En el año 2014 se cumplieron 1200 años de un hecho aún poco claro pero importante en el surgimiento de Castilla: la llegada de los foramontanos. Este acontecimiento, completamente mitificado, ha dado lugar a numerosas interpretaciones que aportan distintos puntos de vista acerca de la posible procedencia de estos inmigrantes: ¿cántabros, vascos, alcarreños?. Veamos detenidamente que información  tenemos y qué hipótesis se han vertido sobre los foramontanos pues nunca antes doce palabras dieron para tanto.

El hecho en las fuentes históricas

La única noticia existente de este acontecimiento aparece en los Anales Castellanos. En los Anales Castellanos Primeros se menciona lo siguiente:

«In era DCCCLII exierunt foras montani de Malacoria et uenerunt ad Castella».

Siguiendo la traducción de José Carlos Martín1, esta lacónica anotación nos informa de que «En la era 852ª (año 814) salieron fuera los montañeses desde Malacoria y llegaron a Castilla». La misma noticia aportan los Anales Castellanos Segundos, muy probablemente copiados de la fuente anterior: «In era DCCCLII exierunt foras montani de Malakouria et uenerunt ad Castellam», con el mismo significado anterior. La última noticia aparece en una fuente aún más postrera y basada de nuevo en los anteriores Anales: los Anales Toledanos I. Éstos dicen:«Exieron de la montaña de Malacuera, e vinieron a Castiella, era DCCCXXVI (año 788)»2.

Nada más. Ninguna otra crónica altomedieval menciona el acontecimiento. Y, además, las tres fuentes sólo coinciden en que existe un movimiento de gentes desde una zona montañosa hacia Castilla, pero se dan dos fechas distintas (años 788 y 814) y la grafia del lugar de origen es distinto en cada una de ellas: Malacoria, Malakouria y Malacuera. Estos son los escasos e incoherentes datos que tenemos.

Algo más de información podemos obtener a partir de las propias fuentes históricas citadas. Los Anales Castellanos Primeros han llegado a nosotros, en su versión más antigua, en un ejemplar manuscrito del Liber Iudiciorum del año 1058 elaborado probablemente en la región de León y que se conservó en el monasterio de San Isidoro de León. Actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. La versión más antigua de los Anales Castellanos Segundos proceden de un manuscrito del siglo XII originario del monasterio de San Juan Bautista de Corias (Asturias). Los Anales Toledanos I fueron redactados en el primer tercio del siglo XIII y sólo nos han llegado por una copia realizada por Fray Francisco Berganza en sus Antigüedades de España entre los años 1719-1721 indicando que los había hallado en una copia conservada en el monasterio de San Martín de Madrid realizada a fines del siglo XVI.

Por lo tanto, de los tres, la versión de los Anales Toledanos I es la más alejada del momento y, por lo tanto, podemos considerar un error de transcripción la fecha del año 788 y el nombre de Malacuera. Así que nos quedamos con un año: el 814; dos topónimos similares: Malacoria y Malakouria; y el hecho de que la fuente más antigua es de mediados del siglo XI, casi 250 años posterior y escrita en una zona alejada de la zona geográfica de los orígenes de Castilla.  Repasemos antes el contexto histórico en ese año 814.

Contexto histórico

En el reino de Asturias, del cual dependía la aún incipiente Castilla, reinaba Alfonso II (791-842) mientras que el emirato omeya lo hacía el emir al-Hakam I (796-822). al-Hakam I, en los inicios del reinado, paró las acometidas militares contra Asturias pues tuvo que lidiar con sus tíos Sulayman y ‘Abd Allah que le disputaban el gobierno, y no las reanudó hasta el 801. En su marca oriental, el reino asturiano parece estar replegado tras la línea defensiva natural de los montes Obarenes y los páramos de Masa y de La Lora, aprovechando los profundos valles excavados por los ríos Rudrón y Ebro.

La debilidad inicial de al-Hakam I fue aprovechada por todos sus enemigos. Alfonso II atacó y saqueó Lisboa (798). La población de Pamplona se alzó contra el gobernador musulmán en el 799 y lo asesinó. Y en el 801, los francos de Ludovico Pío se apoderan de Barcelona y pretenden expandir su marca atacando en sucesivas acciones las ciudades de Tortosa (804-807, 808 y 809) y Huesca (809-812). Se apoderan también de Pamplona, probablemente en el año 806, aunque con dificultades para mantener la ciudad pues tuvieron que volver a atacarla en el 812 y acabarían siendo expulsados en el 816, dando origen al reino de Pamplona.

Pero una vez resueltos los problemas internos, al-Hakam comienza su ofensiva. En el 801 ataca Álava y Los Castillos (al-Qilá, es decir, Castilla). En el 802 acaba con los deseos autónomos de los Banu Qasí (que estaban apoyados por gentes de Pamplona, Álava y Los Castillos y otros) y fortifica Tudela;  y en el 803, como respuesta la ayuda que prestaron a los Banu Qasí, envía otra aceifa contra Álava y Los Castillos. Después de esta acción no existe ningún otro ataque contra el reino de Alfonso II en el resto del emirato de al-Hakam I salvo el realizado en el 808 contra la parte más occidental de Galicia.

Sí hubo acciones contra Barcelona (813) y Pamplona (816) además de otra más en julio del 813 hacia un lugar desconocido: «En el mes de dulqalah (julio 813) de este año, salió el príncipe Muhammad, hijo del emir al-Hakam, hacia la frontera al frente de un numeroso ejército, con multitud de voluntarios, con los más perfectos pertrechos de guerra santa y el arma de la combatividad». Hasta el 823, siendo ya emir en Córdoba ‘Abd al-Rahman II, existirá un período de paz.

Resumiendo, hacia en ese año 814 comienza un período de 8 años en el que no hay incursiones musulmanas sobre la zona de Álava y Los Castillos, el origen de Castilla. El reino asturiano puede reorganizar su marca oriental. El valle medio del Ebro pasa a estar dominado por el emirato de Córdoba tras acabar con la rebeldía Banu Qasí y en Pamplona los francos tienen un dominio no muy fuerte y en dos años serán definitivamente expulsados. Tampoco existen noticias de graves revueltas de mozárabes o muladíes u otros problemas internos en el emirato ni de desastres naturales. Más incógnitas: ¿qué causó el movimiento de gentes? ¿qué magnitud tuvo? Imposible saberlo.

Las hipótesis

La marcha de los foramontanos ha dado lugar a numerosas interpretaciones que intentan explicar el origen de estas gentes. La verdad es que la expresión foramontanos —así junta— es realmente moderna, de principios del siglo XX, un modo de dar un nombre propio a ese conjunto de migrantes con mayor o menor intención. Realmente, la traducción exacta de las noticias históricas hablan de unos montañeses que salen de su lugar de origen.

Hipótesis 1: desde La Alcarria hacia el Duero

Gómez Moreno, el primer editor de los Anales Castellanos Primeros y Segundos, en 1917, fue el primero en proponer una explicación. Sostiene que Malacoria es el barrio de Malacuera, cercano a localidad alcarreña de Brihuega (Guadalajara) y supone que los foramontani (pues así transcribe el texto, en una palabra) serían mozárabes que escapan de las hambrunas que por esa época, y según el Bayan al-Mugrib, asolan al-Ándalus3. En este argumento le siguió en 1921 Barrau-Dihigo. Las críticas hacia la hipótesis se basan en la identificación por mera toponimia de ese barrio llamado Malacuera con la Malacoria de los Anales.

Hipótesis 2: cruzando la cordillera Cantábrica

Quizás la hipótesis más fértil en cuanto a su alcance y difusión ha sido la propuesta por Justo Pérez de Úrbel en su Historia del Condado de Castilla. En un apartado que títula La corriente foramontana ya novela (no es historia) el sentimiento y el ímpetu de las gentes que esperan tras las montañas4:

«Muchos de los refugiados, aprovechando aquellos años de tregua que les dejan los ejércitos moros, salen de sus abrigos inaccesibles y se acercan a las viejas calzadas que solían ser el cauce de las invasiones. Son los más audaces, los más aventureros, los que gozan de mayor libertad de movimientos y, especialmente, los caballeros y los monjes»

Más adelante ya se ocupa de la cita histórica. Tras criticar la proposición de Gómez Moreno por, a su entender, la escasa importancia y lejanía de la Malacuera alcarreña con respecto a la Castilla del siglo X, propone dos hipótesis aunque acaba decantándose por una de ellas. En primer lugar dice5:

«En los Montes Obarenes, que se interponen entre la Bureva y los valles lindantes con la provincia de Álava, hay un Morcuera, que podría ser la Malacoria de los Anales; y en este caso el texto referido aludiría, más bien que a una inmigración, a una emigración, a la llegada de un grupo numeroso de pobladores que saliendo del otro lado de Morcuera, es decir, de los valles de Losa, Tovalina, Govia, Añana y otras tierras alavesas, llegaron a la llanura de la Bureva, es decir, a la Castilla propiamente dicha»

Pero justo a continuación expone su hipótesis preferida:

«[…] a no ser que en este Malacoria de los Anales, y ésta sería la hipótesis más razonable, queramos ver una alusión al Morcuera del macizo de los Picos de Europa, donde están las Mazcuerras, hacia Bricia, Campóo y Saldaña. Bajan de Cafuérniga y Cabezón por la Braña del Portillo, hasta el nacimiento del Ebro, pasan por Reinosa, y al penetrar en la llanura se convierten en foramontanos.»

Para Pérez de Úrbel es un claro movimiento norte-sur de una población que trata de obtener nuevas zonas donde cultivar y establecerse e identifica las Mazcuerras con Malacuera.

Esta misma versión fue difundida por el escritor Víctor de la Serna en su obra Nuevo viaje de España. La ruta de los foramontanos (1956) con la que fue Premio Nacional de Literatura. Asimismo, ha sido muy conocida por su inclusión en textos escolares y en obras como la Historia de España de Menéndez Pidal o artículos como el de Pedro de Jusué, aunque en este último caso sin tratar de explicar el topónimo Malacoria6.

Monumento a los foramontanos en el puente de Santa Lucía

Monumento a los foramontanos (Cabezón de la Sal, Cantabria)

Hipótesis 3: desde Talamanca hacia el Duero

Continuamos y nos vamos al discurso que José Manuel Pérez-Prendes realizó en el año 2006 durante su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad Carlos III de Madrid7. Tras hacer un excelente repaso del problema histórico de esta cita, concluye que se trataría de un movimiento sur-norte procedente de la zona de Talamanca:

«Con todo, por ahora, la Malacoria más indudable es la de Talamanca, mencionada en un documento de 14 de Mayo de 1189» para concluir que «El acontecimiento que tanto impresionó al primer cronista, hoy desconocido para nosotros, debió ser una imponente emigración masiva de gentes rústicas, principalísimamente muzárabes, habitantes en la montañosa Malacuera de Talamanca, hacia los páramos castellanos. Hubieron de alcanzar las tierras del Duero de Castilla través de los espacios de Ayllón, bordeando las sierras que les obstruían el paso directo hacia el Norte o cruzando por los huecos de Somosierra.»

 

Hipótesis 4: Gumiel de Izán (Burgos)

Francisco Palacios Madrid8 apunta que en el término de Gumiel de Izán existía una Fuente de los Montañeses, a unos tres kilómetros de la población, en la antigua N-I. Actualmente, tras la construcción de la autovía A-1, está desaparecida. Y además, existe una Cuesta de Malacuera que culmina en el alto de San Lorenzo, entre Gumiel y Pinilla Trasmonte. Valentín Dávila9 apoya esta opinión:

«Debo llamar la atención de los investigadores y eruditos sobre la afirmación, que mantengo, de que las célebres montañas de Malakouria, en las que resistieron los cristianos a los árabes invasores durante cien años, son las que se encuentran situadas en el término de Gumiel de Mercado y extienden hasta Pinilla de Trasmonte, con elevaciones que alcanzan los 980 metros de altitud, como el alto de San Lorenzo, y con nombres que recuerdan aconteceres históricos, como son, por lo que se refiere al sector de Gumiel de Mercado, los de Malacuera, derivación de Malakouria; Cuesta de los Moros, Cuesta de la Matanza, Camino del Infierno, y otros que fueron fruto de aquellas épocas de sangrientas luchas entre cristianos y musulmanes.»

Hipótesis 5: la cora de Amaya

Una de las hipótesis más recientes se debe a Juan José García González, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Burgos10. Propone que, tras la invasión musulmana de la zona (714) y a pesar de su breve duración (hasta el 741), el Ducatus Cantabriae visigodo fue fraccionado en tres territorios o kuras: Asturias, Malakouria o Malacoria (con capital en Amaya, antigua capital del ducado) y  Alaba wa-l-Qila (Álava y los Castillos o el territorium Castelle). En este caso, el movimiento de población sería desde las zonas montañosas de Amaya hacia el territorium de Castella, que sitúa en el corazón de las Merindades Burgalesas y con capital en Area Patriniani.

Mapa con la localización de las distintas hipótesis

Conclusión

Cabeza de foramontano (1971) de Vela Zanetti

Este es el estado actual de la investigación. Los únicos apoyos son toponímicos, por lo que es prácticamente imposible tratar de dilucidar el origen del movimiento de población con seguridad. Sí es verdad, y esto es ya mi opinión, que me parece forzado y un poco alejado de los intereses del cronista de los Anales Catellanos Primeros ese movimiento sur-norte hacia las tierras castellanas al sur del río Duero que tampoco formaban parte afianzada del condado de Castilla ni siquiera en el siglo XI, pues hacía pocas décadas que habían sido recuperadas definitivamente por Fernando I. A mi entender, el movimiento norte-sur parece más apropiado con el propio discurrir y evolución del condado castellano.

Lo que sí me parece interesante es cómo una lacónica frase ha generado un mito, cómo a partir de doce palabras se ha generando tanta literatura histórica -como las hipótesis aquí mencionadas-; libros, como el ya mencionado de Víctor de la Serna, La ruta de los foramontanos de José María Bustamante Noriega o La ruta de los foramontanos vascos, de los posibles itinerarios de migración vasca hacia Castilla, de S. Gutiérrez Arechabala (1969); rutas turísticas, como la Ruta de los Foramontanos promocionada por la propia Consejería de Turismo de Cantabria, con un bello recorrido por el valle del Saja y las montañas entre Cantabria y Palencia por la zona de Campóo; obras artísticas como los foramontanos que aparecen en el mural de Fernán González de Vela Zanetti en el Arco de Santa María de Burgos (imagen principal); música, como el disco La ruta de los foramontanos del grupo Balbarda; e incluso competiciones deportivas como el Desafío Foramontanos.


Notas

1. Transcripción latina y traducción extraídas de Martín, José Carlos:”Los Annales Castellani Antiquitores y Annales Castellani Recentiores: edición y traducción anotada”. Territorio, sociedad y poder, nº 4, 2009 [pp. 203-226].

2. Según la versión publicada por Porres Martín-Cleo, Julio:”Los Anales Toledanos I y II”. Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos. Diputación Provincial de Toledo. Toledo, 1993.

3. GÓMEZ-MORENO MARTÍNEZ, M. “Los anales castellanos”. Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia… (Madrid, Imp. S. Francisco de Sales, 1917).

4. Justo PÉREZ DE ÚRBEL: “Historia del condado de Castilla”. Ed. Siglo Ilustrado. 1969. La cita se recoge en la página 93, en volumen I en un apartado completamente novelesco.

5. Op. cit. pp 104-106.

6. Pedro de JUSUÉ: Notas sobre geografía histórica. Los foramontanos, Malacoria y la cordillera Cantábrica. Altamira, nº 1-2-3, pp. 27-70 (1957). Santander

7. Se puede consultar en http://portal.uc3m.es/portal/page/portal/conocenos/honoris_causa/discurso_jose_manuel_perez-prendes

8. Francisco PALACIOS MADRID, «Gumiel de Izán escuela primaria de Santo Domingo de Guzmán”. Boletín de la Institución Fernán González, nº 113 (Burgos 1955) pp. 874-875; “La diócesis de Osma durante la invasión árabe y Reconquista”. Separata de Celtiberia.

9.Valentín DÁVILA JALÓN, Historia y nobiliario de Gumiel de Mercado, Sotillo de la Ribera y Ventosilla (Burgos). Madrid, Prensa Española, 1958 pp. 5-7, 20-22; Espigando en la historia: Burgos y su provincia. Talleres Prensa Española, S. A., Madrid 1964 pp.143-145.

10. Juan José GARCÍA GONZÁLEZ: “Castilla en tiempos de Fernán González”. Editorial DosSoles. Burgos, 2008