[s. VIII] 

Hijo menor del rey visigodo Witiza y conde de los cristianos de Córdoba

Según los cronistas árabes, Ardabasto era famoso por sus riquezas, su astucia y sus habilidades sociales y negociadoras. Disponía de numerosísimas propiedades, más de mil, repartidas en la parte media de al-Andalus posiblemente resultado de un pacto entre los invasores musulmanes y los descendientes del rey Witiza: Ardabasto, Olemundo y Rómulo o Aquila.

Según al-Qutiyya¹, a la muerte de su hermano Olemundo en Sevilla, durante el gobierno del califa omeya Hisham ben ‘Abd al-Malik (724-743) se apropió de parte de las propiedades que debían de pertenecer a sus sobrinos: Sara la Goda, un futuro obispo de Sevilla, y Oppas.

Este hecho motivó que los tres hermanos se embarcaran rumbo a Damasco para presentar una queja ante el propio califa contra su tío. El califa ordenó a Abu-l-Jattar que se cumpliera el acuerdo establecido en época de al-Walid I y que se les restituyeran sus posesiones (743).

 

Ardabasto: Consejero del valí Abu-l-Jattar (743-745)

A pesar de este contratiempo, Ardabasto era uno de los principales terratenientes de al-Andalus y se convirtió en uno de los principales consejeros de Abu-l-Jattar. 

Aconsejó a Abu-l-Jattar para alejar a las tribus sirias recién llegadas desde el norte de África de Córdoba y que fueran instaladas en otras provincias: el yund de Damasco fue enviado a la cora de Elvira; el yund del Jordán o Qinnasrin a la cora de Jaén; a la de Palestina en Sidonia; la de Hims en Sevilla; y el de Egipto a las coras de Beja y Tudmir. Allí les asignó un tercio de las posesiones de los cristianos y judíos (dimníes) para su sustento.

Abu-l-Jattar se apoyó en el partido yemení lo cual provocó una rebelión de los qaysíes, quienes le derrotaron y apresaron en el 745, nombrando valí a Tawaba ben Salama bajo la tutela de al-Sumayl.

 

Donación de territorios de Ardabasto a los sirios

En algún momento entre los años 743 y 750, al-Sumayl, el nuevo hombre fuerte de al-Andalus, mantuvo un encuentro con Ardabasto acompañado de otros diez notables qaysíes, entre ellos Abu Utman Ubayd, ‘Abd Allah ben Jalid, Maymun de los Banu Hazm y Abda Yusuf ben Bujt.

En el encuentro Artobás donó cien aldeas a los sirios para que se establecieran, lo que puede dar idea del inmenso patrimonio territorial que poseía. Entre ellas estaban Torox, Alfontín, Almodóvar, Jaén, el castillo de Hazm, etc…

 

Confiscación de sus propiedades por ‘Abd al-Rahmán I y nombramiento como qumis

Según al-Qutiyya, Ardabasto perdió la práctica totalidad de sus propiedades durante el gobierno de ‘Abd al-Rahmán I. Según narra, el motivo fue que estando el emir en el curso de una campaña militar, fue a curiosear la tienda de campaña de Ardabasto.  Observó entonces la gran cantidad de regalos que éste recibía en cada una de las etapas de la expedición. ‘Abd al-Rahmán se sintió ofendido pues no tenían las mismas atenciones con él.  ‘Abd al-Rahmán entonces le desposeyó de todas sus tierras.

Ardabasto tuvo entonces que pedir refugio entre sus sobrinos –a quienes recordemos había tratado de robar propiedades–. Pero viéndose en esa situación decidió acudir entonces al hayib Abda Yusuf ben Bujt, a quien había realizado donaciones anteriormente, y le pidió una audiencia con el emir. Así lo cuenta la crónica:

Dirigióse entonces a Córdoba. Fue a visitar al canciller Ben Hujt y le dijo: «Haz el favor de pedir al Emir, cuya vida guarde Dios, licencia para verle, pues he venido a despedirme de él». Entró el Canciller a pedir a Abd al-Rahman el permiso, y éste dispuso que entrara Artobás a su presencia.

Al entrar vio que iba andrajosamente vestido. Y le dijo: «Hola, Artobás! ¿Qué te trae por aquí?». A lo cual contestó: «Tú me traes, tú, que te has interpuesto entre mí y mis posesiones faltando a los tratados que tus abuelos hicieron conmigo, sin culpa de mi parte que a ello te autorizara».

Abd al-Rahman añadió: «Pero ¿qué es eso que quieres despedirte de mí? ¿Acaso piensas irte a Roma?». Artobás le contestó: «¡Ca, hombre, al revés! ¡Si yo he sabido que tú quieres marcharte a Siria!». Le replicó Abd al-Rahman: «¿Y quién me ha de dejar volver allí, siendo así que la tuve que abandonar para que no me mataran?». Entonces Artobás le preguntó: ¿Tú te has propuesto que tu dominación se consolide en esta tierra para que tu hijo la herede, o quieres privarle de lo que a ti se te ha dado?».

Abd al-Rahman le contestó: «Ah, no, pardiez! Yo no sólo quiero consolidar mi dominación, sino también que mi hijo la herede». Entonces le dijo Artobás: «Pues veas cómo se arregla este asunto». Después le denunció paladinamente, sin ambages ni rodeos, todas aquellas cosas por las que el pueblo estaba disgustado, y quedó Abd al-Rahman tan satisfecho y agradecido que dispuso le fueran devueltas a Artobás veinte de sus aldeas, le obsequió con espléndidos vestidos y regalos y le nombró para el cargo de Conde (qumis), siendo el primero que ocupó esa dignidad en Andalucía.

Por lo tanto se convirtió en el qumis (conde) de los cristianos de Córdoba y también era recaudador de impuestos, en concreto del impuesto del jaray.

 

Descendientes

Se desconoce cuando falleció Ardabasto. Tuvo al menos un hijo llamado Abu Said al-Qumis, quien también fue qumis de los cristianos de Córdoba y se dedicó a recaudar impuestos.

 

  1. El historiador andalusí Abu Bakr Ibn Umar Ibn Al-Qutiyya  era descendiente de la familia de Witiza, concretamente de Sara la Goda. Escribió la crónica Tarij Iftitah al-Andalus (Historia de la conquista de al-Andalus). Se puede consultar una traducción parcial en Viguera Molins, María Jesús (2011). La conquista de al-Andalus según Ibn al-Qutiyya (siglo X). Aljaranda 81.