[¿? – Badajoz, 2 diciembre 1045]. En árabe المنصور_عبد_الله_بن_الأفطس

Rey de la taifa de Badajoz (1022-1045)

Abu Muhammad ‘Abd Allah ben Muhammad ben Maslama ben al-Aftas era de origen beréber y pertenecía a la tribu de los Miknasa. Procedía de la zona de Córdoba, concretamente de la comarca de Fahs al bahut, el valle de las Bellotas, denominación que los árabes daban al actual valle de los Pedroches.

‘Abd Allah fue lugarteniente de Sabur, primer régulo eslavo de Badajoz y a la muerte de su señor (1022) se ocupó de la regencia en nombre de los dos hijos de Sabur: ‘Abd al-Malik y ‘Abd al-Aziz. Pero esta regencia duró poco tiempo, pues ‘Abd Allah decidió hacerse con el poder de la taifa ignorando los derechos dinásticos de los descendientes de Sabur. Éstos, aún menores de edad reclamaron la herencia paterna, pero fueron obligados a abandonar Badajoz e instalarse en Lisboa, donde se hicieron independientes. ‘Abd Allah tomó el título honorífico de al-Mansur con la pretensión de parecer cercano a la etnia árabe aunque era bereber.

Anexión de la taifa de Lisboa

Envió a Lisboa un ejército al mando de uno de sus hijos contra ‘Abd al-Malik y ‘Abd al-Aziz, que fue estrepitosamente derrotado, viéndose obligado a regresar a Badajoz. Pero al poco tiempo murió ‘Abd al-Aziz y los habitantes de Lisboa, viendo la incapacidad de ‘Abd al-Malik como rey, mandaron una embajada secreta a Badajoz ofreciendo a ‘Abd Allah la sumisión de Lisboa.

El monarca aftásida envió en su nombre a uno de sus hijos, que logró apoderarse de toda la fachada atlántica y derrocar a ‘Abd al-Malik, quien huyó de Lisboa y se refugió en Córdoba, donde residió hasta su muerte. Esta ampliación y consolidación del reino aftásida tuvo lugar en algún momento anterior al 1030.

Enfrentamientos con la taifa de Sevilla

La causa de las querellas fue la ambición de Abul Qasim Muhammad, rey sevillano que deseaba expandir sus dominios a costa de sus vecinos. Los primeros enfrentamientos se produjeron cuando Abul Qasim inició una expedición a las tierras septentrionales de Portugal con el fin de reclutar un ejército de mercenarios que le posibilitara llevar a cabo sus planes expansivos; aquellas comarcas, que tras el derrocamiento de ‘Abd al-Malik pasaron a la jurisdicción aftasí, constituían la zona más débil del reino. Abul Qasim comenzó sus ataques en la zona entre el Duero y el Mondego, donde asaltó el castillo de Alafoens e hizo 300 cautivos que pasaron a militar en las filas del sevillano.

Posteriormente Abu al Qasim ben Abbad trató de apoderarse de la ciudad de Beja, en los dominios aftasíes. En 1030 las tropas sevillanas, dirigidas por Ismail, hijo de Abul Qasim, y ayudadas de las de Muhammad de Carmona, iniciaron el asedio de Beja. ‘Abd Allah se adelantó enviando a su hijo Muhammad para que la defendiera. Pero a pesar de que los pacenses recibierno ayuda de Ibn Tayfur, rey de la taifa de Mértola, Beja cayó en el poder de Sevilla, sus habitantes fueron masacrados y Muhammad fue hecho prisionero y llevado a Carmona.

Al poco, gracias a unas negociaciones y al establecimiento de una tregua, fue liberado. En ese mismo año, ‘Abd Allah reforzó las murallas de Badajoz.

En 425H (1034) se rompió la paz entre los reinos de Badajoz y Sevilla. En principio las tropas pacenses y sevillanas se habían coaligado para atacar las tierras de reino de León. Pero cuando retornaban,  ‘Abd Allah atacó a traición a las tropas de Abul Qasim, dirigidas por su hijo Ismail, en un desfiladero entre Lisboa y el mar y causaron un enorme destrozo en las tropas abbadíes, acosando incluso a los derrotados, que según las crónicas debieron comerse sus propios caballos para sobrevivir. Los cronistas coinciden en que este fue el origen del odio ancestral que en el futuro se profesaron ambos reinos.

Las fuentes no recogen más datos sobre los últimos años del reinado de ‘Abd Allah y sólo ofrecen la fecha de su muerte (2 de diciembre de 1045), aunque se sabe que el año anterior a su muerte los reinos de Sevilla y Badajoz volvieron a estar en guerra, encabezado el reino sevillano en esta ocasión por Abu Amr Abbad.

‘Abd Allah ben Muhammad ben Maslama fue sucedido por su hijo Abu Bakr Muhammad, quien tomó el título de al-Muzaffar.