En el discurrir de la historia del Condado de Castilla hay una serie de localidades protagonistas que en muchas ocasiones han logrado conservar su carácter medieval y merecen una visita sosegada para disfrutar de su cultura, patrimonio artístico y gastronomía. Muchos de ellas se encuentran entre los más bellos de los pueblos medievales de España. Comencemos un recorrido de norte a sur por estos seis lugares imprescindibles para cualquier enamorado de la historia medieval e interesado en los orígenes de Castilla.

Comenzamos en el norte, en Oña. Esta localidad se encuentra en el desfiladero del río Oca, entre las comarcas de las Merindades y La Bureba. Punto estratégico que defendía la entrada al núcleo original castellano, es un lugar de especial significación ya que alberga el panteón condal de Castilla, en el interior del monasterio de San Salvador, fundado en el 1011 por el conde Sancho García. En él se encuentran los condes Sancho García y García Sánchez además de Sancho III, rey de Navarra. La visita de San Salvador es imprescindible pero además podemos pasear por su casco histórico, con su judería, restos de la muralla medieval y sus casas blasonadas además de la iglesia de San Juan, con parte de su construcción de estilo románico. Asimismo hemos de visitar la Casa del Parque natural de los Montes Obarenes-San Zadornil para conocer el rico patrimonio natural que atesora la comarca. Y si haces la visita en agosto, no te puedes perder la representación teatral del Cronicón de Oña.

San Salvador de Oña

San Salvador de Oña

 

A fines del siglo IX el condado ya se ha expandido hacia el sur. En su flanco occidental, en el 882 el conde Munio Núñez alcanza Castrojeriz. Dominado por su castillo medieval, desde el cual se vigila todo el valle del río Odra, el pueblo serpentea en la ladera sur del castillo. Con un entramado urbanístico singular, muy alargado, propio, como es, de un hito del Camino de Santiago. Castrojeriz alberga un rico patrimonio histórico. Además del mencionado castillo, podemos visitar la imponente iglesia de San Juan y la preciosa iglesia gótica de Nuestra Señora del Manzano, donde está enterrada la reina Leonor de Castilla. Ya en las afueras están las ruinas del singular convento de San Antón, hoy en día albergue de peregrinos. A esta localidad el conde García Fernández le concedió un fuero en el año 974.

Castillo de Castrojeriz

Castillo de Castrojeriz

Por las misma fechas, en el flanco oriental se alcanzó la localidad de Cerezo de Río Tirón. De orígenes romanos, será núcleo de uno del condados que luego sería unificado por Fernán González. Uno de sus condes más importantes fue Gonzalo Téllez quien desde el castillo de Cerezo defendía la zona de las aceifas de los musulmanes desde tierras riojanas. El núcleo más antiguo del pueblo se encuentra en el cerro, en el llamado Barrio de Arriba. Podemos contemplar las ruinas del castillo, las de la iglesia románica de Nuestra Señora de la Llana (cuya portada se encuentra hoy en día en un parque de Burgos) y la iglesia de Nuestra Señora de Villalba. En los alrededores se conservan importantes vestigios de época romana así como varios eremitorios rupestres altomedievales.

Barrio de Arriba de Cerezo de Río Tirón con las ruinas de Santa María de Villaba

Barrio de Arriba de Cerezo de Río Tirón con las ruinas de Santa María de Villaba

Entre ambos extremos, en el centro del territorio condal castellano y a orillas del río Arlanza, se encuentra una de las localidades más típicas castellanas: Covarrubias. Centro neurálgico del conde Fernán González, aún conserva una torre del siglo X, única en su género, que es visitable. El casco histórico es una auténtica delicia. Además de sus calles llenas de construcciones populares que conservan los típicos entramados de madera, podemos visitar la ex-colegiata de San Cosme y San Damián donde se encuentra el sepulcro del conde Fernán González y de su esposa Sancha. A pocos kilómetros se encuentran las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza, uno de los lugares centrales en la historia de Castilla y de la creación de la épica medieval castellana, pues fue allí donde se escribió el Poema de Fernán González.

Torre de Fernán González

A mediados del siglo X el condado ya ha cruzado el río Duero. En el este la frontera frente a los musulmanes de Gormaz se establece en la fortaleza de San Esteban de Gormaz. Posición duramente disputada durante el siglo X entre castellanos y musulmanes, hoy en día aún conserva restos de su castillo y de su muralla; además de un rico patrimonio románico: las iglesias de San Miguel y de la Virgen del Rivero. Paseando por su calles medievales podemos, como curiosidad, contemplar multitud de estelas romanas reutilizadas, procedentes de la cercana ciudad romana de Clunia.

 

 

Nuestra Señora del Rivero en San Esteban de Gormaz

Nuestra Señora del Rivero en San Esteban de Gormaz

Por último no podemos olvidar Sepúlveda. Anexionada al condado en el 940 por el conde Fernán González, es una estratégica plaza sobre el curso del río Duraton. Conserva de forma excepcional su casco histórico destacando los restos de su castillo medieval y una multitud de iglesias románicas: la Virgen de la Peña, San Bartolomé, San Salvador y San Justo. En la iglesia prerrománica y románica de Santiago (s. X) se encuentra actualmente la Casa del Parque Natural de las Hoces del Río Duraton. Por otro lado, es casi obligatorio acercarse a la Ermita de San Frutos, de origen altomedieval. Y, por supuesto, es un pecado no degustar su famoso cordero asado ni disfrutar de un paseo por piragua en las Hoces del río Duratón. En julio celebra la Fiesta de los Fueros en recuerdo de los que le fueron concedidos por el conde Fernán González.

Sepúlveda

Sepúlveda

 

Por supuesto que esta selección se queda corta y hay otros mucho pueblos medievales de interés en el territorio del antiguo condado de Castilla. En siguientes artículos hablaremos de ellos.