Tras la muerte de García I es su hermano Ordoño II quien es coronado en León en el verano del 914. De esta forma reagrupa todos los territorios de su padre salvo Asturias donde gobierna su hermano Fruela II quien le reconocía su supremacía. Estableció de forma definitiva la capital en la ciudad de León.

Su primera acción fue una razzia contra Mérida (914), logrando un importante botín y tributos de los Ibn Marwan de Badajoz. Mientras tanto el emir ‘Abd al-Rahman III va pacificando sus territorios, tomando Sevilla (913) al rebelde Ibrahim ben Hachchach y acosando a Omar ben Hafsun en Algeciras y Bobastro (914). La instauración de una línea fronteriza en el río Duero es vista como una amenaza por parte de los cordobeses y por ello enviará varias incursiones: la primera en el 916, al parecer exitosa, seguida de otra en el verano del 917. En esta última los castellanos se defendieron valerosamente en el castillo de San Esteban de Gormaz, causando grandes bajas, aprovechando de las disensiones surgidas entre andalusíes y bereberes. Cuando llegaron los refuerzos leoneses, los andalusíes se retiraron y los bereberes fueron derrotados, siendo la cabeza de su jefe Ahmad ben Abu-l-Abbad clavada en una pica junto con la de un jabalí en los muros de San Esteban de Gormaz.

El reinado de Ordoño II está marcado por una estrecha alianza con el rey navarro Sancho I Garcés, primer representante de la dinastía Jimena. Esta estrecha colaboración va a posibilitar la conquista definitiva de La Rioja (923-924), asegurando para siempre el flanco oriental del reino leonés, aunque a costa de ceder la soberanía al reino navarro. Nos extenderemos en este hecho más adelante, que además será uno de los factores decisivos en la rebelión de los condes castellanos.

Ordoño II muere en el 924 en el camino de Zamora a León y su hermano Fruela II, rey de Asturias, es nombrado sucesor, con lo que todos los territorios de Alfonso III vuelven a estar de nuevo unidos. Durante su corto reinado de apenas catorce meses no realizó ninguna acción de relevancia salvo prestar ayuda a Sancho I Garcés ante la acometida cordobesa del 924, aunque no pudo evitarse la derrota navarro-leonesa y la destrucción de Pamplona.

Fruela II muere en el 925 a consecuencia de la lepra, iniciándose una sangrienta guerra entre los hijos de Ordoño II, Alfonso, Sancho, y Ramiro, y el hijo de Fruela, Alfonso Froilaz, por la disputa del trono.

La conquista definitiva de La Rioja (924)

La frontera oriental del reino leonés siempre estuvo en peligro. El río Ebro era el lugar más adecuado por el que penetrar en Castilla para realizar saqueos y así fue puesto en práctica tanto por los emires cordobeses como los Banu Qasí. Lope ben Muhammad era uno de los miembros de esta familia, que aunque venida a menos desde los tiempos de Musà ben Musà aún conservaba un poder considerable en la zona riojana. En el 904 Lope ben Muhammad conquista la fortaleza de Bayas, cercana a Miranda de Ebro, y obligaba a castellanos y alaveses a levantar el cerco de los castillos de Buradón y Grañón. En el 908 Lope encabeza una operación contra Pamplona pero muere en el transcurso de la misma. Su hermano ‘Abd Allah se instala en Tudela y continúa su política de hostigamiento a navarros y leoneses: en el 911 vuelve a derrotar a Sancho I Garcés. Por eso en el 913 leoneses y pamploneses deciden unir sus fuerzas y así logran conquistar numerosas fortalezas riojanas llegando hasta Calahorra. Sin embargo se retiraron al poco y ‘Abd Allah recuperó las posiciones perdidas casi sin esfuerzo (914).

La conquista de La Rioja y sobre todo de la ciudad de Nájera era crucial para mantener la estabilidad de ambos reinos. De nuevo en el 918 van a atacar las posiciones musulmanas en Nájera, Tudela, Valtierra, Arnedo y Viguera, pero sin poder consolidar ninguna posición.

La reacción de Córdoba a esta presión no se hace esperar. En el 920 los ejércitos cordobeses se encaminan hacia la frontera del Duero, en concreto hacia Osma. Parece ser que los castellanos, ante las pocas fuerzas disponibles, ya que el grueso del ejército leonés se hallaba reunido con el navarro para atacar de nuevo La Rioja, trata de negociar con los cordobeses para que desvíen su ataque.

Aunque en un principio parece que consiguen su objetivo, finalmente ‘Abd al-Rahman III cae sobre Osma, destruye la fortaleza de San Esteban y arrasa Alcubilla y Clunia. Después se dirige hacia Tudela que está siendo asediada por leoneses y navarros. Y en algún punto cercano a Muez, en el valle del Junquera, derrota a ambos ejércitos en la llamada batalla de Valdejunquera.

Puede que esta derrota y la posible inacción de los castellanos fuera la causante de que ese mismo año Ordoño II mande encarcelar a los cuatro condes castellanos: Nuño Fernández, Fernando Ansúrez, Rodrigo Díaz Abolmondar Albo y su hijo Diego Rodríguez, en el llamado Episodio de Tebular o Tejares, del cual hablaremos más adelante.

En el 921, Ordoño II se desquita de esta derrota atacando la zona de Sigüenza. Pero en el 923 la unión de las fuerzas leonesas y navarras van a conseguir la total dominación de La Rioja. Sancho de Navarra tomará Viguera mientras Ordoño conquista Nájera. Desde este momento La Rioja será parte integrante del reino de Pamplona, que a partir de ahora se llamará reino de Pamplona y Nájera, para resaltar la importancia de la conquista. Nájera dispondrá además de palacios reales y en ella residirá un delegado del rey navarro. A cambio de la ayuda leonesa, Navarra reconocerá la primacía del reino de León.

Aunque en el 924 los cordobeses tratan de remediar esta conquista y llegan incluso a incendiar Pamplona, sólo lograrán someter Calahorra. El resto de La Rioja quedará en manos pamplonesas.

La Rioja será repoblada con navarros, alaveses y castellanos que se unirán a los mozárabes, muladíes y judíos que allí habitaban. Prueba del completo dominio del territorio son dos fundaciones: el 21-X-923, la fundación del monasterio de Santa Coloma, cerca de Nájera; y el 5-I-925 Sancho I Garcés firma en la carta de fundación del monasterio de San Martín de Albelda, cuyo abad Pedro será un antiguo abad de San Pedro de Cardeña.

Los nuevos condes castellanos

Poco después de la subida al trono de Ordoño II vamos a asistir a un reemplazo de los antiguos condes castellanos. Gonzalo Fernández aparece como conde en Burgos en un documento del 1-VIII-914 y como conde de Castilla el 1-V-915. Según Pérez de Úrbel pasa a la corte leonesa, donde figura en una asamblea de magnates y nobles antes de la derrota de Valdejunquera (920). Luego supone que después marcharía a la corte navarra donde entre los años 924 y 930 aparece un Gundisalvus comes, nombre poco frecuente en los documentos navarros. Son meras suposiciones y es más probable que falleciera en torno al año 915.

El conde Gonzalo Téllez y su mujer hacen una donación al monasterio de San Pedro de Cardeña el 25-II-915 aunque ya no figura como conde.

Los nuevos nombres que aparecen en los documentos son:

  • Fernando Díaz, al frente de los dominios de Cerezo y Lantarón y posiblemente luego de Castilla.
  • Munio Vela, al frente del condado de Álava, como aparece en un documento fechado en 17-V-919.

Pero además tenemos el llamado Episodio de Tebular (920) en el cual el rey Ordoño manda encarcelar a los condes de Castilla que según este suceso son cuatro: Fernando Ansúrez, Nuño Fernández, Abolmondar Albo y su hijo Diego.

De estos dos últimos Fray Justo Pérez de Urbel los supone descendientes de Diego Rodríguez Porcelos, que actúan en la zona de Burgos como atestiguan en una carta del 3-II-921, en la cual Gonzalo, hijo del conde Diego, dona unos molinos en los ríos Ibeas y Arlanzón al monasterio de San Pedro de Cardeña. Para Pérez de Urbel, el nombre de Abolmondar Albo sería Rodrigo Díaz, hijo de Diego Rodríguez Porcelos. Así en el 924 existe un documento en el que un tal Rodrigo Díaz funda el monasterio de San Juan de Tabladillo entre Silos y Covarrubias, firmando entre otros Diego Roderiz, que sería su hijo.

Al año siguiente parece que Ordoño II vuelve a hacer cambios entre los gobernantes de su marca oriental:

  • Nuño Fernández, posible hermano del antiguo conde Gonzalo Fernández, aparece desde ahora con el título de conde de Castilla, en documentos de 13-IX-921, 922, 925, 21-III-926 y 21-III-927.
  • Fernando Ansúrez parece quedarse en la corte leonesa, y aparece en un documento del 4-III-921 donando una serna en Rubena al monasterio de San Pedro de Cardeña, pero no se hace mención alguna a su título.
  • Álvaro Herraméliz aparece ahora como conde en Álava, siendo su primera mención en el 923.
  • En cuanto a Abolmondar Albo aparece junto a Ordoño en La Rioja en el 923, y su hijo Diego Rodríguez en el 924 en una carta de la zona de Arlanza mencionada anteriormente.

Las causas del enfrentamiento entre los condes castellanos y el rey leonés que llevaron al Episodio de Tebular seguramente se deban a dos causas: la primera a que la política de colaboración con los pamploneses y la renuncia al territorio riojano choca con las ambiciones de los condes castellanos y alaveses que durante años han defendido la frontera oriental del reino leonés; la segunda es que el esfuerzo llevado a cabo en La Rioja debilitó las defensas en el río Duero, por donde los cordobeses penetraron varias veces de forma victoriosa: 916, 920 frente a San Esteban y 918 con Badr ben Ahmed frente a Mituniya (¿Monzón de Campos?).