Cerezo de Río Tirón, localidad de la provincia de Burgos, cerca del límite con La Rioja, en el curso medio del río Tirón.

La historia de Cerezo comienza a menos de un kilómetro al oeste del núcleo urbano actual, en el cerro de Valdemoros. Aquí se encontraba la última ciudad de los autrigones ante de entrar en territorio de los belos: Segisamunculum. De esa época se han encontrado diversos restos entre los que destaca un fragmento de un cinturón metálico de entre los siglos IV y III a.C., hoy en el Museo Arqueológico de Burgos. Es posible que antes de la llegada de los romanos este asentamiento perdiera importancia frente a otro hallado en el pago de los palacios. Precisamente aquí instala su campamento el emperador romano Augusto y por esa razón la población se acaba desplazando de forma definitiva a la orilla opuesta del río Tirón, al sureste del actual Cerezo, naciendo la ciudad de Cesarea.

cinturon-prerromano-cerezo-rio-tiron

La presencia romana dejó una gran cantidad de vestigios. Dos puentes romanos: los de San Ciprián y San García, y restos de la calzada romana, la vía de Italia, que unía Tarraco (Tarragona) con Asturica Augusta (Astorga). Se han localizado varios yacimientos arqueológicos de época romana: El Tejar, Hoya de la Tejera, los Clérigos, Los Romanos y Puente La Grija.

Puente romano de San Ciprián en Cerezo de Río Tirón

Puente de San Ciprián

En la época visigoda siguió siendo habitada y puede que comenzará el uso de cuevas y asentamientos rupestres como la Cueva Vieja del castillo, las cuevas del Águila, Sietefenestras y Valdemoros, algo que continuó durante la Alta Edad Media. De esta misma época es una necrópolis antropomorfa excavada en los años 70 del siglo XX en el cerro de Valdemoros. Es posible que la zona estuviera bajo dominio musulmán para proteger así los dominios del valle del Ebro, al menos hasta fines del siglo IX.

El Condado de Lantarón y Cerezo

La zona de Cerezo (Cerasio en los documentos medievales) se incorpora a la zona de influencia del reino leonés entre fines del siglo IX y principios del siglo X, teniendo en cuanta que no estaba lejos de fortalezas musulmanas como Ibrillos y Grañon. En el reinado de Alfonso III aparece el primer conde Lantarón y Cerezo, Gonzalo Téllez (c. 897 – c. 913). El sucesor de Gonzalo Téllez fue Fernando Díaz (c. 913 – c. 921)  y desde estos dominios, García I participó en el 914 en la ofensiva contra las fortalezas musulmanas de La Rioja en unión con los pamploneses. El último conde de Cerezo, y también conde Álava, fue Álvaro Herramelliz (c. 921- 931). Tras su muerte, todos sus dominios se incorporan al condado de Castilla bajo el gobierno de Fernán González y sus sucesores.

Cuando el condado de Castilla pasa a manos del reino de Pamplona y parte de su territorio es anexionado, el castillo de Cerezo y su alfoz pasa al dominio del reino de Pamplona. Es recuperado por Castilla tras la batalla de Atapuerca (1054)

Patrimonio

  • Yacimiento arqueológico de Segisamunculum, con restos en el Museo Parroquial y el Museo Arquelógico de Burgos. Se han hallado varios fondos de cabaña.
  • Yacimiento arqueológico romano de Cesarea en Los Palacios
  • Puentes romanos: San Ciprián (sobre el arroyo Rudera y restaurado en 2014) y San García
  • Eremitorios altomedievales: las cuevas de Sietefenestras, cuevas de los Moros, cueva del Gurugú, cuevas del Castillo y de Valdemoros.

En el llamado Barrio de Arriba se acumulan los restos de construcciones medievales como:

barrio-arriba-cerezo-rio-tiron

Barrio de Arriba de cerezo de Río Tirón

  • Restos del castillo y la muralla medieval de Cerezo y de neveros.
  • Ruinas de la iglesia románica de Nuestra Señora de la Llana (siglo XII). Su portada románica se encuentra actualmente en el Paseo de la Isla de Burgos.
  • Iglesia de Nuestra Señora de Villalba (s. XV y XVI)

En los siglos de la Antigüedad Tardía y la Alta Edad Media aparecen dos personajes de interés nacidos (al menos uno con seguridad) en Cerezo. Se trats de los Santos Formerio y Vítores.

San Formerio (s. III)

Cerezo del Río Tirón es una de los dos posibles lugares de nacimiento para este mártir del siglo III (la otra es Cesarea de Capadocia). San Formerio era hijo de una familia rica pero quedó huérfano muy joven. Vendió sus posesiones, las repartió entre los pobres y se convirtió en pastor. En el monte un ángel le dio un cayado y unos evangelios. Así que Formerio además de cuidar de los rebaños se dedicó también a predicar, e incluso las bestias de su rebaño se quedaban embelesadas mientras le escuchaban. En el 277, en el contexto de la persecución de cristianos ordenada por el emperador Aurelio, Formerio fue apresado y torturado. Primero de le metió cinco días en un horno encendido pero salió ileso; a continuación se lo llevaron al circo, pero los leones le reconocieron y se le acercaron sumisos. Finalmente fue decapitado, situando la tradición este hecho en la vega de Tormantos. Sus restos fueron recogidos por su discípula Santa Coloma y trasladados a la localidad riojana de Bañares. Su festividad se celebra el 25 de septiembre y es el protector del ganado, salvador de las cosechas y a quien se acude ante enfermedades de la cabeza

San Vítores (c. 800 – Quintanilla de las Dueñas, c. 850)

Según la tradición, San Vitores nació en Cerezo de Río Tirón y fue párroco de la iglesia de Villaba de dicha localidad.  Vivió 7 años como ermitaño en una cueva cerca de la localidad de Oña, coincidiendo con un periodo de dura represión musulmana de la zona. Tras este periodo, Vitores dejó la vida de ermitaño y se dirigió a su pueblo natal, sitiado en aquellos años y comenzó a predicar durante un largo tiempo, animando a sus vecinos a no abandonar la fe cristiana, y convirtiendo con sus palabras al cristianismo a muchos musulmanes, entre ellos Coloma, hija del rey Gaza. Fueron tantos los convertidos al cristianismo en la zona, y tal el aguante de los pueblos cristianos sitiados, animados por las palabras de este sacerdote, que Vitores resultó ser para los altos cargos musulmanes de la zona el principal enemigo, por lo que fue mandado capturar y asesinar. Fue capturado un día cuando se dirigía a predicar a la localidad de Quintanilla de las Dueñas. Lo ataron fuertemente y fue colgado en lo alto de un madero en forma de cruz enfrente de esta localidad con la intención de dejarlo morir ahí, para que sus vecinos viesen el final que les esperaba si no se rendían al islam.

Desde esta cruz, Vitores siguió predicando, y animando al pueblo de Quintanilla a no perder la fe cristiana. Al tercer día de permanecer colgado, aún vivo y sin cesar en el empeño de predicar y alentar al pueblo cristiano, mandaron bajarlo del madero y darle muerte. Fue decapitado una mañana a finales del mes de Agosto. Hacia mediados del siglo IX, al poco tiempo de la muerte de Vitores, al no rendirse al islam los pueblos de la zona y al convertirse al cristianismo numerosos musulmanes tras las predicaciones del sacerdote, (y tras los hechos milagrosos que la tradición cuenta del santo y mártir), los pueblos de la zona quedaron libres del asedio al que estaban sometidos por los musulmanes.

Los restos del Mártir, estuvieron enterrados en un sepulcro en la piedra, en una pequeña cueva cercana a Cubillas, término de Cerezo de Río Tirón, y posteriormente, en el siglo XV, fueron trasladados a un convento que mandaron construir los Condestables de Castilla en su honor, en la localidad de Fresno del Río Tirón, en donde se colocaron en una arca en un lugar preferente de dicho convento. Se cree que el nombre de “San Vitores” con el que es conocido hoy en día, se le dio progresivamente durante los dos siglos posteriores a su martirio, nombre que se cree que proviene del latín de la palabra “victoria” y/o “vítores” (alusivo a celebración o fiesta), tras representar el martirio del santo el final del asedio por parte de los musulmanes y la victoria final del Cristianismo en la zona de los pueblos limítrofes de la provincia de Burgos y La Rioja.

Cuenta la tradición que durante la vida de este mártir, ocurrieron varios hechos milagrosos, el primero de ellos durante su etapa de ermitaño, estando en la cueva rezando, tuvo la aparición de un ángel que le animó a predicar la palabra de Cristo especialmente en los pueblos duramente castigados por los musulmanes, hecho por el cual abandono la vida de ermitaño y se dedicó a predicar entre los pueblos asediados. El más conocido, surgió en el momento de su martirio, en el cual tras ser decapitado, Vitores, se levantó del suelo, recogió su cabeza del suelo, bendijo a los verdugos y siguiendo el empeño de predicar la palabra de Cristo, se dirigió hacia el pueblo de Cerezo. Los verdugos que le decapitaron tras presenciar el milagro se convirtieron desde ese mismo instante al cristianismo. Durante tres días cuenta la leyenda que Vitores siguió predicando y obrando milagros, hasta que se dirigió a una pequeña cueva cercana a Cubillas (termino de Cerezo de Río Tirón) a morir. También cuenta la tradición oral de la zona que en el lugar que fue decapitado, de la sangre del mártir que cayó al suelo nacieron unos morales que todavía persisten.

Más información: