‘Abd al-Malik ben Qatan al-Fihri (عبد الملك بن قطن الفهري)

[?-Córdoba, 741]. Valí de al-Ándalus (732-734) y (741)

Primer gobierno (732-734)

Nombrado por su propio ejército tras la muerte de ‘Abd al-Rahman al-Gafiki en la batalla de Poitiers (732). Su primer gobierno duró hasta el 734. Todas las fuentes, tanto cristianas como musulmanas, mencionan su conducta prevaricadora y corrupta, que sólo se aprovecha de las riquezas de al-Ándalus. Al ser reprendido por el califa ante la falta de éxitos militares contra los francos, organizó una expedición, en el 733, contra la zona del norte de los Pirineos desde Narborna hacia el Ródano. En el 734 efectuó una campaña contra Pamplona y contra la Gascuña que acabó en derrota. Fue depuesto por el gobernador de Ifriqiya, Ubayd Allah, quien nombró valí a ‘Uqba.

Segundo gobierno (741)

‘Abd al-Malik aprovecha la inestabilidad provocada por la revuelta bereber para hacerse con el poder deponiendo a ‘Uqba. Permanecerá en este segundo gobierno unos diez meses.

El califa Hisham envió un gran ejército de árabes sirios para combatir la revuelta bereber. A su cabeza se encontraba Kultum ben ‘Iyad al-Qusayri, quien había sustituido al causante de la rebelión, el valí Ubayd Allah. Dicho ejército se enfrentó en varias ocasiones a los bereberes y en uno de esos combates murió Kultum. Le sucedió en el mando militar su sobrino, Baly ben Bisr, quien reagrupó los restos de su ejército y se refugió en Ceuta, donde sufrieron el asedio bereber. Baly escribió al valí ‘Abd al-Malik rogándole poder entrar en al-Andalus, pero ‘Abd al-Malik les negó la entrada pues no se fiaba de ellos y únicamente les envió provisiones y barcos.

Pero los bereberes entonces también se rebelaron en al-Andalus, en la región de Yilliqiya, en Astorga y otras ciudades del norte, expulsando de esa zona a los árabes. Ante esta situación, ‘Abd al-Malik se vio obligado a permitir el paso del ejército de Baly, pero con la condición de que solo estuvieran un año. Eran unos 10.000 sirios.

Las tropas conjuntas del valí y los sirios se enfrentaron primero a los bereberes en Wadi l-Fath, en Sidonia; tras pasar por Córdoba avanzaron hacia Toledo, donde se había congregado los bereberes, entablándose un combate en el río Guadacelete que ganaron los árabes.

Una vez aniquilados los bereberes las tropas sirias no cumplieron lo acordado y depusieron a ‘Abd al-Malik en Córdoba. Lo asesinaron y lo crucificaron con un cerdo a su derecha y un perro a su izquierda. Baly ben Bisr se hizo con el gobierno de al-Andalus.