Emirato de ‘Abd al-Rahman I (756-788)

 

Tras la proclamación de ‘Abd al-Rahman como emir en Córdoba (756), éste se dedicó a la tarea de pacificar Al-Ándalus. Comenzó por sofocar la resistencia de los kalbíes, de Yusuf y al-Sumayl, acantonados en Toledo. Los derrotó en el 761 y a sus últimos partidarios en el 764. También tuvo que hacer frente a los enviados por los califas abasíes para restaurar su gobierno: al-Allah ben Mugith se alzó en armas en el 763 en Beja, pero fue derrotado y ejecutado. Sofocó otras rebeliones en Niebla y Sevilla (766).

 

En torno al 765, ‘Abd al-Rahman ya era reconocido en la práctica totalidad de al-Ándalus. Es entonces cuando aprovecha para lanzar un primer ataque contra el reino asturiano. Concretamente en el año 765 una razzia contra la parte occidental del reino asturiano es derrotada por Fruela I en la batalla de Puentedeume (765). En el 767 el general Badr parte desde La Rioja hacia Pancorbo y Álava, llegando cerca de las fuentes del río Ebro. De esta forma asegura, la calzada romana que iba desde Zaragoza a Astorga, y esta será la vía que seguirán posteriores expediciones militares. Antes de volver a Córdoba dejó diversas guarniciones.

 

Asturias se repliega

 

Fruela I (757-768)

Mientras tanto, en el reino asturiano, Fruela I fue elegido sucesor de su padre (757). Fruela continuó la labor de Alfonso I en el valle del Duero. Según la crónica de Ibn al-Atir:

«Fruela superó a su padre en bravura, habilidad administrativa y firmeza; ejerció un poder incontestado y tuvo un reino gloriosos; expulsó a los musulmanes de los lugares fronterizos y se apoderó de Lugo, Portucale (Oporto), Salamanca, Zamora, Ávila, Segovia, Castilla, que formaban parta de al-Andalus.»

La respuesta omeya fue débil. Solo se concoe una incursión contra la zona de Galicia. Según la Crónica de Alfonso III versión Ad Sebastianum:

«Luchó con el enemigo cordobés en el lugar de Pontuvio, en la provincia de Galicia, donde dio muerte a 54000 caldeos; apresó vivo al jefe de la caballería, llamado Omar, que fue decapitado en el mismo lugar».

No se conoce exactamente la ubicación de esta batalla de Pontuvio (se ha propuesto Puentedume). El año pudo haber sido el 758 pues Omar había sido nombrado gobernador de Morón en el año 140H (25 mayo 757 a 14 mayo 758) y en el año 759 lo es ya su hermano ‘Abd Allah.

En el 761, tras haber pacificado Toledo, ‘Abd al-Rahman I envió varios ejércitos contra Yilliqiya, aunque se desconocen los detalles. Más importante fue la campaña que contra Álava se llevó a cabo en el 766 o 767 al mando del liberto Badr, y que según las fuentes árabes conllevó el sometimiento de Álava al poder musulmán, pagando tributos y debiendo de dar prisioneros en garantía de esta sumisión. Esta campaña truncó la primera repoblación de la zona de Castilla y el repliegue de nuevo de las fuerzas del reino asturiano hacia las montañas.

En su política interior, Fruela I tuvo que sofocar una rebelión de siervos. Además, debido a su carácter irascible e intransigente, también sufrió sublevaciones de los gallegos y los vascones, que fueron sometidos mediante lucha. Asimismo se atrajo los odios del clero, pues impuso el celibato, y de la nobleza tras asesinar a su hermano Vimarano (768) debido a sospechas sobre una traición. Este asesinato colmó la paciencia de los nobles, quienes lo destituyeron.

Entre los logros de este rey se cuenta la fundación de Ovetao (Oviedo), y la repoblación de las tierras de Galicia hasta el río Miño.

 

Aurelio (768-774)

El sucesor de Fruela I fue su primo Aurelio (768-774). Aurelio se mantuvo a la defensiva aunque no soportó ninguna razzia cordobesa, debido a que en ese periodo de tiempo ‘Abd al-Rahman tuvo que enfrentarse a una nueva rebelión bereber (768-777), centrada en Santaver (Cuenca), y que se extendió por Coimbra, Mérida, y otros núcleos; no finalizó hasta la muerte de su cabecilla, Shaqya. Y a disturbios qaysíes en Algeciras, Zaragoza y Barcelona.

El único hecho a destacar en el reinado de Aurelio es una rebelión de esclavos musulmanes traídos por Alfonso I, que fue resuelta de forma pacífica.

 

Silo (774-783)

Tras morir Aurelio, los nobles eligieron rey a Silo, casado con Adosinda, hija de Alfonso I. Silo fijó la capital en Pravia y durante su reinado (774-783) se mantuvo la paz con los cordobeses.

Su único acto guerrero fue contra una sublevación de los gallegos, a los que derrotó en la batalla del monte Cubeiro (Lugo). Y normal era que se mantuviera la paz entre asturianos y cordobeses, ya que ‘Abd al-Rahman seguía teniendo que hacer frente a otros asuntos: fin del levantamiento bereber y la sublevación del gobernador musulmán de Zaragoza, Suleyman.

 

Husayn, valí de Zaragoza, Suleyman, valí de Barcelona y el valí de Huesca se sublevan en el 777 y piden ayuda a Carlomagno para conquistar Zaragoza declarándose vasallo suyo. Carlomagno atravesó Roncesvalles y pasó por Pamplona camino de Huesca y Zaragoza. Pero, tras comprobar que Zaragoza no se le iba a someter, y conocer los graves sucesos acaecidos en Sajonia, se da la vuelta y fue completamente derrotado en la batalla de Roncesvalles por los vascones y los musulmanes (778). Además, entre el 777 y 779 también sufrió la rebelión provocada por el enviado abásida ‘Abd al-Rahman, el Eslavo.

 

Mauregato (783-789)

Después de la muerte de Silo, Alfonso II, hijo de Fruela I, era el sucesor natural pero pronto fue desalojado del trono por Mauregato, hijo bastardo de Alfonso I con una prisionera musulmana. Alfonso se refugió en Álava, en la tierra donde residía su familia materna.

El reinado de Mauregato (783-789) fue de nuevo tranquilo salvo una probable incursión cordobesa poco provechosa organizada por el gobernador de Toledo. Coincide este período con la última etapa del emirato de ‘Abd al-Rahman, donde solo tuvo que hacer frente a una sublevación del hijo del antiguo valí Yusuf y a la pérdida de Gerona, que fue entregada por sus habitantes a Carlomagno hacia el 785, quien nombró al primer conde de Gerona: Rostán.

 

Bermudo I, el Diácono (789-791)

El año 789 muere Mauregato. En Asturias, la candidatura de Alfonso II fue rechazada por cuarta vez y fue elegido rey Bermudo I, el Diácono el cual hasta ese momento servía a la Iglesia.

Mientras tanto, en Córdoba, Hisham I sucedía a su padre (788) aunque con la resistencia de sus hermanos Suleyman y ‘Abd Allah, a quienes derrotó en el 790 y envió al exilio al Magreb. Una vez pacificado el emirato, Hisham I pudo dedicarse a realizar la guerra contra el reino del norte.

En la primavera del 791, envió dos ejércitos contra el reino asturiano. El primero al mando de Abu Utman Ubayd Allah se dirigió hacia Álava remontando el curso del Ebro, derrotando a las tropas asturianas y devastando la zona.

El segundo ejército dirigido por Yusuf ben Bujt saqueó el interior de Galicia y derrotó a su vuelta al ejército de Bermudo I cerca de Villafranca del Bierzo, en la batalla de Burbia. Tan grande fue la derrota cristiana (10.000 bajas según las crónicas musulmanas) que decidió abdicar en Alfonso II ese mismo año de 791.