[¿?, 1000 – Badajoz, julio 1068] Abū Bakr Muḥammad ben ʿAbd Allāh ben Maslama ben al-Aftas, al-Muẓaffar. En árabe المظفربنالأفطس

Rey de la taifa de Badajoz (1045-1067/68)

Hijo de Abd Allāh al-Mansur, primer rey de la dinastía aftasí de Badajoz. Según Ibn Ḥayyān:

Era poeta, erudito, sabio, inteligente, valiente y arrojado. […] Este hombre se reveló un gran rey en esta frontera norteña […]

Sucedió a su padre en el gobierno de Badajoz a su muerte y tomó título honorífico de al-Muẓaffar (El Triunfante). Su labor como gobernante de Badajoz no fue en absoluto fácil debido a los constantes conflictos territoriales que mantuvo con los otros estados fronterizos: el reino de León, Toledo y Sevilla.

Comenzó su reinado con una guerra con al-Ma’mún de Toledo, con el que mantuvo una serie de disputas territoriales (1046)

Conflicto con la taifa de Sevilla (1047-1051)

Pero el conflicto que más energía malgastó fue el mantenido con el expansivo reino de Sevilla. Según Ibn Ḥayyān, todo comenzó cuando Muḥammad ben Yaḥyà, rey de la taifa de Niebla, solicitó la ayuda de al-Muẓaffar ante el asedio continuado que venía sufriendo desde el 1044 por parte de Sevilla.

En el 1047 al-Muẓaffar movilizó un gran ejército que se dirigió a Niebla. Pero el rey sevillano al-Mu’tadid, al conocer la expedición hacia Niebla, envió su caballería contra el reino de Badajoz, asolando parte del territorio sin apenas oposición. Y luego se dirigió hacia Niebla, donde hubo una batalla con resultado incierto pero causó grandes bajas en ambos bandos.

Tras este suceso, al-Muẓaffar se incorporó a una coalición con otros reinos taifas gobernados por bereberes, entre ellos Bādīs ben Ḥabūs de Granada, Muḥammad ben Idrīs de Málaga, Muḥammad ben al-Qāsim de Algeciras, Ishaq ben Muḥammad de Carmona, Muḥammad ben Nuh de Morón y Abdún ben Jizrún de Arcos. El objetivo era atacar la ciudad de Sevilla. Los coaligados arrasaron las inmediaciones de la ciudad:

Causaron daños en las inmediaciones de Sevilla, se cortaron los caminos totalmente y se multiplicaron las muertes, los desórdenes y los saqueos; y así anocheció la gente como en la época del paganismo.

Ibn Ḥayyān, según Ibn Idarí en al-Bayan al-Mugrib

Pero en torno al 442H (26 mayo 1050 a 14 mayo 1051) Muḥammad al-Yashubí de Niebla rompió la alianza con Ibn al-Aftas y se alió con su anterior enemigo sevillano. Ibn al-Aftas, además de quedarse el dinero que le había confiado anteriormente el rey de Niebla, se encamino está vez hacia Niebla para dar un escarmiento a su antiguo aliado. En esta ocasión al-Mu’tadid acudió en ayuda del soberano ilipense.

El ejército sevillano estaba comandado por Ismāʿīl, hijo de al-Mu’tadid, y su visir Ibn Sallam. Mientras tanto al-Muẓaffar había conseguido la colaboración de Ishaq de Carmona, quien envió a su hijo al-‘Izz. La batalla dio como resultado una enorme derrota a las tropas de Badajoz, falleciendo al-‘Izz de Carmona y ‘Ubayd Allāh al-Jarraz, tío paterno de al-Muẓaffar y gobernador de Évora.

al-Mutadid aprovechó la ocasión para expandir su territorio a costa del los pacenses. Invadió la taifa de Badajoz, tomó numerosos castillos, asoló los cultivos. Un nuevo descalabro de al-Muẓaffar cerca de Évora, donde se había refugiado al-Muẓaffar, provocó que estuviera a la defensiva sin poder recuperar ninguno de los territorios perdidos hasta que al-Mu’tadid cesó la acometida en sawwal del 442H ()16 febrero a 16 marzo 1051) y volvió a Sevilla.

El conflicto cesó gracias a la mediación de Abu-l-Walīd ben Muḥammad ben Yahwar de Córdoba en rabí I del 443H (13 julio a 11 agosto 1051).

Un hecho curioso que nos narra Ibn Ḥayyān es cómo Ibn al-Aftas, para resarcirse de estas derrotas, pidió a Abu-l-Walīd de Córdoba unas esclavas cantoras. Hizo esto de algún imitando al propio al-Mu’tadid que había conseguido en Córdoba a la famosa esclava cantora Ibn ar-Raminí.

El rey cordobés se las consiguió pero el enviado de Badajoz no pudo en principio llevarlas a Badajoz pues todos los caminos estaban cortados por la caballería sevillana. Aún así, al-Muẓaffar envió una tropa de caballería con el único cometido de hacer llegar a las esclavas a Badajoz, algo que Ibn Ḥayyān dice que:

Las personas inteligentes se admiraron de la bravura que mostró su ánimo en los días de las guerras ilícitas, por [socorrer a] unas virtuosas mujeres que ceñían velos contra los hombres esforzados, según lo que le dictaban las buenas maneras y el saber.

El resultado de este conflicto fue desastroso desde el punto de vista económico: aparte de las pérdidas territoriales, las cosechas se destruyeron, aparecieron hambrunas y al-Muẓaffar se vio obligado a subir en demasía los impuestos.

Conflictos con el reino de León (1056-1068)

al-Muẓaffar era uno de los pocos reyes taifas que aún no pagaban parias por su protección a los reinos cristianos. Por eso fue el primer blanco de las acciones de Fernando I de León en su movimiento de expansión hacia el sur.

Ya en el 1056 Fernando I ocupa las fortalezas de San Juan de Piscaria, Penella, Paredes de Beira, Linares y Ansilianes, en el río Duero del actual Portugal. El 27 de noviembre de 1057 logró conquistar la estratégica fortaleza de Lamego.

Y ya en el 1058 las tropas leonesas comenzaron la conquista de Viseu, que fue rendida el 23 de julio de ese año. Es posible que también en ese mismo año tomara los castillos de Penalva, San Martinho de Mouros y Travanca.

Por esa misma época enviaron una nutrida tropa para tomar la ciudad de Santarén, pero al-Muẓaffar logró llegar con refuerzos a la ciudad antes de que llegaran las tropas leonesas.

Dinar de oro de al-Muẓaffar de Badajoz, 437H
Dinar de oro de al-Muẓaffar de Badajoz, 437H

Tras las conversaciones de paz, se llegó a un acuerdo por el que aceptaba las pérdidas territoriales sufridas hasta entonces y se comprometía a pagar cinco mil dinares anuales al Rey de Castilla y de León. Así lo cuenta Ibn Ḥayyān:

Se encontraron ambos dentro del agua en el río de Santarén, Ibn al-Aftas en una barca y el extranjero montado en su cabalgadura con el agua hasta el pecho de su caballo. Hablaron ambos largamente acerca de lo que [era] su oferta de paz y del tributo. al-Muẓaffar negóse a aquello hasta que convino con él, después de forcejeos y fatigas, [una cantidad de ] cinco mil dinares, que le entregaría cada año desde el comienzo de esta tregua.

Pero esta tregua comprada no evitó que años después, el 9 de julio del 1064, Fernando I se hiciera con la ciudad de Coimbra. Parece que aconsejado por al-Mu’tadid de Sevilla, enemigo de al-Muẓaffar, a través de un mozárabe llamado Sisnando, Fernando I inició un duro asedio de Coimbra. Tras varios meses de penurias la ciudad se rindió. Según Ibn Ḥayyān esto se debió a su gobernador, Randuh, un esclavo de al-Muẓaffar, que negoció en secreto con Fernando I la entrega de la ciudad. La población musulmana de Coimbra fue masacrada tras la conquista.

León arrebató a Badajoz también el territorio circundante de Santa María y hasta la costa. Y en dirección a Salamanca, también se incorporó las fortalezas de Torpím, Almeida y, hacia el sur, posiblemente Idanha.

al-Muẓaffar de Badajoz y la cultura

al-Muẓaffar fue uno de los monarcas más cultos de su época. Favoreció a numerosos sabios como Ibn ʿAbd al-Barr. Y él mismo compuso una obra , acerca de las guerras de la Arabia preislámica y de las primeras campañas del Islam, narraciones de viajes y explicaciones sobre lengua, tanto árabe como otras extranjeras: al-Muẓaffariyya.

Suya es la gran obra llamada al-Muẓaffarí, que redactó él solo, sin ayudarse en ello con ninguno de los sabios, excepto con su secretario Abu ʿUṯmān Saʿīd ben Jayra. Este libro contiene historias y viajes, literatura escogida, curiosidades hermosas, anécdotas peregrinas, cosas extraordinarias de reyes y lenguas extranjeras. Se ha dicho que compedió en él sus excelentes bibliotecas [y] apenas se le encuentra igual; son como unos cincuenta volúmenes. Lo ordenó mediante una disposición original, mas, por su grandeza, no [le] es posible a todo el mundo adquirirlo, y no conviene sino a las bibliotecas de los reyes.

Muerte y sucesión de al-Muẓaffar

Al-Muẓaffar murió a mediados del mes de ramadán del año 460H (a mediados de julio del 1068), a la edad de 70 años lunares. Le sucedió su hijo Yaḥyà, que mantuvo una pugna con su hermano ʿUmar por la sucesión.


Bibliografía

Ibn Idari: La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas (al-Bayan al-Mugrib), Trad. Felipe Maíllo Salgado, Universidad de Salamanca, 1993.