[a. 788 – 824]
Militar y poeta andalusí
Háyib de Hisham I, al-Ḥakam I y ʿAbd al-Raḥmān II

Hijo de ʿAbd al-Wāḥid ben Mugīṯ, descendiente de Ibn Mugīṯ al-Rūmī, participante en la conquista de al-Ándalus. Nació durante el gobierno de ʿAbd al-Raḥmān I aunque no tuvo ningún cargo importante durante su emirato¹.

Acciones militares en época de Hisham I (788-796)

La primera mención de ʿAbd al-Karīm ben ʿAbd al-Wāḥid ben Mugīṯ es del año 793 cuando penetró junto a su hermano mayor ʿAbd-al-Malik en territorio franco, en la Septimania, atacando Gerona y Narbona (un ataque contenido por los francos) y Carcasona, donde derrotaron al conde de Tolosa, Guillermo I.

En el año 794 Hisham I envió dos aceifas a asolar el reino de Asturias: la comandada por ʿAbd-al-Karīm atacó Álava y Los Castillos (al-Qilá, es decir, Castilla) consiguiendo abundante botín; mientras que su hermano ʿAbd-al-Malik atacó el centro del reino, la zona de Oviedo, pero fue derrotado al volver hacia Córdoba en la Batalla de Lutos

En el 795 ʿAbd-al-Karīm asoló Oviedo y derrotó a los asturianos el viernes 17 de septiembre en la Batalla de las Babias.

A fines del reinado de Hisham I, ʿAbd al-Karīm ejerció como háyib o primer ministro.

Háyib durante el emirato de al-Ḥakam I (796-822)

Tras la muerte del emir Hisham I, ʿAbd al-Karīm fue nombrado háyib o primer ministro por su sucesor: al-Ḥakam I. El háyib era el cargo político más importante después del propio emir. Al poco tiempo se encargó personalmente de dirigir la llamada aceifa de Castilla que asoló la región y que llegó a profundizar hasta la costa cantábrica.

En el año 180 H (16-marzo-796 / 4-marzo-797) al-Ḥakam I destituyó al gobernador de Toledo, Abu Mudar Muḥammad ben ʿAbd Allāh ben Muzayn, y nombró nuevo gobernador a ʿAbd al-Karīm. Pero su período como valí de Toledo fue corto. Al poco la población se sublevó con ʿAbd Rabb ben Zurayq al frente. Lograron arrebatar a ʿAbd al-Karīm el castillo y enviaron mensajeros a al-Ḥakam I quejándose de él. Al poco llegó el nombramiento de ʿAbd Rabb ben Zurayq como valí de Toledo y la destitución de ʿAbd al-Karīm.

Rebelión contra al-Ḥakam I (797-802)

ʿAbd al-Karīm, irritado por esta destitución, se dirigió hacia Zaragoza, donde se encontraba su hermano ʿAbd al-Malik, y juntos se rebelaron contra el emir al-Ḥakam I. Ambos se aliaron con ʿAbd Allāh, tío de al-Ḥakam I, también sublevado y muy activo en la Frontera Superior.

En el 181H (5 de marzo de 797 / 21 febrero 798) las tropas emirales expulsaron a los hermanos Ibn Mugīṯ del poder en Zaragoza y mantuvieron preso a ʿAbd al-Karīm. Pero al poco se sublevó en esa misma ciudad Bahlul, quien llegó a un acuerdo para liberar a ʿAbd al-Karīm.

La alianza entre Bahlul, los Ibn Mugīṯ y ʿAbd Allāh duró poco. Trataron de recuperar Zaragoza pero no pudieron. Sendos hermanos permanecieron en la Frontera Superior, en rebeldía pero sin actuar militarmente, hasta que en el año 185H (20 de enero 801 /9 de enero 802) ʿAbd al-Karīm y su hermano ʿAbd al-Malik se presentaron ante Salama b. Qāsim al-Sarul para pedir el perdón, renunciar a la disidencia y retornar a la obediencia. El emir les concedió el perdón a principios del año 186H (802).

ʿAbd al-Karīm fue el primero en llegar a Córdoba y después le siguió su hermano. Ambos fueron bien acogidos por al-Ḥakam I y tuvieron de nuevo la confianza del emir.

Nuevas aceifas contra los reinos cristianos

En el año 816, ʿAbd al-Karīm se enfrentó a una coalición de asturianos y vascones en la 1ª batalla de Pancorbo, llamada del Wadi Arun (río Orón) en las fuentes árabes. Sobre este enfrentamiento tenemos varias versiones que a continuación exponemos. En al-Muqtabis tenemos la siguiente descripción:

«Año 200 de la Hégira. En este año fue la campaña del háyib ʿAbd al-Karīm ben ʿAbd al-Wāḥid ben Mugīṯ con la aceifa contra el enemigo de Dios Balask al-Galaski, señor de Pamplona. Éste había pedido ayuda por Al-Ándalus contra los musulmanes y se le habían reunido los contingentes cristianos. El emir al-Ḥakam envió al háyib ʿAbd al-Karīm en contra suya, al frente de un ejército de muslimes, y les presentó batalla durante trece días, combatiéndoles sin tregua, hasta que los enemigos de Dios quedaron desbaratados y emprendieron la huida. Murieron muchos, entre ellos Garsiyya ben Lupp, hijo de la hermana de Barmud, el tío materno de Idfuns; Sanyo, el mejor caballero de Pamplona; Saltan, el mejor caballero de los Mayus, y otros. (Los demás) se defendieron de los musulmanes tras los ríos abruptos y barrancos, a que se acogieron, obstruyendo sus accesos con maderos y fosos, que los musulmanes no pudieron franquear, y, en vista de su impotencia, emprendieron regreso desde las tierras cristianas a comienzos de Du al-Qa’da de este año [junio del 816].»

Emirato de ʿAbd al-Raḥmān II

Tras la muerte de al-Ḥakam I, ʿAbd al-Karīm fue confirmado en su cargo de háyib por el nuevo emir ʿAbd al-Raḥmān II, siendo el primero en jurar por él. Su prestigio era grande en la corte omeya pues, según el Muqtabis II era: “el más íntegro de los que llevaron este nombre (háyib)”.

Además de háyib fue caíd y secretario del emir. Ese mismo día de la jura fueron recitados unos versos que el propio ʿAbd al-Karīm compuso elogiando al difunto al-Hakam y felicitando al nuevo emir:

Están los tiempos desolados por un califa
fallecido y su luz casi oscurecida.
Hasta que se sentó el imam para la jura
y fue como si la nube derramase su diluvio y corriese
¡Por Dios! ¡qué jura tan grandiosa!
¡qué magnifica y gloriosa para la gente! ¡qué imponente!
Ha dado Qurays una jura placentera
a su imam, el rey noble y de raza
Que aparece como el relámpago que rasga las tinieblas
revelando su luz lo que estaba oscuro.
Se recrean los musulmanes con un gobierno
por el que corre la brillante luna llena hasta el cielo
Se alborozan nuestros días y se alzan
y mañana t tarde el reino está en la mejor de las protecciones
¡por Dios! Tú, Abū-l-Muṭarrif, en la guerra
y para el asustado y el necesitado en su privación.

Continuó también con su actividad militar pues en el mes de yumada II del 208H (octubre/noviembre del año 823) dirigió otra aceifa contra Álava y Los Castillos, según el Muqtabis II:

«En este año tuvo lugar la expedición conocida como de Álava y al-Qilā’, contra territorio enemigo, siendo la primera aceifa que envió el emir ʿAbd al-Raḥmān al comienzo de su reinado, poniéndola a cargo del háyib ʿAbd al-Karīm b. ʿAbd al-Wāḥid b. Mugīṯ, el cual acampó en la Frontera, donde se le fueron uniendo las tropas musulmanas e irrumpió en país enemigo por un puerto llamado Ŷwlīn penetrando, destruyendo, saqueando y arruinando, para luego volver sano y salvo de una famosa campaña.»

Sería esta su última campaña militar. Según el Muqtabis II, fue nombrado para encabezar una nueva campaña pero falleció al poco, en muharram del 209H (mayo/junio 824).

Ibn al-Faradí da alguna noticia más sobre su muerte:

«Este dato es confirmado por hecho de que el alfaquí ʿĪsà ben Dinar, muerto en el 212H [828], asistió a su entierro e hizo su panegírico: se cuenta sobre él que cuando se detuvo ante la tumba de ʿAbd al-Karīm, una vez que había sido enterrado y tras haberle dado el último adiós, dijo dirigiéndose a él: ¡ʿAbd al-Karīm!, tú que a veces dabas recompensas a la gente, ¡ojalá pudiera yo saber cuál es la que tú has conseguido ante Dios!»

Fue sucedido en el cargo de háyib por Sufyān b. ʿAbd Rabbih.

Semblanza de Ibn al-Faradi

Ibn al-Faradi dedica un fragmento de su texto a describir brevemente el carácter de ʿAbd al-Karīm ben al-Wāḥid ben Mugīṯ. Esto es lo que dice:

ʿAbd al-Karīm era katib [literato] de talento, de lengua y pluma elocuentes, de esos cuya producción epistolar es magnífica, sus escritos, excelentes, y su poesía, descollante. Cuentan algunos que se detuvo ante Muḥammad ben Umayya ben Šuhayd, a la muerte de su padre Umayya, para darle el pésame y le dijo: «¡Que Dios te conforte y santifique tu morada! No ha muerto realmente aquél del que eres hijo ni desaparecido aquél cuyo heredero tú eres, pero tienes que recurrir a algo que, aunque no te vaya a servir de ningún provecho, es insoslayable: la hermosa paciencia, con la que Dios te sostendrá.»

ʿAbd al-Karīm era de comportamiento intachable, extremadamente humilde, dado a rectificar cuando la razón no estaba de su lado y mantenedor de la justicia aun en contra de sus propios intereses, a pesar de lo elevado de su posición. Algunos de los que lo trataron refieren que, en la época en que desempeñaba el cargo de háyib, regresaba todas las tardes del Alcázar en una esplendida cabalgadura y cuando en ocasiones pasaba ante las casas de Ḥabīb [los Banu Ḥabīb], sus patronos, y éstos se hallaban sentados en sus zaguanes, al aproximarse desmontaba y se llegaba hasta ellos a pie, los saludaba y se interesaba por su estado; a continuación continuaba su camino andando hasta que, cuando estaba ya fuera de su vista, volvía a subir a su montura, que había sido llevada hasta ese lugar. Esto lo hacia como muestra de respeto hacia ellos y en consideración a sus derechos.

  1. Datos extraídos de la semblanza que el biógrafo cordobés Abu-l-Walīd Ibn al-Faradi  (962-1033) escribe en su obra Kitab al-udaba’. Se puede leer el texto traducido referido a ʿAbd al-Karīm en Molina, Luis: El Kitab al-udaba’ de Ibn al-Faradi, Universidad Complutense de Madrid, Anaquel de Estudios Árabes, vol. 13 (2002), págs. 109-129.