Tras el asesinato del conde de Castilla García Sánchez en León, el condado cae en manos de la dinastía de Pamplona. Con la muerte de García se extinguía la descendencia masculina de Fernán González y, al no tener tampoco hermanos varones, la soberanía del condado recayó en su hermana mayor, Muniadonna o Mayor, reina consorte de Sancho III el Mayor de Pamplona.

Por supuesto, en esta época era aún extraño que el gobierno lo ejerciera directamente una mujer. En este caso el matrimonio parece que decidió que los derechos del condado castellano recayeran sobre uno de sus hijos menores: Fernando Sánchez.

El primer documento que nos presenta a Fernando Sánchez como conde es una carta de prohijamiento otorgada por doña Óneca, hermana del conde castellano Sancho García y tía de Muniadonna, el 7 de julio de 1029. En dicho documento se detalla un enorme patrimonio y se designan como herederos a Muniadonna y a Sancho el Mayor de Pamplona. No fue esta la única muestra de confianza de la familia condal en los nuevos gobernantes. En enero del 1031 doña Goto, posiblemente abadesa de San Miguel de Pedroso, hace lo mismo con sus posesiones.

El nuevo conde y el nuevo linaje son acatados sin mayores problemas y Fernando Sánchez continuará siendo nombrado conde de Castilla en documentos del 1 de enero de 1030 (monasterio de San Pedro de Cardeña) y 1 de noviembre de 1032 (San Pedro de Arlanza).

 

La regencia de Sancho III el Mayor de Pamplona

No se conoce la fecha exacta del nacimiento del infante pamplonés Fernando Sánchez, el futuro Fernando I de León. Sus padres no aparecen hasta julio del año 1011 como esposos y tampoco sabemos con certeza qué orden seguía de entre sus hermanos. El primer documento donde es nombrado, procedente del monasterio de Leyre, es del 17 de abril de 1014: «Domina Maior regina confirmat. Ranimirus proles regis confirmat. Garseanus frater eius confirmat. Gundisaluus frater eius confirmat. Ferdinandus frater eius confirmat». Es probable que fuera el tercero o el cuarto de los hijos de los reyes de Pamplona y que naciera, en todo caso, nunca antes del año 1014.

Por lo tanto, cuando es nombrado conde de Castilla tendrá en torno a los 15 años. Parece probable que esta minoría de edad fuera suplida por un consejo de regencia o un regente que se hiciera cargo de los asuntos de gobierno. Sancho III el Mayor, su padre, parece la persona más apropiada para ejercer de regente del condado de Castilla y quizás por eso aparece frecuentemente en los documentos acompañando a su hijo. Incluso existen varios documentos entre los años 1028 y 1035 que presentan a Sancho como el único y efectivo gobernante de Castilla. Son testimonios de monasterios tanto castellanos como pamploneses que pasamos a enumerar a continuación.

En San Pedro de Cardeña hay tres diplomas que sólo recuerdan al rey Sancho reinante en Pamplona y Castilla: 12 de febrero de 1030 («regnante rex Sancio in regnis suis»; 29 de abril de 1032, «regnante rex Sancio in Pampilona uel in Castella»; y el 5 de enero de 1033, «regnante rex Sancio in Castella et in Pampilonia». De igual modo aparece en un documento de la abadía de Covarrubias (24 de octubre de 1032) y en dos de la abadía de Santillana del Mar (30 de enero y 28 de febrero de 1030). Si esto ocurre en los dominios castellanos en los del resto de los dominios de Sancho III (Rioja, Pamplona, condados aragoneses) al infante Fernando no se le menciona en ningún momento como conde de Castilla.

Por lo tanto nos encontramos que, aunque nominalmente el conde de Castilla es Fernando Sánchez, quien realmente gobierna, y así es visto por la mayoría de los escribas, sobre todo de fuera de la propia Castilla, es el rey de Pamplona.

 

Como gobernante de Castilla, Sancho III aparece en varias donaciones que realiza a cenobios como la entrega del monasterio de San Pedro del Monte al de San Millán de la Cogolla o sendas donaciones al monasterio de San Isidro de Dueñas, en el antiguo condado de Monzón (incorporado a Castilla unos cincuenta años antes). Más difícil es saber en qué actos hubo una presencia de su persona. Sólo un diploma de Covarrubias (24 de octubre de 1032) parece indicarlo. En él la abadesa doña Urraca, hija del conde García Fernández, compra la villa de Fontioso.

 

Acciones de Sancho III en el reino de León

El 7 de agosto de 1028 el rey de León Alfonso V muere mientras asediaba la ciudad de Viseo. Le sucede su hijo Bermudo III, con sólo once años de edad. La sucesión no fue tranquila y se desataron numerosas rebeliones nobiliarias: Ero Salídiz en el Órbigo; Oveco Rudesíndiz en Galicia; Ecta Rapinátiz en Astorga… La reina viuda Urraca, hermana de Sancho III de Pamplona, logró hacerse con la regencia del reino de su hijastro y crear un partido que le apoyara y fuera limando las resistencia nobiliarias.

Con la muerte del conde castellano García Sánchez, Castilla deja de pertenecer al reino leonés y se constituye en un territorio más del rey pamplonés. Desde estas tierras de Castilla y del antiguo condado de Monzón no tardará en tratar de expandir aún más su patrimonio a costa del reino de León.

 

Incorporación del condado de Cea

Desde el mismo año 1029 Sancho comienza a extender su influjo por las tierras del condado de Cea. Un diploma del 11 de marzo de 1030 procedente del monasterio de Sahagún ya reconoce a Sancho reinando en Cea:«Regnante rege Sanctio in Ceia et rege Ueremudo in Legione». También lo atestiguan otros dos documentos del año 1032 del mismo cartulario. Por supuesto, esta posesión ni siquiera es mencionada en la documentación de la catedral de Léon.

En cuanto a las motivaciones para que Sancho III pretendiera anexionarse estos territorios se encuentra sus posibles derechos hereditarios. La línea varonil del condado de Cea se extingue en el año 1028 al morir el conde Pedro Fernández. Su hermana es Jimena Fernández, la madre de Sancho III. Tampoco extraña esta actitud en el rey pamplonés pues durante todo su reinado extendió enormemente sus posesiones: entre los años 1017 y 1023 se anexionó los condados de Sobrarbe, Ribagorza y Pallars invocando también derechos familiares.

 

La influencia de Sancho III en León y Astorga

Desde fines del año 1032 los documentos comienzan a mostrar que la influencia de Sancho III no se limita a las tierras del Cea sino que llega hasta la propia capital leonesa. La primera noticia de esa autoridad del rey Sancho en León es del 26 de diciembre de 1032 y procede del monasterio de Leyre:«Reinando el serenísimo sobredicho rey Sancho en Pamplona y en Aragón, en Sobrarbe y en Ribagorza y en toda Gascuña y en Castilla entera y además añadiré algo más gobernando por la gracia de Dios en León y en Astorga». A partir de ese momento son muchos los documentos que señalan que tanto León como Astorga reconocían la autoridad de Sancho. Mención especial merece un pergamino original, fechado en abril del 1035, expedido por el propio rey y conservado en la catedral de Huesca que dice: «… serenissimus rex Santius de finibus Ripacorça usque in Astorika».

Los propios documentos de León también señalan el dominio de Sancho al menos a partir del 1033, aunque aún sigue existiendo otros que nombran al rey Vermudo. Sin embargo, durante el año 1034 y comienzos del 1035 son mayoría los que nombran al rey Sancho. Por lo tanto, desde fines del año 1032 la autoridad de Sancho III se extiende hasta León y Astorga aunque no se sabe exactamente de qué modo consiguió esta influencia. Una teoría es que su hermana Urraca lo llamara a su lado para ayudar a su hijastro a acabar con los desórdenes. Mientras Vermudo y su consejo ejercía el gobierno directo en Galicia y Asturias, Sancho lo hacía en León.

 

La restauración de la sede episcopal de Palencia

A fines del año 1034, concretamente el 21 de diciembre,  Sancho III restauró definitivamente la antigua sede episcopal de Palencia. De orígenes visigodos, la sede palentina fue brevemente restaurada hacia el año 930 en la persona del obispo Julián. Pero esta restauración, ligada de alguna forma a la familia condal de Monzón, los Ansúrez, desapareció al unirse al condado de Castilla.

El encargado de preparar la restauración fue un monje catalán, llamado Poncio, que había vivido en Ripoll, había sido abad de San Sadurní de Tabérnoles y obispo de Oviedo desde el 1025. En torno al 1030 Poncio se asienta en el monasterio de Santa María de Husillos. El documento de 1034 cita la labor de Poncio y señala como primer obispo a Bernardo. Además delimita las fronteras de la nueva sede, que en su mayoría se segrega de la diócesis de León: el río Pisuerga por el este y el río Cea por el oeste hasta su confluencia con el Duero.

Estos límites fue al poco modificados por Vernudo III. En 17 de febrero de 1035 reduce el territorio en la ribera derecha del río Pisuerga a los alfoces del antiguo condado de Monzón aunque le otorga nuevos territorio en la margen izquierda.

 

La modificación del itinerario del Camino a Santiago

Cuando Sancho III subió al trono en el año 1000 el camino de Santiago discurría por el mismo trazado que la Vía Aquitana, la calzada romana que unía Burdeos con Astorga pasando por Roncesvalles, Pamplona, Irurzun, Huarte Araquil, Salvatierra, Miranda de Ebro, Pancorbo, Briviesca, Quintanapalla y Burgos.

Este itinerario fue modificado, según la Crónica Silense, por el rey Sancho III para hacerlo discurrir por Puente la Reina, Estella, Logroño, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Villafranca Montes de Oca y Burgos. Este trazado era algo más corto y más abierto pues evitaba pasos estrechos como la Burunda en Navarra, las Conchas de Arganzón y el desfiladero de Pancorbo.

 

La incorporación de la reforma cluniacense

Sancho III mantuvo una estrecha relación con el abad San Odilón de Cluny y fruto de ese contacto es la temprana introducción de la reforma cluniacense en algunos monasterios como San Juan de la Peña (Huesca) hacia el 1025 bajo la dirección del abad Paterno.

Existe un documento apócrifo datado el 30 de junio de 1033 que relata como este abad Paterno expulsa del monasterio de Oña a la comunidad religiosa femenina original para introducir la nueva regla, aunque ahora con monjes, bajo un nuevo abad llamado García.

 

El regreso de Sancho a Pamplona y su muerte

La última mención del rey Sancho reinando en León es del 2 de febrero de 1035 y a partir de entonces ya sólo se nombrará al rey Bermudo III. No parece que la llegada de Bermudo III a León y la consiguiente vuelta a casa de Sancho III fuera debido a un enfrentamiento militar sino más bien a un acuerdo. Sancho III se retira de León y también de las tierras del Cea pero deja a su hija Jimena como esposa del rey Bermudo III.

En este momento Sancho III está en el culmen de su poder. Es el monarca más poderoso de toda la Península Ibérica: domina directamente Pamplona, Castilla, Aragón, Ribagorza y Pallars; toma a los musulmanes definitivamente las plazas de Uncastillo, Loarre, Caparroso y Funes; y ha establecido lazos matrimoniales con el reino de León, asegurando su alianza y su influencia, casando a su hija Jimena con el rey Bermudo III y al conde castellano, el infante Fernando Sánchez con Sancha, hermana de Bermudo.

Pero sin llegar a cumplir los cuarenta años, Sancho III muere en Pamplona, el 18 de octubre. Se desconocen sus causas, aunque parece que fue algo inesperado o repentino. Sus restos fueron trasladados al monasterio de Oña, donde aún reposan actualmente, aunque no sabemos si por propio deseo del rey o por mandato de su viuda doña Muniadonna o doña Mayor. El sepulcro, un ataúd de época posterior tallado en madera de nogal, dice: Aqui yaze el rey don Sancho Abarca. Se encuentra al lado del de su esposa,  como dice su epitafio: Aqui yaze la reyna muger del rey do(n) Sa(n)cho Abarca, quien falleció en 1066.

Sepulcro Sancho III Pamplona en Oña con los escudos de Pamplona, Castilla y Aragón

Sepulcro Sancho III Pamplona en Oña con los escudos de Pamplona, Castilla y Aragón