Ta’laba o Thalaba ben Salama al-Amili ( ثعلبة بن سلامة العاملي[? – 750]

Valí de Al-Ándalus (742-743)

Perteneciente a la familia jordana de los Banu ‘Amila.

Ta’laba, como jefe del yund jordano, participó en la expedición siria que en el 741 fue enviado por el califa Hisham y dirigida por Kulthum, valí de Ifriqiya, y su sobrino Balch ben Bisr, trató de aplacar la rebelión bereber en el norte de África. Ta’laba legó a la península junto con Balch ben Bisr, a fines del 741 o inicios del 742, con los restos del ejército sirio tras haber fracasado en su objetivo de solucionar el conflicto.

A la muerte de Balch fue nombrado valí (sawwal 124H, agosto 742), siguiendo la disposición del califa Hisham, quien había ordenado si fallecía Balch debía de sucederle Ta’laba. El nuevo valí continuó la política de reparto de tierras entre los sirios recién llegados iniciada por Balch. Esto provocó las iras de los baladíes los árabes musulmanes establecidos en la península en tiempos de la conquista y a los que llegaron con el gobernador Al-Samh y de los bereberes.

Los bereberes y los baladíes se sublevaron en la zona de Mérida contra el poder sirio. Sus fuerzas eran superiores en número y lograron sitiar a a Ta’laba en la ciudad de Mérida. Pero éste logró pedir refuerzos a su lugarteniente en Córdoba. Al amanecer de día festivo de Fitr o de al-Adha, Ta’laba lanzó una incursión victoriosa contra ellos, matando a muchos de ellos y haciendo prisioneros a más de mil, que fueron llevados a Córdoba. En la Musara de Córdoba los vendió en subasta, a la baja, entre sus soldados. Así lo cuenta el Ajbar Machmua:

«Ta’laba, en tanto, acampado en la Musara, vendía entre sus soldados los hijos y mujeres de los baladíes, habiéndose referido que vendía a sus jeques al que menos ofrecía por ellos, y que puso a la venta a Ibn al-Hasan, oriundo de Medina y establecido en al-Andalus, y a al-Harit ben Asad, medinense también y de la tribu de Yuhaina, con un pregonero que gritaba: “¿Quién compra a la baja estos dos jeques?, y contestó otro: “Doy diez dinares por uno de ellos”. El pregonero dijo:”¿Quién da menos? y así continuó, hasta vender uno por un perro y otro por un cabritillo.»

Mientras tanto, los baladíes entablaron conversaciones con el gobernador de Ifriqiya, Handhala ben Safwan, con el objetivo de resolver la situación que les enfrentaba con los sirios recién llegados. Envió a Abu-l-Jattar para resolver la disputa. Pero éste, en marzo del 743, destituyó a Ta’laba y se proclamó valí. Abu-l-Jattar evitó que Ta’laba ejecutará a aquellos cautivos que no había vendido, algo que tenía previsto hacer justo en la mañana de un viernes de oración, el mismo día en que Abu-lJattar llegó a Córdoba.

Ta’laba ofreció su sumisión a Abu-l-Jattar. Posteriormente embarcó hacia Ifriqiya y sirvió a las órdenes de Handhala ben Safwan. Más tarde, seguramente acompañando al depuesto Handhala, en el 745, volvió a su región de origen, Jordania, donde fue gobernador.

Según el Yamhara de Ibn Hazm, falleció junto al último califa omeya de Damasco: Marwan II.

Dirham de plata de al-Andalus del 125 H (4-11-742 a 24-10-743)

Dirham de plata de al-Andalus del 125 H (4-11-742 a 24-10-743) – Colección Tonegawa