La localidad de Hacinas (Fazinas en la en época medieval) está enclavada en el antiguo alfoz de Lara. Este pueblo de menos de 200 habitantes es famoso sobre todo por un hecho legendario: la batalla de Hacinas, parte fundamental de El Poema de Fernán González que cuenta un épico combate de tres días entre Fernán González y Almanzor y en la que incluso intervinieron un dragón y se aparecieron los santos Santiago y San Millán. Hoy en día merece la pena visitar Hacinas pues conserva un interesante patrimonio cultural, tanto artístico como natural.

Un poco de historia

Se desconoce con exactitud los orígenes de Hacinas. El promontorio sobre el que se localiza la villa de Hacinas fue, desde época romana, un punto estratégico de control en la vía que desde Clunia llegaba a Tritium Magallum. Cuando se produjo la desestructuración de la organización romana muy probablemente dejó de cumplir esa fundamental misión.
Desechando el fuero de Salas (974) que actualmente es considerado apócrifo, su nombre no aparece en los textos medievales hasta el siglo XII. Pero el lugar tuvo que ser poblado en la Alta Edad Media.Seguramente fue incorporado al reino de Asturias en el final del reinado de Alfonso III, gracias a la actividad del conde Gonzalo Fernández, conde de Burgos y de Castilla y que tenía el núcleo de su poder en el castillo de Lara.
En el término municipal se conservan algunos restos  de época altomedieval como las tumbas antropomórficas en el entorno de el Castillo, quizás asociadas a un templo prerrománico del cual no ha llegado ningun resto a nuestros días. En el Castrejón, ubicado en una zona periférica del término municipal en su zona de contacto con la Ledanía de Salas, Hacinas y Castrillo de la Reina, se ve en superficie un gran afloramiento de arenisca con muchos entalles en la roca lo que, en palabras de los arqueólogos, indica un uso antrópico del lugar. Martínez Díez también dice que allí hubo un poblado. Otra evidencia de la existencia de poblamiento en el entorno es el vecino yacimiento de San Cibrián, donde aparecen tumbas excavadas en roca, y la propia ermita de SantaLucía, en cuyas inmediaciones se encontró alguna punta de lanza que se custodia en el museo del monasterio de Silos.

El nombre de Hacinas, derivado del medieval Fazinas, puede proceder de  “fascia o faza”, con el significado de montones de haces. En ocasiones se pone en relación con la mítica batalla de Hacinas, donde según la tradición las tropas castellanas recogieron a los muertos propios “que espesos (en montones) yazyan”, pero finalmente el conde decide que sean enterrados en San Pedro de Arlanza.

El castillo de Hacinas

El castillo está situado en la parte mas alta del pueblo, sobre unos peñascos. Hasta mediados del siglo XVIII debió estar habitado, fue la residencia del Alcai­de, representante del Conde de Monterrey, señor de Hacinas. Hoy, su estado es ruinoso.

Restos del castillo de Hacinas

Restos del castillo de Hacinas

El castillo fue levantado, al parecer, entre el final del siglo IX y el comienzo del siglo X con otros castillos similares en la comarca del Arlanza: Lara, Castrovido, Castrillo, Palacios, Pinilla, para proteger la zona de las incursiones de los moros que llegaban al Arlanza desde Atienza y Medinaceli. También debió tener re­levancia en el siglo XI en las guerras entre Castilla y Navarra, pero nunca debió ser un castillo importante, porque no se cita en los documentos de la época.

Esta asentado sobre un peñasco natural de roca arenisca y sus muros tienen un espesor de metro y medio, de los que sólo se conservan unos metros en su cara sur. Tiene un perímetro de 200 metros, encuadrando una superficie cuyos ejes son de 75 x l5 metros; se percibe claramente donde se asentaba el muro externo, el acceso al interior, por donde discurrían los vertidos de aguas sucias.

En el suelo se conservan varias tumbas antropomorfas y en su centro hay un pozo aljibe, del que hay actualmente descubiertos 17 metros; en 1.922, el Alcalde Toribio Lucas autorizo al general inspector de la Guardia Civil D. Leopoldo Centeno iniciar unos trabajos arqueológicos. Se excavaron hasta 39 metros, encontrándose solo una caldera de cobre y una espada de uso en el castillo. Hoy, un bello brocal de piedra y forja donde figura como remate una veleta con el escudo del pueblo, lo adorna.

Los árboles fósiles

Los primeros restos de árboles fósiles de Hacinas aparecieron en los años cuarenta del siglo pasado, enterrados y rodeados de material fluvial. El primer árbol fósil se trasladó a la localidad en el año 1976 y quedó expuesto al público. Más tarde se trasladaron otros restos y, en la actualidad, se exponen en Hacinas tres árboles fósiles (y otros en manos de particulares, que adornan entradas y portales). Además de éstos, existen al menos otros siete enterrados. Son vestigios fosilizados de árboles de hace 120 millones de años.

Como curiosidad, la llamada Cueva de los Moros es una oquedad moldeada por lo que fue un gran árbol. Con longitud de 8 metros, su diámetro mayor es de 70 centímetros en la parte central y el menor, de 60 centímetros. En la zona más alta aún puede apreciarse el molde de lo que pudo ser una rama o raíz, con costra y estrías. Sirvió de escondite infantil y ha dado lugar a leyendas misteriosas.

Árbol fósil en Hacinas

Árbol fósil en Hacinas

La tarasca de Hacinas

Es sin duda la celebración del carnaval la que más expectación crea entre los vecinos de Hacinas y en todos sus visitantes. Sigue manteniendo tres figuras características como son la Tarasca, la Curra y los Comarrajos.

La Tarasca la confeccionan los mozos con una armadura a la que cubren con una tela; en el exterior hay una cabeza de burro hecha de tela que el mozo maneja desde dentro. Cuatro mozos se introducen en la Tarasca y uno más es el encargado de manejar el barandón, que es un palo con el que arremete contra todo sin distinción, aunque desde siempre su presa favorita son las jóvenes, a las que intentan introducir dentro de la Tarasca.

La Tarasca de Hacinas

La Tarasca y, al fondo, la Curra de Hacinas

Sólo hay unos personajes a los que la Tarasca ni siquiera roza: son los Comarrajos, definidos como seres horribles que van vestidos de manera pintoresca y su misión es animar la fiesta y hacer todo tipo de bromas a los paseantes.

Por último está la Curra, que es la vaca romera: es un artilugio que manejan los niños y con el que persiguen a las niñas. La Curra es un cuadro, hecho de manera que sobresalen unos cuernos de vaca, normalmente se recubre con una manta y se colocan varias cintas de colores. La Tarasca es una celebración muy antigua que a lo largo de la historia ha sido prohibida varias veces por las autoridades. Pese a esto, dada su raigambre popular, se ha mantenido en determinados municipios, como es el caso de Hacinas.

Otros monumentos

  • Iglesia Parroquial de San Pedro (s. XVI) con restos de una antigua edificación románica, en cocnreto seis capitales, posiblemente del siglo XII.
  • Ermita de Santa Lucía. Ubicada junto un yacimientos prehistórico y cuevas excavadas en roca donde parece pudo haber ermitaños, es un templo de planta de salón o basilical, predominantemente del siglo XVIII.
  • El rollo jurisdiccional. En el centro de esta localidad se encuentra la picota, compuesta por un pilar octogonal sobre cinco escalerones circulares. En lo alto aparecen los canes típicos, coronados por un cono truncado. Aún se conserva la argolla para sujetar a los condenados o colgar a los ajusticiados. En una piedra hay grabada una cruz y en otra una inscripción con el año 1573. A mediados del siglo XVI se sabe que la comunidad de Santo Domingo de Silos incluyó al pueblo dentro de su jurisdicción.

 

Más información:
  • Web del Ayuntamiento de Hacinas: http://www.hacinas.es
  • Centro de Visitantes de los Árboles Fósiles de Hacinas: http://www.arbolfosilhacinas.es
  • Senderismo por Hacinas: http://www.hacinas.es/rutas/senderos-de-hacinas