[?- Córdoba, 16 de noviembre 1011]. En árabe الفتى واضح العامري.

Militar andalusí. Gobernador de la Marca Media (c. 997 – 1011)

Hayib de Muhammad II (1010) y de Hisham II (1010 – 1011)

 

Wadih era un mawlahu (cliente) de Almanzor de origen eslavo. Llegó a ser oficial del ejército y fue nombrado gobernador de la Marca Media con residencia en Medinaceli (Soria).

En el 998 Almanzor envió a Wadih al norte de África, en aquellos momentos bajo protectorado de Córdoba. El príncipe zanata Ziri Ibn Atiyya se había rebelado en el 997 y Almanzor envió a Wadih con un potente ejército. En julio del 998 Ziri fue derrotado por Wadih en Madiq al-Hayya (Mdiq, entre Ceuta y Tetuán). Con el objeto de aprovechar esta victoria, Almanzor inicia su 49ª campaña, llamada la de Algeciras.  Es una expedición comandada por su hijo ‘Abd al-Malik a quien Almanzor acompañó hasta Algeciras.

Las tropas de Wadih y ‘Abd al-Malik volvieron a enfrentarse a Ziri en Yabal Habib, cerca de Ceuta,el 13 de octubre. Ziri es herido y huye hacia el sur. Mientras tanto ‘Abd al-Malik ocupa Fez y se le otorga el título de valí del Magreb Allí realizó mejoras en la mezquita de al-Qarawiyyin. En el 999 Wadih sustituyó a ‘Abd al-Malik en el gobierno de los territorios magrebíes del califato de Córdoba. En el año 1000 Wadih regresa a la península.

 

Wadih bajo el gobierno de ‘Abd al-Malik ben Abi Amir (1002-1009)

Cuando tras la muerte de Almanzor (1002) es sucedido por su hijo ‘Abd al-Malik, Wadih obtuvo los cargos de gran fatà y jalifa y continuó siendo gobernador de la Marca Media de al-Ándalus.

En el año 1003 participó en la campaña de ‘Abd al-Malik contra el condado de Barcelona. Encargó a Wadih que, con los mejores hombres, atacara Hisn Madanis (el castillo de Meyá en Vilanova de Meyá). Wadih conquistó la fortaleza y capturó prisioneros. Luego se unió al resto de tropas que tras conquistar el castillo de Montmagastre saquearon la plana de Barcelona.

En el 1004, de nuevo a las órdenes de ‘Abd al-Malik, participó en una aceifa contra el reino de León. ‘Abd al-Malik ordenó a Wadih que se adelantara. Desde Toledo, al mando de cinco mil caballeros llegó a la destruida ciudad de Zamora. Allí se encontró con un contingente cristianos que se había fortificado en las cercanías. Wadih les derrotó, matando a los hombres y capturando a las mujeres y niños. Luego saqueó toda la llanura circundante. En una de esas correrías se hizo con más de 2000 prisioneros y multitud de riquezas. 

 

Wadih bajo el breve gobierno de ‘Abd al-Rahmán Sanchuelo (1009)

Tras la muerte de ‘Abd al-Malik, Wadih continuó en los mismo cargos bajo su sucesor ‘Abd al-Rahmán Sanchuelo. El último amirí fue víctima de su ambición. Su intento de nombrarse heredero del califa Hisham II causó un enorme descontento entre la familia omeya.

Mientras Sanchuelo acudía a una aceifa contra León tuvo noticia de la rebelión de los ciudadanos de Córdoba bajo Muhammad II. A pesar de que el Banu Gómez que le acompañaba le aconsejó ir a reunirse con Wadih para juntar un potente ejército, Sanchuelo decidió volver a Córdoba. Pero en el camino fue apresado y ejecutado.

Tras el asesinato de Sanchuelo, Wadih, lejos de sentirse apenado por la muerte del último amirí, de quien era cliente, envió una carta reconociendo al nuevo califa,  Muhammad al-Mahdi: «Y en ese año llegó a Córdoba carta de Wadih, regidor de Medinaceli y de toda la Frontera Media, con su obediencia y sumisión a favor del [nuevo califa], expresando su alegría por la muerte de ‘Abd al-Rahman ben Abi Amir. Recibió Muhammad a su enviado y lo reenvió a Wadih con las gracias a él, al tiempo que le mandaba, por medio del mismo enviado, dinero, tapices, ropajes y rarezas de precio, confiriéndole el mando de toda la frontera».

 

Wadih en la fitna: apoyo a Muhammad II (1009)

Wadih continuó estando al mando de toda la Frontera Media. Desde esa posición fue un atento espectador de la convulsa situación que se estaba originando en Córdoba y acabó participando activamente en la fitna, en la guerra civil del califato de Córdoba.

En mayo del 1009 un grupo de bereberes se subleva contra Muhammad II y lo sitian en el alcázar de Córdoba. Muhammad atacó y logró derrotarlos y alentó al pueblo de Córdoba a masacrarlos. Los supervivientes huyeron de Córdoba y en junio del 1009 proclamaron califa a Sulayman ben Hakam en la fortaleza de Calatrava. Continuaron viaje hacia Guadalajara, cuyos habitantes se negaron a reconocerle como califa. Wadih envió una expedición de cuatrocientos jinetes pero fueron derrotados y las tropas de Sulayman entraron en Guadalajara por asalto, la saquearon y cautivaron a sus habitantes.

A continuación se dirigieron hacia Medinaceli. Los bereberes pidieron a Wadih que hiciera las paces con ellos pero con la condición de que se nombrara heredero al califa Sulayman. Pero Wadih se negó a ello e intrigó para que un grupo de esclavos apresaran a Sulayman. Entabló combate contra los bereberes y aunque Wadih no logró capturar a Sulayman, si consiguió que se retiran de Medinaceli.

Tras conocerse esta noticia en Córdoba, Muhammad II confió a Baliq, oficial de Wadih que estaba en ese momento en Córdoba, más tropas para apoyar a Wadih. Mientras tanto Sulayman buscó el apoyo del conde Sancho García de Castilla. Cuando la embajada bereber llegó a a donde se encontraba Sancho García, se encontró otra embajada que había sido enviada por Wadih con el mismo objetivo: obtener el apoyo castellano a cambio de una serie de fortalezas de la frontera. Sancho garcía acabó por despedir a la embajada de Wadih y negoció un acuerdo con Sulaman obteniendo a cambio el compromiso de devolución de esas ciudades fronterizas. 

Sancho García envió provisiones a los bereberes y al poco organizó una expedición contra Córdoba. En el camino Sancho García pasó por Medinaceli ofreciendo la paz a Wadih. Pero Wadih se opuso. Sancho García continuó hacia Saranba (algún lugar no identificado del valle del río Jarama). Mientras tanto Wadih recibía otro contingente de tropas califales, en esta ocasión bajo su oficial Qaysar. Con estos refuerzos, Wadih se decidió a combatir a Sancho García en Saranba. Pero en esta ocasión Wadih fue derrotado en la batalla de Alcalá de Henares (Qal’at ‘Abd as-Salama), en el mes de agosto del 1009. Los bereberes se apoderaron de las armas y el dinero de las tropas de Wadih y le obligaron a firmar un pacto. 

 

Tras esta victoria, las tropas de Sulaymán se dirigen a Córdoba. Saquean Madinat al-Zahra (24 de agosto) y, a continuación el ejército de bereberes y castellanos. El 5 de noviembre 10.000 cordobeses mueren en la batalla de Qantish (a orillas del Guadalquivir, cerca de la desembocadura del Guadalmellato) ante los muros de la ciudad.  Wadih, haciendo caso omiso de su pacto, se encontraba allí con seiscientos jinetes para apoyar a Muhammad II. Pero ante la inminente derrota, decide regresar a Medinaceli con sus 600 hombres intactos y mantiene bajo su control las fortalezas que Sulayman ha prometido entregar a Sancho García. El 7 de noviembre Sulayman entró en Córdoba. Mientras tanto Muhammad II había vuelto proclamar califa a Hisham II y consigue huir.

El 8 de noviembre Sulayman es proclamado califa y el bereber Zawi ibn Ziri ocupa la casa de Wadih y se hace con 50.000 dinares que Muhammad II había otorgado a éste para pagar a sus tropas.  El 14 de noviembre Sancho garcía se retira de Córdoba sin conseguir las fortalezas prometidas ya que éstas se encontraban en poder de Wadih.

 

Enfrentamiento contra el califa Sulayman (1009-1010) y asesinato de Muhammad II

Muhammad II huyó hacia Toledo donde llegó el 21 de diciembre de 1009 y donde contaba con el apoyo de Wadih. Sulaymán envió en febrero del 1010 una expedición contra Toledo y Medinaceli pero tuvo que abandonar la empresa por las malas condiciones climáticas. 

Wadih inició entonces una serie de contactos diplomáticos con el objetivo de volver a reponer a Muhammad II en Córdoba. Se dirigió a Tortosa y desde allí escribió a Sulayman pidiendo el cese en su cargo y que le ordenase retirarse a Mallorca. Pero esto era no era más que un ardid. Sulayman le ordenó que se mantuviese en la frontera. Mientras tanto Wadih consiguió el apoyo de los condes catalanes Armengol I de Urgel, Ramón Borrell de Barcelona y Hugo I de Ampurias, además de varios obispos. Las tropas cristianas pusieron como condición a Wadih que les tendrían que pagar dos dinares diarios a cada uno, así como vino y carne suficientes. Y que al conde le daría cien dinares diarios y todo el botín, animales y armas; además dispondría de la vida de los bereberes derrotados, de sus mujeres y de sus haciendas. Wadih aceptó todas estas condiciones.

Wadih y las tropas catalanas pasaron por Zaragoza y Medinaceli y se reunieron con las de Muhammad II en Toledo. Finalmente, el 2 de junio se enfrentaron a  las tropas de Sulayman en Aqabart al-Baqar (Castillo de Vacar). Muhammad II y sus aliados obtuvieron la victoria.  Sulayman huye a Játiva y el 4 de junio Muhammad recupera el califato. 

Muhammad II, ayudado por Wadih, realizan una matanza de bereberes en Córdoba mientras que las tropas catalanas saqueaban la ciudad. A los pocos días, Muhammad II, Wadih y las tropas de los condes catalanes se enfrentaron nuevamente a los bereberes en el Guadiaro (21 de junio 1010). Pero en esta ocasión resultaron derrotados. Tras su regreso a Córdoba, y haber perdido más de 3000 soldados, las tropas catalanas se negaron a  volver a combatir a los bereberes y optaron por volver a sus dominios el 8 de julio de 1010.

El gobierno de Muhammad y su mala conducta motivó que Wahid acabara por volverse contra él. A pesar de haber sido nombrado hayib por Muhammad, inició una conspiración el 23 de julio. Los conjurados sacaron a Hisham II de su prisión y asesinaron a Muhammad II.

 

Hayib de Hisham II (1010-1011)

Posteriormente Hisham II volvió a ser nombrado califa. Hisham II mantuvo a Wadih como hayib y gran fatà. Wadih envió su cabeza a los bereberes de Sulayman pidiéndoles regresar a la obediencia del califa. 

Pero Sulaymán censuró el asesinato de Muhammad por Wadih e iniciaron un asedio a Córdoba. Los bereberes atacan también Málaga y sus alrededores y toman y saquean Elvira (Granada); posteriormente atacan y destruyen Algeciras. Por último cortan el abastecimiento de Córdoba, provocando un hambre atroz.

Wadih comienza a ser objeto del descontento entre sus soldados y entre el pueblo cordobés. Mientras tanto, ya en el 1011, Wadih recibió una embajada de Sancho García reclamando la entrega de las plazas fuertes prometidas a él a condición de que no atacara la frontera. Wadih y los funcionarios de su corte redactaron un documento donde se acordaba la entrega de más de doscientas plazas fuertes, esto es, todos los lugares que los omeyas habían conquistado bajo Almanzor y su hijo ‘Abd al-Malik.

Asimismo el rey de Pamplona Sancho III solicitó un acuerdo similar que también le fue concedido.

 

Huida de Córdoba y muerte de Wadih

Ante la situación de asedio y de descontento Wadih trató de llegar  a un acuerdo con los bereberes. Pero su enviado fue asesinado a su vuelta a Córdoba por el ejército que no estaba de acuerdo en esta negociación. A la vista del deterioro de la situación, Wadih decidió huir de Córdoba.

Cuando el ejército se enteró de las pretensiones de huida de Wadih, un tal Ibn Wada’a penetró en sus estancias con un grupo de soldados y lo sacaron de su casa. Ibn Wad’a le reprochaba su despilfarro y que quería pactar una tregua con los bereberes. Finalmente Ibn Wada’a le hirió con una espada y a continuación el resto de soldados le cortaron la cabeza y la pasearon por la ciudad de Córdoba. Su cuerpo fue arrojado al Arrecife y las casa de sus amigos y secretarios fueron saqueadas. Esto ocurrió el 16 de noviembre del 1011.

Tras su muerte ‘Abd al-Rahman ibn Zennun (o Di-l-Nun) será nombrado gobernador de la Frontera Media. 

 


Bibliografía: Ibn Idari: Al-Bayan al-Mugrib, trad. por Felipe Maíllo Salgado en La caída del Califato de Córdoba y los Reyes taifas, Universidad de Salamanca, 1993.