Fortún Garcés [?- c. 922], llamado el Tuerto y el Monje

Rey de Pamplona (870 – 905)

Hijo del rey García Íñiguez y de Urraca.

Fortún y su hija Onneca Fortúnez estuvieron presos en Córdoba desde el 860, cuando Muhammad I los apresó al conquistar la fortaleza de Milagro. Aunque sucedió nominalmente a su padre en el reino en el 870, su ausencia fue aprovechada por el conde García Jiménez para asumir el poder y encumbrar a su familia dando lugar a una nueva dinastía real, la dinastía Jimena.

Cuando Fortún regresó a su reino, en torno al 882, actuó como rey de Pamplona. Pero es del todo inseguro su proceder. Parece que siguió una política de acercamiento a los Banu Qasí y que se retiraba frecuentemente al monasterio de San Salvador de Leyre. En esas ocasiones parece que el gobierno efectivo recaía en manos de un hijo de García Jiménez, Íñigo Garcés.

Este modo de gobierno puede que fuera la causa de un descontento entre las élites nobles y militares del reino. En el 905 éstas, agrupadas en torno a Sancho I Garcés, perteneciente a la dinastía Jimena e hijo de García Jiménez, contando también con el apoyo del conde de Aragón, Galindo II; del rey de Asturias, Alfonso III; y el conde de Pallars y Ribagorza, Ramón I, se apropió del trono de Pamplona.

Fortún Garcés fue recluido en el monasterio de San Salvador de Leyre donde permanecería hasta su muerte en torno al año 922.

Matrimonio y descendencia

Se casó con Awriya ben Lubb, conocida por Oria, posiblemente hija de Lubb ben Musá y nieta de Musà ben Musà, de la familia Banu Qasí. Tuvieron la siguiente descendencia:

  • Íñigo Fortúnez, que se casó con Sancha Garcés, hermana de Sancho I Garcés.
  • Aznar Fortúnez.
  • Velasco Fortúnez,.
  • Lope Fortúnez.
  • Onneca Fortúnez, quien se casó primero con ‘Abd Allah de Córdoba y luego con su primo, el conde de Aragón Aznar Sánchez de Larraún.