El conde Fernán González (931-970)

Fernán González, el Buen Conde. El conde castellano más conocido, el gran protagonista de la épica medieval castellana con El Poema de Fernán González. Conoce la verdad y el mito sobre uno de los personajes que forjó la identidad de Castilla.


Los últimos años de Fernán González (966-970)

El sucesor de Sancho I es su hijo Ramiro III, menor de edad. Es la primera vez que en el reino asturleonés ocurre una minoría de edad. Ramiro III queda bajo la tutela  y regencia de su tía, la hermana de su padre, Elvira Ramírez, que hasta ese momento vivía como religiosa en San Salvador de Palat del Rey en León. Además, Ramiro III también contaba con el apoyo de

Fernán Gonzalez y el segundo reinado de Sancho I (961-966)

Fernán González es liberado de su prisión en Pamplona a comienzos del 962 y regresa a sus dominios de Castilla. Mientras tanto Sancho I domina ya completamente el reino de León. Por otro lado, Ordoño IV se encamina hacia Córdoba a buscar asilo y apoyos a su causa, donde el nuevo califa al-Hakam II acaba de suceder a su padre ‘Abd al-Rahman III.   Ordoño IV es acogido en la

Fernán González y el primer reinado de Sancho I (956 – 958)

  La sucesión al trono leonés   Sancho Ramírez había nacido en torno al 933 y era hijo de Ramiro II y la infanta navarra Urraca. Tras la rebelión de Fernán González (944) fue enviado a Castilla donde permaneció al menos hasta el 947. Tras la coronación de su hermano Ordoño III se fue a Navarra y desde allí intentó tomar por la fuerza la sede leonesa (954) sin éxito.

Fernán González y Ordoño III (951 – 956)

  La familia de Ramiro II Ramiro II tuvo dos matrimonios. El primero fue con Adosinda, hija del conde gallego Gutier Osoriz, quien fue repudiada en el 931. Fruto de esta unión el rey tuvo dos hijos: Bermudo, que falleció sin descendencia en el 941, y Ordoño, nacido en el 925 y casado con Urraca Fernández, hija de Fernán González. Ramiro II se casó en segundas nupcias con Urraca Sánchez,

Fernán González y los últimos años de Ramiro II (945 – 951)

Contexto histórico   Una vez resuelto el enfrentamiento entre el rey de León y los condes de Castilla y Saldaña, Ramiro II va a tener que enfrentarse de nuevo a la actividad militar de ‘Abd al-Rahmán III. El califa decide reforzar la organización militar de la Marca Media, con capital en Toledo, para hostigar de una forma más efectiva a los reinos castellanos y en concreto al condado de Castilla.

Assur Fernández, conde de Castilla y Álava (c. 944-c.945)

El condado de Saldaña y Carrión En el territorio situado al norte de la actual provincia palentina se constituyó el condado de Saldaña y Carrión en época del rey Ramiro II, siendo Diego Muñoz su primer conde. Diego Muñoz era hijo de Munio y Gulatruda, quienes aparecen en una carta del 2 de mayo de 925 vendiendo tierras a San Martín de Liébana (luego Santo Toribio de Liébana). En una carta de

Fernán González, conde de Castilla y Álava (c. 931-c.944)

Primeras apariciones documentales Estos son los primeros testimonios documentales sobre el mandato de Fernán González como conde de Castilla: 18-III-932, Velasco González y Fernando Gustioz, caballeros de la zona de Salas de los Infantes, hacen una donación al monasterio de San Cristóbal de Vallegimeno.[CarArl pag.37] 1-V-932, Juicio entre el abad Esteban de San Pedro de Cardeña y los vecinos de Villayuda, Quintanilla y Castañares por el control del agua del

Fernán González, conde de Lara (c. 929- c. 931)

El poder condal en Castilla entre el 926 y el 931 Los años que transcurren entre la muerte de Fruela II (925) y el ascenso definitivo al poder de Ramiro II (931) están presididos por el reinado de Alfonso IV Ordóñez, el Monje, el cual comenzó con una guerra civil contra Alfonso Froilaz y acabó con otro conflicto contra Ramiro II. Hagamos ahora un repaso de los diferentes magnates con

Los orígenes de Fernán González

Un personaje entre la realidad y la leyenda Tenemos infinidad de ejemplos en la historia de cómo los personajes que más influyeron en el transcurrir de la misma ven su figura distorsionada con el paso del tiempo. Y en concreto los que personifican un sentimiento nacional por su contribución al desarrollo de una nación y de su independencia nunca se han escapado de esta tendencia mitificadora: desde Pelayo y su