Tras el fracaso de la tentativa del año anterior, en el año 883, al-Mundir trata de ocupar de nuevo Cellorigo. Tras una expedición omeya contra los Banu Qasí, el príncipe al-Mundir y el general Hashim ben ‘Abd al-Aziz vuelven a intentar tomar el castillo de Cellorigo, defendido por Vela Jiménez, con un resultado idéntico que el año anterior. A continuación repitieron el itinerario pasando por Pancorbo (defendido por Diego Rodríguez), que de nuevo no pudieron tomar, y Castrojeriz, pero luego continuaron a los confines de León de donde volvieron sin presentar batalla pero destruyendo el monasterio de Sahagún.

Así lo cuenta la Crónica Albeldense XV.13:

«También después, en la era 921 (año 883), que es el presente año, el ya nombrado Almundir, el hijo del rey Mohamed, con el general Abuhalit y con todo el ejército de España, fue enviado por su padre contra Zaragoza. Cuando llegó allí, encontró dentro a Ababdella. Allí lucho solamente dos días, arrasó las mieses y los árboles, no sólo junto a Zaragoza, sino que obró igual en toda la tierra de los Banu Qasí. Degio la tomó y saqueó en parte, pero no conquistó ninguna ciudad o castillo. Despobló Sedia. Luego esa hueste también entró en los confines de nuestro reino, y primero luchó contra el castillo de Cellorigo, y allí dejó muertos a muchos de los suyos. El conde Vígila guarnecía ese castillo. Luego pasó a los confines de Castilla, al castillo de Pancorbo, y allí empezó a luchar por su propia voluntad, pero al tercer día se retiró de allí muy maltrecho. El conde era Diego. Luego encontró guarnecido Castrojeriz, pero nada hizo en él, y en el mes de agosto se acercó a los confines de León.»