La antigua localidad de Muñó es uno de los lugares de referencia en los orígenes de Castilla y punto importante en su desarrollo histórico por varias razones. En primer lugar es una fortaleza avanzada sobre el valle del río Arlanzón que protege el condado de incursiones por su flanco sur. Además es sede de un obispado activo entre los siglos X y XI.

Mota del castillo de Muñó

Mota del castillo de Muñó

Hoy en día no existe una localidad llamada Muñó pero queda toda una comarca, el Alfoz de Muñó o Can de Muñó como recuerdo de su importancia. El castillo de Muñó se localizaba en lo alto del cerro hoy llamado El Castillo (909 m.), donde aún se pude observar esa forma de mota característica de restos de castillos totalmente derruidos y de los que hay más ejemplos en la zona como en Cabia. A su pie se erigió posterriormente la ermita de Santa María de Muño, en estilo gótico.

Ermita de Santa María de Muñó

Ermita de Santa María de Muñó

El núcleo habitacional de Muñó se erigió en las cercanías de una antigua ciudad turmoga y romana, cuyo yacimiento se encuentra en la falda meridional del cerro. A un kilómetro escaso del cerro del castillo de Muñó se encuentra la localidad de Villavieja de Muñó, que etimológicamente ya nos dice que es la localidad más antigua de la la zona. Es posible que en el solar de su actual iglesia románica de San Adrián estuviera el edificio de la sede episcopal de Muñó. Aún hoy en día se puede ver en su fachada norte una estela procedente, con mucha probabilidad, de esa época.

Incorporación al condado de Castilla (fines s. IX)

Muñó y su entorno fueron incorporados al condado de Castilla entre los años 882/884 (momento en el que se ocupan Castrojeriz, Ubierna y  Burgos) y 912 (cuando se alcanza la línea del río Duero). Es muy posible que, dada la etimología de Muñó, fuera el conde Munio Núñez, conde de Castilla (c. 899-909) y repoblador de Castrojeriz y Roa de Duero. Una hipótesis muy plausible es que siendo un lugar intermedio entre sus posesiones (desde Brañosera al norte hasta Roa de Duero al sur), Munio Núñez hiciera de Muñó el centro de su poder territorial en un momento en el que Castilla está fragmentada en varios condados o señoríos: por esa época Gonzalo Fernández es conde en Burgos y Gonzalo Téllez conde en Lantarón y Cerezo.

Sobre la etimología, aunque se suele apuntar a su posible repoblador, Munio Múñez, también existe una teoría que remonta el origen del nombre a época prerromana o romana, ya que en los años setenta se encontró en un fragmento de teja una epigrafía romana que dice MUN · ARCIA.¹

Muñó se convirtió en uno de los puntos fuertes para vigilar el valle del río Arlanzón. Su fortaleza es testigo de ello. Además, su importancia se vió acrecentada al ser también sede obispal cuyo primer obispo pudo ser Basilio, citado en el 932. En el 934 es posible que la localidad sufriera el ataque que ‘Abd al-Rahmán III hizo contra el centro del condado castellano asolando Burgos y San Pedro de Cardeña.

La primera mención documental de Muñó procede del reinado de Ramiro II. Un documento de San Pedro de Cardeña referido a una donación de propiedades en Cabia, localidad que se dice situada en el alfoz de Muñó: «… deinde in uilla que nuncupant Cauia, que est sita in alfoz de Munno…» Aunque el documento está datado un domingo del año 922 es posible que en la trasncripción se haya perdido una X y se refiera al año 932, ya dentro del reinado de Ramiro II².

Muñó sería una importante plaza incluso después de perder su condición de sede episcopal una vez que Burgos fue desde el 1085 la única diócesis de la zona.

Ermita de Santa María y Villavieja de Muñó desde el castillo

Ermita de Santa María y Villavieja de Muñó desde el castillo

  1. Valdivielso Ausín, Braulio: El Alfoz de Muñó. Una comarca surgida en la época de la repoblación. Ayuntamiento del Alfoz de Muñó, 2008, págs. 29-30
  2. Martínez Díez, Gonzalo: Colección documental del Monasterio de San Pedro de Cardeña. Ed. Caja de Ahorros del Círculo Católico de Burgos, 1998, doc. 21, págs. 47-48