¿Existía Cataluña hace 1000 años? Imposible aislarse del debate político de la temporada: La independencia de Cataluña del resto de España. Por supuesto que este no es el lugar más adecuado para discutir si se han de independizar o no. Pero sí es un lugar donde se habla de historia de la Alta Edad Media. Por esa razón, no hemos podido evitar escribir un artículo que ilustre el fundamento de esa idea que tanto hemos escuchado estos días acerca de que la nación catalana tiene 1000 años de historia.

En la Edad Media no existe el concepto de nación moderno. El pueblo, además de tener escasos derechos, se debe a su señor y está sometido a él. Los señores por otro lado mantienen relaciones basadas en lazos feudales y los territorios que gobiernan cambian según herencias, conquistas y reparticiones. El pueblo siente una única pertenencia: a su terruño, como mucho a su comarca y, sobre todo, a su religión. Cataluña no era nación. Ni Castilla. Ni España, que tampoco existía como tal. Ni ninguna otra entidad política del resto de la Europa medieval. Los fueros eran privilegios otorgados a los grandes señores territoriales y eclesiales y, en contadas ocasiones, a ciertas ciudades, o mejor dicho, a la élite que las gobierna. Pero no son derechos del pueblo.

En primer lugar la región que actualmente comprende la Comunidad Autónoma de Cataluña en el año 1017 estaba dividida prácticamente en dos por sendas culturas muy diferenciadas. Por un lado una serie de condados cristianos surgidos tras la ocupación franca y la posterior fragmentación de la Marca Hispánica. El suroeste y sur de la actual Cataluña era andalusí, es decir, formaba parte de los dominios del califato de Córdoba que además empiezan a fragmentarse en varios reinos de taifas.

Cataluña y condados catalanes en el 1017

Cataluña y condados catalanes en el 1017

Situación de los condados catalanes en el 1017

En ese momento existen exactamente siete condados de origen franco distintos e independientes que configuran el actual espacio catalán:

  • El condado de Ampurias y Rosellón, regido por Hugo I, quien en el 1013 invadió el condado de Rosellón tras la muerte de su hermano Guislaberto I. Abarcaba también la parte oriental del Rosellón, actualmente en Francia.
  • El condado de Barcelona, Gerona, Osona y Manresa. En septiembre de 1017 fallece Ramón Borrell I y le sucede su hijo Berenguer Ramón I, menor de edad. Ejerce la regencia su madre Ermesenda.
  • El condado de Cerdaña, Berga y Conflent, regido por Wifredo II. Se expandía también las áreas actualmente francesas de Conflent, Capcir y Donasà.
  • El condado de Besalú, Ripoll y Vallespir, en manos de Bernardo I Tallaferro, hermano de Wifredo II de Cerdaña. Incluía también zonas actualmente francesas como el Vallespir, la Fenolleda y partes del Rosellón.
  • El condado de Urgel, que tiene como dirigente a Armengol II, menor de edad, y cuya regencia es ejercida por los condes de Barcelona. Incluía en ese momento Andorra.
  • El condado de Pallars-Jussà, con Ramón III.
  • El condado de Pallars-Sobirà, con Guillermo II.

Por otro lado, una pequeña zona pirenaica occidental pertenecía al condado de Ribagorza, en ese momento regido por la castellana Mayor García de Castilla y poco tiempo después va a pasar a formar parte del reino de Pamplona.

Por último, el valle de Arán aunque teóricamente pertenecía a Ribagorza, no reconocía dicha autoridad. Ese mismo año falleció el conde Guillermo de Ribagorza cuando invadió el valle para hacer valer sus derechos.

Aunque teóricamente bajo soberanía franca, en este momento los distintos condes son independientes de facto del soberano francés. Sin embargo, por estas fechas no existe ningún testimonio de que existiera ni siquiera la palabra Cataluña para englobar toda esta región.

El único efecto integrador existente es la ambición de la casa condal de Barcelona por someter al resto de condados vecinos, esfuerzo que va a ser parte de su seña de identidad durante todo el siglo XI pero no lo conseguiría totalmente hasta el siglo XIII, ya plenamente integrada en la Corona de Aragón.

 

Situación en la parte andalusí de Cataluña en el 1017

En el año 1017 estaba ya muy avanzada la fitna, la guerra civil cordobesa que desmembró el califato de Córdoba en decenas de reinos de taifas y que provocó su caída en el 1031. En el año 1017, en la zona catalana, ya existía un reino taifa independiente, el reino de Tortosa, regido por Labib, un esclavo que había sido cliente de Almanzor. Este reino dominaba prácticamente toda la actual provincia de Tarragona y continuaba hacia el sur, seguramente hasta Sagunto.

El resto de la zona andalusí de la actual Cataluña, con Lérida y Balaguer como centros más importantes, se integrará luego en el reino taifa de Zaragoza, aunque en este momento pertenecía teóricamente al califato de Córdoba.

 

Esta era la situación de Cataluña hace 1000 años: un mosaico de condados de origen franco, aún lejos de estar unidos, que estaban tratando de expandirse hacia el sur aprovechando la debilidad del poder musulmán.