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Sancho García, conde de Castilla (995-1017)

por Javier Iglesia Aparicio
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Estatua de Sancho García en Oña

[¿Burgos?, a. 972 – ?, 5 febrero 1017] Conde Castilla, Álava y Monzón (995-1017). Llamado el de los Buenos Fueros.

Hijo del conde García Fernández de Castilla y de Ava de Ribagorza. Su primera mención documental junto a su hermano Gonzalo es del 11 de julio de 9721. También aparece en los documentos fundacionales del infantado de Covarrubias del 24 de noviembre del 9782.

Rebelión contra su padre (991-995)

El primer acontecimiento histórico que conocemos con respecto a Sancho García es del 991. En junio de ese año tiene lugar el primer choque entre Sancho García y su padre. Este alzamiento no encuentra otra explicación salvo las ambiciones del propio sucesor dispuesto a eliminar del poder a García Fernández. Para frenar esta rebelión, el conde de Castilla ofrecerá la mano de su hija Elvira García al rey leonés Bermudo II, como forma no sólo de afianzar lazos entre ambos, Monarca y magnate, sino, sobre todo, de garantizar el apoyo de la corona frente a las pretensiones de Sancho García. En el otoño de 991 tienen lugar los esponsales de Elvira y Bermudo II. Pocos meses más tarde, en la primavera o el verano del 992, como respuesta a esta alianza, el heredero del castellano acude a Córdoba para entrevistarse con Almanzor y rogar su apoyo. Conseguido éste, se establecerá un peligroso binomio, Sancho García-Almanzor, operativo durante diferentes periodos de la vida de ambos.

De regreso a Castilla, en el 993, las tierras del condado estaban divididas entre dos lealtades: al legítimo gobernante y al joven heredero, que no dudará en intitularse en los diplomas conde de Castilla aún en vida de su padre. Así, la rebelión adquiere un cariz verdaderamente preocupante, castigada su frontera por las tropas andalusíes en el 993 (San Esteban de Gormaz) y 994 (San Esteban de Gormaz, Clunia) aprovechando de forma activa el distanciamiento entre padre e hijo. Por esas mismas fechas, Sancho García desposa a Urraca Gómez, hermana del jefe de la estirpe condal de Saldaña-Carrión.

Sancho García y Almanzor (995-1002)

Tras la muerte de su padre el 29 de julio de 995, Sancho García se convirtió en el gobernante de todo el territorio castellano. La sucesión se realizó sin problema alguno, al menos no nos han llegado noticias contrarias a esta hipótesis. Los primeros años de su gobierno están casi silenciados por la documentación. Las crónicas cristianas y musulmanas no lo mencionan hasta el año 1000. Y diplomas no apócrifos que han llegado hasta nuestros días son cuatro: tres del monasterio de San Pedro de Cardeña (23 de abril del 997, 22 de noviembre del 999 y 28 de agosto del 1000) y uno de Santillana del Mar (10 de diciembre del 998).

Lo único conocido es Sancho García envió una embajada a Córdoba en el 997 y que pidió a Almanzor los restos de su padre para darles sepultura en el monasterio de San Pedro de Cardeña. Es posible que tuviera algún pacto con el propio Almanzor, que posiblemente le había apoyado durante su rebeldía, y por esa razón no sufrió ninguna aceifa hasta el año 1000.

Bermudo II falleció un jueves del mes de septiembre del 999 en Villabuena del Bierzo. Le sucedió en el trono su hijo Alfonso V, un niño de entre tres y cinco años, bajo la tutela de su madre, Elvira García, hermana del conde castellano. En la unción del nuevo rey el 13 de octubre el conde de Castilla se encuentra en la ciudad de León y firma el documento como dux.

Sancho García y los inicios del reinado de Alfonso V: la batalla de Cervera (1000)

En el año 1000 se quiebra el sistema de control que Almanzor tenía contra los gobernantes del reino leonés. Sancho García rompe la tregua y el resto de condes leones se agrupa para hacer frente al hombre fuerte cordobés.

En la primavera del año 1000 Almanzor prepara una campaña contra el conde castellano. Es posible que Sancho hubiera prestado ayuda al reino de Pamplona el año anterior, o que hubiera dejado de pagar el tributo. El 21 de junio partió de Córdoba en lo que será su 52ª Campaña, llamada la de Cervera, pues su punto culminante fue precisamente la batalla de Cervera. Desde Medinaceli rebasó el Duero, pasó por las fortalezas de Osma, San Esteban y Clunia (Coruña del Conde), en manos musulmanas y se adentró en las tierras al norte de Clunia. Al llegar a Cervera, Almanzor fue sorprendido pues encontró las tropas reunidas desde Pamplona hasta Astorga y comandadas por el conde Sancho García.

El lugar donde se celebró el combate, las Peñas de Cervera, aíslan la cuenca del río Arlanza al norte de Clunia y es atravesada por el desfiladero de la Yecla. En algún lugar elevado de esas montañas estaba instalado el campamento cristiano que iniciaron el combate de forma sorpresiva. llevando la ventaja al comienzo. Pero, según las fuentes musulmanas, a pesar del mal comienzo y de las pérdidas sufridas, al final la batalla cambió de signo y fue una victoria musulmana. La batalla de Cervera es una de las mejor descritas por parte de la historiografía andalusí.

Aún así fue la primera vez en que las tropas de Almanzor estuvieron a punto de ser derrotadas tras más de dos décadas de castigo militar. Esta batalla marca un cambio en la actitud de los condes del reino de León frente a Almanzor.

Los últimos años de Almanzor (1000 -1002)

Las diplomas de época de Sancho García siguen siendo parcos. Durante el año 1000 sólo se conoce uno: una profesión de fe de un tal Adelmiro que realiza donaciones al monasterio de San Pedro de Cardeña. Ninguno ha llegado del año 1001. Mientras tanto Almanzor continúa con sus campañas. En el 1001 realizó dos más. La campaña 54ª, contra Pamplona, que conquistó trayéndose miles de cautivas. Y la 55ª, la de Bāb.š., que conquistó y destruyó. No existe seguridad de a qué topónimo se refiere habiéndose propuesto Baños de la Rioja, Baños de Río Tobía (ambas en La Rioja) o Bayas, en la actual Miranda de Ebro (Burgos).

En el año 1002 Almanzor llevó a cabo la que sería su última campaña. Así la relata el Dikr bilad al-Ándalus:

La 56ª, la de B.ṭ.ryūš, en la que falleció. Partió de Córdoba, estando ya enfermo, el jueves seis de rayab del año 392 (21 de mayo de 1002) e hizo botín y cautivos, provocando también una gran matanza. Se agravó su enfermedad y emprendió regreso a Córdoba, pero murió en la frontera y allí fue enterrado, en la ciudad de Medinaceli, el 27 de ramadán de ese año (9 de agosto). Fue enterrado bajo el polvo que había recogido durante sus campañas, pues, cada vez que salía en expedición, sacudía todas las tardes sus ropas sobre un tapete de cuero e iba reuniendo todo el polvo que caía. Cuando murió lo cubrieron con ese polvo. Sobre su tumba se escribió:

Sus hazañas te informarán sobre él,
como si con tus propios ojos lo estuvieras viendo.
¡Por Dios!, nunca volverá a dar el Mundo nadie como él
ni defenderá las fronteras otro que se le pueda comparar.

Menos piadoso se muestra el Chronicon Burgense al anotar el hecho: «Era MXL, mortuus est Almanzor, et sepultus est in inferno».

La campaña parece que se dirigió contra Castilla tomando el mismo camino que el año 1000 le llevó hacia Cervera. Desde Clunia se dirigió hacia el norte, cruzó los montes de Cervera y una vez a orillas del río Arlanza, sigue el curso del río Pedroso (identificado con el topónimo B.ṭ.ryūš) hasta llegar a Barbadillo de Herreros y así cruzar la sierra de la Demanda. El objetivo final era Canales de la Sierra y el monasterio de San Millán de la Cogolla, ambos en La Rioja, bajo el dominio del reino de Pamplona. El monasterio, de tanto significado para castellanos y pamploneses, fue arrasado por completo. La enfermedad que acabó con Almanzor fue una artritis gotosa y para nada fue la pena causada por su derrota en la famosa y legendaria batalla de Calatañazor, donde se decía que Almanzor perdió el tambor.

Sancho García y ʿAbd al-Malik (1002-1008)

Apenas fallecido Almanzor, su hijo ʿAbd al-Malik reunió a su ejército en Medinaceli y partió hacia Córdoba para hacerse confirmar como sucesor de su padre por el califa Hisham II. Obtuvo la confirmación sin apenas oposición.

ʿAbd al-Malik prosiguió la política de hostigamiento de los reinos norteños. Ibn Hayan nos dice que los cristianos comenzaron a organizarse para atacar a Córdoba, encabezados por Sancho García de Castilla y Menendo González, tutor de Alfonso V. Pero ʿAbd al-Malik se adelantó, organizando su primera campaña. Ordenó a Wadih, gobernador de la Marca Media, atacar al conde castellano y acordó una tregua que obligaba a Sancho a cierta colaboración militar con el ejército califal. Por otro lado, el conde gallego Menendo González, tutor de Alfonso V, tuvo que sufrir la amenaza contra la frontera en Coimbra, donde ʿAbd al-Malik envió nuevos contingentes para reforzar la frontera. Menendo González firmó también una tregua con similares obligaciones de colaboración. Estas incursiones sucedieron en el invierno del 1002 al 1003.

Mientras tanto, Ramón Borrell I, conde de Barcelona, realizó en febrero del 1003 una incursión victoriosa contra la plana de Balaguer llegando hasta Albesa. La respuesta de al-Muẓaffar fue inmediata.

En la primavera del 1003, el 14 de junio, partió desde Córdoba, y siguiendo por Toledo, Medinaceli, en esta localidad se le unieron contingentes del general Wadih pero también de hombres de los condes de Castilla y de otras partes del reino de León. Así lo cuenta Ibn Idari en Al-Bayan al-Mugrib:

Aquí se le unieron cierto número de señores cristianos, los unos enviados por el rey godo, que lo era entonces Alfonso, hijo de Ordoño, llamado Ibn al-Barbariya (el hijo de la bereber), los otros por su tío por parte de madre, Sancho, hijo de García, rey de Galicia y señor de Castilla y de Álava. Estos refuerzos tomaron parte en la expedición de ʿAbd al-Malik en cumplimiento de una de las cláusulas del pacto de vasallaje firmado durante el gobierno de ʿAbd al-Malik a comienzos del mismo año de esta expedición. Los cristianos respetaron así el tratado que habían firmado e hicieron honor a su palabra. ʿAbd al-Malik les recibió con toda clase de atenciones y les hizo reservar un lugar espacioso en el campamento.

La expedición atacó Mumaqsar (Monmagastre), cuya guarnición, a pesar de la resistencia que opuso, acabó siendo pasada a cuchillo. Mientras tanto Wāḥid se dirigió contra Madanis (Meyá), posición que ocupó rápidamente. A continuación el ejército se adentró en tierras del condado de Barcelona arrasando diversas poblaciones como Castellolí y Manresa. tras obtener numerosos cautivos y dejar varias guarniciones, se replegó hacia Lérida y desde ahí se volvió hacia Córdoba el 7 de septiembre. Esta fue la primera de sus siete campañas. La dureza de sus acciones obligó a Ramón Borrell a solicitar la paz.

La disputa por la tutoría del rey leonés Alfonso V (1004)

El año 1004 comenzó en paz para ʿAbd al-Malik pues tenía firmadas treguas con sus vecinos cristianos. Su ascendencia era grande y se demuestra en que ejerció de árbitro en la disputa que el conde castellano Sancho García y el conde gallego Menendo González mantenían por la tutela del rey Alfonso V.

Cuando Alfonso V fue nombrado rey en el 999 sólo tiene unos cinco años. Parece que Menendo González actúa desde entonces, junto con la reina viuda, Elvira García, hermana del conde castellano, como tutor del rey. Ahora ya habían pasado cinco años pasado cinco años y Sancho reclama que es momento de que él asuma la tutoría del rey. Ambos acordaron someter la decisión al háyib de Córdoba y éste ordenó al juez de los cristianos de Córdoba, Aṣbagh, que decidiera en el asunto.

El juez falló en favor de Menendo González, quien continuó siendo su tutor. La decisión, como no podía ser menos, contrarió al conde castellano. Despechado, rompió la tregua con el califato. ʿAbd al -Malik respondió con una campaña de verano contra Castilla en la que no encontró ninguna resistencia. Al poco Sancho volvió a pedir la firma de una tregua.

Campañas de ʿAbd al-Malik contra Castilla entre 1007 y 1008

En el año 1007, por causas desconocidas, Sancho ha roto la tregua con Córdoba. En consecuencia ʿAbd al-Malik se dirige a castigar las tierras castellanas. Este es el relato de al-Bayan al-Mugrib:

El año 397H (27 septiembre 1006 – 16 septiembre 1007) el háyib ʿAbd al-Malik partió en una expedición contra Castilla, que dependía entonces del rey Sancho, hijo de García, hijo de Fernando. Esta fue la expedición de Clunia, la quinta de las emprendidas por ʿAbd al-Malik, fue designada con el nombre de Expedición de la Victoria. Éste tuvo un choque con Sancho, que estaba acompañado de todos los cristianos de diversas razas. El háyib ʿAbd al-Malik le hizo sufrir una grave derrota, habiendo Allāh fortalecido a los musulmanes. Su ayuda fue evidente. Fue al acabar esta expedición cuando ʿAbd al-Malik adoptó el sobrenombre honorífico de al-Mudaffar (el Victorioso)

Clunia (Coruña del Conde), que ya había sido conquistada por Almanzor en el 994, había pasado en algún momento indeterminado a manos cristianas, quizás en los acuerdos del principio del gobierno de ʿAbd al-Malik. Ahora vuelve a pasar a manos musulmanas.

ʿAbd al-Malik regresó a Córdoba en septiembre. Pero poco le duró el descanso: el 28 de octubre tiene que volver de nuevo a la frontera del Duero castellano a enfrentarse a Sancho. En esta ocasión entabló batalla en la fortaleza de San Martín de Rubiales. De nuevo seguimos el relato de al-Bayan al-Mugrib:

El año 398H (17 septiembre 1007 – 4 septiembre 1008), el háyib ʿAbd al-Malik partió con la sexta de sus expediciones; la única campaña de invierno de todo su reinado. Salió de Córdoba el 12 de safar de este año (28 de octubre de 1007) y habiendo seguido su camino vino a enfrentarse con el castillo de Sant Martin (San Martín de Rubiales). Una vez allí ʿAbd al-Malik dio la orden de descargar la impedimenta, e inmediatamente los musulmanes se lanzaron al asalto de la citada fortaleza,

Los infieles que la guarnecían se habían adelantado con la esperanza de impedir la aproximación y librar el combate en el exterior, pero no tardaron en batirse en retirada; varios fueron abatidos a golpe de sable y el resto buscó refugio en la fortaleza. Protegidos detrás de las fortificaciones, pretendían lanzar piedras y flechas sobre los musulmanes, pero ninguno de ellos podía asomar su mano sin que fueses inmediatamente atravesada por dos o tres dardos; así que se ocultaron tras los muros de las fortificaciones. Los musulmanes ocuparon la población, a la que prendieron fuego, después de haberse apoderado de todo cuanto encontraron.

Al día siguiente al-Muẓaffar reanudó la lucha contra el castillo; envió soldados de ingenieros y zapadores que bajo la guía de especialistas abrieran una brecha en la fortaleza, arrancando las piedras encajadas entre las vigas de madera. Pusieron todos sus cuidados en este trabajo y así abrieron una ancha brecha que rellenaron de madera empapada de resina a la que prendieron fuego. El incendio alcanzó por encima de la plataforma del bastión, que fue consumida por las llamas. Los infieles, ante este espectáculo, quedaron aterrados, y dando por perdida su vida se arrepentían de haber querido resistir a ʿAbd al-Malik y a los musulmanes.

ʿAbd al-Malik los combatió todavía un tercer día, ordenando a los oficiales encargados de transmitir sus órdenes que acumularan ramaje junto a la brecha, que fue acarreado en grandes montones. Entretanto, la catapulta lanzaba sin interrupción sus proyectiles sobre los enemigos de Allāh y llovían las flechas, impidiendo cualquier movimiento a los defensores de la fortaleza. Durante nueve días se luchó rabiosamente.

Cuando los infieles fueron vencidos, víctimas de la sed, decidieron entregar su castillo a ʿAbd al-Malik y solicitaron para sí el aman. ʿAbd al-Malik hizo que sus tropas se acercaran para saber qué era lo que pedían; solicitaron la vida salvar y permiso para salir del fuerte e irse; si sus condiciones no fueran aceptadas, ellos se remitirían a lo que ʿAbd al-Malik decidiera, puesto que se hallaban al límite de cualquier resistencia. El háyib aceptó y los infieles abrieron la puerta de la fortaleza; ordenó a su hermano ʿAbd al-Raḥmān y a su oficial Safi que penetraran en el interior. Una vez éstos en la fortaleza ordenaron a sus ocupantes que salieran, lo que éstos hicieron llenos de inquietud y de pesar.

Una vez reunida la población del castillo en el patio exterior y cuando ya no quedaba nadie en el interior, ʿAbd al-Malik ordenó separar los combatientes y los demás hombres de las mujeres y de los niños y colocar a cada grupo aparte. Cuando fue avisado de que su orden había sido cumplida montó a caballo, rodeado de un gran número de musulmanes invocando el favor de Allāh entre alabanzas y acciones de gracias. Detuvo su caballo en el patio interior de la fortaleza y se puso a examinarla; a continuación se dirigió al lugar donde había reunido al grupo de hombres: éstos a su llegada se habían puesto de pie y esperaban su clemencia, que serían simplemente llevados en cautividad. Los miró y los aplicó la sentencia que fue pronunciada contra Sad ibn Muad, que Dios lo acoja. Hizo una señal a los soldados que los rodeaban; éstos descargaron sobre ellos sus armas y los hicieron perecer en un instante; a continuación ordenó que los cautivos fueran distribuidos entre los voluntarios de la guerra santa y los caballeros irregulares según la costumbre.

Después hizo reparar las brechas abiertas en las murallas y ordenó al secretario encargado de la redacción de sus cartas que enviara a la capital un mensaje en dos copias, como era usual, anunciando la victoria. El ejército retomó el camino hacia Córdoba, donde entró a principios del mes de rabí II (15 diciembre 1007).»

La octava y última campaña de ʿAbd al-Malik también fue contra Castilla en el verano del 1008. Recibió el nombre de Campaña de la enfermedad. Salió de Córdoba dispuesto a combatir a Sancho pero parece que apenas logró penetrar en el condado y se desvió hacia Zaragoza, seguramente a causa de una grave enfermedad.

Muerte de ʿAbd al-Malik y gobierno de ʿAbd al-Raḥmān Sanchuelo (1008 – 1009)

La enfermedad que hizo que ʿAbd al-Malik no pudiera concluir con éxito su última campaña contra Castilla se agravó y finalmente el háyib murió cuando había salido a una nueva campaña el 20 de octubre del 1008. Su cuerpo fue llevado al palacio de az-Zahira y allí mismo su hermano ʿAbd al-Raḥmān b. Abi Amir se encontró sin ninguna dificultad con todo el poder de su difunto hermano.

Mientras tanto, el conde Sancho García, en pleno invierno, atacó la frontera. ʿAbd al-Raḥmān rápidamente juntó su ejército y se encaminó hacia Castilla. Salió de Córdoba el 14 de enero del 1009 hacia Toledo. Pero en Córdoba se fue tramando una conjura y el 15 de febrero el califa Hisham II fue depuesto, proclamando en su lugar al califa Muḥammad b. Hisham, biznieto de ʿAbd al-Raḥmān III. A continuación, tomaron la residencia de az-Zahira, que fue arrasada el 19 de febrero. Por último, el 25 de febrero, el califa Muḥammad convocó la guerra santa contra ʿAbd al-Raḥmān Sanchuelo.

ʿAbd al-Raḥmān recibió la noticia de la rebelión en Toledo. Rápidamente volvió con su ejército hacia Córdoba. Pero el 28 de febrero, a dos jornadas de Córdoba, todos los bereberes de su ejército lo abandonaron y se presentaron en Córdoba. Al lado de Sanchuelo sólo quedaron su parientes y fieles más próximos, entre ellos el conde Sancho Gómez, de los Banu Gómez de Saldaña. A pesar de todo, ʿAbd al-Raḥmān siguió avanzando hacia Córdoba y acampó en Armillato. El 3 de marzo el nuevo califa envió una tropa que apresó a Sanchuelo y al conde de los Banu Gómez. Ambos fueron degollados en el atardecer del 4 de marzo.

Finalizaban así más de tres décadas de poder amirí y comienza el proceso de desintegración del califato de Córdoba que desembocará en su fragmentación en multitud de reinos de taifas. Pronto un nieto de ʿAbd al-Raḥmān III, llamado Hisham b. Sulaymān, fue proclamado califa con el apoyo de los bereberes.Muḥammad II sorprendió al nuevo pretendiente y Hisham fue degollado el 23 de junio de 1009. A continuación desató una cacería de bereberes, que comenzaron a huir, pero a los que se les unió Sulaymān b. al-Ḥakam, sobrino de Hisham. Sulaymān fue proclamado califa por las tropas bereberes. La guerra civil se extendía por al-Ándalus.

Las noticias de la inestabilidad de Córdoba pronto llegaron a las cortes cristianas. Sancho García aprovechó la situación para lanzar una incursión contra la frontera. Dicen los Anales Castellanos Segundos:

«El año 1009 penetró el conde Sancho García en tierra de moros hasta la ciudad de Molina y destruyó la torre de Azenea».

El conde castellano llegó hasta Molina y destruyó una torre, Azenea, que bien pudiera ser Atienza.

Últimos años de gobierno de Sancho García (1009-1017)

Sancho García árbitro en la guerra civil cordobesa (1009)

La guerra civil cordobesa continuaba. Muḥammad II se mantenía en Córdoba mientras Sulaymān logró apoderarse de Guadalajara. Desde allí entabló conversaciones con el general eslavo Wāḥid, comandante de las tropas de la frontera acantonadas en Medinaceli y gobernador de Toledo, pero esté rechazo apoyar a Sulaymān y los trató como rebeldes.

Resulta que ambas facciones enviaron embajadas a Castilla para conseguir su apoyo. La embajada de Sulaymān ofrecía una alianza contra Wāḥid y el califa Muḥammad II.  La embajada de Muḥammad II ofrecía a Sancho García numerosos bienes y la devolución de varias plazas fronterizas. Sancho García sopesó sendas propuestas y, una vez que Sulaymān también acordó devolver plazas fronterizas, se decidió por apoyar al pretendiente apoyado por las tropas bereberes.

Sancho García envió provisiones a Sulaymān: 1000 bueyes, 5000 carneros y 1000 carros cargados de grano y otros víveres. A continuación organizaron una expedición conjunta para ir hacia Córdoba. Primero pasaron por Medinaceli para tratar de convencer a Wāḥid de que se les uniera. Pero Wāḥid se negó y movilizó sus fuerzas contra ellos.

Wāḥid, con refuerzos recibidos de Córdoba, alcanzó a castellanos y bereberes en el valle del Jarama, en un lugar llamado Qalat Abd al-Salam, en agosto del 1009. Wāḥid fue derrotado y se replegó hacia Córdoba. El ejército coaligado continuó su avance y el 3 de noviembre llegó a Guadalmellato, a una jornada de Córdoba. Muḥammad II decidió salir al encuentro de sus enemigos y se enfrentó el 5 de noviembre en un lugar llamado Qantish, al nordeste de Alcolea.

La baja calidad de la tropa de Muḥammad II enseguida inclinó la balanza hacia el ejército de Sulaymān. Hubo una gran matanza y el general Wāḥid abandonó a Muḥammad II y con sus hombres vovió a Medinaceli. Mientras tanto Muḥammad II se refugió en el alcázar de Córdoba. Allí renunció a su título y repuso al califa Hisham II.

Sulaymān hizo una entrada solemne en Córdoba el 8 de noviembre y tomó el alcázar. Respetó la vida del recién repuesto Hisham II pero le obligó a renunciar al califato en favor de él. Ese mismo día fue proclamado califa Sulaymān con el título honorífico de al-Mustaʿīn bi-Llāh. Mientras Muḥammad II logró escapar de Córdoba el 21 de diciembre de 1009 y se refugió en Toledo. Allí organizó su resistencia pues aún contaba con el favor de las tres marcas fronterizas desde Tortosa a Coimbra.

Sancho García reclamó en Córdoba las plazas fronterizas prometidas por el califa Sulaymān y éste le manifestó la imposibilidad de cumplir el acuerdo pues estaban en manos de Wāḥid, refugiado en Medinaceli, pero ratificó su compromiso. El conde castellano, con un importante botín saqueado en la ciudad,  abandonó Córdoba el 14 de noviembre dejando un centenar de caballeros para la protección del nuevo califa.

Castilla interviene en el condado de Ribagorza (1009 o 1010)

En el año 1009, o quizás más probablemente en el 1010, el conde Sancho envió un ejército para apoyar a Guillermo Isárnez, primo carnal suyo, a tomar de nuevo el condado y recuperar la autoridad condal. El condado había sido arrasado por ʿAbd al-Malik en el 1006 y se habían instalado numerosas guarniciones musulmanas.

En el 1003 había muerto el conde Isarno Ramón, conde de Ribagorza y tío de Sancho García, mientras combatía a los musulmanes en Monzón. Su heredera fue su hermana la condesa Toda. Pero el conde Isarno había tenido un hijo ilegítimo llamado Guillermo, quien se formó en Castilla a la sombra de su tía Ava, madre de Sancho García.

Tras la terrible incursión del 1016, Toda decidió contraer matrimonio con Suniario, conde de Pallars, que además se había apoderado de parte del condado de Ribagorza, para asegurar la defensa del condado. Pero tras el matrimonio pronto se vio que Suniario actuaba sólo en beneficio de su condado. Así que la condesa Toda trató de encontrar otra solución y pidió la ayuda de Sancho García.

Toda reclamó el envío de dos personajes desde Castilla. El primero era Guillermo Isárnez, para que dirigiese las tropas del condado de Ribagorza; el segundo era Mayor García, hermana del conde castellano, con el fin de que recibiera la sucesión legítima al frente del condado. Mayor se casaría con Ramón, hijo del conde Suniario. Todo esto suponía la abdicación de la propia Toda y de Suniario.

Con el apoyo de las tropas castellanas, Guillermo Isárnez liberó las tierras del río Isábena y expulsó todas las guarniciones musulmanas ya en el 1011. Guillermo procuró la paz en el reino pero murió asesinado entre marzo y agosto de 1016.

Recuperación de las fortalezas del Duero (1011)

La guerra civil continuaba en el califato. Sulaymān salía en enero del 1010 hacia Toledo para enfrentarse a Muḥammad II. Pero en vez de asediar la ciudad, Sulaymān continuó hacia Medinaceli, que ocupó sin resistencia pues el general Wāḥid había huido hacia Tortosa. Wāḥid escribió a Sulaymān solicitándole el perdón que le fue concedido así como la reafirmación en sus cargos.

Pero Wāḥid engañó a Sulaymān. llegó a un acuerdo con Ramón Borrell de Barcelona y Armengol I de Urgel y se reunieron todos en Toledo con las tropas de Muḥammad II. El enfrentamiento entre ambos ejércitos tuvo lugar el 2 de junio en Castillo de Vacar, al norte de Córdoba. La victoria parecía segura para los bereberes que habían logrado acabar con la vida del conde Armengol I, pero una mala maniobra de Sulaymān hizo que todo su ejército se retirara a Madinat az-Zahra. De esta forma Muḥammad II al-Mahdī volvió a entrar victorioso en Córdoba, que fue saqueada en esta ocasión por los catalanes.

Los bereberes se retiraron hacia Algeciras perseguidos por las tropas de Muḥammad II. Hubo un nuevo enfrentamiento, el 21 de junio, a orillas del río Guadiro. En esta ocasión el ejército de Muḥammad fue estrepitosamente derrotado. los vencidos regresaron a Córdoba y los catalanes, furiosos por la derrota sufrida, se dedicaron a todo tipo de excesos. El 8 de julio abandonaron la ciudad. Ante esta situación Wāḥid decidió deponer a Muḥammad y entronizar de nuevo a Hisham II, el 23 de julio de 1010. Muḥammad al-Mahdī fue asesinado. Hisham II delegó todo su poder en el general eslavo Wāḥid.

Mientras tanto Sulaymān volvió a reunir a sus tropas bereberes y ocuparon Madinat az-Zahra el 4 de noviembre de 1010. Desde allí Sulaymān volvió a pedir ayuda al conde Sancho García ofreciendo, de nuevo, la devolución de todas las plazas fronterizas que habían sido ocupadas por Almanzor y su hijo ʿAbd al-Malik, aunque ampliando el número, pues se incluían todas, no solo algunas.

Como las plazas estaban en poder de Wāḥid, Sancho García envió un mensaje al general amenazando con poner sus tropas a disposición de Suleyman y los bereberes si no cedía el control de ellas. Wāḥid no contestó y reunió un consejo de notables cordobeses. Como consecuencia, ya entrado el año 1011, Wāḥid cerró un tratado con el conde Sancho por el cuál, a cambio de la no intervención de los castellanos entregaba más de doscientas fortalezas.

Distintos Anales y Cronicones se refieren también a este hecho aunque con diferentes fechas. De entre las fortalezas es seguro que se devolvieron Clunia (Coruña del Conde), San Esteban, Osma y Gormaz, aunque también se mencionan otras posesiones en Estremadura, es decir, más allá del Duero. Además se amplían la frontera al recibir Castrobón (o Castrabo), Meronim o Meconia (posiblemente el castillo de Madruédano) y Berlanga.

El conde de los Buenos Fueros

Sancho García no intervino, tal y como había acordado, en el conflicto andalusí. Sulaymān y sus bereberes continuaron el asedio de Córdoba. Por otro lado, el general Wāḥid, que había intentado llegar a un acuerdo con Suleyman, fue asesinado el 16 de noviembre de 1011 por otro general eslavo: Ibn Abi Wadaa. El nuevo hombre fuerte de Córdoba se mantuvo en el poder hasta que el 10 de mayo de 1013 los bereberes lograron entrar en Córdoba. Al día siguiente Sulaymān volvió a ser proclamado califa. Los huidos se dispersaron por todo al-Ándalus y muchos comenzaron a proclamar su independencia de Sulaymān, dando origen a los reinos de taifas.

Una vez que la amenaza cordobesa se desmoronaba, el conde puedo acometer la reorganización del espacio fronterizo en torno al río Duero que hacía poco que había recuperado. Aunque el conde Sancho ha recibido el sobrenombre de el de los Buenos Fueros, sin duda como recuerdo de esa labor organizadora, no ha llagado a nuestros días ningún texto foral auténtico o fiable. Los que han llegado son completamente apócrifos como el de Cervatos, datado el 2 de marzo de 999, y el de Peñafiel, datado el 17 de agosto de 942 aunque bajo el conde Sancho.

La única actividad conocida en este aspecto del conde Sancho son dos confirmaciones de inmunidades con respecto a la actuación del sayón condal en Nave de Albura, cerca de Miranda de Ebro (1012);, y en las aldeas de Berbeia, Barrio y San Zadornil.

Política matrimonial de Sancho García

Sancho García estaba casado con Urraca. Se ignora su apellido así que son varias las hipótesis sobre su filiación. Pero quizás la más acertada es la que supone que se trata de Urraca Gómez, hija del conde Gómez Díaz, conde de Saldaña. De ese matrimonio nacieron cinco hijos:

  • Muniadonna o Mayor Sánchez. Se casó con Sancho III de Pamplona en torno al 1010 y así se estrecharon las relaciones entre Castilla y Pamplona. Este fue el motivo de que años después el condado de Castilla pasar a manos del rey de Pamplona.
  • Tigridia Sánchez, abadesa del recién fundado monasterio de Oña.
  • Sancha Sánchez. Sancho García inició conversaciones con el conde de Barcelona, Ramón Borrell, en Zaragoza, con la intermediación del rey taifa Munḏir de Zaragoza, para casar a Sancha con Berenguer Ramón, heredero del condado barcelonés. Dada la corta edad de ambos contrayentes el matrimonio se llevó a cabo años después. En el año 1021 aparecen ya casados, siendo Berenguer Ramón ya conde de Barcelona. Fallecerá entre los años 1026 y 1027 tras haber dado a luz a Ramón Berenguer I y otro príncipe llamado Sancho Berenguer.
  • Urraca Sánchez, contrajo matrimonio con Sancho Guillermo, duque de Gascuña. Falleció en el año 1041.
  • García Sánchez, nacido en el año 1009, fue el último conde de Castilla.

Fundación del monasterio de Oña (1011)

Los condes de Castilla realizaron la fundación del monasterio de Oña el 12 de febrero de 1011. De esta forma constituían un patrimonio para su segunda hija, Tigridia, y lo nombraban en honor de San Salvador, Santa María Virgen y San Miguel Arcángel. El monasterio era dúplice y su primera abadesa fue doña Tigridia.

Los condes dotaron al monasterio de numerosas propiedades: la villa de Oña con sus iglesias de San Martín y de San Juan; y otros 120 lugares situados en La Bureba, los alfoces de Mena, Valdegovía, Valderredible, Arreba, Amaya, Trasmiera, Asturias de Santillana, Valdivielso, Ubierna, Mansilla, Soba, Mave y Los Ausines.

El lugar no pertenecía previamente a los condes y tuvieron que comprarlo al matrimonio compuesto por Gómez Díaz y Ostrocia, el 27 de febrero. Al poco tiempo se constituyó también una comunidad masculina pues en el 1014 se constata una donación de una tal Ilduara al abad Juan de San Salvador y San Miguel de Oña.

Este monasterio se convertiría en el panteón de los condes de Castilla y también de algunos reyes de Castilla y de Pamplona. En él reposan los condes fundadores Sancho García y Urraca Gómez; su hijo García Sánchez, también conde de Castilla; la hija de los fundadores, condesa de Castilla y reina de Pamplona, Muniadonna o Mayor Sánchez y su esposo Sancho III de Pamplona. También está el primer rey de Castilla, Sancho II el Fuerte.

Todos los sepulcros se encontraban en una capilla situada a los pies de la iglesia. Alfonso VII en el año 1137 ordenó que fueran metidos dentro. En época de Sancho el Bravo (1244-1295) fueron traslados de esa capilla a otra construida en 1285. Por último, entre los años 1479 y 1485, se trasladaron al presbiterio de la iglesia, los reyes al lado del evangelio y los condes al lado de la epístola.

Rebelión de Sancho García y los condes de Saldaña contra Alfonso V (1014)

El conde Menendo González, tutor de Alfonso V murió en el año 1008. A partir de entonces Alfonso V se hizo cargo del gobierno del reino de León. A partir de ese año parecen enfriarse las relaciones entre el rey y su tío Sancho. Pero la ruptura se hará definitiva en el año 1014.

Parece que ese año los condes Sancho García de Castilla y García Gómez de Saldaña se rebelaron contra Alfonso V. Las únicas noticias históricas de este hecho se encuentran en diplomas. Un documento del 2 de abril de 1015 relata que el rey Alfonso V acoge a un fugitivo del condado de Castilla llamado Pedro Álvarez y le otorga asilo y propiedades en Ablaceite.  El propio monarca declara la ruptura en otro documento del 14 de marzo de 1017, un mes después de la muerte de Sancho García.

Fijación de la frontera con el reino de Pamplona (1016)

Con el conde Sancho García el condado de Castilla alcanza su máxima extensión territorial. Por el norte la costa cantábrica abarcaba desde la desembocadura del río Deva, que delimitaba el condado de Álava con Guipúzcoa, recorría Vizcaya, Trasmiera y Asturias de Santillana. Por el sur dominaba el río Duero desde Osma hasta el castillo de las Mamblas, frente a Tudela de Duero, y más al sur se asomaba hasta la fortaleza de Castrobón (Castro, Soria) y Sepúlveda. La frontera occidental, que incluía el antiguo condado de Monzón, permanecía inalterable, lindando con el condado de Saldaña. Y lo mismo se puede decir de la frontera oriental con el reino de Pamplona, que se extendía siguiendo la del antiguo condado de Álava y acababa en el monte de la Cogolla o de San Lorenzo.

Pero conservamos un documento del año 1016 en el que Castilla y Pamplona delimitan la frontera al sur del pico San Lorenzo que se había visto alterada por las cesiones de fortalezas musulmanas tanto a castellanos como a pamploneses. Se trata de un documento conservado en San Millán de la Cogolla y que dice así:

«La división del reino. División del reino según la fijaron el conde Sancho y el rey Sancho de Pamplona de común acuerdo y conveniencia. Esto es: desde lo más alto de la Cogolla al río Valvanera, al Gramedo, donde se encuentra el mojón, por Viciercas y por Peña Negra hasta el nacimiento del río Razón; luego por medio del monte Carcaño, por la línea de las cumbres y por medio de Gazala, donde se encuentra otro mojón, hasta el río Tera; allí se hallan Garray, la ciudad antigua desierta, y desde allí al río Duero.»

La muerte de Sancho García

Sancho García falleció el 5 de febrero de 1017, según los Anales Compostelanos. Dejaba un heredero muy joven, García Sánchez. Sus restos mortales fueron llevados al monasterio de San Salvador de Oña, donde desde el 1012 descansaban los de su esposa Urraca Gómez. En dicho monasterio se conservan hoy en día resto de su aljuba mortuoria.

Sepulcro del conde Sancho García en Oña
Sepulcro del conde Sancho García en Oña

Más información:

  1. Martínez Díez, Gonzalo: Colección documental del monasterio de San Pedro de Cardeña, Caja de Ahorros y Monte de Piedad del Círculo Católico de Obreros de Burgos, 1998, doc. 157. ↩︎
  2. Zabalza Duque, Manuel: Colección diplomática de los condes de Castilla, Junta de Castilla y León, 1998, docs. 53 y 54 ↩︎