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Berenguer Ramón I, conde de Barcelona, Gerona y Osona

por Javier Iglesia Aparicio
2 comentarios 119 visitas 9 min. de lectura

[?, c. 1006 – Barcelona, 31 marzo 1035] Llamado El Corcovado o El Curvo (El Corbat en catalán). Berengarius en los documentos medievales. Conde de Barcelona, Gerona y Osona (1017-1035)

Hijo del conde Ramón Borrell de Barcelona y de la condesa Ermesenda.

Cuando falleció su padre (1017) era aún menor de edad, así que, el condado quedó bajo la regencia de su madre Ermesenda, quien ejerció la tutoría y gobernó sobre más de treinta y dos castillos de los condados de Osona, Manresa, Urgel y Barcelona.

Aparece como conde y marqués por primera vez en un documento datado el 16 de marzo de 1018 junto a su madre donando propiedades a San Daniel de Gerona de acuerdo a los deseos del difunto conde Ramón Borrell: “Ermesendis…comitissa simulque Berengarius prolis mei…comes ac marchio” 1

Ese mismo año de 1018, la condesa Ermesenda patrocinó una expedición de tropas normandas al mando de Roger de Tosny. Las tropas realizaron un ataque contra los dominios que Muyahid de Denia, quien había conquistado recientemente las Islas Baleares.

Gobierno de Berenguer Ramón I

Berenguer Ramón I. Miniatura del rollo genealógico de la Corona de Aragón conservado hoy en la biblioteca del monasterio de Poblet
Berenguer Ramón I. Miniatura del rollo genealógico de la Corona de Aragón conservado hoy en la biblioteca del monasterio de Poblet

A partir de 1023, habiendo alcanzado ya la mayoría de edad, el conde Berenguer Ramón realiza actos de gobierno sin su madre, pero la condesa suele seguir firmando los actos en los que está presente.

Su padre Ramón Borrell y el conde castellano Sancho García habían acordado en 1016 el matrimonio de sus hijos. Pero la boda no se realizó hasta unos años más tarde, probablemente entre 1018 y 1021.

Berenguer asoció a su mujer al gobierno lo cual dio lugar a conflictos entre su madre y su esposa. Las disputas se zanjaron en 1023 con la mediación de su tío Pedro, obispo de Gerona.

Supo rodearse de buenos consejeros, como el abad y obispo Oliba, los obispos Pedro de Gerona y Deodat de Barcelona, ​​el juez Ponç Bofill y el noble Gombau de Besora, tío abuelo de su segunda mujer.

La obra de este conde fue esencialmente de paz y consolidación. Obtuvo la sumisión feudal de su primo hermano Armengol II de Urgel en condiciones de interés mutuo; en 1019, y sin duda gracias a los buenos oficios del abad y obispo Oliba, había resuelto satisfactoriamente, junto con su madre, los conflictos que tenía con el conde Hugo I de Ampurias; y de forma parecida restableció las relaciones (1023) con los condes Guillermo I de Besalú y Wifredo II de Cerdaña.

Mantuvo, además, una amistosa relación con su cuñado, el rey Sancho III el Mayor de Navarra, junto a quien figura en Pamplona, ​ Leire y quizás en San Juan de la Peña, el 1027, el 1028 y el 1030.

Pacto con Armengol II de Urgel

En fecha incierta, entre 1018 y 1028, Berenguer firma un acuerdo con el conde Armengol II de Urgel, primo suyo, mediante la cual éste presta homenaje al primero y le jura fidelidad y ayuda contra todos los hombres y mujeres, excepto el vizconde Bremundo y su esposa Eriball. Cuatro barones del condado de Urgel garantizan con sus honores el acto de sumisión, a los cuales suma Armengol, en prenda, los castillos de Alós, Rubió, Montmagastre, Malagastre y Artesa que Armengol tomaría en feudo de Berenguer Ramón.

En contrapartida, Berenguer se compromete a no atentar contra la vida de Armengol, ni contra sus bienes, y promete ayudarle en cualquier circunstancia, dándole en feudo el obispado de Barcelona, el castillo de Aramprunyà y otros honores en los condados de Barcelona y Gerona, por los cuales varios caballeros prestarán homenaje a Armengol.

Berenguer promete dar la espada Tizona a Armengol, o 5.000 dirhemes, o 100 onzas de oro, o el equivalente en especies.

Esta espada permanece entre los bienes patrimoniales de la Casa de Barcelona hasta 1090, fecha en la cual Berenguer Ramón II, prisionero de El Cid, la entrega a éste. La Tizona se convierte en el arma legendaria del Cantar del Cid Campeador.

Su labor en la frontera

Debido a su corto gobierno, Berenguer Ramón I no hizo grandes avances en la frontera frente al-Ándalus. Mantuvo más bien un política pacífica que iba en contra de los intereses de los nobles. Su gobierno marcó el punto en el que el poder condal barcelonés declina frente al de los nobles.

Mantuvo el límite de la zona fronteriza en el curso del río Gaià. Al principio del gobierno de Berenguer Ramón parece hacer algunos progresos por la banda de Cervera y por la alta cuenca del Gaià; al final, por el contrario, sufrió algunas embestidas sarracenas por el lado de Argençola.

En el 1024 lanzó una incursión contra Yaḥyà ben al-Munḏir de Zaragoza.

En 1025 confirmó las franquicias a los habitantes de Olérdola y la comarca del Penedés para garantizar el poblamiento de estos territorios. También a los barceloneses les concedió, en 1025, notables franquicias para favorecer el desarrollo del comercio.

El testamento y su viaje a Roma (1032)

Hacia el fin del 1032 fue a Roma, continuando la política de buena relación con el papado iniciada por su abuelo Borrell II.

En vísperas de realizar el viaje a Roma, había dictado testamento el 30 de octubre de 1032, por el cual dejaba a su primogénito, Ramón Berenguer I, los condados de Gerona y de Barcelona hasta el río Llobregat; a Sancho Berenguer, desde el Llobregat hasta la frontera con Olérdola y el Penedés; y al primer hijo de Guisla, Guillermo, el condado de Osona en condominio con Guisla mientras esta no contrajera matrimonio.

Este el texto en latín del testamento:

Et concedo ad filium meum maiorem, cui nomen est Reimundus, ipsam ciuitatem de Gerunda et ipsum comitatum Gerundensem et cum ipso episcopatu et cum finibus et terminis et adiacentiis eius. Et concedo eidem supradicto filio meo ipsa ciuitatem de Barchinona cum ipso episcopatu integro et ipsum comitatum usque ad flumen Lubricatum.

Et concedo ad filium meum Sancium ipsum comitatum Barchinonensem cum ipsa ciuitate de Olerdula, de flumine Lubricato usque ad paganorum terram cum ipsis meis dominicaturis et cum ipsis obsequiis hominum omnium qui ibi habitant. Haec omnia si[c] habeat Sancius supradictus filius meus sub obsequio et baiulia filii mei Remundi predicti.

Et concedo ad uxorem meam Guiliam, comitissam, ipsum comitatum Ausonensem cum ipso episcopatu et cum ipsis hominibus et ipsis dominicaturis, ut haec omnia habeat si uirum non aprehenderit cum filio suo Gilelmo, quem ex ea genui; si autem alium uirum aprehenderit remaneant hec omnia supradicto filio meo et suo Guilelmo, ita ut ipse hec omnia abeat sub obsequio et baiulia filii mei Remundi predicti. Similiter sit supradictus filius meus Guilelmus, cum omnibus rebus que illi dimitto in obsequio et baiulia predicti filii mei Remundi, si mater sua uirum non apprehenderit. Post obitum autem predicte Guilie, omnia que illi dimitto concedo filio meo supradicto Guilelmo, sub prescripto ordine, su uiriis fuerit.

Si autem uiuus non fuerit remaneant hec omnia ad supradictum filium meum Remundum. Hec autem omnia quae in isto testamento resonant, sic iubeo conseruari et stabilita permanere, quemadmodum superius ordinata sum. Concedo autem omnes meas mobiles res quaecunque inuenirii potuerint ad supradictam uxorem meam, Guiliam comitissam, ad suum proprium.

Extraído de una copia realizada el 9 de febrero de 1038 por el Abad Oliba. Gil i Roman, Xavier. Diplomatario de Ermesèn, condesa de Barcelona, Girona y Osona (c.991 – 1 de marzo de 1058)

Muerte y sucesión

Según un documento procedente del obispado de Gerona, Berenguer Ramón I murió el 31 de marzo de 1035 (II calendas abril, II feria, en el cuarto año del rey Enrique I de Francia) en el Palacio Condal de Barcelona. 2

A pesar del reparto establecido en su testamento, su hijo Ramón Berenguer I tendría primacía sobre el resto de hermanos y además lo hacía en condominio con su abuela la condesa Ermesenda

Berenguer Ramón fue enterrado en el monasterio de Santa María de Ripoll.

Matrimonio y descendencia

Berenguer Ramón I se casó en dos ocasiones. Su primera esposa fue Sancha Sánchez, hija del Sancho García de Castilla. Su boda fue acordada en 1016 con la mediación de al-Munḏir de Zaragoza. Pero la boda se celebrará más tarde, estando ya el conde Sancho García muerto, probablemente en torno al año 1021. El matrimonio tuvo a:

Sancha falleció en 1026 o 1027 y Berenguer se volvió a casar al poco tiempo con Guisla de Llusá. Aparece por primera vez en una donación a Santa Eulalia de Barcelona en el 1028. 3

De esta unión nacieron:

  • Guillermo I de Osona, conde de Osona.
  • Bernardo Berenguer, hijo póstumo
  • Algunos estudiosos suponen que también tuvo una hija llamada Sibila de Barcelona quien estuvo casada don Enrique de Borgoña. Sin embargo, es una hipótesis que hasta el momento no ha podido ser confirmada.

El sobrenombre de El Curvo o El Corcovado

El sobrenombre de El Curvo o El Corcovado (El Corbat en catalán) con que le conoce la historia parece corresponder a un defecto físico, probablemente una joroba, que le aquejaba desde muy temprana edad.

Pero es más probable que fuera una confusión o una creación más moderna de un copista de un documento de San Juan de la Peña, ya que este apelativo no aparece antes del siglo XIII.

Acuñaciones de monedas

Berenguer Ramón I acuñó dinero de plata o vellón muy rico. Durante su gobierno, el prestamista y orfebre Bonhom inició la acuñación de mancusos de oro a imitación de los andalusíes. En uno de ellos incluso está escrito Madinat Barsinuna en caracteres cúficos.

Estas emisiones serán continuadas por su sucesor y representaron una momentánea reanudación de la acuñación de moneda de oro en un contexto europeo occidental de monometalismo de la plata

Dinero de Berenguer Ramón I (1018-1035) (atribuida). Anverso y reverso.

Dinero de Berenguer Ramón I (1018-1035) (atribuida). Anverso y reverso.

  1. Marquès, J. M. (ed.) (1997) Collecció diplomàtica de Sant Daniel de Girona (924-1300), Barcelona, 6, p. 63.
  2. R. D’Abadal, La data y el lloc de la mort del comte Berenguer Ramón I, en Butlletí de la Societat Catalana d’Estudis Històrics, 1 (1952), págs. 43-44.
  3. Cartulario Sanctæ Eulaliæ Barcinonensis, Florez. H. (1775) España Sagrada Tomo XXIX (Madrid), XV, p. 463.

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2 comentarios

Eduardo López Tomé. 06/02/2019 - 09:48

Cuando vemos el título de marqués en un conde de aquella Cataluña no quiere decir que fuera marqués de ningún sitio, sino que era nombrado para una acción militar, y solo tenía esta titulación para ese acto, y finalizada esta operación, cesaba el título. Es como cuando nos citan como Príncipe, lo era como `primus interpares´, es decir; primero entre iguales, ya que nunca aquellos condados tuvieron una entidad única político-jurídico-administrativa. Es el eterno de los nacionalistas catalanes; hacernos creer que hubo una entidad social con carácter de Estado. Es mi opinión por lo que he visto y leido.

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Dr. Joaquim Verde i Llorente 24/09/2022 - 09:08

Estimado Eduardo, los conceptos de «princeps» y «principatus» fueron introducidos por los juristas romanistas en los Usajes de Barcelona (la innovación de la ley goda, algo que sólo podían hacer los reyes godos, por los condes de Barcelona) para construir el nuevo orden feudal reconstruyendo un poder público (una «res publica») que ya no podía ser el heredado del Bajo Imperio sino que tenía que respetar los poderes públicos de los señores feudales que, en cualquier caso, a partir de ahora emanarían del príncipe.

La jurisdicción general de éste sobre todo su principado es lo que permitiría que en el siglo XIII surgiese progresivamente una comunidad general, consolidada en 1283 y que se acabaría llamando General o Generalidad, capaz de dialogar de tú a tú con el Señor Rey, conde de Barcelona, el cuál desde entonces no podría elaborar las leyes generales sin el consentimiento de la Corte general. Consolidándose así una entidad política, Cataluña, que, en todo menos en el nombre, era un «reino» en el sentido político y material del término. ¿Sino por qué el rey de Aragón Jaime I (como él mismo dice en su autobiografía del «Libre dels feyts») les dijo a sus vasallos aragoneses, que se negaron a ayudarle a conquistar el reino de Murcia para su yerno Alfonso el Sabio, II de Castilla y IX de León, que Cataluña, para él, era «lo mellor regne de Espanya»? ¿Por qué los juristas catalanes afirmaron durante el resto de la Edad Media y la Moderna hasta 1714 que el conde de Barcelona era en su condado como el emperador en el Imperio, un señor que no reconocía superior en lo temporal? ¿Por qué la Corte general de Cataluña era la representación plenaria y suprema del General o Generalidad de los catalanes, y las Constituciones de Cataluña no privilegios o leyes privadas sino leyes generales de todos los catalanes fuesen del estamento que fuesen?

Pero que Cataluña fuese política y materialmente un reino hasta 1714 no significa que lo fuese nominal y formalmente. No fue hasta el siglo XIV, durante el reinado de Pedro el Ceremonioso, cuando los conceptos de «principado», proveniente de los Usajes, y el de Cataluña, el gentilicio del cuál aparece por primera vez en la «Cronica Maiolicanus» del siglo XII, se combinasen en Principado de Cataluña. En resumen, éste fue nobiliaramente un conjunto de condados (desde el siglo XV los de Barcelona, Rosellón y Cerdaña), jurídicamente un Principado y, políticamente, un reino en todo menos en el nombre.

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