La primera mención de la leyenda acerca de La Condesa Traidora aparece en la Crónica Najerense (s. XII). En esta primera versión el caudillo cordobés Almanzor seduce a la condesa de Castilla, la esposa del conde García Fernández, asegurándola que puede llegar a ser reina si se casa con él. La condesa está dispuesta a asesinar a su marido. Para ello alimenta mal al caballo del conde y le engaña para que se enfrente con escasas tropas a sus enemigos. García Fernández acaba muriendo en la emboscada. Más adelante, la presión de Almanzor hace que el nuevo conde, Sancho García, refugiado en Lantarón, tenga que pactar con Almanzor: una tregua a cambio de que se case con su hermana. Pero la madre de ambos, que sigue queriendo casarse con Almanzor, planea asesinar a su hijo Sancho envenenándolo. Sin embargo, una esclava avisa a Sancho y éste obliga a su madre a beber de la copa, con los que la condesa traidora muere.

A continuación sigue la versión tal y como aparece en la Crónica Najerense, en el libro II, 371:

«Entretanto [Almanzor] dirige por medio de un mensajero engañosas palabras de amor a la condesa, esposa del conde García Fernández, y astutamente le pregunta si quiere ser condesa o si quiere ser elevada a reina. Seducida por tales palabras y considerando que sería reina si su marido muriera, busca solícita la manera de provocar la muerte de su marido; de ahí que, quitándole la cebada, suministrara salvado al caballo de su marido cada noche, para que le fallara en el momento necesario.

¿Qué más? Al acercarse la fiesta del nacimiento del Señor, aconsejó e indujo a su marido a que permitiera y mandara a sus caballeros irse a sus casas particulares para que celebraran con sus mujeres e hijos el gozo de una fiesta tan grande. A continuación, cuando los soldados se hubieron marchado a sus casas, anunció a Almanzor lo que había hecho. Al punto éste el mismo día del nacimiento del Señor envió a la élite de sus soldados a devastar la región en la que García Fernández celebraba muy devoto tal festividad. Con los pocos que se habían quedado con él le sale al encuentro con arrojo, pero como el caballo le falló, capturado y lanceado por los sarracenos en la ribera del Duero entre Alcózar y Langa, expiró al quinto día, era 1033, el 29 de diciembre2. Llevado a Córdoba, fue enterrado en la iglesia de los Tres Santos, y trasladado luego a Cardeña3

La historia continua en el capítulo 39 del mismo libro:

«Pero el mencionado Almanzor, vara de la cólera del Señor sobre los cristianos, sin dejar en absoluto la perdición y la persecución de los cristianos, sino aun desolando casi toda Castilla y derruyendo las defensas de Castilla, andando de acá para allá, hasta tal punto la dejó abatida que el conde Sancho García, azotado por el terror que le inspiraba, se vio obligado a refugiarse en Lantarón4 con la condesa su madre y con su hermana y con todos los suyos; pero como no podía soportar ni incluso allí las frecuentes incursiones ni los serios ataques por doquier, para conseguir la paz con él se dice que le entregó a su hermana5 para que se casara.

Su madre, la condesa, con la esperanza de casarse con Almanzor, no satisfecha con haber hecho matar a su marido, intentó asesinar con una poción a su hijo —de quien dependía en solitario la salvación de Hispania entera—, para así satisfacer su deseo de vana gloria y entregarse más libremente a su lujuria; pero el Señor, quien anula las determinaciones de los hombres impíos, contra quien no hay determinación, quien todo lo conoce antes de que suceda, anuló la malvada determinación de la malvada madre. Pues una morita no desconocedora del hecho, a la que Dios hizo que se encontrara con él, le relató al conde, que volvía de un ataque, la muerte que se le preparaba en una bebida y todo el caso punto por punto, para que se abstuviera totalmente de tal copa.

Y así entró en el palacio, se bajó del caballo, se aposentó en un banco con sus soldados sentados a su alrededor por el excesivo cansancio y pidió algo de beber según su costumbre. Al instante se lo acercaron en un vaso de plata y él se lo ofreció a su madre casi por deferencia y la invitó a que bebiera ella primero. Y después de enfrentarse en una larga y mutua invitación, finalmente ella, obligada, exhaló el alma al primer sorbo cayendo en la trampa que tendió.»

1. Estévez Sola, Juan A.: Crónica Najerense, Ed. Akal, 2003., págs. 150-151

2. Realmente falleció el 29 de julio del año 995, pero en este caso la historia necesitaba hacer coincidir el día con las fiestas navideñas.

3. La cabeza del conde fue llevada a Córdoba y se depositó en la iglesia de los Tres Santos, la actual basílica menor de San Pedro Apóstol. Hoy en día su sepulcro se encuentra en el monasterio burgalés de San Pedro de Cardeña, o al menos su cabeza, que fue recuperada por su hijo Sancho García tras convertirse en árbitro de las disputas cordobesas a partir del año 1009.

4. Lantarón era una importante fortaleza castellana en la Alta Edad Media. Era uno de los puntos fuertes del condado de Lantarón-Cerezo y defendía al condado castellano de las acometidas por el valle del Ebro riojano. Hoy en día es un municipio alavés dentro de la Cuadrilla de Añana

5. Sancho García tuvo varias hermanas aunque la leyenda, en esta versión, no identifica quién de ellas fue ofrecida como esposa a Almanzor: Urraca García, Toda García, Elvira García, Mayor García u Óneca García.