El condado de Saldaña y Carrión

En el territorio situado al norte de la actual provincia palentina se constituyó el condado de Saldaña y Carrión en época del rey Ramiro II, siendo Diego Muñoz su primer conde. Diego Muñoz era hijo de Munio Gómez, un noble con posesiones en las cercanías de San Román de Entrepeñas.

La primera vez en la que Diego Muñoz es acompañado del título de conde es en la fundación del monasterio de San Román de Entrepeñas (945). Pero su nombre ya ha aparecido anteriormente, en una donación hecha por Ramiro II al monasterio de San Isidoro de Dueñas, junto con Fernán González, conde de Castilla, el 1 de noviembre de 936.

Diego Muñoz va a ser un aliado incondicional de Fernán González en sus rebeliones contra los reyes de León, quizás para servir a sus propios intereses de acaparar más tierras en detrimento del condado instituido al sur de sus tierras, el condado de Monzón, de la familia de los Ansúrez.

 

El condado de Monzón

La primera aparición del condado de Monzón de Campos data del año 943, en una donación de Ansur Fernández y su mujer Gontruda al monasterio de San Pedro de Cardeña de tierras situadas entre Peñafiel y Sacramenia. Es perfectamente posible que el título fuera anterior de esta fecha aunque probablemente no sea anterior a la batalla de Simancas (939). La zona de actuación de este condado entraba en conflicto tanto con los dominios de Fernán González, quien también intenta actuar en la zona de Peñafiel y Sacramenia, como con los del conde Diego Muñoz de Saldaña, que ve frenada su expansión hacia el sur.

Assur Fernández, el jefe de la familia Ansúrez, aparece en el 941 en una sentencia de un tribunal presidido por Fernán González, pero después ya permanecerá junto al rey Ramiro II y a éste apoyará contra la rebelión de los condes de Castilla y Saldaña.

 

La primera rebelión de Fernán Gonzalez (943/944)

Tras la batalla de Simancas, Fernán González prosigue su labor y aparece en varios documentos confirmando donaciones:

  • 15 de marzo de 942, Fernán González concede eras de la localidad alavesa de Salinas de Añana a San Pedro de Valeránica.
  • 942, Fernán González dona posesiones en Losa y Pontecerci a San Félix de Oca.
  • 943, donación a San Andrés de Pedernales.
  • 14 de marzo de 943, permuta de dominios con San Pedro de Cardeña.

A partir de este momento los documentos silencian su nombre. ¿Por qué? Es este un episodio bastante oscuro del que ni siquiera se puede dar una explicación fiable de sus causas ni de su desarrollo. Lo único que tenemos son las noticias que nos dan la Crónica de Sampiro (también recogidos por la posterior Crónica Najerense). Esta última dice así:

«[…] Fernán González y Diego Muñoz se levantaron en rebeldía contra el rey don Ramiro, y además le prepararon una guerra. Pero el rey, como era prudente y poderoso, los capturó, y a uno en León y al otro en Gordón los encerró en la cárcel encadenados. Pasado mucho tiempo, dándole al rey juramento y todo lo que tenían salieron de prisión. Entonces Ordoño, el hijo del rey Ramiro, obtuvo en matrimonio a la hija de Fernán González, de nombre Urraca.[…]»

Si seguimos los documentos de la época nos encontramos con que, efectivamente, existen una serie de diplomas en los que Fernán González ya no aparece como conde de Castilla.

El primero de ellos data del 8 de mayo de 944 y aparece el infante Sancho, menor de edad, como conde de Castilla. Y el 23 de agosto de 944 es Assur Fernández el que firma con esa dignidad así como en otros posteriores. Fernán González vuelve a aparecer como conde de Castilla en un documento del 22 de abril de 945. Además el infante Sancho también seguirá firmando documentos en Burgos en fechas como el 1 de febrero de 947 y el 27 de junio de 950.

De todo esto lo único que se puede deducir, sin recurrir a explicaciones poco fundamentadas, es que se produjo una rebelión entre la segunda mitad del 943 y la primera del 944 contra el rey Ramiro II en la que participaron los condes de Castilla y de Saldaña. Pero la rebelión fracasó y los condes fueron apresados y encarcelados durante algo más de un año. En Castilla, el rey nombró conde a Assur Fernández, también conde de Monzón, acompañado del infante Sancho.

En torno al mes de abril del 945 ambos condes fueron liberados y volvieron a ocupar sus responsabilidades. En el caso de Castilla el infante Sancho permaneció en Burgos al menos hasta el año 950.