[¿? – Zaragoza, 1046/47]
Rey de la taifa de Lérida (1031-1046/47) y primer rey hudí de la taifa de Zaragoza (1039-1046/47)

Su nombre completo era Abu Ayub Sulayman ben Muhammad ben Hud al-Yudamí al-Mustain bi-Allah. En árabe سليمان بن هود

Pertenecía al linaje yemení de los Banu Hud, de la tribu de Yudam, que se asentó en la Península Ibérica en tiempos de la conquista, con los yund (ejércitos) de Palestina y Jordán, con lugares de asentamiento principales en Sidonia, Algeciras, Sevilla y Tudmir.

Sulayman comenzó su carrera al servicio del califato de Córdoba, desempeñando puestos militares de gran relevancia en la Marca Superior, entre los que cabe destacar la dirección de combates contra Sancho III el Mayor de Navarra.

En el año 1016 era gobernador de la fuerte plaza de Tudela, bajo las órdenes de al-Mundir al-Tuyibi, y tuvo oportunidad de prestar servicios a los gobernantes cristianos cercanos durante la embajada que Sancho García de Castilla dirigió a Ramón Borrell de Barcelona con motivo de acordar esponsales entre sus hijos.

Estuvo presente en algunas de las batallas entre los pretendientes omeyas al califato apoyados por los árabes y los sostenidos por los beréberes. Ibn Idari nos cuenta que estuvo en la batalla que se produjo en las cercanías de Granada en 1018 entre los bereberes que apoyaban a al-Qasim ben Hammud y los que pretendían el califato del omeya ‘Abd al-Rahman IV. Sulayman ben Hud acudió en el ejército zaragozano de al-Mundir que junto a las tropas de Ramón Borrell y las de Jayrán apoyaban la causa omeya.

Pero al-Mundir y Jayrán, tras una derrota inicial, abandonaron a ‘Abd al-Rahmán IV. Sin embargo, Sulaymán ben Hud y los barceloneses siguieron la lucha. Sigue narrando Ibn Idari que cuando al-Mundir pasó huyendo junto a Sulaymán ben Hud, al-Mundir le gritó: “Sálvate hijo de puta”. A lo que Sulaymán respondió: “Has traído con la huida, ¡por Dios!, la desgracia y has deshonrado a las gentes de al-Andalus”. Los restos del ejército omeya fueron derrotados y ‘Abd al-Rahmán IV fue decapitado.

Rebelión contra Yahya ben Mundir de Zaragoza

Sulayman ben Hud, bajo el gobierno de los tuchibíes de Zaragoza, era gobernador de Lérida y Tudela. Se rebeló en algún momento indeterminado contra Yahya ben Mundir, que había sucedido a su padre al-Mundir en el 1021/22. Pero finalmente tuvo que doblegarse y acudió a Zaragoza para solicitar el perdón.

Esta reconciliación —que ha de fecharse antes de 1028, cuando Ibn al-Darray, que la cita en un poema, abandona Zaragoza— quizás fuera motivada por hostilidades navarras contra los territorios de Lérida y Tudela gobernados por Sulayman ben Hud, pues el verso de Ibn Darray dice de éste que: «al ver que la salvación está en avenirse, hacia ti [= hacia Yahya] corrió temeroso de su desvío».

Este citado poeta cortesano, Ibn Darray, nos ofrece en sus versos la importancia de aquel retornar de Sulayman ben Hud a la obediencia del rey de Zaragoza:

«Abre sus oídos para oír [tus órdenes], / cierra y clausura la puerta de los detractores. / Te alza bandera de obediencia, / como quien enciende hoguera en lugar alto. / Jáctase de proclamar tu derecho desde la madera de su almimbar, / y tu nombre a los oyentes de sus mezquitas».

Apoyo al exiliado Hisham III y rey de la taifa de Lérida

Pero Sulaymán parece que siguió en su intento de desembarazarse de la tutela tuchibí. Un indicio de su independencia es que ayudó a Hisham III tras su deposición en Córdoba (1031) acogiendo en Lérida al último califa hasta su muerte en 1036.

Sulayman aprovechó la ocasión para matar a Abu-l-Mutarrif al-Tuyibí, el gobernador tuchibí de Lérida y Monzón, apoderándose de sendas ciudades y de sus dependencias.

La caída del califato y su reconocimiento a Hisham III chocó de nuevo con la postura de Yahya ben Mundir, quien el 1035 se sumó al reconocimiento del falso Hisham II promovido por Sevilla.

Sulayman gobernó con práctica independencia en sus dominios de Lérida y Monzón, sobre todo tras los desórdenes que siguieron a la muerte de Yahya en Zaragoza. Su hijo Mundir II apenas gobernó dos años pues fue asesinado por su primo ‘Abd Allah ben Hakam (1038/39) con la excusa de que Mundir II no había reconocido al falso Hisham II.

Esta situación incitó a Sulayman ben Hud a ocupar Zaragoza, donde tenía apoyos, y así poder quitarse de encima el dominio tuchibí. Logró tomar Zaragoza en el 1039 adelantándose a la comitiva de Ismail al-Zafir de Toledo, que también trataba de controlar Zaragoza. De este modo la dinastía hudí comenzó a controlar la Marca Superior.

Primer rey hudí de Zaragoza (1039-1046)

En 1041 medió en el conflicto entre ‘Abd al-Aziz, rey de Valencia, y Muyahid, rey de la taifa de Denia, consiguiendo el fin de las hostilidades entre ambos, y casando a una de las hijas de Sulaymán con el rey de Denia. Esta política matrimonial de enlaces con las taifas del Levante fue proseguida posteriormente por los demás reyes hudíes, y tuvo como resultado facilitar la expansión de su poderío en la zona.

Su prestigio entre los árabes era enorme. Según Ibn Hayyan, hablando del año 435H (10 agosto 1043-28 julio 1044), Sulaymán ben Hud era el jefe del partido andalusí que se enfrentaba a los bereberes y que reconocían a sendos califas: el falso Hisham II y los califas hammudíes.

Guerra contra Toledo (1043-1046) e intervención de León y Pamplona

Las relaciones entre los reinos taifas de Toledo y Zaragoza fueron complicadas desde el comienzo del gobierno de Sulaymán ben Hud. Recordemos que al-Zafir de Toledo se enfrentó al hudí por el dominio de Zaragoza.

Pero el conflicto se agravó tras el fallecimiento de Ismail al-Zafir (1043). Su sucesor, Yahya al-Mamum, no fue reconocido por algunos señores del territorio fronterizo de Guadalajara que buscaron el apoyo de Sulaymán ben Hud.

Un hijo del rey zaragozano, Ahmad ben Sulayman tomó Guadalajara. Yahya al-Mamum trató de retomar la ciudad pero no tuvo éxito. El fracaso fue tan grande que fue perseguido hasta Talavera donde Ahmad le asedió. Finalmente Ahmad se retiró por orden de su padre.

En este conflicto tomaron también parte los reinos cristianos. El rey de Toledo acordó una alianza con García III Sánchez de Pamplona; el rey de Zaragoza hizo lo mismo con Fernando I de León. A cambio del pago de parias, los pamploneses atacaron el reino zaragozano y los leoneses el reino toledano.

Los intentos de llegar a acuerdos que alejaran a las tropas cristianas de territorio musulmán fracasaron en repetidas ocasiones. Sulaymán incluso aprovechó un momento de tregua aparente, forzada por alfaquíes contrarios a las alianzas con los cristianos, para atacar en la zona de Medinaceli, (en manos de la taifa de Toledo) apoderándose de varias fortalezas importantes y dejando un rastro de devastación patente.

En el transcurso de esta guerra García logró conquistar a los hudíes la ciudad de Calahorra, hacia el 19 de julio de 1045.

El conflicto no finalizó hasta la muerte de Sulaymán ben Hud en el año 438H (1046/1047).

División del reino y sucesión

Para afianzar el dominio hudí en Zaragoza situó a sus hijos al frente de las principales ciudades y plazas fuertes del reino: Muhammad en Calatayud, Lubb en Huesca, al-Mundir en Tudela y Yusuf al-Muzaffar en Lérida. Su heredero, Ahmad, permaneció junto a él en Zaragoza, donde le sucedió tras su muerte.

Tras la muerte de Sulaymán, Ahmad, llamado al-Muqtadir bi-Allah, no fue reconocido por sus hermanos y la taifa de Zaragoza se fragmentó. Ahmad dedicó numerosos esfuerzos a reunificar sus dominios aunque no lo consiguió por completo.

Descendientes de Sulayman ben Hud

  • Ahmad ben Sulaymán, sucesor en el gobierno de Zaragoza, conquistó Tortosa y Denia.
  • Yusuf al-Muzáfar (1046-1079), gobernador en Lérida.
  • Muhammad al-Mundir ben Sulaymán, gobernador en Tudela.
  • Sulaymán ben Sulaymán, gobernador en Calatayud.
  • Lubb ben Sulaymán, gobernador en Huesca.
  • Una hija de Sulaymán ben Hud se casó con Alí ben Muyahid de Denia.

Bibliografía:

  • Ibn Idari: La caída del Califato de Córdoba y los Reyes de Taifas, Trad. Felipe Maíllo Salgado, Universidad de Salamanca, 1993.