Ruiz Vélez y José Ángel Lecanda Esteban, «Tedeja y el control político del territorio del norte burgalés en época tardorromana, visigoda, alto y pleno medieval», en Actas del V Congreso de arqueología medieval española, 2 vols, Valladolid, V Congreso de arqueología medieval española, 2001, I, pp. 49-56.
  • José Ángel Esteban Lecanda, «Arquitectura militar tardorromana en el norte de España: La fortaleza de Tedeja (Trespaderne, Burgos), un ejemplo de recinto no urbano y no campamental», en Arqueología militar romana en Hispania, Madrid, CSIC-Ediciones Polifemo, 2002, pp. 683-692
  • De éstos últimos se puede consultar el artículo La fortaleza de Tedeja en Trespaderne y el castillo de Poza de la Sal (Burgos). Variables arqueológicas para el análisis de la articulación del poder local en el tránsito de la tardoantigüedad a la Alta Edad Media en la Castilla del Ebro.
  • Ángel L. Palomino Lázaro y María J. Negredo García (ARATIKOS ARQUEÓLOGOS, S.L) junto con Ramón Bohigas Roldán (Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola, IES Valle del Saja).«La fortaleza de Tedeja en Trespaderne y el castillo de Poza de La Sal (Burgos). Variables arqueológicas para el análisis de la articulación del poder local en el tránsito de la tardoantigüedad a la Alta Edad Media en la Castilla del Ebro». Universidad del País Vasco. 2012.

 


  1. José Ángel Lecanda estimaba que su origen era un punto de control tardorromano de tipo Turris fechable en el siglo III o principios del IV (alrededor del año 300).
  2. Por otro lado,  Según el libro «Historia del Condado de Castilla» de Fray Justo Pérez de Urbel, el fundador del Castillo de Tedeja fue don Pedro, duque de Cantabria, muerto en el 740 y suegro de Pelayo, primer rey de Asturias.
  3. Los arqueólogos de Arakitos Arqueólogos, S.L., que excavaron la fortaleza entre 1994 y 1998,  interpretaron las estructura rectangulares como torres de planta cuadrada arrasadas hasta la cimentación construida en época tardorromana. Y en época visigoda se levantarían sobre ellas los cubos semicirculares de la muralla. Los responsables de las excavaciones más recientes, de 2008 en adelante, Ángel L. Palomino Lázaro, María Negredo García y Ramón Bohigas Roldan, opinan sin embargo que las estructuras de planta cuadrada documentadas en la base de los cubos semicirculares no son cimentaciones, sino potentes refuerzos exteriores construidos en una fase avanzada, cuando éstos ya presentan unos problemas de estabilidad evidente, en torno al siglo VI.