Alfonso IV, el Monje [?-Monasterio de Ruiforco de Torío, 933]

Rey de León (926-931)

Hijo de Ordoño II de León y de Elvira Menéndez. A la muerte de Fruela II se inició una disputa entre los hijos de éste y los hijos de Ordoño II por la sucesión al trono leonés. En un principio Alfonso Froilaz, el Jorobado fue proclamado rey en León (925). Pero Alfonso IV, con la ayuda de su suegro, Sancho I de Pamplona, y de los condes castellanos, consiguió el trono. Alfonso Froilaz se refugió en Asturias, donde reinó hasta el 931.

Alfonso IV fue coronado en León, el 12 de febrero de 926, mientras su hermano Sancho recibía el reino de Galicia y su hermano Ramiro el condado de Portugal, aunque ambos reconocían la supremacía de Alfonso. Sancho murió en el 929 sin descendencia con lo que Alfonso reunió de nuevo Galicia con León.

Parece ser que tras la muerte de su esposa, Onneca, decidió abdicar e ingresar en el monasterio de Sahagún. Llamó a su hermano Ramiro y ante los nobles y obispos, reunidos en Zamora, le cedió el trono el 6 de noviembre de 931.

Un año más tarde, y sin que se sepan las causas, Alfonso IV volvió a León a reclamar el trono. Ramiro II se apresuró a enfrentarse a él, lo apresó y lo encarceló en un calabozo. Poco después le acompañaron en el encierro Alfonso Froilaz y sus hermanos que habían intentado tomar León aprovechando la rebelión de Alfonso IV.

Todos ellos fueron cegados. Alfonso IV fue trasladado a Ruiforco donde murió en el 933.

De su matrimonio con Oneca de Pamplona nacieron Ordoño IV, el Malo y el infante Fruela.