La muerte inesperada de Sancho III de Pamplona provocó el reparto de sus dominios entre sus hijos. La primera mención de este reparto procede de la Crónica Silense que dice:

«Mereció también gozar felizmente por mucho tiempo de la compañía de sus hijos, a los cuales el padre dividiendo el reino mientras vivía, puso al frente de los pamploneses a García, el primogénito; la belicosa Castilla por mandato del padre recibió como gobernador a Fernando; y dio a Ramiro, al que había tenido en una concubina, Aragón, pequeña parte desgajada de su reino, para que no pareciese ser heredero del reino entre los hermanos, ya que era desigual por su origen materno.»

Es un relato inexacto pues no menciona que Fernando ya era conde de Castilla y tampoco aparece otro de los hijos de Sancho III, Gonzalo, que heredará los condados de Sobrarbe y Ribagorza. Todas las crónicas posteriores recogen hechos poco precisos e incluso incorrectos por lo que es preciso atender a los documentos y diplomas de la época para conocer cómo sucedió el reparto.

El mayor de todos los hermanos, Ramiro, al ser hijo ilegítimo, recibió el título de regulus y el condado de Aragón aunque subordinado a su hermano García Sánchez III, el rey de Pamplona. Igualmente, Gonzalo recibió los condados de Sobrarbe y Ribagorza, aunque de nuevo bajo la égida de García. Es decir, los dominios de Ramiro y de Gonzalo seguían siendo parte del reino de Pamplona y no será hasta el 1045 cuando Ramiro se haga con los dominios de Gonzalo, tras su muerte, cuando éste se enfrente a García por obtener una mayor autonomía.

¿Y Castilla? Fernando Sánchez, quien ya era conde de Castilla desde al menos el 1029, siguió gobernando el condado. No hubo en este momento ningún “cambio de categoría” ni Fernando fue nombrado rey de Castilla. Fernando continuó siendo el conde de Castilla

En los documentos existentes entre los años 1035 y 1038 Fernando es designado únicamente por ese cargo:

  • En San Juan de la Peña, 22 de agosto de 1036:«Regnante imperator Veremundo in Leione et comite Fredinando in Castella et rex Garsea in Pampilonia et rex Ranimirus in Aragone et rex Gundisalbus in Ripacorça»
  • En San Pedro de Arlanza, 1 de enero de 1037:«… rex Vermudo et Fredinando comes in regnis suis.»
  • En  la abadía de Covarrubias, 1 de enero de 1037:«… rex Virimundo et Frenando comes in regnis suis.»
  • En San Millán de la Cogolla, 13 de abril de 1037:«… regnante rex Veremundo in Legione, Fredinando comite in Castella, Garsea Sanchiz rex in Pampilona, maiorino Monnio Citiz in Grannione.»

Pero queda algo por resolver. El conde Fernando, ¿a quién debía obediencia? ¿al rey de León? ¿al de Pamplona?. Desde el punto de vista de los documentos parece que el condado de Castilla vuelve a estar dentro del ámbito de gobierno leonés, de cual, momentáneamente desapareció con el gobierno de Sancho III. Los documentos castellanos nombran al rey leonés y al conde castellano pero… ¿todos? Lo que se observa es que esta vuelta al reino leonés conllevó pérdidas territoriales para el condado de Castilla.

 

La anexión del condado de Álava y parte del condado de Castilla al reino de Pamplona

Como resultado del ascenso de García Sánchez III al trono pamplonés, el condado de Castilla sufre una importante pérdida territorial: El antiguo condado de Álava, la Castella Vetula, las zonas de Oca y de la Bureba van a pasar a formar parte integral del reino de Pamplona. Existen numerosos documentos que atestiguan este dominio de García sobre los antiguos territorios castellanos. El primero de ellos, del 22 de octubre de 1035, del monasterio de Santa María de Valbanera, en La Rioja, dice «Regnante Domino Nostro Ihesu Christo; sub eius imperio rex Garsea in Pampilona et in Oka». La cercanía de esta fecha con la de la muerte del rey Sancho (18 de octubre) nos da que pensar que la fractura del condado de Castilla ya se había producido con anterioridad, durante el gobierno de Sancho III. Además, García se encontraba en ese momento de peregrinación a Roma luego no podo haber firmado ningún acuerdo con Fernando.

Y en otro documento del mismo sitio fechado al día siguiente se dice «…rex Garsea in Pampilona et in Borobia», es decir, la comarca de La Bureba. Los documentos también certifican el gobierno sobre Álava y sobre la Castella Vetula, las siete merindades donde se originó el condado y que están al norte de los montes Obarenes.

La nueva frontera entre Castilla y Pamplona

El condado de Castilla perdió la totalidad del condado de Álava, que en su línea marítima iba desde Guipúzcoa hasta el río Nervión y la costa marítima entre el río Nervión hasta la bahía de Santander. Perdía también las Encartaciones y la Trasmiera mientras que la Asturias de Santillana permanecía en Castilla. La línea divisoria entre ambas regiones comenzaría en Astillero, en la bahía de Santander y sigue por las alturas que separan los valles de Cayón, Villacarriedo y Vega de Pas de la cuenca del río Miera, la cual pertenecía a la Trasmiera, territorio que ahora era pamplonés.

La línea seguía por las cumbres cantábricas por entre los puertos de Lunada y Estacas de Trueba y luego giraba hacia el oeste hasta llegar a Valdebezana en Campoo. Las merindades de Castilla Vieja y Ubierna pertenecían a Pamplona y Campoo a Fernando de Castilla. La frontera continuaba por el puerto de Carrales, dejando Bricia a Castilla y Arreba a Pamplona. Seguía por La Lora separando el alfoz de Villadiego, de Castilla, del de La Piedra/Úrbel (pamplonés) y llegaba cerca de Burgos, pasando entre Sotopalacios y Vivar. Los alfoces de Monasterio de Rodilla, Arlanzón, Oca, Pedroso y Pazuengos eran pamploneses, mientras que los de Juarros, Lara, Barbadillo y Canales seguían siendo castellanos. Más al sur la frontera no se alteró.

Pamplona conseguía así las fortalezas de Briviesca, Ocón, Grañón, Oca, Alba, Tedeja, Piedralada o Petralata, Arreba, Pancorbo, Mijangos, Vesga, Monasterio de Rodilla, Arlanzón, Poza de la Sal, Cudeyo, Ubierna, La Piedra y Úrbel del Castillo.

 

La batalla de Tamarón (1037)

Como vemos Fernando gobernaba sobre un reducido condado de Castilla y apenas existe actividad documentada en estos primeros años. No existe noticia de que hubiera algún conflicto entre el rey leones Bermudo III y el conde castellano hasta que en el verano del año 1037 comienzan las hostilidades entre los cuñados. ¿Cuál fue la causa?

La Crónica Silense apunta una primera razón para estas desavenencias:

«Pues Sancho, rey de los cántabros, tras la muerte de Alfonso, príncipe de los gallegos, se había apoderado de parte del reino de éste, a saber desde el río Pisuerga hasta el Cea; por lo tanto, Vermudo, que había alcanzado ya la edad adulta cuando el rey Sancho expiró, se dispuso a recobrar para sí el reino de su padre. Pero esto le parecía a Fernando, que se había casado con la hija de Alfonso, injusto y algo ajeno a cualquier razón, el verse él despojado de este reino. Enfrentados ambos de esta forma surgió entre ellos un altercado.»

La explicación no parece del todo correcta. Sabemos que Sancho III se retiró de las tierras del Cea a comienzos del año 1035 y no existen indicios de que Fernando las ocupara aunque éste sí dominaba el condado de Monzón, al este del río Pisuerga y además estaba el condado de Saldaña, dominado por los hermanos Fernando y Ansur Díaz. La Crónica Silense continua el relato en estos términos:

«Pero porque las fuerzas militares eran muy desiguales, hasta el punto de que Fernando no podía resistir el ataque de Vermudo, solicitó con insistencia el auxilio de su hermano García para hacer frente al enemigo… Fernando y su hermano García, habiendo reunido gran número de poderosos combatientes, mientras se dirigían a combatir al enemigo, he aquí que Vermudo, habiendo atravesado la frontera de los cántabros, avanzó armado hacia ellos. Y ya en el valle de Tamarón, brillando las armas, se dieron vista los dos ejércitos enemigos, he aquí que Vermudo, valiente e impertérrito pica con las espuelas a su famoso caballo Pelayuelo, y deseando herir al enemigo penetra con la lanza tendida en un densísimo pelotón. Pero la lúgubre muerte, a la que nadie puede escapar, se le adelantó, mientras el feroz García y Fernando instaban con más fuerza, durante la carrera del caballo se ensartó, y cayendo a tierra muerto siete de sus soldados sucumbieron en montón encima de él. Su cuerpo fue llevado a León y sepultado entre los otros reyes. Más tarde, desaparecido Vermudo, Fernando, regresando de tierras de Galicia, puso sitio a León y todo el reino pasó bajo su autoridad.»

Por lo tanto, la iniciativa fue de Bermudo III, quien penetró en tierras del condado de Castilla y se enfrentó a las tropas de castellanos y pamploneses. La batalla de Tamarón se produjo en el lugar de Tamarón. No existe un acuerdo definitivo sobre si se trata de la localidad de Tamarón (Burgos), en las cercanías de Castrojeriz, o en los alrededores de Támara de Campos (Palencia), aunque parece más probable la primera localización.

En cuanto a la fecha exacta es difícil conocerla pues no aparece en las crónicas. Se sabe que Vermudo III se encontraba en Celanova el 9 de junio de 1037. Por otro lado, un salterio de la reina Sancha recoge la muerte de su esposo y dice: «Ovitum Veremudi regis / bello pugnator fortis / die IV feria mensis stbr (septembris) era TLXXV». Habría muerto un miércoles del mes de septiembre. Por otro lado, en los obituarios de la catedral de León se recoge el 30 de agosto como la fecha en que fue muerto en combate el rey don Vermudo. Por lo tanto entre fines de agosto y principios de septiembre es cuando debió de ocurrir la batalla de Tamarón.

En cuanto al motivo real de la disputa, no parece que fuera por las tierras del Cea, como ya se ha apuntado anteriormente. Puede que la causa fuera doble. Por un lado, un conde de Castilla, bajo la soberanía leonesa pero hermano del rey de Pamplona. Y por otro la mutilación de Castilla y la anexión del condado de Álava en favor del reino pamplonés y en detrimento de los dominios de Bermudo III.

 

Fernando Sánchez, conde de Castilla se convierte en Fernando I de León

Con la muerte de Bermudo III desaparecía el último descendiente varón de la dinastía real leonesa. La heredera natural en este caso sería su hermana Sancha, esposa del conde castellano. Así que en virtud de los derechos de su mujer, Fernando Sánchez se dirigió hacia a la ciudad de León donde acabó siendo coronado el 22 de junio de 1038.

Tras la muerte de Bermudo, Fernando se dirigió a León y asedió la ciudad durante unos pocos días. Pero en vez de coronarse inmediatamente, Fernando fue a Galicia, puede que a negociar con los poderosos condes gallegos su reconocimiento como rey. Cuando regresa a León, en mayo de 1038, aún encuentra resistencia, posiblemente dirigida por el conde Fernando Flaínez. Será ya en junio cuando es coronado rey.

Con esta coronación desaparece el título de conde de Castilla pues será una dignidad que asumirá desde entonces el reino de León hasta que décadas después se cree el reino de Castilla.

Castilla queda en estos momento fragmentada y sin un gobernante propio. Será tarea de años el recuperar el territorio perdido frente a Pamplona, hasta la época de Alfonso VI.