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El obispado de Segovia en la Alta Edad Media

por Javier Iglesia Aparicio
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Segovia

El legendario obispo San Jeroteo

Como no puede ser de otro modo, los orígenes del obispado de Segovia han sido el tema de tradiciones que no pueden ser confirmadas hoy en día. Se cuenta que su primer obispo fue San Jeroteo, pero esta es una leyenda surgida a finales del s. XVI siguiendo la biografía de Jeroteo de Atenas.

Nadie relacionó a Jeroteo con España hasta que en 1575 Ambrosio de Morales lo mencionó como español en su Crónica general de España, libro IX, cap. XII. A principios del siglo XVII el jesuita Jerónimo Román de la Higuera compuso los falsos cronicones atribuidos a Flavio Lucio Dextro​ y a Liutprando de Cremona,​ en los que da cuenta del viaje a Hispania de San Pablo y de su discípulo Jeroteo, antiguo gobernador de la provincia tarraconense y obispo de Atenas, y del nombramiento de este como primer obispo de la diócesis.

Desde ese momento la leyenda creció. En 1625 el abad Tomás Bravo de Mendoza del monasterio de Sandoval, cerca de León, hallaron en este cenobio una calavera con un pequeño pergamino escrito en griego antiguo que decía Κεφαλή Ἱεροτέον (Cabeza de Jeroteo). El papa Urbano VIII certificó la autenticidad de las reliquias y, a partir de este momento, todos los escritores eclesiásticos aceptaron a San Jeroteo como español y obispo de Segovia. Incluso en 1637 aparecía en la portada de la Historia de Segovia de Diego de Colmenares junto a Hércules, supuesto fundador de la ciudad.

A lo largo de las décadas siguientes los cronicones de Higuera y otros seguidores fueron convincentemente refutados como falsos por los historiadores, pero la devoción popular a San Jeroteo había arraigado lo suficiente como para mantenerse durante varios siglos.

El obispado de Segovia en época visigoda

Sí consta que, a principios del siglo VI, Segovia pertenecía a la archidiócesis de Toledo dentro de la provincia Cartaginense, según se desprende de una carta del 527 en la que el obispo metropolitano Montano reclama la restitución a Toledo de la parroquia de Segovia, que su antecesor Celso había cedido al obispo de Palencia.1

Se supone que, tras este hecho, se crea el obispado de Segovia, segregándose del de Palencia. Tendría entonces un obispo cuyo nombre no ha llegado a nosotros. El primer obispo segoviano de nombre conocido es Pedro, quien asistió al III Concilio de Toledo (589).

Tras Pedro se conocen otros titulares de la sede en época visigoda:

  • Miniciano, quien asistió al Concilio de Toledo organizado por el rey Gundemaro en el 610.
  • Anserico o Ansarico, acudió a los concilios toledanos de los años 633, 636, 638, 646, 653 y 656. Según Gregorio de Argaiz, sería pariente de Talasio de Caamaño (m. 630), obispo de Astorga y señor del promontorio Nerio y de las islas Cíes, en la costa de Galicia, siendo ayo del príncipe Richimiro, hijo de Suintila, rey de los visigodos, antes de llegar a ser obispo.
  • Sinduito. Los historiadores lo sitúan en la corte del rey Wamba (m. 688) y le atribuyen dotes de buen político. Sostienen que aconsejó al rey acerca de la revuelta ocurrida en la región de Septimania en el año 673, en la que algunos nobles visigodos seguidores de Ilderico, que se había proclamado rey, intentaron derrocar a Wamba. El monarca no hizo caso a los consejos de Sinduito y envió a negociar al duque Paulo, que terminó proclamándose rey.​ Se desconoce el año en el que alcanzó la diócesis de Segovia y consta con el cargo en el 675, pues lo era cuando se celebró el XI Concilio de Toledo. No acudió por estar enfermo, enviando en su nombre al diácono Liberato por su procurador, al que dio instrucciones.2​4​5​ Parece que gobernó la diócesis durante corto espacio de tiempo, y la enfermedad que le impidió asistir al concilio (abierto el 7 de noviembre) hubo de costarle la vida, pues falleció en el propio mes de noviembre del año 675.​ Gregorio de Argaiz le hace monje, y sostiene que al menos aún vivía en el año 677.
  • Deodato asistió a los Concilios de Toledo XII (681), XIII (683), XIV (684) y XV (688).
  • Decencio. Asistió en el año 693 al XVI Concilio de Toledo, y durante su gobierno tuvo lugar la invasión musulmana de la península. Gregorio de Argaiz, basándose en los falsos cronicones, le hace discípulo de san Fructuoso del Bierzo, obispo de Dumio y de Braga, y sostiene que profesó en el monasterio de San Pedro de Montes; también habla de san Frutos y del martirio sufrido por sus hermanos san Valentín y santa Engracia, que tuvo lugar al inicio de la invasión musulmana.

Tras la invasión musulmana del 711 se dejan de tener noticias del obispado de Segovia hasta el siglo X.

Intentos de restauración en el siglo X: Los obispos Frunimio de Wamba e Ilderedo de Simancas

Como ya hemos dicho, en el siglo X vuelve a aparecer la sede episcopal de Segovia en la historia. Sin embargo, ninguno de estos obispos residieron en la ciudad de Segovia, la cual, en aquellos momentos, no coinsta que se hallara dentro de los dominios del reino de León. Como veremos a continuación, lo hicieron en dos poblaciones situadas al norte del río Duero: Wamba y Simancas.2

Frunimio de Wamba

La primera noticia nos habla de un eclesiástico llamado Frunimio, que aparece como obispo de Segovia firmando en un documento del 5 de noviembre del 927 (Frunimius episcopus Secouiensis sedis), el denominado testamento de Cixila, arzobispo de Toledo. Es posible que fuera él el protagonista del restablecimiento de la diócesis en un momento en que el reino de León ha traspasado los límites del río Duero en su parte oriental tras la victoria en Simancas.

Este Frunimio es posible que aparezca por primera vez en un documento del 26 de junio 917 sin especificar la sede. En el 12 de enero del 928 sigue sin especificarse su sede. Y el 15 de junio del 938 cuando veamos al obispo Frunimio como residente en el monasterio de Santa maría de Wamba, localidad de la que se dice obispo el 25 de mayo del 948 (Frunimius Dei gratia episcopus Banbense sedis, confirmat). Esta será su última aparición documental.

Ilderedo de Simancas

Su sucesor sería Ilderedo, presente en la corte leonesa de Ordoño III y, probablemente, con residencia en Simancas. Es mencionado en el 940 como obispo de Segovia haciendo una donación al obispo Oveco Núñez de León; y en el 952 firma una carta de donación de Ordoño III. Es posible que por su importancia en la corte de creara para él la sede episcopal de Simancas de la que Ilderedo es titular a partir del 953. No es posible determinar si su sucesor, Teodisclo, también era obispo de Segovia.

A partir del 977, las acciones de Almanzor desbaratan toda la línea defensiva tanto al sur como al norte del río Duero y muchas zonas ya repobladas son abandonadas y ocupadas efectivamente por el califato de Córdoba. Seguramente este fue también el destino de Segovia.

El obispo Munio (c. 1071) y la restauración definitiva en 1112

El siguiente obispo de la sede segoviana que se conoce ya es de un siglo después: Munio, quien en el 1071 firma un documento como Munio Segocensis Eps.

¿Es posible que ya en esa época la ciudad hubiera sido incorporada al reino de Castilla? Parece probable. El cronista Luis de Mármol y Carvajal (historiador del siglo XVI) cita un supuesto ataque de al-Ma’mun de Toledo contra Segovia en el año 1071 tras romper la tregua con Sancho II de Castilla.

Desconocemos la duración del gobierno del obispo Munio. Será ya en el siglo XII con el obispo Pedro de Agén (1112-1149) cuando la sede ya tendrá una continuidad ininterrumpida. Natural de Agén (Aquitania), fue maestro de Sancha Raimúndez, hija de Raimundo de Borgoña y de la reina Urraca I de León, y por tanto hermana de Alfonso VII de Castilla. Cinco años después de llegar a la diócesis, consiguió que el concejo de la ciudad donase al cabildo la ladera de la colina que se extendía desde la iglesia de San Andrés hasta el Alcázar, mandando construir sobre este terreno la primitiva catedral de Santa María, el claustro, un hospital, el palacio del obispo y un nuevo barrio, llamado La Claustra o Canonjía.


  1. Juan Tejada y Ramiro: Colección de cánones de la iglesia española, vol. II, p. 211 Versión en latín y castellano.
  2. Carriedo Tejedo, Manuel (2002). «Dos obispos de Segovia en el siglo X. Frunimio de Wamba (927) e Ilderedo de Simancas (960)». Estudios Segovianos (CSIC) 45 (102). ISSN 0210-7260.

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