Según el Dikr:

La cuadragésimoquinta campaña fue la de San Román; en ella mató, cautivó y regresó. En esta campaña le escribio al-Mushafi desde la cárcel esta epístola:

¡Mi señor!, tú has obedecido a Dios y Él te ha asistido, nosotros nos rebelamos contra Su autoridad y Él te ha dado el poder sobre nosotros; esto es la recompensa por la sumisión y el castigo por la rebeldía. Vacilas entre la venganza que sanará tu alma y la clemencia, elige ésta y acrecienta con ello hasta el infinito tu recompensa en la otra vida, pues Dios altísimo dice -y su palabra es Verdad-: Quien la resucitase será recompensado como si hubiese resucitado a todo el género humano, aunque esto es algo que no podremos alcanzar por mucho que crezca nuestra virtud, ni imitar por mucho que nos esforcemos. Soy consciente, señor, de la inmensidad de mi pecado, que me entristece, pero también lo soy de la amplitud de tu generosidad, que me hace concebir esperanzas. ¡Qué frustrante es una desesperanza mortal mezclada con un deseo alcanzable! El castigarme es tu derecho, pero la clemencia será un mérito a tu favor, y entre ambos debes elegir lo que te parezca más indicado; si no soy merecedor de tu perdón será como si ya me hubieses castigado. Todo depende ahora de tu reconocida generosidad y tu renombrada justicia, si Dios altísimo quiere.

Huí, pero de nada sirvió la huida, pues al que tiene con él
a Dios no se le puede escapar nadie en la Tierra.
¡Por Dios! La huida no fue por otra cosa
que por precaución ante la muerte temida.
Si Dios me hubiera ayudado a permanecer en el buen camino lo habría hecho
pero toda decisión de Dios ha de cumplirse inexorablemente.
Me ha conducido a la fuerza hacia ti
como el saqueador que arrastra un cadáver en medio de la batalla.
Todos están de acuerdo en que me has de dar muerte, pero
¡cuán a menudo el que sostiene una opinión lo hace con intención de engañar!
Lo que no sea más que sed de venganza, sanarás de ello
y habrás de renunciar a ella por obligación;
en caso contrario, inclínate al perdón, que satisface a Dios,
que te recompensará por encima de lo que puedas pedir:
Ningún otro ser está a tu altura, pues siempre estará
por encima de su rango tu inmensa generosidad.
Nadie que haya venido a solicitártelo marchó sin su regalo
ni volvió sin lo ansiado el que algo te pidió.
Tus manos han dado lo que el hombre es incapaz de dar
y las nubes de tu generosidad han esparcido por todas partes su lluvia.

Aunque Dikr refiere que Almanzor recibió una carta de un prisionero que identifica con el antiguo háyib Ya’afar al-Mushafí, pero éste ya había fallecido en el 983. Más bien parece escrita por el rebelde ʿAbd Allāh Piedra Seca, refugiado en el reino de León, tal y como apunta Ibn al-Abbar en su Hulla. Sabemos que en noviembre del 995 finalmente fue entregado por Bermudo II a Almanzor, seguramente como resultado de esta campaña de castigo.

Esta campaña es probable que se desarrollara en verano u otoño del 995. Con respecto a la localidad de San Román existen dos hipótesis.

La primera es que sea San Román de Hornija (Valladolid), cerca de Toro. Pero no parece una ubicación ni importante ni adecuada al momento, pues esta línea del Duero ya estaba desmantelada.

En nuestra opinión debe de ser el monasterio de San Román de Entrepeñas, en la localidad de Santibáñez de la Peña (Palencia). En este mismo año el conde García Gómez de Saldaña y Carrión, de los Banu Gómez, ha de ir a Córdoba solicitar una tregua. Todo indica que habría sufrido un ataque previo de Almanzor y que probablemente fue este. El monasterio de San Román estaba ligado a esta dinastía condal desde sus inicios.


Bibliografía