El poder condal en Castilla entre el 926 y el 931

Los años que transcurren entre la muerte de Fruela II (925) y el ascenso definitivo al poder de Ramiro II (931) están presididos por el reinado de Alfonso IV Ordóñez, el Monje, el cual comenzó con una guerra civil contra Alfonso Froilaz y acabó con otro conflicto contra Ramiro II. Hagamos ahora un repaso de los diferentes magnates con atribuciones condales que dominan el territorio castellano en esta época.

Nuño Fernández

Nuño Fernández obstenta el título de conde de Castilla y de Burgos desde el 921. Es muy difícil conocer su posición en el conflicto entre Alfonso Ordóñez (Alfonso IV) y Alfonso Froilaz. Y es que en un documento del 25-II-926 aún aparece con estos títulos en una donación del presbítero Aliemo y su nieto Elleca al monasterio de San Pedro de Cardeña, reinando Alfonso Ordóñez en León. En este documento aparece otro nombre con dignidad condal, “Roderico Fredinandiz, comite” quizás su hermano.

Sin embargo es esta su última aparición en la zona. En un documento del 20-III-927 que narra un litigio entre el monasterio de Santa María del Puerto en Santoña y un tal Cixila, aparece un “domno Nunu Comite” que puede ser Nuño Fernández, pero ya reconociendo a Alfonso Froilaz como rey, tal y como ocurre en otras zonas como Liébana, Santillana del Mar, etc. Desde ese momento ya no se vuelve a tener noticia de él.

Fernando Ansúrez

Fernando Ansúrez aparece como conde en Castilla en el 929 quizás sustituyendo a Nuño Fernández. En concreto se disponen de dos documentos del monasterio de San Pedro de Cardeña fechados el 1-X-929 y 24-XI-929 con su nombre. En el último confirmó la donación de Villagonzalo Pedernales a San Pedro de Cardeña por parte de Flámula, la viuda del antiguo conde Gonzalo Téllez. No se vuelve a tener noticia de él desde esta fecha en Castilla coincidiendo con los sucesos de la renuncia al trono de Alfonso IV y su posterior arrepentimiento y conflicto con Ramiro II.

Álvaro Herraméliz

Álvaro Herramélliz domina el condado de Álava, siendo nombrado por primera vez en el 924 (sin ser citado conde) y desde esta base parece que dominó el condado de Lantarón y el de Cerezo. En un documento del 28-VIII-929 confirma en un documento de Valpuesta la venta de un tal Araspio de sus bienes al presbítero Severo, “reinando don Alfonso en León y Álvaro Herraméliz en Lantarón”.

Parece que apoyó a Alfonso IV, pues estaba casado con una hermana de la mujer del rey, frente a Ramiro II pues desde el 931 ya no se vuelven a tener noticias de él en Castilla. El 11-I-931 aparece en Viguera junto al rey de Navarra confirmando un documento junto con el rey García Sánchez.

Gutier Núñez

Gutier Núñez aparece como conde en Burgos en el difícil año del 931, en pleno enfrentamiento entre Alfonso IV y Ramiro II. En un documento del monasterio de San Pedro de Cardeña firmado el 1-III-931 dice “Adefonso rey en León y conde en Burgos Gutier Nunniz”. Poco después otro documento del monasterio de San Pedro de Arlanza referente al monasterio de San Martín de Tabladillo con fecha 24-VI-931 sigue reconociendo a Alfonso IV como rey.

Dice Pérez de Urbel que este magnate debía de ser un importante con conde gallego hermano de Gotona, viuda de su hermano el rey Sancho y que pudo ser nombrado conde para asegurar la fidelidad de esta importante familia. Si es así, la caída de Alfonso IV también provocó la suya. Años después, en el 935, parece que recuperó la confianza real pues aparece en León confirmando una donación real a la sede episcopal leonesa.

Fernán González, conde de Lara (929-931)

De lo explicado anteriormente se puede deducir que ante el conflicto en Alfonso IV y Ramiro II, los condes de Castilla y Álava, Gutier Núñez y Álvaro Herramélliz, apuestan por Alfonso. Parece incluso que este rey estuvo en la zona de Castilla durante la contienda pues el 27-VI-931 realizó una donación a San Pedro de Cardeña, aunque entre los testigos no hay ningún magante de importancia. Esto explica que ambos dejen de disponer de sus cargos con el triunfo definitivo de Ramiro II.

Ya hemos dicho que el primer documento auténtico firmado por Fernán González es del 28-I-929 donde se emancipa a la comunidad de monjas de Santa María de Lara. Dice el documento conservado en el Cartulario de Arlanza: “Bajo el divino imperio del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que reinan uno en esencia y trino en personas. Amén. A los gloriosos señores y patronos nuestros, los santos mártires, cuyas reliquias se encuentran en este lugar, a la Virgen Santa María, en cuyo honor ha sido fundadas la basílica y el monasterio, en el suburbio de la ciudad de Lara, y para cuyo servicio hemos querido dictar este documento, yo, la condesa Muniadona, juntamente con mis hijos, en favor de la abadesa doña Acisclo y de todo el colegio de monjas, recordando cuántos bienes concede el Señor a aquellos que, por su nombre, se entregan a la lucha contra sus enemigos, a fin de conseguir el eterno galardón. Así, pues, para que ardan luces en el templo, para la subsistencia de las religiosas, para que se atienda a los pobres y a todos los que llamen a la puerta del monasterio, y para proveer al servicio del altar, concedemos y donamos el lugar en que está levantado el monasterio, en la forma con la cual le hemos poseído nosotros hasta hoy, rogando solamente a las siervas de Dios que no se olviden de rezar por nosotros […] Yo, Muniadona, condesa, que mandé hacer esta escritura, la suscribí con mi mano y se la entregué a los testigos para que la rubricasen.[…]”. Los testigos son: Fernando Gundisalviz y Ramiro Gundisalviz, los hijos de la condesa; cinco abades; y varios magnates como Gómez Díaz, quien será alférez de Fernán González; Nuño Ovecoz, Nepociano Díaz, Lope Sarracínez, Nuño Vela; otra Muniadona, posible mujer del conde de Castilla Fernando Ansúrez y su hijo, Assur Fernández; y una Urraca regina, posible madre de la condesa. La carta acaba así: “Fue hecha la carta el día quinto de las calendas de febrero del año 929, reinando Alfonso en León y siendo Fernán González conde en Lara”.

Tenemos pues a Fernán González en su primer cargo, conde de Lara. La presencia de la familia del conde de Castilla en ese momento, Fernando Ansúrez, parece reconocer de el dominio de estos territorios al sur del río Arlanzón a Fernán González. Suponemos que la relación entre ambos son de momento cordiales aunque en el futuro las familias de Lara y los Ansúrez serán rivales.

Pocos días después del mencionado documento otra carta se refiere a la donación al abad Esteban de San Millán de Belbimbre de varias tierras por parte de Muniadona y sus hijos. Los testigos son los mismos que en el anterior pero con dos diferencias: a Muniadona se le llama commetissima, quizás para diferenciarla de la otra Muniadona, también testigo, mujer de Fernando Ansúrez; y a acaba diciendo “Reinando el príncipe Alfonso en León y siendo Fernán González conde en Castilla.” Y en abril del mismo 929 (aunque la fecha puede ser discutible), el documento de la fundación del monasterio de San Quirce, cerca de Lara, acaba diciendo: “Gobernando en León el gloriosísimo rey Alfonso y administrando el condado de Castilla yo, el conde Fernán González”.

¿Confusión de los escribas entre Fernán González y Fernando Ansúrez? ¿Toda una declaración de intenciones? ¿Falsificación posterior de los documentos? Difícil es decidirse por una de esas opiniones, pues en otros documentos de ese mismo año aparece Fernando Ansúrez como conde de Castilla en documentos de Burgos y Cardeña. Y el único documento del 930 de esta zona, del 27-I-930, sobre el pacto del monasterio de San Mamés de Ura, no dice nada sobre el nombre del conde y hablan del “serenísimo príncipe Adefonso”.

 

El siguiente documento es del 1-I-931 y es importante por dos razones: por la descripción del llamado alfoz de Lara y porque es el único documento que en esta zona y a principios del 931 reconoce ya a Ramiro II como rey en León. Esta firmado por la condesa Muniadona “con su hijo Fernando, hijo de Gonzalo. Reinando en León el serenísimo príncipe Ramiro”. La autenticidad del documento se sigue poniendo en duda debido a la datación incompleta que sólo habla de “un sábado de las calendas de enero”.

 

Si pensamos que es el primer magnate de la zona en reconocer a Ramiro II como rey y además dispone de una amplia propiedad territorial debida a la acción de sus padres, no nos puede extrañar que en el año 932 Fernán González sea nombrado conde de Castilla y Álava gobernando todos los territorios orientales del reino leonés desde el mar Cantábrico hasta el río Duero.

 

El Alfoz de Lara

El documento citado anteriormente es el nº 10 del Cartulario de Arlanza tal y como lo publicó Serrano. No aparece el año pero sí el día y el mes y por ello Serrano adoptó la fecha del 931. En él se encuentra la primera descripción del territorio de Lara: “…de parte orientis Collato de Gramineto et sierra de Arando, de parte septentrione ad summo Val de Carros, de parte occidentis Bauguillilo et torre de Adidio de balcalamio et campo de Ecta Santio Mercatero molinos de Apre, de parte meridie ad Mortuera monte Molato exynde ad Rio de Lupos et ad Uinessa usque ad Gramineto…”. Trataremos de identificar estos toponímicos con lugares conocidos actualmente.

 

Por el este: Collato de Gramineto, puede ser la Sierra de Gramedo en el término municipal de Monterrubio de la Sierra o de Demanda; sierra de Arando, al norte de Monterrubio, en los montes próximos al San Millán.

 

Por el norte: summo Val de Carros, las alturas de Valdecarros en los Montes de Oca, al nordeste de la villa de Arlanzón, donde hay un arroyo del mismo nombre.

 

Por el oeste: Bauguillilo, desconocido; Torre de Adidio, posiblemente Tornadijo que en 1167 se llama Turre Dadigo; Balcalamio, también nombrado como Balzalamio, el monte Bardal, al nordeste de Lerma; campo de Ecta Santio Mercatero, al sur de Balcalamio; molinos de Apre, entre Báscones y Lerma sobre el río Arlanza.

 

Por el sur: Mortuera, montes de Cervera; monte Molato, Mamolar; Rio Lupos, el río Lobos; Uinessa, Vinuesa.