[¿? – Zaragoza, 898]

Jefe de los Banu Qasí (882-898). (En árabe محمد بن لب بن موسى)

 

Hijo de Lubb ben Musà ben Musà

Tras el fallecimiento de su padre, el 27 de abril del 875, Muhammad ben Lubb se hizo cargo del gobierno de la ciudad de Viguera. Durante unos años no se tiene noticia de sus actos pero todo cambia en el año 882.

Muhammad ben Lubb varió entonces la relación que hasta el momento mantenía el resto de los Banu Qasí con los emires de Córdoba y los reinos cristianos. La posible causa fue que estaba molesto porque Ordoño I había enviado a su hijo Alfonso a educarse junto a su tío Ismail ben Musà.

La amistad del ya rey Alfonso III con sus tíos no debía de ser del agrado de Muhammad ben Lubb. Molesto por ello, juró fidelidad al emir de Córdoba. Muhammad ben Lubb se enfrentó abiertamente a sus tíos y se hizo con el dominio de la mayoría de los territorios, desde Viguera hasta Zaragoza.

Estos sucesos los narra la Crónica Albeldense:¹

Entonces Ababdella, que es el mismo que Mohamed Iben Lup, el cual siempre había sido nuestro amigo, al igual que su padre, por odio a sus tíos, a quienes el rey Ordoño había dado a su hijo a criar, hizo la paz con los cordobeses y envió sus fuerzas a la hueste de ellos. Y así, entrando las huestes musulmanas en los confines de nuestro reino, primero lucharon contra la plaza de Cellorigo y nada consiguieron, pero perdieron allí a muchos de los suyos. Vigila Jiménez era entonces conde en Álava. Esa misma hueste, llegando también al extremo de Castilla, al castillo que se llama Pancorbo, luchó por tres días y no consiguió victoria alguna, sino que a muchos de los suyos los perdió por venganza de la espada. Diego, hijo de Rodrigo, era conde en Castilla. También Munio, hijo de Nuño, dejó desierto Castrojeriz ante la llegada de los sarracenos, porque todavía no estaba fuertemente guarnecido.

Como vemos las tropas de Muhammad acompañaron en la expedición contra Álava y Castilla del 882 y llegaron después hasta las cercanías de León. A continuación la Crónica Albeldense detalla el enfrentamiento de Muhammad con el resto de la familia Banu Qasí:

También el ya nombrado Ababdella, hijo de Lup, a causa de la amistad con los cordobeses se vuelve enemigo de sus tíos y primos, y entre ellos se levanta una querella armada. Pero ese invierno, por la contumacia del mismo Ababdella, su tío Ismael y su primo Ismael Iben Fortún movieron su ejército, unos siete mil, en la intención de hacer la guerra contra el tal Ababdella. También el mismo Ababdella los esperaba y aguardaba en fragosos lugares. Y así, marchando descuidados ambos Ismaeles, y habiéndose metido en el fragoso monte, una vez que se dieron cuenta de que él estaba allí, subieron con unos pocos soldados y servidores. Como también Ababdella cayó sobre ellos a carrera desbocada, al darse ellos a la fuga, entonces cayó del caballo Ismael ben Fortún, y al momento fue preso. Del mismo modo Ismael Iben Muza, al querer librar a su sobrino, es cogido allí mismo, y también fueron cogidos muchos de los leales de los Benicasi. El resto del ejército, que estaba en el llano, escapó huyendo. Pero Ababdella, tras conseguir su victoria, a sus prisioneros los trasladó, sujetos con cadenas, a su castillo de Viguera. El por su parte marchando de allí llegó a Zaragoza, y con apariencias de paz, sin usar la espada, se apoderó de ella y la sometió a su ley. Y al momento envió a Córdoba mensajeros dando a entender que había hecho todo esto por complacer al rey, como si en todo se le mantuviera leal. Ahora bien, como el rey de Córdoba reclamara esa ciudad y a los que había apresado, y eso en modo alguno lo concedía Ababdella, pronto los cordobeses pasaron a la indignación y éstos volvieron a la concordia. Y entonces Ababdella soltó a su tío, y por ello recibió de él la fortaleza de Valtierra. Al tiempo soltó también a su primo; por ello recibió de él Tudela y el castillo de San Esteban, y Zaragoza, tal como la había tomado, la mantuvo y la mantiene él.

Muhammad se enfrentó a un ejército de 7.000 soldados reunidos por su tío Ismail y su primo Ismail ben Fortún. El 15 de noviembre del 883 Muhammad derrotó a dicho ejército. Capturó a su tío y a sus primos y los mantuvo prisioneros en Viguera. Fueron liberados una vez que Ismail ben Musà le entregó Valtierra, y su primo Ismail ben Fortún las fortalezas de San Esteban de Deio-Monjardín y Tudela. De este modo Muhammad se hacía con la supremacía dentro del clan Banu Qasí.

Lo que no logró restituir Muhammad ben Lubb fue la antigua alianza con el reino de Asturias. Cuenta la Crónica Albeldense, que se acabó de finalizar precisamente en el mismo año del 883:

Y en los mismos días el mismo Ababdella soportó muchas persecuciones y combates de parte de los condes de Castilla y de Álava Diego y Vigila. Y cuando vio que mucho lo acosaban, al momento envió legados pidiendo la paz a nuestro rey, y los envía a menudo, pero hasta ahora no recibe del príncipe una paz firme. Él, sin embargo, permanece en nuestra amistad, y quiere permanecer aunque todavía nuestro rey no accede a su petición.

Como vemos, los condes Diego Rodríguez y Vela Jiménez tenían órdenes expresas del rey de hostigar los territorios de Muhammad ben Lubb.

La amistad con el emir de Córdoba duró poco ya que el mismo año 883, cuando las tropas cordobesas volvieron a atacar Álava y Castilla, arrasaron primero los dominios de los Banu Qasí. El mismo al-Mundir, hijo del emir Muhammad I, llegó a Zaragoza, donde se encontraba Muhamamd ben Lubb, y la asedió durante dos días. Luego saquearon Degio y Sedia (¿Ejea de los Caballeros?).

 

Jefe de los Banu Qasí (883-898)

En el 884 estableció una alianza con el conde Ramón I de Ribagorza. Según la crónica al-Muqtabis, en el año 271H (29/06/884 a 18/06/885) Ramón I participó o intermedió, de algún modo que ahora mismo desconocemos, en la compra de la ciudad de Zaragoza a Muhammad por parte del general cordobés Hasim ben ‘Abd al-Aziz quien la tenía sometida a un asedio.

En el 886 Muhammad ben Lubb realizó una expedición contra Álava. Según al-Razi: «El año en que ascendió al trono real el emir al-Mundir, Muhammad ben Lubb hizo con bandas de musulmanes una incursión por la tierra de Álava; Dios le concedió la victoria e hizo una gran matanza de cristianos». Parece que aun no se había llegado a la tregua que desde el 883 Muhammad venía buscando con el rey asturiano.

En el 889 su tío Ismail ben Musà, quien gobernaba las tierras de Lérida y la Barbitaniyya, enfermo, es atacado por Muhammad al-Tawil, gobernador de Huesca. Derrotó a los hijos de Ismail, uno de los cuales resultó muerto y otro quedó prisionero. Ismail murió al poco tiempo (octubre 889) y Muhammad al-Tawil se apoderó de las tierras de los Banu Qasi en la zona. Ante este hecho, Muhammad ben Lupp, sobrino de Ismail ben Musà, reivindicó ante el emir ‘Abd Allah las tierras recién tomadas como pertenecientes a la familia Banu Casi. El emir le dio la razón y le cedió Lérida, que Muhammad entregó a su hijo Lubb.

En el 891, por orden del emir, Muhammad emprendió una acción militar contra el reino de Pamplona. Destruye la fortaleza pamplonesa  de Sibrana.

En el 893 Muhammad ben Lubb aparece como testigo en un documento del rey Fortún Garcés de Pamplona, junto a su rival, Muhammad al-Tawil.²

En el 896 vuelve a tener enfrentamientos con los al-Tawil. En este caso la causa fue la intención de Lubb ben Muhammad, hijo de Muhammad ben Lubb, de reforzar la fortaleza de Monzón. Ambos ejércitos combatieron y aunque al principio Lubb tuvo que huir, acabó siendo emboscado y derrotado. Lubb capturó a Fortún, hermano de al-Tawil.

Un año más tarde, en el 897, su hijo Lubb emprendió desde Lérida una expedición contra el castillo de Aura, en territorio del conde de Barcelona. Le salió al encuentro Wifredo el Velloso, a quien  venció e hirió con su lanza. Wifredo murió poco después. Tras la victoria Lubb comenzó la construcción del castillo de Balaguer.

Mientras tanto,  Muhammad ben Lubb, había entrado en Toledo llamado por sus habitantes a comienzos de 897. Pero ocupado en sus empresas contra los cristianos y contra el gobernador de Zaragoza, entregó la ciudad del Tajo a su hijo Lubb.

En estos momentos, el místico Abú Alí al-Sarrach media en una alianza entre los rebeldes ‘Umar ben Hafsun y Muhammad ben Lubb. La alianza no prospera por el asesinato de Muhammad ben Lubb en Zaragoza.

 

Asedio de Zaragoza y muerte de Muhammad ben Lubb ben Musà

Muhammad ben Lubb falleció mientras sitiaba la ciudad de Zaragoza. El asedió duraba ya un tiempo e incluso habían construido una muralla exterior para impedir el paso a la ciudad. En el transcurso de una inspección Muhammad fue alcanzado por una lanza que le hirió mortalmente.

No existe acuerdo en el día exacto de su muerte: 2 de octubre, 3 de septiembre o 10 de septiembre.³ El gobernador tuchibí Muhammad ben ‘Abd al-Rahmán ben al-Aziz al-Tuchibí se hizo con el cuerpo y le cortó la cabeza. La mostró al ejército que asediaba la ciudad pero aun así los Banu Qasí no huyeron y continuaron el asedio bajo el mando de Lubb ben Muhammad.

La cabeza de Muhammad ben Lubb fue enviada a Córdoba, al emir ‘Abd Allah. Se expuso durante ocho días en la puerta del palacio y luego fue enterrada.

Su hijo Lubb ben Muhammad juró fidelidad al emir y fue nombrado gobernador de Tudela y Tarazona.

 

Descendencia de Muhammad ben Lubb ben Musà

Tuvo al menos seis hijos:

 

 


  1. Juan Gil Fernández, José L. Moralejo, Juan I. Ruiz de la Peña. Crónicas Asturianas, Universidad de Oviedo, 1985. Crónica Albeldense, XV, 13, pp. 252-255
  2. Es un documento del Cartulario de San Juan de la Peña en el que el rey Fortún Garcés señala los términos del monasterio de San Julián de Labasal por invitación de Galindo II Aznárez de Aragón. En el apartado de las firmas de los testigos aparecen ambos dignatarios musulmanes: «… pagani vero Mohomat Ebenlupu in Balletterra (Valtierra), et Mohomat Atauel in Osca…»
  3. Fernando de la Granja: La Marca Superior en al obra de al-Udri.