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Al-Ḏalfā’, concubina de Almanzor y madre de ʿAbd al-Malik al-Muẓaffar

por Javier Iglesia Aparicio
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Al-Ḏalfā’, concubina de Almanzor y madre de ʿAbd al-Malik al-Muẓaffar

[?, m. s. X – ¿Córdoba?, d. 1009]. Esclava. También llamada Ad-Ḏalfā’. Concubina de Almanzor y madre de ʿAbd al-Malik alMuẓaffar.

Ad-Ḏalfā’ era una de las concubinas del ḥāŷib Almanzor durante el gobierno del califa Hisham II. Su nombre, que describe a una persona con una nariz pequeña y bonita, podría revelarnos que fuese una esclava de origen no africano. 

De Almanzor concibió un hijo, ʿAbd al-Malik, y por ello ascendió a la categoría de umm al-walad (madre del niño), lo que le garantizaba la libertad después de la muerte de Almanzor. En el año 1002, antes de su muerte, Almanzor confió a al-Ḏalfā’ la administración de los bienes del hijo de ambos, a quien designó como sucesor en sus funciones como ḥāŷib.

Ibn ‘Iḏārī, basado sobre todo en el testimonio del cronista cordobés Ibn Ḥayyān, retrata en su al-Bayān al-Mugrib a al-Ḏalfā’ como una mujer astuta e impulsada a defender los intereses de su hijo. Su sed de venganza fue uno de los detonantes del inicio de la fitna que acabó con el califato de Córdoba.

Influencia política en la corte amirí (1002-1009)

Ad-Ḏalfā’ tuvo influencia en el gobierno de ʿAbd al-Malik e instigó la caída en desgracia de dos importantes opositores políticos de su hijo. El primero fue el visir ʿIsà b. Saʿīd b. al-Qaṭṭā. Dicen las fuentes árabes que el comienzo de la animadversión se debió a que a pesar de buscar su apoyo para evitar el casamiento de ʿAbd al-Malik con la hija de un jardinero, ʿIsà no la apoyó y ʿAbd al-Malik acabó casándose con ella.

Posteriormente ʿIsà b. Saʿīd b. al-Qaṭṭā fue acusado de participar junto a Hishām b. ʿAbd al-Ŷabbār, nieto del califa Abderramán III, en una conspiración que buscaba echar del poder al amirí. Lo cierto es que Ad-Ḏalfā’ logró que acabaran ejecutando a ambos. Así nos los cuenta Ibn ‘Iḏārī:

Cuando los íntimos de ʿAbd al-Malik se confabularon contra ʿIsà y le mostraron abierta hostilidad, difundieron sobre él calumnias y maledicencias de forma abierta o artera, valiéndose en eso del harén y del personal doméstico […] que se había hecho odioso por eso para muchos de ellos, especialmente para Ad-Ḏalfā’, madre del ḥāŷib ʿAbd al-Malik, y las mujeres de éste. Ellas, en verdad, le guardaban un rencor en el que incubaban el odio, y permitieron a los enemigos [del visir] infiltrar la maledicencia en el ánimo de ʿAbd al-Malik, hasta que el suplicio predestinado cumplióse sobre él. […]

[…] lo que ʿIsà estaba decidido a llevar a cabo: la occisión de su hijo […] Ad-Ḏalfā’ entonces hizo que se presentase ante ʿAbd al-Malik, que oyó la noticia personalmente de [boca de] esta mujer. Como no tuvo ya dudas acerca de aquello, salió enseguida y ordenó la muerte [de ʿIsà].

Ibn Idari, al-Bayan al-Mugrib, trad. por Felipe Maíllo Salgado en La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas, págs. 35 y 39

ʿAbd al-Malik murió el año 1008 de un infarto y fue sucedido por su hermanastro ʿAbd al-Raḥmān Sanchuelo, nieto de Sancho II Garcés de Pamplona. Sospechando de la participación de Sanchuelo en la muerte de su hijo, ad-Ḏalfā’ pretendió derrocarlo. Así nos lo narra Ibn ‘Iḏārī:

El caso es que ad-Ḏalfā’, madre de ʿAbd al-Malik al-Muẓaffar b. Abī ʿAmīr, acusaba a su hermano ʿAbd al-Raḥmān de la muerte de [aqu]él, por consiguiente abrigaba un odio mortal contra él y procuraba su ruina, pese a que ʿAbd al-Raḥmān la trataba bien, engrandecía su posición y la había dejado con el hijo de su hermano ʿAbd al-Malik, hijo de ella, y con su harén y sus bienes en su palacio, no faltándole [a ella] nada [propio] de su estado.

Se verificó la realidad de su odio -salvo en la trama contra su vida- [poniéndose] junto a los Banu Marwān, enemigos de su gente, lanzándolos a sublevarse contra él y animándolos a conseguir su poder.

Llegó a eso por medio de Bushrà, el esclavón, que había pertenecido en su niñez a los Banu Marwān, luego había sido transferido a los Banu Abī ʿAmīr, y no había dejado de ser conocido por su adhesión a los Banu Marwān. Entonces su señora, ad-Ḏalfā’, intrigó por medio de él con sus conocidos los nasiríes [descendientes de Abderramán III], invitándolos a levantarse contra este poder y presentándoles como fácil el asunto y su logro, prometiendo, a quienes de entre ellos estuviesen dispuestos a alzarse, la ayuda de su dinero y de sus argucias, con la condición de vengarse ella y vengar a su hijo.

Ibn Idari, al-Bayan al-Mugrib, trad. por Felipe Maíllo Salgado en La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas, págs. 57-58

Ad-Ḏalfā’ y el comienzo de la fitna

Los conspiradores decidieron que Muḥammad b. Hishām era el mejor candidato. Muḥammad b. Hishām era hijo de Hishām b. ʿAbd al-Ŷabbār, el mismo Hisham a quien al-Muẓaffar, siguiendo el consejo de su madre, había condenado por traición.

Muḥammad b. Hishām aceptó la ayuda de al-Ḏalfā’ y preparó el ataque a Madīnat al-Zāhira, donde se encontraba la corte amirí. Es el comienzo de la fitna que, como es bien sabido, finalizará con la desaparición del califato de Córdoba en el 1031 y su desintegración en reinos de taifas.

Sanchuelo fue derrotado y ejecutado y el califa Hishām II fue destronado. Muḥammad b. Hishām será proclamado califa y recibirá el apodo de al-Mahdī (“El bien guiado”).

De nuevo seguimos a Ibn ‘Iḏārī en su relato sobre la participación de ad-Ḏalfā’:

Se apoderaron de al-Hāŷibiyya, el alcázar de al-Muẓaffar, en el que se encontraban su hijo y su madre ad-Ḏalfā’. −Estaba [este alcázar] a un lado de az-Zāhira, al exterior de sus muros− entonces lo saquearon, así como lo que estaba contiguo a él. Arrojaron de él a ad-Ḏalfā’, madre de al-Muẓaffar, y se apoderaron de sus haberes, que no se pueden precisar mediante la descripción ni la valoración. Ella fue la que ayudó al sublevado con su dinero y lo incitó a [llevar a efecto] su empresa. […] Protegió Muḥammad entretanto a ad-Ḏalfā’ y al hijo de su hijo y sus bienes, y le permitió instalarse en su casa en la parte norte de la ciudad. Se trasladó a ella con lo que le quedaba y allí permaneció rodeada de sus bienes en libertad para disponer de sus propiedades. Había tomado medidas para sacar dineros y tesoros y darlos en depósito antes de los acontecimientos; tras eso los recogió el hijo de su hijo, Muḥammad b. Abd al-Malik, después que ella murió.

Ibn Idari, al-Bayan al-Mugrib, trad. por Felipe Maíllo Salgado en La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas, págs. 65-66.

Al-Ḏalfā’, junto con su nieto, Muḥammad, fueron puestos a salvo de los disturbios por el nuevo califa. A partir de este punto, se pierden las referencias sobre Al-Ḏalfā’. 

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