Contexto histórico

Alfonso III ya estaba asociado al trono de su padre desde el 864, a la edad de dieciséis años, y gobernaba Galicia desde el 862. Cuando muere Ordoño (27-V-866), Alfonso se encuentra en Santiago de Compostela. Pero pronto el conde de Lugo, Fruela Bermúdez, se va a sublevar, alcanza Oviedo y es proclamado rey, obligando a Alfonso a huir hacia tierras castellanas y alavesas para acogerse bajo el conde Rodrigo.

Mientras tanto, Rodrigo está rechazando la incursión cordobesa del 866. Tras esta acometida, Rodrigo y otros nobles se proponen entronizar a Alfonso en Oviedo. Rápidamente Rodrigo prepara a su ejército y se dirige hacia Asturias para expulsar a Fruela. Dicen los Anales Castellanos Primeros: «In era DCCCCIIII, fregit Rodericus comes Asturias», es decir, en el 866, el conde Rodrigo quebranta las Asturias. Rodrigo llegó a Asturias y se enfrentó a los partidarios de Fruela, venciéndoles completamente.

Alfonso III fue coronado el 25 de diciembre de 866 y es la primera vez en que un conde castellano afianza a un rey en Oviedo. Indudablemente, Rodrigo va a tener ahora una gran influencia sobre el nuevo rey. Rodrigo permaneció algún tiempo en la corte ovetense pero a principios del 867 debió regresar a Castilla, a tiempo para enfrentarse a dos nuevas dificultades.

Los cordobeses vuelven a penetrar en Álava y Castilla en el 867. Esta vez están dirigidos por otro hijo del emir Muhammad I, al-Hakam, quien llega hasta Djernik (Herrenchun?), ciudad que asaltan y saquean, para luego pasar por el valle de Mena, Espinosa de los Monteros y Bricia hasta llegar a la zona de Reinosa, donde debía encontrarse el conde Rodrigo regresando desde Oviedo. al-Hakam regresa a Córdoba sin haber intentado combates en aquella zona. Esta será la última acción musulmana hasta años después debido al recrudecimiento de sus problemas internos.

Por otra parte, aprovechando los problemas sucesorios, un magnate o conde llamado Eylo se subleva en Álava. Va a ser Rodrigo el encargado de sofocar la rebelión que pareció acabarse (867 u 868) sin ni siquiera sacar la espada. Este pudo ser el motivo por el cual, a partir de ahora, el conde Rodrigo va a extender sus dominios también sobre Álava. Aunque su nombre sigue sin aparecer en los documentos firmados en los dominios del obispado de Valpuesta, sí aparece en un documento de donación de Obarenes (870) y en una carta del monasterio alavés de San Millán de Salcedo (18-IV-873), en el valle de Cuartango junto con el señor Sarracín Muñoz, que pudiera ser el lugarteniente de Rodrigo en tierras alavesas.

Ya hemos dicho que los ataques cordobeses paran a partir del 867. Alfonso III, considerado como el verdadero ideólogo de la Reconquista, quien impulsó la idea de una restauración del antiguo reino visigodo, continúa los avances comenzados por su padre. Mientras por el oeste el conde Vimara Pérez llega a Oporto (868), en la frontera oriental el objetivo es hacerse con una serie de fortalezas que impide la expansión del reino asturiano. Entre este año y el 873, cuando muere el conde Rodrigo, los castellanos parecen haberse hecho con la fortaleza de Pancorbo y los alaveses con la de Cellorigo. Aún así, los cordobeses seguirán manteniendo durante años otras importantes plazas como Ibrillos, Grañón y Carazo.

Las últimas apariciones documentales del conde Rodrigo son las siguientes, datadas en el 873:

  • La donación que Oveco y Gontroda hacen al monasterio de San Mamés de Obarenes, “en la era DCCCCXI (año 873), reinando Nuestro Señor Jesucristo, y bajo su protección el glorioso Adefonso en Oviedo y el conde Rodrigo en Castilla”.
  • Y otra carta en la que los monjes de San Pedro de Tejada hacen obediencia al abad Acisclo, que sucedía al fundador, el abad Rodanio.

Existen actas datadas en los años 863, 864, 869 y 871 en las que el nombre del conde de Castilla es Diego, el hijo de Rodrigo. Normalmente se supone que estas cartas, aunque auténticas, están antedatadas, al menos con seguridad las dos primeras, ya que hablan del rey Alfonso, que no empezó a reinar hasta el 866. La muerte de Rodrigo acaeció el 4-X-873.

Extensión del condado de Castilla en el 873

El condado de Castilla experimenta una gran expansión durante el gobierno del conde Rodrigo. La expansión se dirige hacia el sur hasta llegar a Amaya (860) y a costa de los cordobeses por la Rioja. Además, a partir de la sublevación del conde alavés Elyón, Álava se incorpora al condado de Castilla, aunque por breve tiempo, ya que a la muerte de Rodrigo aparece un tal Vela o Vigila Jiménez como conde en Álava.  Fortalezas musulmanas eran Pancorbo, Cellorigo, Cerezo de Rió Tirón, Castil de Carrias, Briones, Grañón e Ibrillos. Muy importante era la situación de Pancorbo, que impedía el avance castellano hacia las tierras de los montes de Oca. Frente a estas fortalezas surgen las fortificaciones de Lantarón y Término.  Es ahora cuando los alaveses conquistan Cellorigo y puede que Buradón, y los castellanos Pancorbo y las plazas cercanas. De esta forma se arrebata a los cordobeses las llaves de entrada a Álava y Castilla, pero que aún conservan Grañón e Ibrillos.

Una nueva línea de fortalezas va a surgir para proteger estos nuevos territorios, con el fin de contener de una vez las constantes acometidas cordobesas por este flanco del reino astur-leonés.

Resumen

El conde Rodrigo actúa como garante de la realeza asturiana en la conflictiva marca oriental. Aprovechando los momentos de debilidad del emirato cordobés, reorganiza la línea fronteriza y expande las fronteras del condado hasta Amaya y los montes Obarenes. Tras las duras razzias primero de Musà ben Musà y luego de Muhammad I consigue asegurar la frontera riojana.

Además se convirtió en un poder fáctico del reino tras lograr la imposición del rey Alfonso III en Oviedo y acabar con la revuelta alavesa encabezada por Elyo. El condado de Castilla aparece ya perfectamente configurado como un territorio diferenciado tanto de León como de Álava y con una mirada puesta en su expansión hacia el Duero y hacia La Rioja.