Pueblo de la provincia de Soria.

Aunque posee restos celtíberos y romanos, su verdadera importancia se alcanza en la época de la Reconquista, singularmente entre los siglos X y XI. Debido a su situación en la margen derecha del Duero, su valor estratégico era muy importante tanto para cordobeses como para castellanos.

En un principio estuvo bajo la influencia de la avanzadilla cordobesa de Medinaceli. Hacia el 800 ya existía una fortificación llamada por los cristianos como Castro Moro. A medida que avanza el dominio de los condes castellanos, su importancia se acrecienta pues se va a convertir en la Puerta de Castilla. En el 912 los castellanos alcanzan la frontera del río Duero y el conde Gonzalo Fernández es el encargado de conquistar esta posición aprovechando la extrema debilidad del emirato omeya. La fortificación es reforzada y desde este momento será un baluarte de la defensa castellana frente a las acometidas cordobesas, pasando de manos según quien tenga más fuerzas en cada momento.

En el 916 sufrió una primera acometida cordobesa al parecer exitosa pero sin que los castellanos perdieran el dominio de la posición. Sin embargo, en el 917 los castellanos se defendieron valerosamente en esta fortaleza, y aprovechando las disputas internas del ejército cordobés, lo derrotaron y la cabeza de su general, Ahmed ben Abu-l-Abbad, fue expuesta en un pica en las almenas del castillo.

Tras resistir otro ataque en el 919, el año 920 marca un victoria general del emir ‘Abd al-Rahman III, pues además de conquistar San Esteban de Gormaz y Clunia entre otras fortalezas del Duero, derrota a las fuerzas leonesas y navarras en Valdejunquera.

Entre los años 920 y el 1011 pasa de manos varias veces, siendo los momentos más importantes los siguientes:

  •     955, Fernán González la conquista.
  •     963, es tomada por al-Hakam II, quien la pierde poco después
  •     975, de nuevo es tomada por los musulmanes.
  •     978, el conde García Fernández la toma de nuevo. Esta campaña da lugar a la Leyenda del Paso de Cascajar.
  •     979, al no recibir ayuda es de nuevo conquistada por los cordobeses.
  •     994, Almanzor lo conquista de nuevo.
  •     1011, el califa Suleyman la cede al conde Sancho García como contrapartida por la ayuda recibida para llegar al califato.
  •     1054, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, recupera definitivamente la fortaleza para el dominio castellano.

En todas estas ocasiones el castillo es reparado y reforzado. Desde tiempos de Fernán González, y mientras estuvo en poder castellano, perteneció al alfoz de la Hermandad de las Tres Casas junto con Osma y Gormaz. Pero es a partir del 1054 cuando la villa conoce una repoblación estable.

Castillo de San Esteban de Gormaz
De forma estrecha y alargada, domina desde un cerro a la población. De claro origen musulmán tiene multitud de reformas posteriores. El estado actual del castillo es ruinoso, quedando únicamente paredones y restos de estancias y aljibes.

Castillo de San esteban de Gormaz

También se aprecian construcciones subterráneas y restos de la muralla en tapial. En uno de sus extremos se encontraba el Pozo Lairón, cegado en el s. XIX. Al norte están los restos del antiguo castillo, Castro Moro, y restos que muestran la unión de ambos núcleos defensivos, como un lienzo de muralla.

El castillo y el pueblo de San Esteban han acogido a ilustres personajes. Por ejemplo, en tiempos de Alfonso VI, acogieron a las hijas del Cid, después de ser ultrajadas y abandonadas en los espesos robledales de Corpes (situados, al parecer, en la vecina localidad de Castillejo de Robledo), por los infantes de Carrión, sobrinos del fundador de Valladolid y enemigo declarado de Rodrigo Díaz de Vivar. Existe una parte del cantar de Mío Cid que hace referencia a este hecho y a San Esteban.

Lamentablemente, sobretodo con la invasión francesa de 1808, el Castillo sufrió grandes desperfectos. En 1914 el gobierno subvencionó la demolición de parte del castillo que amenazaba con caer y provocar un desastre en las bodegas y viviendas que se encontraban bajo él. Aun así, las detonaciones no se realizaron como estaba previsto y la demolición se descontroló. Hundió los tejados de diversas casas destrozándolas e incluso llegó a causar daños al propio Ayuntamiento.