[848 – Zamora, 20 diciembre 910]

Rey de Asturias (866-910)

Hijo de Ordoño I y de Nuña. Fue asociado al trono en el 853 y se ocupó del gobierno de Galicia. A la muerte de su padre, el conde de Lugo, Fruela Bermúdez, entró en Oviedo al frente de un ejército antes de que Alfonso pudiera llegar y usurpó el trono. Alfonso se refugió en Castilla junto a su tío, el conde Rodrigo. Rodrigo, junto con otros nobles, apoyó la causa de Alfonso y ese mismo año derrotaron a Fruela y lo ejecutaron en Oviedo. A fines del 866 Alfonso III es coronado solemnemente.

Casi inmediatamente los alaveses se rebelan al frente de Eglyón o Elyón, y es de nuevo Rodrigo el encargado de sofocar la revuelta, lo cual hace en el 867, apresando al cabecilla, que fue enviado a Oviedo donde parece que acabó sus días en prisión.

Mientras tanto la actividad guerrera de los cordobeses no cesaba. En el 867 los cordobeses asolaron de nuevo Álava y Castilla. En el 868, al-Mundir, hijo de Muhammad I, partió de Toledo al frente de un fuerte ejército que al llegar a Astorga se dividió en dos: uno marchó hacia El Bierzo y el otro hacia León. Alfonso III se enfrentó a este último y venció a al-Mundir, obligándolo a huir. Rápidamente se dirigió a El Bierzo y derrotó al otro ejército. Será esta la última razzia cordobesa en varias décadas.

En el 869 se va a producir un hecho político de gran transcendencia. Alfonso III contrae matrimonio con Jimena, hija del luego rey navarro García Jiménez. De esta forma se aseguraban una alianza contra los musulmanes y solucionaban un problema que hasta entonces les había enfrentado: la influencia en tierras de Álava y Vizcaya. Al frente del condado de Álava va a aparecer poco después el conde Vela Jiménez, vasallo del rey asturiano pero perteneciente a la familia real navarra.

Aprovechando la debilidad del Emirato Omeya, Alfonso III va a iniciar una serie de campañas victoriosas contra al-Ándalus que le van a valer el sobrenombre de el Magno. Ya en el 868, el conde Vimarano Pérez ocupa Oporto. También extiende sus fronteras por la parte oriental, ocupando Pancorbo, Cellórigo y otras fortalezas. Además, se alió con todos los sublevados contra el poder central de Córdoba. Con Ibn Marwan mantuvo una estrecha alianza y lo acogió entre el 877 y el 884 en Galicia. Los descendientes de Musá II: Mutarrif, Fortún e Ismael, también tuvieron el apoyo de Alfonso e incluso les confió la educación de su hijo Ordoño, quien vivió con los Banu Qasí hasta el 886.

Muhammad I lanzó en el 878 una fuerte ofensiva contra el reino asturiano. Un ejército al mando de Walid ben Ganiar marchó contra Astorga, mientras otro al mando de Hashim ben ‘Abd al-Aziz y al-Mundir, tras luchar contra los Banu Qasí, marchó contra León. Alfonso III se enfrentó a ben Ganiar en Polvoraria, a orillas del río Órbigo, y le hizo huir, pero Alfonso persiguió a los restos del ejército cordobés hasta Valdemora (León) y exterminó a los combatientes musulmanes. La derrota fue tan grande que los cordobeses tuvieron que firmar una tregua de tres años.

Alfonso III expandió su reino repoblando Chaves, Braga y Oporto (868), llegando hasta Lamego, Viseu y Coimbra (881) por la parte occidental de su reino. Por la parte oriental aparte de fijar definitivamente el dominio del valle del Ebro burgalés y alavés, mientras los navarros hacían lo mismo en la zona riojana, avanzó hacia el sur, repoblando Castrojeriz, Ubierna y Burgos (884). Y sobre todo, aseguró en la zona central la línea fronteriza sobre el río Duero: Sahagún (880), Zamora (893), Dueñas (899), Simancas y Toro (890). Tuvo que hacer frente a nuevas acometidas cordobesas, como la de un ejército bereber al mando de Ahmad ben Mu’awiya y Ahmad al-Quraysi contra Zamora (901) que fue destrozado el 10-VII ante los muros de la ciudad, exhibiéndose las cabezas de los jefes clavadas en las almenas de la muralla.

De su matrimonio con la infanta pamplonesa Jimena, celebrado en torno al 869, Alfonso tuvo varios hijos: García, Ordoño, Fruela, Ramiro, Gonzalo, Bermudo, Sancha y dos hijas más de las que se desconoce su nombre.

En su política interior, Alfonso III fue igual de duro que en sus enfrentamientos con los musulmanes. Sus tendencias centralizadoras dieron lugar a numerosas revueltas a lo largo de su reinado: sublevación de Flacidio, conde de Lugo (874); rebelión del magnate leonés Hanno y del conde Hermenegildo Pérez (885); complot de Witiza y los hijos de Sarracino (885); regicidio frustrado de Adamniro (902); y por último, y quizás la más dolorosa de todas las traiciones, la sublevación de su primogénito, García, apoyado por varios de sus hermanos y por la reina (909). García se había casado con Nuña, hija del conde castellano Nuño Núñez. Parece que la causa de la sublevación está en la preferencia de Alfonso por su segundo hijo, Ordoño, al que había dado el gobierno de Galicia, lo que dados los antecedentes, parecía dar a Ordoño como sucesor al trono. García, apoyado por su suegro, por hermanos como Fruela e incluso por su madre Jimena se conjuraron. Alfonso III al enterarse hizo apresar a García y lo encerró en el castillo de Ganzón, en Asturias. Pero el conde Nuño Núñez promovió una revuelta, y Alfonso, para evitar un enfrentamiento, liberó a García y se retiró al palacio de Boiles. Poco más tarde se trasladó a Zamora junto con Jimena. Allí murió el 20 de diciembre del 910 y sus restos se trasladaron a Astorga. En el 986 la sepultura se llevó a Oviedo.

A su muerte su reinó se dividió entre sus hijos: León, Álava y Castilla para García; Galicia para Ordoño; Asturias para Fruela; Gonzalo, que era clérigo, continuó siendo arcediano de Oviedo; y a Ramiro, por su corta edad, se le dio el título de rey pero sin territorio.