Épica medieval

Los orígenes de Castilla, es decir, el contexto geográfico e histórico del condado de Castilla, son el origen del corpus de literatura épica medieval más importante de la península Ibérica.

La épica medieval castellana abarca desde los mismos inicios de Castilla, con la leyenda de sus primeros jueces, pasando por su liberador mítico, el conde Fernán González, cuya historia fue escrita en el Poema de Fernán González; sigue con los hechos protagonizados por la nobleza guerrera en época del conde García Fernández contra el poderoso Almanzor, expuestos en Los Siete Infantes de Lara; y por los actos de La condesa traidora; y acaba con el asesinato del último conde, García Sánchez, el Infant García.

Ya en el siglo XI continúa con la más famosa de todas las composiciones: el Poema de Mio Cid, que se escapa de nuestro espacio cronológico, aunque sí estudiaremos Las Mocedades de Rodrigo, dedicado a la juventud de Rodrigo Díaz de Vivar, por contener múltiples referencias al condado de Castilla.

La épica medieval castellana es escasa en comparación con la francesa o la italiana. Sólo han llegado hasta nuestros días cuatro cantares de gesta: el Poema de Mio Cid, el Cantar de Roncesvalles, el Poema de Fernán González y las Mocedades de Rodrigo. Ninguno de ellos está completo y tienen lagunas que han podido ser reconstruidas gracias a su prosificación en crónicas históricas posteriores.

El Poema de Mio Cid carece de los folios iniciales y tiene un par de lagunas en su trama. De El Cantar de Roncesvalles nos han llegado cien versos en dos folios. El Poema de Fernán González se detienen después del verso 3.000 y las Mocedades de Rodrigo en el verso 1.200.

La causa es que muchos de estos cantares se han perdido con el paso del tiempo aunque seguro que hubo muchos más títulos épicos castellanos. Por ejemplo, Alan Deyermond recogía en su artículo «The Lost Literature in Medieval Spain» una lista de 170 referencias, de noticias directas y testimonios fidedignos que apuntaban a la existencia de más obras épicas.

La épica medieval castellana pervivió en las crónicas de los siglos XIII y XIV y se fragmentó en romances en los siglos XV y XVI.

Obras de la épica medieval castellana

El conjunto de obras épicas que se centran de algún modo en el condado de Castilla, también llamado ciclo condal o de los condes de Castilla, es el siguiente:

  • Poema de Fernán González. Junto con el Poema de Mío Cid, la obra épica medieval castellana más conocida. Probablemente escrito por un monje del monasterio de San Pedro de Arlanza, ha llegado a nuestros días en un manuscrito de la segunda mitad de siglo XV. Narra la biografía legendaria del conde Fernán González y lo mitifica como héroe nacional castellano.
  • Los Siete Infantes de Lara
    Obra que narra las intrigas y los enfrentamientos entre doña Lambra y su esposo Ruy Velázquez de Lara contra los siete infantes de Lara, hijos de Gonzalo Gustioz. Y cómo Mudarra González, un hermanastro de éstos, logra venganza. Hasta nuestros días ha llegado prosificado y muy fragmentado.
  • La condesa traidora
    Situado en los tiempos del conde García Fernández y en sus enfrentamientos con Almanzor, narra la supuesta traición de su esposa en connivencia con Almanzor. La condesa desea la gloria de ser reina de Córdoba y no duda en traicionar a su esposo y a su hijo Sancho García para conseguirlo.
  • El Romanz del Infant García
    Narra los hechos que sucedieron en torno al asesinato del último conde de Castilla: García Sánchez. Aunque no ha llegado en verso, sí se ha podido recuperar a partir de las crónicas medievales.
  • Las Mocedades de Rodrigo. Cantar de gesta que habla de la niñez y la juventud de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid. Nos ha llegado en un manuscrito del siglo XV dedicado a la Crónica de Castilla. La copia parece haber sido realizada en la diócesis de Palencia.

XIII.3 Doña Sancha obtiene la libertad de su hermano y éste promete venganza – Poema de Fernán González

Estrofas 706 a 716 del Poema de Fernán González   706 Tovo la condessa esto por desguisado —por ser ella muger del conde don Fernando— tener el a su hermano cautivo e lazrado, que era atan buen rey e tan rico reignado. La condesa lo tuvo como desatinado —por ser ella mujer del conde don Fernando— que él tuviera a su hermano cautivo y lacerado, pues era tan buen rey

XIII.2 El rey García, hecho prisionero – Poema de Fernán González

Estrofas 701 a 705 del Poema de Fernán González   701 El conde orgulloso, de coraçon loçano, vio estar a su cuñado en medio de un llano; puso se contra el la lança sobre mano, dixo:«¡Parta se el canpo por nos amos, hermano!». El conde orgulloso, de corazón lozano, vio a su cuñado en el medio de un llano; se lanzó contra él con la lanza en su mano, dijo:«¡Decídase

XIII.1 Nuevas guerras contra Navarra – Poema de Fernán González

Estrofas 691 a 700 del Poema de Fernán González   691 Enantes que oviessen las bodas acabadas, —non avie ocho dias que eran començadas— fueron a don Fernando otras nuevas llegadas: que venie el rey Garçia con muy grandes mesnadas. Antes de que hubiesen acabado las bodas, —no hacía ocho días que habían comenzado— llegaron a don Fernando otras noticias: que venía el rey García con muy grandes mesnadas. 692

XII.10 Bodas del conde y la infanta Sancha en Burgos – Poema de Fernán González

Estrofas 688 a 690 del Poema de Fernán González   688 Fueron se pora Burgos quanto ir se podieron, luego que alli llegaron, grandes bodas fezieron: non alongaron plazo, bendiçiones prendieron, todos, grandes e chicos, muy grand gozo ovieron. Se fueron para Burgos en cuanto pudieron, una vez que llegaron, grandes bodas hicieron: no alargaron el plazo, bendiciones pidieron, todos, grandes y chicos, mucha alegría tuvieron. 689 Alançavan tablados todos

XII.9 Encuentro de los castellanos y los fugitivos – Poema de Fernán González

Estrofas 672 a 687 del Poema de Fernán González   672 Enantes que oviessen una legua andado, salida fue la noche e el dia aclarado; el conde con su dueña venie mucho lazrado: quando vio aquella seña, muy mal fue desmayado. Antes de que una legua hubiesen andado, ya se había ido la noche y el día avanzado; el conde con su dama venía muy afectado: cuando vio aquella enseña

XII.8 Los castellanos deciden ir en busca del conde – Poema de Fernán González

Estrofas 659 a 671 del Poema de Fernán González   659 Dexemos y a ellos entrados en carrera, por llegar a Castilla, que muy çerca ya era; dire de castellanos, gente fuerte e ligera, avenir no s’ podien por ninguna manera. Dejémosles a ellos allí puestos en camino, para llegar a Castilla, que muy cerca ya estaba; hablaré de los castellanos, gente fuerte y ligera, no se ponían de acuerdo

XII.7 El mal arcipreste – Poema de Fernán González

Estrofas 645 a 658 del Poema de Fernán González   645 Dexemos y a ellos en la mata estar, veredes quanta coita les queria Dios dar; d’un açipestre malo que iva a caçar ovieron los sus canes en el rastro entrar. Dejémoslos allí en la mata estar, veréis cuanta penuria queríales Dios dar; de un arcipreste malo que iba a cazar sus canes tuvieron su rastro que encontrar. 646 Fueron

XII.6 La infanta libera al conde – Poema de Fernán González

Estrofas 629 a 644 del Poema de Fernán González   629 Torno s’ la mensajera luego con el mandado «de la coita del conde, que esta en grand coydado»; vino con la respuesta a la infante priado; dixo commo dexara al conde muy lazrado. Volvió la mensajera pronto con el recado «de la pena del conde, que está muy afectado»; vino con la respuesta a la infanta apresurada; contó cómo

XII.5 El conde lombardo – Poema de Fernán González

Estrofas 611 a 628 del Poema de Fernán González   611 Tornemos en el conde do lo avemos dexado, era en Castro Viejo en la carçel echado; de gentes de Navarra era bien aguardado, nunca fue omne nado en presion mas coitado. Volvamos al conde donde lo habíamos dejado, estaba en Castroviejo en la cárcel echado; por gentes de Navarra estaba bien vigilado, nunca hubo hombre prisionero más preocupado. 612

XII.4 El duelo de los castellanos – Poema de Fernán González

Estrofas 605 a 610 del Poema de Fernán González   605 Solto los don Garçia, a Castiella venieron; quando los castellanos el mandado sopieron —nunca tan mal mensaje castellanos oyeron— por poco, de pesar, de seso non salieron. Los soltó don García, a Castilla vinieron; cuando los castellanos la noticia supieron —nunca tan mala nueva los castellanos oyeron— por poco, de pesar, locos casi se volvieron. 606 Fizieron muy grand