[¿? – Sevilla, 1053/1054] ‘Abdub ben Muhammad ben Jizrun. En árabe عبدون بن محمد
Rey de la taifa de Arcos (1029-1053)

Hijo de Muhammad ben Jizrun. Bereber de la tribu Yarniyyan, del grupo de los zanata.

Su política giró en torno a las alianzas que estableció con otras taifas regidas por dinastías bereberes como Carmona, Morón, Ronda y Granada frente a la amenaza que suponía la actitud expansiva de la taifa de Sevilla.

Por esta razón no reconoció al falso califa Hisham II impulsado por los abbadíes pero sí lo hizo con Muhammad al-Qasim ben Hammud al-Mahdi en el 439H (1039/40), propuesto por el partido bereber. Ese mismo año participó en una alianza con las taifas de Carmona, Morón, Granada y Badajoz y sitiaron Sevilla, aunque sin éxito.

Prisión y muerte en Sevilla

En el mes de rayab del 445 H (17 octubre a 15 noviembre de 1053) los reyes de tres taifas zenatas fueron invitados a la corte de al-Mu’tadid ben Abbad en Sevilla para sellar un paz que cesara sus frecuentes enfrentamientos. Eran, además de Abdún Jizrun de Arcos, Muhammad ben Nuh, de Morón y Abu Nur Abi Qurra de Ronda.

Atraídos por la magnificencia sevillana, acudieron a la cita al frente de doscientos caballeros que montaban sus mejores caballos y sus armas mejor ornadas con orfebrería. Una vez allí, el rey sevillano al-Mu’tadid se quedó con los caballos, los mulos, las tiendas y todos los pertrechos y aprisionó a los tres reyes , y los maltrató.

Después de cierto tiempo, el rey sevillano liberó al señor de Ronda. Pero antes preparó la ejecución de los reyes de las taifas de Arcos y de Morón. La ejecución quiso tener una clara función de advertencia para cualquier otro que osara coaligarse contra él. Según cuenta al-Bayan al-Mugrib, el rey de Sevilla ordenó liberar a los presos de Morón y de Arcos y les devolvió todo lo que les había tomado. Después preparó un banquete en su honor. Les colmó de honores y ordenó a los esclavos que les preparan un baño perfumado.

Los esclavos acompañaron a los dos reyes al Hamman ar-Raqqaqin (el Baño de los Pergamineros). Una vez que entraron, los esclavos tapiaron la habitación del baño con cal y ladrillo y se ordenó al calderero que avivara el fuego. El baño se calentó tanto que los reyes acabaron allí sus vidas. Este baño quedó inutilizado hasta que los almorávides entraron en el alcázar sevillano.

Su cabeza quedó expuesta por al- Mu‘taḍid en su alcázar, y no recibió sepultura hasta la conquista de Sevilla por los almorávides (1091).

La semblanza que Ibn Idari hace de Abdún durante este episodio es muy negativa. Dice de él:

Vino sin ser invitado con ambos (los reyes taifas de Ronda y Morón) el pérfido, el instigador Ibn Jizrun, que en su tiempo poseía Arcos. ¡Por Dios, qué eminente fue su padre, que nunca se le pasó la preeminencia! ¡Qué pena de asesinado que no se engalana con el provecho del martirio!

Ibn Idari, al-Bayan al-Mugrib. Trad. por Felipe Maíllo Salgado en La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas, 1993, Salamanca

En esta visión negativa coincide con Ibn Hayyan, quien lo describe como blando, afeminado y cobarde, astuto y traicionero.

Sucesión

Abdún fue sucedido por su hermano Muhammad, quien mantuvo el enfrentamiento con la taifa de Sevilla.