Pedro de Cantabria [?- c. 730]

Duque visigodo de Cantabria (c. 687 – c. 730)

Duque de la provincia visigoda de Cantabria, posiblemente desde la época del rey Ervigio, coincidiendo con la posible creación de dicha división administrativa. Se supone que residió en la capital del ducado, Amaya. Allí sufrió una primera derrota frente a Tariq ben Ziyad (712). En el 714 las tropas musulmanas conquistaron definitivamente Amaya lo cual motivó que Pedro se replegará hacia las montañas del norte. Desde allí ayudó a Pelayo en su rebelión contra los musulmanes.

Se conoce de su existencia por crónicas posteriores a su época. La más antigua de ellas, la Crónica Albeldense (XV.3), dice «Adefonsus Pelagi gener rg. an XVIII°. Iste Petri Cantabrie ducis filius fuit». Es decir: «Alfonso, yerno de Pelayo, reinó 18 años. Era hijo del duque Pedro de Cantabria».

Posteriormente la crónicas de la época de Alfonso III añaden algún dato de su genealogía. En concreto la Crónica Ad Sebastianum (13): «Post Faffilani interitum Adefonsus successit in regnum, uir magne uirtutis filius Petri ducis, ex semine Leuuegildi et Reccaredi regum progenitus», es decir, «Tras la muerte de Fáfila le sucedió en el trono Alfonso, varón de gran valor, hijo del duque Pedro, descendiente del linaje de los reyes Leovigildo y Recaredo».

Se desconoce la fecha de su muerte. Es factible pensar que estuviera vivo en época de Pelayo (718-737) ya que éste casó a su hija con un hijo de Pedro de Cantabria.

 

Descendencia

El duque Pedro de Cantabria tuvo al menos dos hijos.

  • Su hijo Alfonso se casó con la hija de Pelayo, Ermesinda. Posteriormente, será elegido rey de Asturias como Alfonso I.
  • Fruela, cogobernará el reino con Alfonso I, al mando de la zona oriental del reino.

 

Tradiciones

Existe una tradición que asegura que Pelayo y Pedro se enfrentaron conjuntamente a las tropas musulmanas en la Batalla del Negro Día, en el norte de la provincia de Burgos. También se asegura que el propio duque Pedro está enterrado en esa misma zona, en la ermita de Encinillas o en la desaparecida iglesia de Nuestra Señora de los Reyes Godos, situada a los pies del castillo de Tedeja.