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Referencias a Hispania en los Anales de Fulda

por Javier Iglesia Aparicio
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Referencias a Hispania en los Anales de Fulda

Los Anales de Fulda o Anales Fuldenses son un conjunto de registros históricos que describen principalmente hechos acaecidos en el reino franco oriental entre los años 714 y 901. Están divididos en varias secciones realizadas por distintos autores. Entre 714 y 838 se atribuyen a Eginardo; entre 838 y 863 al monje Rodolfo de Fulda; entre 864 y 887 al monje Meginardo de Fulda, quizás en colaboración con Liutberto, arzobispo de Maguncia; y la última parte, entre 882 y 901 fue escrita en Ratisbona, supuestamente por un autor bávaro.

Como en otras fuentes históricas francas de la época, recogen en ocasiones noticias sobre Hispania, en esta ocasión sobre todo relacionadas con el área de influencia franca: la Marca Hispana. Veamos a continuación estas referencias históricas, tomando como edición de consulta los Anales de Fulda editados por Manuel Mañas Núñez.

724. Carlos, atravesando el Loira, pone en fuga a Eudón y devasta e incendia su región.
725. Los sarracenos, llamados en auxilio por Eudón, llegan con su rey Abderramán al río Garona y a Burdeos, devastando todos los lugares y prendiendo fuego a las iglesias; también incendian la basílica de san Hilario de Poitiers.
726. Carlos, haciendo frente a los sarracenos con su valeroso ejército y seguro por el auxilio de Dios, abatió a su rey y a una infinita multitud y, vencidos los enemigos, regresa con triunfo.
728. El duque Eudón muere y Carlos ocupó la provincia de Aquitania sin guerra.

En estos primeros registros se habla de varias acciones realizadas por los musulmanes en sus intentos de avanzar en el reino franco aliados en ocasiones con los rebeldes de Vasconia y Aquitania. El duque Eudón u Odón, llamado el Grande, dominaba los ducados de Aquitania y de Vasconia de un modo abiertamente rebelde contra Carlos Martel al menos desde el año 718. Pero en el 720 firma un acuerdo de paz. El 9 de junio de 721 infligió una severa derrota a Al-Samh b. Malik en la batalla de Tolosa,​ la primera gran batalla perdida por las fuerzas omeyas en sus campañas militares hacia el norte.

Según estos anales, Eudón debió de volver a rebelarse pues, en el 724, Carlos Martel arrasa sus dominios. En esta situación Eudón, pide el auxilio del valí de al-Andalus, que en ese momento era ʿAnbasa b Suhaym. Las tropas omeyas atacaron la región llegando hasta Poitiers. Al año siguiente Carlos Martel acabó derrotando al valí quien fallecería poco después.

730. Los sarracenos reúnen un ejército, toman la ciudad de Aviñón y devastan las regiones de alrededor.
731. Carlos, tomando las armas, rodea y sitia la ciudad de Aviñón y, tras construir máquinas de guerra, la captura y hace una gran matanza de sarracenos.
732. Carlos, penetrando en las fronteras de los godos, asedia Narbona, quedando encerrado dentro Atima, rey de los sarracenos.
733. Los sarracenos, oyendo desde Hispania que la ciudad ha sido asediada, sobrevienen armados; luchando Carlos contra ellos, destruyó al rey y a su pueblo hasta exterminarlos.
734. Los sarracenos fueron vencidos por Carlos en la guerra; los que pudieron escapar de la espada, embarcaron y se hundieron en el mar.
735. Los francos, comandados por Carlos, machacan a los sarracenos, llevándose un gran botín y multitud de prisioneros.
736. Penetrando Carlos con los francos en la región goda, captura las muy famosas ciudades de Nimes, Agde y demás fortalezas, destruyendo sus muros y murallas hasta sus cimientos.
740. La paz y la tranquilidad vuelven por un tiempo al reino de los francos gracias a Carlos, después de vencidos los godos, subyugados los sajones y los frisones, expulsados los sarracenos y recobrados los territorios de Provenza.

El enfrentamiento entre musulmanes y francos no se apaciguó y se hizo especialmente intenso en la Septimania, la zona de anterior dominio visigodo dentro de la Galia. Entre los años 730 y 731 la lucha es en torno a la ciudad Aviñón, que los musulmanes no lograron retener. Tras la famosa derrota de Potiers del 732, los francos asediaron los dominios septimanos, especialmente Narbona. De todos modos, a pesar de lo registrado en el 740, la Septimania no fue completamente conquistada por los francos hasta el 759.

742. Carlomán y Pipino obligan a Hunaldo, duque de Aquitania, que oponía resistencia a su imperio, a huir hasta los vascones tras vencerlo en una guerra; […]

Hunaldo era hijo de Eudón de Aquitania. Se vio obligado a principios de su reinado a aceptar la autoridad del mayordomo Carlos Martel, pero intentó en tres ocasiones expulsarlo mediante una rebelión abierta (736, 742 y 745).

778. Carlos llega con su ejército hasta Zaragoza, en Hispania, destruye la ciudad de Pamplona, toma rehenes de Ibinalarabi y de Abitauro, gobernadores de los sarracenos, y tras someter a los vasconios y navarros regresa a Francia.

Carlomagno asedió Zaragoza tras haber recibido la petición de ayuda de Sulaymān ben Yaqdhan al-Kalbī al-Arabí (Ibinalarabi), gobernador musulmán de la ciudad de Barcelona junto con Ḥusayn al-Ansarí de Zaragoza y Abu Tawr de Huesca (Abitauro). Los tres estaban sublevados contra Abderramán I. Pero al llegar a Zaragoza, Ḥusayn al-Ansarí, su gobernador, se niega a entregar la ciudad. Los francos asedian Zaragozadurante un mes. Carlomagno se sintió engañado por Suleymán; lo apresó y decidió volver al territorio franco. En el camino las tropas francas se enfrentaron en Roncesvalles a una coalición de musulmanes y de vascones. Los francos fueron derrotados y Sulaymān liberado.

792. La herejía Feliciana, aún negándola su propio autor, fue condenada por primera vez en Ratisbona; también él, conducido ante el papa Adriano por el abad Engilberto, la condenó de nuevo tras hacer confesión. […]
794. Se celebró un sínodo en Frankfurt, en el que la herejía Feliciana ante la presencia de los obispos de las Galias, de las Germanias y de los italianos, estando también presente el gran príncipe Carlos y los obispos Teofilacto y Esteban, emisarios del papa Adriano, fue condenada por tercera vez y la condena fue ratificada y corroborada por estipulación. […]

Estos dos registros nos hablan de la herejía promovida por Félix de Urgel.

797. Barcelona, ciudad de Hispania, que ya hacia tiempo se había separado de los francos, fue devuelta a Carlos por Zato, un prefecto suyo sarraceno. […]

El gobernador musulmán de Barcelona, Sadun al-Ruayni, apoyó la revuelta de un tío de al-Ḥakam I, ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Raḥmān y viajó a a Aquisgrán para pedir ayuda a los francos ofreciendo a cambio la ciudad. Sin embargo, la ayuda no parece que fuera efectiva hasta el año 800, cuando Sadun al-Ruayni ya reconocía al emir omeya.

798. Carlos, junto con su ejército, invernó en Heristal, en Sajonia. Hadofuns, rey de Gallaecia y Asturias, por medio de Flora, legado suyo, le regaló un pabellón de admirable belleza. […] También Hadofuns, el antedicho rey, tras saquear Lisboa, ciudad de Hispania, envió por medio de sus legados, Froia y Basilisco, las insignias de su victoria: lorigas, mulos y moros cautivos. Los moros comienzan a ejercer la piratería.

Esta es una de las misiones diplomáticas que el rey Alfonso II de Asturias (Hadofuns) envió al reino franco. Efectivamente Alfonso había saqueado Lisboa en el año 798.

799. […] Las islas Baleares, gracias al auxilio pedido a Carlos y aceptado por él, fueron arrebatadas a los moros y sarracenos, quienes el año antes las habían saqueado. […] y Azán, prefecto de la ciudad llamada Huesca, le envió por medio de un legado suyo las llaves de la ciudad y otros regalos.

Muy poco se sabe de las islas Baleares en este período. A comienzos del siglo VIII, el dominio bizantino sobre el Mediterráneo occidental se desmorona ante el empuje del Imperio islámico. Se sabe que en el 707 el valí de Ifriqiya Mūsà b. Nuṣayr envió a su hijo Abd Allāh a una expedición contra las islas de Sicilia, Cerdeña y las Baleares. La incursión consiguió la sumisión de los gobernantes bizantinos al menos de Mallorca y Menorca, quienes luego viajaron a Damasco ante el califa al-Walīd I para ratificar el tratado.

Pero en el 799 enviados de las Islas Baleares acudieron a la corte del rey franco Carlomagno para ofrecerle la sumisión de sus dominios antes los continuos ataques musulmanes. ¿Era la sumisión a Damasco solo nominal? ¿Eran expediciones de castigo porque no se pagan los tributos acordados en el pacto del 707? De todas formas Carlomagno rehusó el ofrecimiento.

801. […] La ciudad de Barcelona, en Hispania, y Chieti, en Italia, fueron capturadas; se apresó a sus prefectos, esto es, a Zato en Barcelona y a Roselmo en Chieti, y fueron asimismo presentados ante el rey y condenados al exilio.

Efectivamente en el 801 la ciudad de Barcelona es incorporada a los dominios francos tras la huida del gobernador musulmán, Sadun al-Ruayni. De este modo de iniciaba el condado de Barcelona siendo Bera su primer conde. Sadun al-Ruayni fue capturado.

809. Tortosa, ciudad de Hispania, fue asediada por Luis, hijo del emperador, pero no fue tomada. […]

Bera trató en tres ocasiones de tomar la ciudad de Tortosa: 804, 808 y 809. En dos de esas ocasiones, 804 y 809, estuvo presente el propio Luis el Piadoso, aunque no logró tomar la ciudad.

810. […] y que dos legaciones procedentes de partes opuestas de la tierra, una de Constantinopla y otra de Córdoba, habían llegado para hacer la paz. […] El emperador, tras llegar a Aquisgrán en el mes de octubre, escuchó a las legaciones mencionadas e hizo la paz con el emperador Nicéforo y con Abulaz, rey de Hispania. A Nicéforo le hizo volver a Venecia y al conde Haimrico, capturado antaño por los sarracenos y devuelto por Abulaz, lo recibió. […]

La legación cordobesa fue enviada por al-Hakam I (Abulaz) quizás para negociar una tregua ante los ataques francos desde la Marca Hispánica. Se pactó una tregua que duró hasta el año 813.

816. […] Los vascones, empleando su particular agilidad, desertaron, pero fueron de tal modo domeñados en dos expediciones que tarde les parecía ya la rendición y la consecución de la paz. […]

819. […] Asimismo, también el vascón Lupo fue condenado por perfidia y deportado al exilio.[…]

Estos dos registros hacen referencia a sendas rebeliones de los vascones en la Gascuña. En el año 816 fue desposeído por parte de Luís el Piadoso el duque Sigiwino o Seguin, conde o duque de Burdeos, «por su demasiada insolencia y depravación de costumbres». Por estas mismas fechas, tal vez con motivo de la remoción de Sigiwino, los rebeldes vascones eligieron rey a Garsimirum (¿García Iñiguez?), «pero al segundo año perdió la vida y el principado que por fraude tenía usurpado.

Dos expediciones envió el emperador para abatir estos focos de rebeldía, y ya podía considerarse acallada cuando al año siguiente (819) otro vascón, Lupo Céntulo, se levantaba contra los condes Berenguer de Tolosa y Warin de Auvergne. Un hermano de Lupo, llamado García, murió en la lucha; aquel huyó, pero hecho prisionero y conducido a presencia del emperador, por no poder justificarse fue condenado a destierro.

Pipino I, rey de Aquitania desde 817, obedeciendo órdenes de su padre Luis el Piadoso, entró en Vasconia en los días en que Lupo Céntulo era castigado, alcanzando la pacificación completa de la provincia.

820. […] Bera, conde de Barcelona, acusado de infidelidad por sus vecinos, intentando entablar combate ecuestre con su acusador, resulta vencido; y es condenado a pena capital como reo de lesa majestad, si bien el emperador lo perdona y es deportado al exilio. […]

En algún momento indeterminado entre los años 812 y 817 Bera recibió también el condado de Gerona. Este hecho acrecentó su poder y su prestigio en la zona. Pero también le generó enemigos. Uno de ellos era su hermanastro Gaucelmo, conde de Rosellón y Ampurias. En el 820 Gaucelmo acusó a Bera de infidelidad y traición. En una asamblea realizada en febrero de ese mismo año en Aquisgrán acudió el propio Bera y por parte de Gaucelmo su lugarteniente Sanila. Ambos se enfrentaron en un duelo ecuestre y Bera perdió: En consecuencia fue declarado culpable. El emperador franco conmutó la pena de muerte por un exilio a Rouen donde permaneció hasta su muerte en el 844.

826. […] Pero luego, cuando el emperador celebró asamblea en la villa regia de Salz, le llegó la noticia de cómo el godo Aizón, tras haber huido de palacio, se había refugiado en tierras de sarracenos y desde allí les había pedido ayuda contra nosotros. Se disgustó gravemente el emperador, pero, para no realizar ningún acto imprudente, juzgó que debía esperar la llegada de sus consejeros. […]

En el 826 el rey franco Luis I el Piadoso nombra a Bernardo de Septimania conde de Barcelona y Gerona sucediendo al conde Rampó. Bernardo se erige en el representante del grupo de nobles que aboga por enfrentarse a los musulmanes y que apoya el dominio franco frente a las resistencias de la nobleza de origen visigodo local.

827. Un ejército procedente de Abderramán, rey de los sarracenos, comandado por Abumarván, allegado del rey, llegó a Gerona para prestar auxilio a Aizón. Pipino, el hijo del emperador, enviado con un ejército, le habría ofrecido resistencia si no hubiera sido por la desidia de los duques que comandaban las tropas, pues el ejército que ellos guiaban llegó a la comarca más tarde de lo que la necesidad de las circunstancias exigía. Esta tardanza fue tan nociva que Abumarván, tras devastar los campos de los barceloneses y gerundenses e incendiar sus villas, se retiró a Zaragoza con su ejército sano y salvo antes de que hubiera podido incluso ser visto por el ejército de los francos. Diversa señales se tomaron como presagios de tal desastre: se vieron muchas veces tropas formadas en línea de combate en el cielo y aquel terrorífico meteoro resplandecía por la noche en el espacio. […]

Bernardo de Septimania pidió ayuda al rey franco. Con los refuerzos y algunos apoyos locales logró contener la rebelión. Esto obligó a Aizón a pedir ayuda al emirato de Córdoba. Envió una embajada encabezada por su hermano a ʿAbd al-Raḥmān II. El emir decidió apoyarle y mandó un ejército hacia Zaragoza, donde llegó en mayo del 827. En el verano comenzó el asedió a Barcelona, saqueando los alrededores, aunque no logró ocupar la ciudad. Después se dirigió a Gerona que tampoco pudo conquistar (10 octubre 827). Luis I va a reaccionar mandando a su hijo Pipino de Aquitania y a los condes Hugo de Tours y Matfredo de Orleans a enfrentarse a los cordobeses. Pero el reclutamiento llevó demasiado tiempo y cuando llegaron a la Marca Hispana los ejércitos de Córdoba ya se habían retirado a Zaragoza y con ellos Aizón y sus seguidores.

828. […] Lotario fue enviado con su ejército a la región de Hispania y del mismo modo Luis el Joven fue enviado contra los búlgaros. […]

829. […] Bernardo, conde de Barcelona, fue nombrado camarero de palacio […]

Luis I nombró a su hijo Lotario rey de Italia en la primavera del 829. Para sustituirle en la corte carolingia, llamó a Bernardo de Septimania con el título de camerarius y asignándole la tutela del futuro Carlos II el Calvo. Bernardo dejó el gobierno de sus condados a su hermanastro Gaucelmo, con el título de marqués.

830. Los principales de los francos provocaron una rebelión contra el emperador en Compiègne por causa de Bernardo, porque no querían que estuviese en palacio. Expulsado éste de ahí y puesto en fuga, se congraciaron con el emperador, pero pro poco tiempo.

Pero la estancia en la corte de Bernardo fue corta y tensa. Se creó numerosos enemigos y corrió el rumor de que se veía con la emperatriz Judit de Baviera, lo que provocó el motín de las tropas francas en Rennes cuando estaban preparadas para atacar Bretaña (830). Ante esta situación y con la oposición de los tres hijos mayores de Luis I, Bernardo optó por volver a sus dominios. Ese mismo año Luis II fue derrocado por su hijos Lotario, Pipino I de Aquitania y Luis el Germánico, aunque vuelve a recuperar el poder en la Asamblea de Nimega (octubre 830).

831. Tras celebrar asamblea en Nimega, el emperador destituyó, en apariencia de forma justa, a todos los que se le opusieron; despojándoles a unos de sus cargos públicos y a otros de los privados y enviando a otros al exilio, se concitó contra sí mismo y contra su esposa Judit no sólo la animadversión del pueblo, sino también la de sus propios hijos.

En la Asamblea de Aquisgrán (febrero 831) Luis I procedió a repartir los dominios de su imperio entre sus hijos (aunque el reparte solo se haría efectivo a su muerte). Gotia y la Marca Hispánica correspondieron a Carlos II el Calvo. Bernardo trató de acercar posturas con Carlos II y con el emperador pero fue ignorado. En la asamblea de Thionville (octubre 831) trató de recuperar su antiguo cargo en la corte sin éxito. Ante esta situación Bernardo va a optar por unirse al bando opuesto a Luis I.

844. Carlos mató a Bernardo, duque de Barcelona, pues lo cogió desprevenido y sin esperar ningún mal de él. […]

Carlos II el Calvo había desposeído a Bernardo de Septimania de sus dominios en el 842. En consecuencia, Bernardo se rebeló, no aceptando esta decisión. Finalmente, Bernardo fue capturado en mayo de 844 por la tropas de Carlos II. Fue presentado al emperador, quien ordenó su ejecución, siendo decapitado.

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