Toda Aznárez o Toda de Pamplona [¿? – c. 958]. Tuta o Tota en la documentación medieval.

Esposa de Sancho I Garcés de Pamplona

 

Toda Aznárez era hija de Aznar Sánchez, señor de Larraún y Onneca Fortúnez¹.

Se casó con Sancho I Garcés², en fecha desconocida pero anterior al 912. Es precisamente ese año en el que se data el primer documento el que se nombra a la reina Toda. La carta certifica la donación de Sancho I y Toda (ego Sancius rex cum Tuta regina) de las villas de Sarramiana y Undués al monasterio de San Salvador de Leire³.

Toda firmará junto a su esposo numerosos documentos reales. En el 918 donan las villas de San Vicente y Liédena al monasterio de Leire además de joyas, armas, dinero y otros objetos4. El 28 de octubre del 924 el matrimonio (ego Sancio Garsianis rex, una cum coniuge mea Tota Isinari) dona al obispo Galindo el monasterio de San Pedro de Usún y otras propiedades5. Al poco de haber conquistado el occidente de la actual la Rioja, los reyes inician las donaciones en esa zona. El 5 de enero del 925 donaron a San Martín de Albelda varias propiedades en Alberite6 y en otro sin fecha cambian las tierras que tenían los habitantes de Viguera en el término de Albelda por otras7.

Toda también aparece junto a su marido en documentos de impartición de justicia. Por ejemplo en uno sin fecha procedente de San Juan de la Peña, firman que don Martín pudiese poblar Bralavilla a cambios de ceder varios impuestos al monasterio de San Martín de Ciellas8.

 

Toda Aznárez: regente del reino de Pamplona (925-933)

Tras la muerte de su marido Sancho en el 925, Toda siguió ejerciendo una enorme influencia en la corte pamplonesa. El sucesor, su hijo García Sánchez I, era menor de edad y Toda gobernó de facto el reino junto a Jimeno Garcés, su cuñado. Pero Jimeno Garcés muere en el 931 y hubo un intento de rebelión por parte de otro tío suyo, Íñigo Garcés. La conjura fue abortada por la reina Toda con apoyo de ‘Abd al-Rahman III. Toda siguió al cargo de la regencia hasta que su hijo alcanzó la mayoría de edad en torno al 933.

Toda aparece en varios documentos junto a su hijo demostrando así su influencia. El 20 de septiembre del 928 la reina Toda («Ego quidem humillima Tota, regina, seu filio meo Garcia Sancius» ) dona a San Martín de Albelda todas las posesiones que tenía el musulmán Abdella Iben Mochaoar en las cercanías de Tricio9.

 

Actividad de Toda Aznárez en el reino de Pamplona

Tras la mayoría de edad del rey, Toda sigue firmando documentos reales. El 9 de marzo del 933 confirma (Tota Isenari, qui hanc fieri iussi manu mea) donaciones de su hijo al monasterio de San Pedro de Siresa10. El 26 de junio del 933 cuando el rey da la villa de Unión al monasterio de San Pedro de Albelda, firma como Tuta regina confirmans11

Toda era tía carnal del califa ‘Abd al-Rahmán III. Resulta que su madre, Onneca Fortunez, pasó gran parte de su vida como rehén en Córdoba junto a su padre, Fortún Garcés. Onneca se convirtió en la esposa del entonces príncipe ‘Abd Allah y tuvo, al menos, un hijo con él, Muhammad, antes de separarse o ser repudiada. Muhammad fue mandado ejecutar por su hermanastro al-Mutarrif pero tuvo un hijo, Abd al-Rahman III, quien fue designado sucesor por ‘Abd Allah.

Según al-Maqqari12, en el año 934 Toda invocó ese parentesco para pedir la paz ante una incursión califal que iba en dirección a Pamplona. ‘Abd al-Rahmán impuso una condición para firmar esa tregua: que la reina Toda se presentara en el campamento musulmán como prueba de su buenas intenciones. Toda se dirigió al campamento con su séquito hasta Calahorra y el califa la recibió con grandes honores. Allí rindió homenaje al califa y selló un tratado de no agresión y de colaboración. Tras esta alianza, las tropas califales tuvieron vía libre para atravesar el reino de Pamplona y arrasar Álava y Castilla. Así lo cuenta Ibn Hayyan13:

An-Nasir ordenó que, a su entrada, se colocara el ejército en formación y equipo de gala, lo que ella contempló sobrecogida, siendo luego llevada a su tienda, donde él estaba solemnemente instalado, y recibiéndola con algunos de sus condes; ella le rindió los honores apropiados y expuso humildemente sus peticiones y razones, siendo bien acogida y agasajada por an-Nasir, que hizo con ellos y sus condes un pacto, con el que Dios honró al Islam, que estimulaba su completa sumisión y su desentendimiento de los restantes reyes cristianos, aliados, parientes, etc., de modo que dejara de socorrerlos y de hacer daño a los musulmanes, abriendo sus caminos y ayudando a los caídes de la frontera contra todo insurrecto. Toda debería liberar a los rehenes que tenía de los Banu Di n-Nun como fianza de un pago que no pudieron hacerle, condición que le impuso en nombre de ellos y que aceptó…

Concluido el tratado que se hizo jurar a los bárbaros, an-Nasir hizo atestiguar su propio cumplimiento por el ejército y dio en investidura al hijo de la reina, García hijo de Sancho, el vascón, Pamplona y sus distritos, regalándole a ella y sus acompañantes abundantes presentes y vestidos que agradaron a  todos; en el mismo día, se marchó regresando a su país, satisfecha del negocio, y se apresuró a liberar a los hijos de los Banu Di n-Dun, permaneciendo en recta obediencia.

La tregua no fue del agrado de todos los nobles pamploneses. Fortún García, alcaide de Falces, no lo aceptó. ‘Abd al-Rahmán marchó contra él. El califa logró apresarlo y lo ejecutó y descuartizó14.

Pero la tregua no duró mucho tiempo. En el 937 los pamploneses apoyaron una revuelta del gobernador musulmán de Zaragoza. En respuesta ‘Abd al-Rahmán atacó la fortaleza de Uncastillo. Y en noviembre de ese año derrotaron a las tropas pamplonesas en el entorno del castillo de Monjardín. Ibn Hayyan informa de que el califa obligó a los tuchibíes a enfrentarse a sus antiguos aliados pamploneses y:

… cortar sus vínculos con la bárbara Toda, señora de Pamplona, que Dios maldiga, haciendo manifiesto lo pactado de abandonarla y combatirla, como prueba de la fidelidad de su compromiso15.

Las tropas pamplonesas y leonesas participaron en la batalla de Simancas. Como curiosidad, una documento de la abadía de Saint Gall, del año 956, atribuye esta victoria a la acción dela reina Toda

Un eclipse de sol se produjo alrededor de la hora tercia del día 19 de julio, en el año cuarto del rey Otón, viernes, luna 29. El mismo día, en la región de Galicia, un ejército innumerable de sarracenos fue casi aniquilado, menos su rey y 49 guerreros suyos, por cierta reina llamada Toda (Toia).​16

 

El 22 de noviembre del 947 Toda y su hijo donaron la villa de Barea a San Martín de Albelda. El documento empieza así «Ego Garsea rex, una cum genitrice Tuta regina»17. En el 948 la reina Toda hizo una donación al monasterio de Lavasal18; y ese mismo año, de nuevo junto a su hijo, confirma una sentencia dada por los jueces Galindo Aznar y Jimeno Galíndez sobre una posesión disputada por los reyes y el monasterio de San Juan de la Peña en la localidad de Javierre19. En el 953, García Sánchez junto a su madre (simul cum genitrice clarisima Tuta regina) y sus hermanos confirman la donación de Babigel a San Martín de Albelda20. Existen además multitud de documentos adulterados, sospechosos o directamente falsificados en los que aparece también la reina Toda.

 

Intervención en León en favor de Sancho I de León. Viaje a Córdoba.

Su nieto Sancho I de León, apodado el Craso, hijo de su hija Urraca, accedió al trono en el 956. Pero no era del agrado de los nobles leoneses y castellanos. Estos, encabezados por el conde Fernán González, lo destronaron en el 958 y nombraron rey a Ordoño IV.

La reina Toda acogió a su nieto y le ayudó. Recurrió a su sobrino ‘Abd al-Rahmán III para encontrar una cura a la obesidad de Sancho. El califa envió a Pamplona al judío Abu Yusuf Hasday quien prescribió una dieta que mejoró la condición física de Sancho. Toda logró además el compromiso de que Abderramán III ayudaría a Sancho a recuperar el trono de León a cambio de diez fortalezas fronterizas. 

Para afianzar el compromiso la propia reina Toda viajo a Córdoba donde fueron recibidos en solemne audiencia por el califa. Abd al-Rahman III cumplió su promesa y en febrero del 959 partieron hacia León. Ese mismo año Sancho I fue de nuevo coronado rey de León.

La última mención documental sobre la reina Toda es de un documento del 15 de abril del 958, de San Martín de Albelda, en el cual un tal Muza y su hermana de nombre Toda, venden tierras al obispo Tudemiro. En el documento se dice: «rex Garcia Sanciz in Pampilona, et sub eius Fortun Galindonis in Nagera, et regina Tota in Deio, in Lizarrara».21 Se puede inferir que los últimos años de su vida Toda Aznárez estuvo en la zona de Deyo y Estella, quizás establecida en el castillo de Monjardín.

 

Descendencia de Toda Aznárez

De su matrimonio con el rey Sancho nacieron siete hijos. La red de alianzas matrimoniales propiciada por Toda amplió la influencia del reino vascón, notablemente en el reino de León.​ Sus hijos fueron:

 

Política matrimonial de Toda Aznárez

La reina Toda ejerció una enorme influencia en el gobierno de su hijo García y fue la artífice de una bien pensada política matrimonial que hizo que la dinastía Jimena se emparentara con las grandes casas nobles de la España medieval.

En primer lugar trató de enlazar con la familia real de León. Urraca se casó con Ramiro II de León y un hijo suyo, Sancho I, también será rey de este reino gracias al expreso apoyo y a la intervención de Toda. Por otro lado, Sancha fue la tercera esposa de Ordoño II de León. Y Onneca enlazó con Alfonso IV de León, de quien nació Ordoño IV de León.

Debido a estos parentescos, los pamploneses intervinieron en los conflictos dinásticos de León. Así, cuando muere Ramiro II, apoyan a Sancho I, nieto de Toda frente a Ordoño III; y cuando es expulsado del reino, lo acogen en Pamplona e interceden ante ‘Abd al-Rahmán III para recuperar el trono.

Por otro lado también emparentó con el conde Álava, Álvaro Herramélliz al casar con él a su hija Sancha, una vez que enviudó de Ordoño II. Tras fallecer Álvaro Herramélliz, Sancha emparentó con otra de las familias más poderosas de la época, al casarse con el conde Fernán González de Castilla, entre los años 931 y 935.

Otra hija, Velasquita se casó con otro conde de Álava, Munio Velaz. Y tras enviudar se casó con nobles de Ribagorza y Pamplona.

Por supuesto también fue cómplice en la unión de su hijo con la última condesa de Aragón y con la familia leonesa al casarse con una hija de Ramiro II.

 

Muerte y sepultura en el monasterio de Suso de San Millán de la Cogolla

Se desconoce la fecha exacta de su muerte. Tuvo que acaecer en algún momento posterior al año 958, momento de su última aparición documental, y suponemos que tras la visita a Córdoba. 

Toda Aznárez fue enterrada en el monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla. Su sepulcro es de sencilla factura y se encuentra en el atrio de dicho monasterio. En él existe una inscripción.

sepulcros infantes lara san millan cogolla

 

Inscripción del sepulcro de la reina Toda en San Millán de la Cogolla

Inscripción del sepulcro de la reina Toda en San Millán de la Cogolla


  1. Su ascendencia la detallan las Genalogías del Códice de Roda. «Sanzio Garseanis [Sancho Garcés] tomó por esposa a doña … y engendró a Azenari Sanciones, que [tuvo] Larrón [Larraun] […]
    Aznari Sancionis tomó por esposa a doña Oneka, hija de Furtunio Garseanis [Fortún Garcés] y engendró a Santio Aznari y a doña Tota reina, y a doña Sancia. Esta Oneka tomó después por esposo al emir Abdella y engendró a Mohamed Iben Abdella».
  2. Las mismas Genealogías dicen «Sanzio Garseanis, óptimo emperador [gobernador] tomó por esposa a Tota Aznari».
  3. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 8. El documento está datado el 21 de octubre del 932 pero el año debe de ser erróneo pues en ese año ya había fallecido Sancho I. Por eso se propone la mala copia del año y se supone el año 912.
  4. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 9. El documento está datado en el 928 pero el año debe de ser erróneo pues en ese año ya había fallecido Sancho I.
  5. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 13.
  6. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 14.
  7. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 18.
  8. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 15.
  9. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 20.
  10. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 21.
  11. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 22.
  12. Trad. de Pascual Gayangos, II, p. 135.
  13. Ibn Hayyan, Al-Muqtabis V, trad. Viguera-Corriente, pp. 251-252
  14. Ibn Hayyan, Al-Muqtabis V, trad. Viguera-Corriente, pp. 252-253
  15. Ibn Hayyan, Al-Muqtabis V, trad. Viguera-Corriente, pp. 313-314
  16. Georges Heinricus Pertz: Monumenta germaniae Historixca, vol. I, Hannover, 1848, p. 78.
  17. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 28.
  18. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 31.
  19. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 32.
  20. Ubieto Arteta, Antonio: Documentación real navarro-aragonesa hasta el 1004, 1976, Zaragoza, doc. 34.
  21. Ubieto Arteta, Antonio: Cartulario de Albelda, 1981, Zaragoza, doc. 34.