Gobernador y militar de al-Ándalus en época de la rebelión de Pelayo (s. VIII)

Posiblemente de origen bereber, compañero de Tariq ben Ziyad, participó en la conquista del reino visigodo y fue gobernador de la zona de Asturias tras su conquista después del 714.

Munuza es uno de los personajes de los inicios de la Reconquista con más visos de ser una invención posterior por parte de los cronistas de los reinos cristianos que de haber tenido una existencia histórica real.

Las únicas noticias que tenemos sobre él proceden de las crónicas del reino de Asturias del siglo IX: primero la Crónica Albeldense y luego en dos versiones de la Crónica de Alfonso III: la Rotense y la Ad Sebastianum. Pero no aparece en ninguna crónica de las elaboradas por los historiadores musulmanes de al-Andalus.

Según las fuentes históricas citadas, Munuza era el gobernador de la zona de Asturias, con base en Gijón, en el momento inmediatamente posterior a su conquista, a partir del 714 aproximadamente. Durante su gobierno, Pelayo se rebeló contra los musulmanes. Munuza pidió entonces ayuda al valí de al-Andalus quien le envió un ejército comandado por al-Qama y el obispo Oppas.

Sendos contrincantes acabaron enfrentándose en la batalla de Covadonga donde los musulmanes fueron derrotados. A continuación, los seguidores de Pelayo persiguieron a los restos del ejército musulmán. A Munuza le capturaron en un lugar que unas crónicas llaman Clacliense y otras Olaliense. Acabó sus días allí mismo ejecutado.

Como ya hemos dicho, la primera mención de Munuza aparece en la Crónica Albeldense:

Primero en Asturias reinó Pelayo […] éste fue el primero que inició la rebelión contra ellos [los sarracenos] en Asturias, reinando Yusef (Iuzep) en Córdoba y cumpliendo Munnuza (Monnuzza) en la ciudad de Gijón (Iegione cibitate) las órdenes de los sarracenos sobre los astures. Y así por él es aniquilado el enemigo ismaelita, junto con Alkama (Alcamane), y hecho prisionero el obispo Oppa, y a la postre es muerto Munnuza

Crónica Albeldense

Existe aquí una errata y es que se identifica como valí de al-Andalus a Yusuf. El único valí de este nombre es Yusuf al-Fihri, quien gobernó entre los años 746 y 756, es decir, varios años después de cuando se produjo la rebelión de Pelayo y la batalla de Covadonga.

Sabemos que Pelayo se escapó de Oviedo siendo valí al-Hurr en el 98 H (716/717) y poco tiempo después inició la rebelión, siendo la batalla de Covadonga en la época del valí Anbasa.

La Crónica de Alfonso III, en su versión Ad Sebastianum, sigue más o menos este relato:

11. Por el mismo tiempo, en esta región de los asturianos, en la ciudad de Gijón, había un gobernador de los musulmanes de nombre Munnuza. Este Munnuza fue uno de los cuatro generales que ocuparon por primera vez las Españas. Y así, cuando supo del exterminio del ejército de su pueblo, abandonando la ciudad se dio a la fuga. Y cuando los astures que lo perseguían dieron con él en el lugar Olaliense acabaron con él y con su ejército por la espada, de manera que no quedara ni uno de los musulmanes dentro de los puertos del Pirineo.

Crónica Ad Sebastianum

Salvo por el hecho de que cambia el nombre de la ciudad donde fue apresado, el relato es prácticamente el mismo.

Sin embargo, es mucho más detallada la narración de la versión rotense de la Crónica de Alfonso III:

8. […] Por ese mismo tiempo era gobernador en esta región de los asturianos, en la ciudad de Gijón, un hombre llamado Munnuza, compañero de Tarik. Cuando el tal desempeñaba el gobierno, un cierto Pelayo, que había sido espatario de los reyes Vitiza y Rodrigo, agobiado por la dominación de los ismaelitas se metió en Asturias en compañía de su hermana. El antes nombrado Munnuza envió al dicho Pelayo a Córdoba con el pretexto de una comisión, a causa de su hermana; pero antes de que volviera, por medio de un engaño, se unió en matrimonio con la hermana. Cuando él volvió, no lo aprobó en modo alguno, sino que con el mayor ánimo se aprestó a poner en práctica lo que ya tenía pensado en torno a la salvación de la Iglesia. Entonces el nefando Tarik envió al ya nombrado Munnuza hombres armados para que apresaran a Pelayo y lo llevaran encadenado a Córdoba. Cuando ellos llegaron a Asturias y pretendieron cogerlo con un engaño en un lugar llamado Brece, le fue revelado a Pelayo el propósito de los musulmanes por un amigo suyo. Pero como los sarracenos eran más, y viendo que no podía hacerles frente, saliéndose con cuidado de entre ellos picó espuelas y llegó a la orilla del río Piloña. Lo encontró crecido y desbordado, pero nadando con la ayuda del caballo que montaba pasó a la otra orilla y subió a la montaña. Los sarracenos dejaron de perseguirlo. Y él, dirigiéndose a las tierras montañosas, reunió a cuantos halló que iban a concejo, y subió a un gran monte cuyo nombre es Auseva, y se refugió en el costado del monte, en una caverna que sabía muy segura; de esa gran cueva sale un río llamado Enna. Una vez que él hizo correr sus órdenes por entre todos los astures, se reunieron y eligieron a Pelayo como su príncipe. Al saberlo los soldados que habían venido a prenderlo, volvieron a Córdoba y contaron todo a su rey: que Pelayo, sobre el que Munnuza había hecho una petición, era rebelde manifiesto […]

11. […] Mas el ya dicho Munuza, al saber del hecho (la derrota en Covadonga), escapó de la ciudad marítima de Gijón y se dio a la fuga. Apresado en el pueblo Clacliense, fue muerto junto con sus hombres

Crónica Rotense

En este caso la trama se ve enriquecida enormemente por una historia que tiene todos los visos de ser una leyenda, una historia oral, para justificar por qué Pelayo se rebeló contra los dominadores musulmanes.

En esta ocasión Pelayo es enviado a Córdoba por Munuza y el gobernador musulmán aprovecha la ausencia del futuro rey asturiano para casarse con su hermana Ermesinda.

El enfado de Pelayo ante este matrimonio no consentido fue la chispa que prendió la rebeldía asturiana, eligiendo como príncipe a Pelayo. El valí Tarik (sic) envió refuerzos a Munuza pero fueron derrotados en Covadonga. Tras este suceso Munuza es alcanzado en el territorio Clacliense y ejecutado junto a los restos de su ejército.

Gijón o León ¿desde donde gobernaba Munuza?

Tradicionalmente se dice que Munuza se encontraba en la ciudad de Gijón. Gijón, la Gigia de época romana, era un importante puerto en la costa cantábrica. Sin embargo, sorprende que un gobernador tuviera allí su sede, sobre todo teniendo en cuenta la división administrativa visigoda inmediatamente anterior a la conquista. Es casi seguro que ciudades como Lugo y Astorga eran la sede de ducados visigodos, es decir, de gobernadores militares. El gobernador visigodo de Astorga tendría a la actual Asturias como parte de su zona de Gobierno. Por otro lado, León (Legione) seguía siendo una ciudad importante.

La duda se acrecienta cuando nos adentramos en el contenido de los distintos manuscritos de las crónicas asturianas que han llegado hasta nuestros días. Vemos que nos es unánime la identificación de Gijón como sede del gobierno de Munuza.

En el libro Crónicas Asturianas podemos ver el estudio de las distintas copias y ver las variaciones entre ellas en cuanto a los topónimos utilizados.

En la Crónica Albeldense:

  1. […] Et postquam a Sarracenis Spania occupata est, iste primum contra eis sumsit reuellionem in Asturias, regnante Iuzep in Cordoba et in Iegione cibitate Sarracenorum iussa super Astures procurante Monnuzza.[…]

En esta ocasión se escribe como Iegione.

En la Crónica Rotense tenemos el siguiente texto en latín:

8. […] Per idem ferre tempus in hac regione Asturiensium prefectus erat in ciuitate Ieione nomine Munnuza conpar Tarec

11.Prefatus uero Munnuza dum factum conperiit, ex ciuitate idem Iegionem maritimam exiliuit et fugam arripuit. In uico quoddam Clacliensem conprehensus cum suis homnibus est interfectus

Crónica rotense

Para la primera mención vemos que en el manuscrito fundamental, el códice de Roda o de Meyá (R), del siglo XI y escrito en visigótica minúscula pone Ieione; en el códice M (Matr. BN 8831, ff. 157r-163r), del siglo XII y escrito en gótica, se lee Ieole. En otras tres copias se escribe Legione. Se trata del códice E (Escorialense b-I-9, ff144v-149r) del siglo XVI; el códice N, (Matr. BN 1512, ff 1v-9r, s. XVI) pero corregido por Ambrosio Morales por Gegione ; y el códice T (manuscrito conservado en Toledo, BC 27-7, ff 363v-371r), que es una copia del códice N.

Para la segunda mención en el rotense tenemos que aparece Legionem en los códices R y M; y Legione en los códices E , N y T.

Así que para la versión rotense no parece tan claro que la ciudad de gobierno de Munuza fuera Gijón, sino León.

Haciendo el mismo rastreo para la versión Ad Sebastianum

11. Per idem tempus in hac regione Asturiensium in ciuitate Gegione prepositus Caldeourm erat nomine Munnuza. Qui Munnuza unus ex quattor ducibus fuit quit prius Yspanias oppreserunt. Itaque dum internicionem exercitus gentis sue conperisset, relicta urbe fugam arripuit. Quumque Astores persequentes eum in locum Olaliense repperissent, simul cum exercitu suo cum gladio deleuerunt, ita ut ne unus quidem Caldeorum intra Pirinei portus renamerent

En los códices F (códice de Castellá Ferrer, 1606), O (códice ovetense de Ambrosio Morales, s. XVII) y C (códice del siglo XVIII) aparece escrito Gegione. Pero aparece como Legione en el códice S (códice de Segorbe pereziano, s. XVI) y en el códice A (Matr. BN 7602, f. 1r-11v, s. XVII), aunque en este caso corregido in Geg-.

En resumen, aunque se venga repitiendo habitualmente que era Gijón el centro del poder de Munuza, no está tan claro. Aquí va una interpretación siguiendo los códices más antiguos, R y M, que transcriben la versión rotense:

Vemos que por un lado dice que la ciudad donde gobierna Munuza es Ieone y que el resto de copias escribe Legione. Así que mi propuesta es que Munuza ejerce su poder desde León (más lógico que en una pequeña urbe como Gijón)

Una vez que ocurre la rebelión Munuza acude a la región asturiana. Llega un momento que tiene que huir y es posible que se encontrará en Iegionem, en la costa marítmima, es decir, en Gijón.

Clacliense u Olaliense: ¿Dónde murió Munuza?

Este es otro de los debates no resuelto con respecto a Munuza. Veamos qué dicen las crónicas:

  • Rotense. In uico quoddam Clacliensem
  • Ad Sebastianum: in locum Olaliense

Haciendo el mismo rastreo anterior en los manuscritos tenemos que para la rotense, en el códice N se anota que es Eulaliense. Para la versión Ad Sebastianum en el códice C pone Obialensem.

No tenemos unanimidad en el nombre del lugar. Tradicionalmente se venía localizando en el valle de Proaza, lugar bastante distante del escenario de aquellos hechos y sobre una de las rutas que conduce a la más importante vía transmontana de La Mesa. La razón es que se localiza allí una villa de Olalíes.

Sin embargo, la presencia del mismo topónimo en las proximidades de Oviedo y sobre la vía que unía la ciudad marítima de Gijón con León, muy cerca de Lugones y en un lugar abierto a la comunicación directa con la llanada centro-oriental de Asturias, hace más razonable situar en este lugar de Olali aquel choque final en el que encontraría la muerte el propio Munuza.

Coincidencias entre el Munuza de Asturias y el Munuza de la Cerdaña

No se debe confundir al Munuza de la historia relacionada con la rebelión de Pelayo con otro Munuza, que todo sea dicho, tiene más visos de historicidad, que se rebeló en la zona de la Cerdaña en tiempos del valí ‘Abd al-Rahmán ben Allah al-Gafikí.

Parece ser que, ante las acometidas musulmanas, el duque franco de Aquitania, Eudes, trata de pactar una alianza (731) con un bereber llamado ‘Utman ben Neza, el Munuza de las fuentes cristianas, enojado por la política que en contra de su pueblo están ejerciendo los valíes árabes tanto en Ifriqiya como en al-Ándalus.

La alianza se sella con el matrimonio entre Munuza y un hija de Eudes, Lampagia. ‘Abd al-Rahman organizó una expedición militar contra el rebelde bereber. Lo persigue y lo cerca en la Cerdaña. Aunque logra escapar por los Pirineos, parece que ‘Utman encuentra la muerte en la huida. Su mujer fue capturada por las tropas omeyas.

A continuación, ‘Abd al-Rahman cruza Roncesvalles y derrota a los aquitanos de Eudes en algún lugar más allá del río Garona y del Dordoña. Pero después será derrotado por Carlos Martel en la batalla de Poitiers (732).