El nuevo rey, Ordoño I, va a ser quien inicie de forma sistemática la incorporación de las tierras de la Meseta Norte para el reino de Oviedo. Y además va a delegar el gobierno de los territorios fronterizos de su reino en gentes de la familia real o cercanas a ella. Gatón, seguramente su hermano, es citado como conde del Bierzo y repoblador de Astorga; y a Rodrigo le nombrará conde de Castilla. Estos condes van a tener una gran libertad de acción a cambio de su fidelidad al rey astur. No es posible asegurar el parentesco que Rodrigo tenía con el rey Ordoño. A lo largo del tiempo diversos historiadores han apuntado que era hermano o cuñado del rey Ordoño pero sin aportar datos fidedignos para apoyar dichas hipótesis.

Las repoblaciones de Ordoño I

La situación es propicia para impulsar la expansión del reino asturiano hacia el sur. Según la Crónica de Alfonso III, durante el reinado de Ordoño I, Asturias llegará hasta Tuy, Astorga (854), León (856) y Amaya (860) a las que «rodeó de muro, les puso altas puertas, y las llenó de gentes, en parte de las suyas, en parte de las llegadas de España». En estos momentos el fenómeno de la repoblación es apoyado y fomentado por el rey, quizás para dar solucionar el problema derivado del acogimiento de importantes grupos de mozárabes acogidos en su reino tras las rebeliones en Toledo y otras poblaciones de al-Ándalus.

 

La amenaza Banu Qasí

La llegada de Ordoño I (850) al trono coincide con una nueva rebelión del jefe de los Banu Qasí, Musà ben Musà, que controlaba el valle del Ebro entre La Rioja y Zaragoza. Musà ben Musà estaba aliado con su hermanastro Íñigo I Arista, rey de Pamplona, y buscaba la creación de un reino independiente de Córdoba. Hacia el 852 tropas asturianas y gasconas (procedentes de la Aquitania francesa) se enfrentaron a los vascones y a los Banu Qasí en la Primera Batalla de Albelda, siendo vencedores estos últimos. De esta forma Musà ben Musà se hace con el control de casi la totalidad de la actual La Rioja teniendo como base una impresionante fortaleza llamada Albelda, cerca de Laturce a pocos kilómetros de Logroño.

Debido a los problemas internos de cordobeses y al cambio de actitud de los navarros, el único enemigo de Ordoño I va a ser el caudillo de los Banu Qasí, Musà ben Musà, quien se titulaba “tercer rey de España”. En continua rebelión contra Córdoba, trata de asegurar el valle del Ebro a su paso por la Rioja. En el 855 va a realizar una dura aceifa contra Álava y al-Qilá y tras ella se preocupa de restaurar y fortalecer la guarnición militar de Albelda, “la Blanca”, situada en Laturce, cerca del cerro de Clavijo y de Logroño. Viendo la amenaza que esta fortaleza supone sobre los dominios orientales del reino asturiano, Ordoño I junto con los navarros lanza una ofensiva contra Albelda (859). Tras una dura lucha, Ordoño toma la fortaleza y la arrasa. Esta batalla dará lugar en el siglo XII a la legendaria Batalla de Clavijo.

Termina así la amenaza de los Banu Qasí sobre Asturias. Musà seguirá peleando contra pamploneses y cordobeses hasta su muerte en el 862. Mientras tanto, tras la derrota de Musà, su hijo Lubb o Lope ben Musà, gobernador de Toledo, se declarará vasallo de Ordoño I.

Mientras tanto ‘Abd al-Rahman II muere (852) y su hijo Muhammad I es nombrado emir. En un primer momento su reinado fue tranquilo pero, tras nombrar visir a Hashim ben ‘Abd al-Aziz, el descontento se extendió entre mozárabes y muladíes. Y es Toledo donde mayor va a ser la resistencia al poder del emir. Los mozárabes, dirigidos por Eugenio, depusieron al gobernador musulmán y conquistaron la fortaleza de Calatrava pidiendo ayuda militar a Ordoño I. Éste envió al conde Gatón en el 854. Las tropas asturianas fueron derrotadas en la batalla del arroyo Guadalacete, al sudoeste de Toledo. Sin embargo, la sublevación se reprodujo en el 858, siendo ajusticiado Eulogio al año siguiente.

Además vuelven a aparecer los vikingos (858-861). En el 858 los vikingos son rechazados por el conde Pedro Theón en Galicia, pero tienen mejor fortuna cuando llegan a Pamplona (h. 859) y secuestran al nuevo rey García I Iñíguez. Sólo tras pagar un costoso rescate el rey vuelve a Pamplona, pero a partir de entonces la vieja alianza entre los Arista y los Banu Qasí se ha roto y García I será aliado del reino de Asturias.