El primer conde de Castilla (c. 860)

No es posible saber con exactitud el momento en el que Rodrigo fue nombrado conde de Castilla. Su primera aparición histórica no procede de ningún cartulario sino de diversos anales y cronicones cuando mencionan que la población de la antigua ciudad de Amaya fue llevada a cabo el conde Rodrigo en el año 860.

Extensión del condado de Castilla hacia el 860

El condado de Castilla hacia el 860 estaba limitado al norte por la cordillera Cantábrica, extendiéndose hacia el sur por Sotoscueva, Bricia, Valdivielso, Mena, Losa y Tobalina, y llegando por el este siguiendo el río Ebro hasta Puentelarrá y por el oeste hasta Brañosera y Aguilar de Campóo. Sus dominios no incluían aún ni Álava ni Valdegovia, es decir, el obispado de Valpuesta no entraba dentro de la jurisdicción de Rodrigo. Ni tampoco tenía dominio sobre tierras de Cantabria (así lo demuestran hechos como que Ordoño I desposeyera al ya citado Rebelio de sus posesiones en Santoña (863) y que el nombre del conde Rodrigo no aparezca por ninguna parte).

Extensión aproximada del condado de Castilla hacia el 860

Extensión aproximada del condado de Castilla hacia el 860

Castilla bajo el reinado de Ordoño I (850-866)

«(…)Facta scriptura sub era octogessima nonagessima, tertia feria, quarto nonas julias, regnante Rodericus comite in Castella»

Esta es la primera aparición documental del conde Rodrigo, en la carta de fundación del monasterio de San Martín de Ferrán (actual Herrán, Burgos) fechada en el 852. Puede que fuera hermano o cuñado de Ordoño y estaba casado con una castellana.

Y esta primera aparición provoca cierta perplejidad ya que únicamente aparece el nombre del conde y se obvia el nombre del rey. De esta forma aparecerá en sucesivos documentos:

  • Carta de fundación del monasterio de San Martín de Losa (853).
  • Carta de fundación del monasterio de San Román de Dondisle (855).
  • Carta de entrega de bienes de Rodrigo Bermúdez al abad de San Martín de Flanio (862).

Mientras que en el resto de los documentos su figura aparecerá junto con la del rey de Oviedo, Ordoño:

  • Carta de fundación de San Pedro de Tejada (h. 860).
  • Carta de fundación de San Martín de Escalada (entre 866 y 873).

El conde será el encargado de recaudar los impuestos, cobrar las multas e impartir justicia en sus territorios. En los primeros años de su gobierno se reanuda la repoblación de nuevos territorios bajo la acción de eclesiásticos y señores pero a partir del 860 el propio conde va actuar y repoblará Amaya (860). Veamos primero quienes fueron estos repobladores particulares.

Abad Paulo

En un documento del 4-VII-852 aparece el abad Paulo haciendo presuras en las orillas del río Purón, en el valle burgalés de Tobalina. Concretamente se refiere a Pontecerci que se identifica con Ferrán (Herrán, Burgos). Al año siguiente otro documento nos muestra al mismo abad fundando el monasterio de San Martín de Losa (4-VI-853) al que dona numerosas posesiones situadas en los valles de Losa, Valdegovia y Tobalina. Y el 5-VII-855 funda la iglesia de San Martín de Herrán y el monasterio de San Román de Dondisle.

Abad Rodanio

Tras una serie de presuras en torno a Castrosiero, funda hacia el 860 el monasterio de San Pedro de Tejada en el valle de Valdivielso.

Sona y Munina

 Posibles fundadores del monasterio de San Cosme y San Damián de Valderrama en un documento del 22-X-865 entran por un año en dicho monasterio y donan diversas tierras.

Obispos Severo y Ariolfo

Fundan entre el 852 y el 860 el monasterio de Santa María del Yermo en Liébana y donan diversas posesiones en Campóo y Castilla.

Pero ya no son sólo repobladores particulares los que se aventuran en la marca oriental, el propio Ordoño I donó en el 857 la población de Villatomás a la catedral de Oviedo. Y ahora las fronteras del condado castellano se van a ensanchar gracias a la acción del conde Rodrigo.

 

Expansión del condado de Castilla (850-866)

La expansión del condado de Castilla hacia el sur y el este se produce aprovechando la debilidad del emirato de Córdoba y es ejecutada, a instancias del rey Ordoño I, por el conde Rodrigo. En la frontera riojana se van a conquistar diversas fortalezas y ciudades, comenzando por Haro (854) y siguiendo por las guarniciones de Musà ben MusàCerezo de Riotirón, Castil de Carrias y Grañón. Y se fundan nuevas fortalezas como Frías y Lantarón.

Pero el hito más conocido del conde Rodrigo es la repoblación de Amaya en el 860, lo que lleva a adelantar la línea de fortalezas hasta Úrbel del Castillo, Castil de Peones, Moradillo de Sedano, Oca, y Cerasio (Cerezo de Riotirón).

Envalentonados con la nueva expansión, los asturianos atacan incluso posiciones de los cordobeses. Así, Ordoño I saquea Coria mientras el conde Rodrigo pasa el puerto de Somosierra y saquea y arrasa la nueva fortaleza de Talamanca del Jarama (863), apresando al gobernador Murzuk y a su mujer Balkaria, a los que pondría en libertad poco después.

Muhammad I no duda en responder y ese mismo año su hijo ‘Abd al-Rahmán y el general ‘Abd al-Malik ben Abbas entran en Álava y Castilla. Entraron por la zona de Miranda de Ebro y tras saquear la zona, Rodrigo trata de cortarles la retirada en el desfiladero de Pancorbo. Pero los cordobeses se dan cuenta de la maniobra y toman la cuenca del río Oja para retirarse. La expedición debió de ser fatídica para castellanos y alaveses, perdiendo la vida numerosos alcaides de fortalezas y desbaratando la nueva línea fronteriza preparada por Rodrigo en el curso del río Ebro.

Nos cuenta Ibn Idhari:

“En el año 249, salió ‘Abd al-Rahmán, hijo del emir Muhammad, contra los castillos de Álaba y al-Qilá, y era alcaide ‘Abd al-Malik ben Abbas, y los entró y dio muerte a los hombres y destruyó las fábricas y se extendió por las llanuras, de lugar a lugar, asolando sembrados y cortando frutos. Con este motivo hizo salir Ordón ben Adhefonso a su hermano a la estrechura de al-Feg, para que cortase el paso a los musulmanes, acometiéndoles allí; mas se adelantó ‘Abd al-Malik y los batió en la estrechura hasta que los hizo huir, y los acuchilló y dispersó; después se le llegó el resto de las tropas y derramó su sangre impunemente la caballería por todos los lados, y resistió a los enemigos de Allah con gran sufrimiento; pero al fin fueron puestos en fuga y concedió Allah a los muslimes las espaldas de ellos e hicieron súbita matanza y les fueron muertos diez y nueve condes”.

Nuevamente atacan los cordobeses en el 865, esta vez centrándose sobre todo en Castilla. Veamos la versión de Ibn Idhari sobre este importante enfrentamiento:

“En el año 251 fue la algazua de Álaba y al-Qilá, y asimismo la fuga de al-Maraguin-Ayazek-Illah. Salió a esta algazua ‘Abd al-Rahmán ben Muhammad, y caminó hasta que acampó junto al río Duero y se juntaron los ejércitos de todas partes y los ordenó. Luego caminó adelante y acampó en Feh-Berdhiz (desfiladero de Frías), donde había cuatro castillos que tomó al ejército; y tomaron los muslimes cuanto había en ellos y lo redujeron a ruinas; después se derramaron de lugar en lugar sin que pasaran por morada que no arrasaran con el fuego hasta que llegó a todos los territorios de ellos y no le quedó a Ruderik, señor de al-Qilá, ni a ¿Fernando? señor de Toca (¿Valdelateja o Castrosiero?), ni a Gundisalvo, señor de Bordjia (Bricia), ni a Gomes, señor de Mesiánica (Mijangos), castillo de sus castillos, que hasta en su gente fuese también destruido. Después se dirigió a al-Mellaha (Salinas de Añana) que es una de las más hermosas obras de Ruderik y asoló lo que había en sus alrededores y arruinó sus monumentos; luego caminó adelante, proponiéndose salir a Feg al-Caguix (¿desfiladero del Buradón o Conchas de Haro?), y se apartó del ejército y acampó en Feddj al-Markevir (Foz de Morcuera), y Ruderik había procurado hacerlo inaccesible durante años que había hecho trabajar en él a la gente de su señorío, y habiéndole cortado por la parte del monte escarpado, fue levantando su borde y cortando asimismo la senda que a él conducía. Acampó ‘Abd al-Rahmán ben al-Amir Muhammad, sobre el río con el ejército y aparejó las huestes para la pelea el alcaide ‘Abd al-Malik, y las dispusieron los cristianos, y colocaron emboscadas a la derecha y a la izquierda del desfiladero; mas se opusieron los muslimes a la muchedumbre de los cristianos con sus pechos, y tuvo lugar combate terrible y verificaron como buenos el encuentro y se apartaron los enemigos del paso, retirándose al collado del monte, que estaba inmediato. Después acampó ‘Abd al-Rahmán y fijó su cuartel general y mandó a ala gente que acampara y levantó sus construcciones y se erigió el campamento; luego se unieron los muslines contra los otros y les presentaron batalla como buenos, y Allah hirió a los caudillos cristianos y concedió a los muslines sus espaldas, y fueron muertos con la mejor muerte, y fue aprisionada muchedumbre de los mismos y continuaron en la fuga hasta la comarca de al-Ahzón, y se metieron en el río Ebro por necesidad por donde no había vado, muriendo de ellos ahogados muchas personas…; y salvó Allah a los muslines y los hizo triunfar sobre los cristianos, a la sazón que se habían acogido muchos de ellos, a las montañas y lugares pantanosos.”

Y la acometida cordobesa no se detiene. Ibn Alanthir nos refiere una nueva incursión en el 866, y de nuevo el príncipe ‘Abd al-Rahmán dirige el ejército contra Álava y Castilla, llegando hasta la ciudad de Mano, probablemente el valle de Mena, de donde volvió sin grandes botines pero sin sufrir pérdidas. Sobre la misma campaña dice Ibn Idhari:

“En el año 252 salió ‘Abd al-Rahmán de algazua hacia Álava y al-Qilá y desbarató su gente y destrozó sus sembrados, hallándose la gente de aquella comarca en debilidad y flaqueza suma, que les impidió juntarse y reunir tropas…”.

En el 866 muere Ordoño I de gota habiendo designado sucesor a su hijo Alfonso, que desde hacia varios años era gobernador de Galicia.