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[¿Burgos?, a. 944 – Medinaceli (Soria), 29 julio 970] Conde Castilla y Álava (970-995) y conde de Monzón (c. 990 – 995)
García Fernández era el menor de los cuatro hijos varones del conde Fernán González de Castilla y de la infanta Sancha Sánchez de Pamplona. No se conoce con exactitud la fecha de nacimiento. Su primera aparición documental es del año 944 junto a sus hermanos Gonzalo y Sancho; en cambio en un documento del 23 de diciembre del 941 sólo se enumeran como hijos de Fernán González a Gonzalo, Sancho y Munio. Por lo tanto, se puede deducir que García Fernández nació el año 942 o 943.
Conde de Castilla y Álava (970-995)
García Fernández aparece por primera vez como conde de Castilla en un documento fechado el 1 de marzo del año 970 procedente del monasterio de San Cristobal de Ibeas. En él se puede leer: «…rex Rademiro in Legione et comite Garzia Fredenandez in Castella».
La sucesión de su padre, Fernán González, parece que fue tranquila y automática sin que tuviera oposición ni entre las gentes de Álava y Castilla ni tampoco por parte del rey Ramiro III ni de la regente Elvira Ramírez. Contaría ya con veintisiete o veintiocho años y estaba casado Ava de Ribagorza, hija de Ramón II.
Tregua con Córdoba (970-974)
En el reino de Pamplona, el rey García Sánchez II fallecía el 22 de febrero del 970 y le sucede su hijo Sancho Garcés II, casado con Urraca, hija de Fernán González. De esta forma, los vínculos del condado castellano y el reino pamplonés son estrechos.
Por otro lado, en el reino de León gobierna un menor de edad, Ramiro III, tutelado por su tía, la monja Elvira Ramírez, y por su madre. Elvira había logrado firmar una paz con el califa de Córdoba, al-Ḥakam II, que se extendía a Castilla y a Pamplona. En este momento el califato de Córdoba vive uno de sus momentos de mayor esplendor y ejerce la supremacía sobre el resto de entidades políticas de la península Ibérica. Muestra de ello es la continua actividad diplomática. Los distintos reinos, condados e incluso magnates envían año tras año embajadas ante el califa para mostrar su sumisión y ganarse su favor. La historiografía musulmana relata con todo lujo de detalles estas embajadas, entre ellas las castellanas.
La crónica musulmana al-Muqtabis nos relata una embajada en agosto del 971 en la que al-Ḥakam II recibe al abad Bassal y el juez de Nájera, Velasco de parte de Sancho Garcés II de Pamplona; al embajador al-Layt de parte de Elvira, regente de León; a Ḥabīb Tawila y a Saada, embajadores de Fernando hijo de Flaín, hijo del conde de Salamanca; a García, hijo de ¿Gatón?, de parte de García Fernández, conde de Castilla y Álava; a Esimeno y ¿Elgas?, embajadores de Fernando Ansúrez, conde de Monzón y Peñafiel; por último, a Sulaymān y a Jalaf ibn Sad, embajadores del conde Gonzalo (un conde portugués, bien de Coimbra, bien de Braga).
Un mes después llega otra embajada, de nuevo están representados Elvira de León, Sancho de Pamplona, el condado de Castilla (representado por Jamis b. Abi Salit) y el condado de Monzón.
La siguiente embajada castellana es del 1 de agosto del año 974. Junto a representantes del condado de Monzón llega una embajada castellana con Esteban b. Abibak, embajador del obispo de Y.n.r.s. ¿Iruña?, y Nuño González al frente. Fueron atendidos y abandonaron Córdoba el 11 de septiembre de 974. Esta será la última embajada castellana de paz. Justamente al día siguiente se recibe un correo urgente en la corte cordobesa: García Fernández ha roto la tregua.
El primer hecho constatable de estas embajadas en la fragilidad y desunión del reino leonés. Los condes más poderosos: Portugal, Galicia, Saldaña, Monzón y Castilla se representan solos, aparte del rey de León, y tratan de conseguir beneficios propios.
García Fernández rompe la tregua: La batalla de Gormaz (975)
García Fernández rompió la tregua el 2 de septiembre del 974 atacando el castillo soriano de Deza, logrando arrasar los campos de cultivo y robar ganado. Se enfrentó a los cordobeses — con resultado incierto — en la batalla de Fahs Albocarat o del Llano de Alboreca, cerca del castillo de Madà ben Tamilt (posiblemente Ateca) y donde murió el gobernador de la zona, Amril b. Tamlit. Cuando el califa al-Ḥakam II recibió pocos días después estas noticias, mandó ir a por los embajadores, quienes fueron apresados cerca de Caracuel y llevados a prisión a Córdoba.
El conde castellano se aprovechaba de que el grueso de las tropas califales y los generales más capaces, como Galib, estaban en el norte del Magreb, donde Córdoba trataba de extender los dominios de su protectorado. Ante esta situación, al-Ḥakam ordenó en marzo del 975 reclutar caballos y soldados por todo al-Ándalus. Se avecinaba un nuevo enfrentamiento entre el califato y los gobernantes cristianos, que en masa habían roto la tregua con Córdoba.
En este primer enfrentamiento tras cuatro años de paz se adelantaron los cristianos. El 17 de abril de 975 tropas de León, Pamplona y Castilla ponen sitio a la fortaleza más importante del califato en el Duero soriano: Gormaz. Al-Ḥakam II ordena enviar refuerzos bajo las órdenes de Galib, quien parte de Córdoba el 24 de abril. El 7 de mayo ya se encuentra en el castillo de Barahona. Luego avanzó por Berlanga hasta llegar al flanco sur de Gormaz. Al ver que no puede vadear el río Duero porque en la otra orilla están las tropas cristianas, acampa frente a ellas.
La primera escaramuza ocurre el 21 de mayo, sin un resultado claro, pero que decide a Galib a retroceder su campamento hasta Barahona, quizás para lograr un lugar más seguro. Durante todo este tiempo no dejaron de partir de Córdoba nuevos refuerzos de soldados, más cantidades de dinero y más provisiones. No se podía perder la fortaleza de Gormaz costara lo que costara.
También los cristianos siguen recibiendo refuerzos, e incluso el rey Ramiro III y su tía Elvira acudieron al frente. Antes del enfrentamiento definitivo estas son las fuerzas concentradas. Por parte de los cristianos había soldados de Sancho Garcés II de Pamplona; García Fernández, conde de Castilla; Fernando Ansúrez, conde de Monzón; los condes de Saldaña; y el rey de León con algo más de 60.000 hombres en total. La batalla de Gormaz tuvo lugar el 28 de junio, cuando las tropas cristianas deciden realizar una acometida definitiva contra Gormaz, antes de que Galib regresa con su ingente ejército. Pero los defensores de Gormaz supieron parar la acometida e incluso salieron al campo de batalla. La coalición cristiana decidió entonces retirarse.
Es el momento de que Galib lance una expedición de castigo. Se dirigió a San Esteban de Gormaz, derrotó a las fuerzas castellanas y arrasó los campos de cultivo y taló los bosques, regresando a Gormaz el 8 de julio. García Fernández vigilaba en la cercanía los movimientos de Galib y trató de cerrarle el cruce del río Duero cerca de Langa pero fue de nuevo derrotado. El fracaso de Gormaz tuvo consecuencias en los reinos cristianos: el gobernador de Zaragoza atacó a las tropas pamplonesas que regresaban del combate; y Ramiro III se deshace de la tutela de su tía Elvira, ejerciéndola su madre Teresa Ansúrez.
El año 976 no se produjo ninguna acción de importancia. En octubre de ese mismo año moría el califa al-Ḥakam II y le sucedía su hijo Hisham II, que pronto encumbrará a Almanzor como valí absoluto.
García Fernández y la campaña de Almanzor del 977
En el año 977 Almanzor inicia sus campañas contra los reinos norteños. Las tres primeras las realizará este año y se dirigen contra el reino de León. La segunda campaña es muy probable que se dirigiera contra territorio castellano. Es la campaña de Quwalar y se llevó a cabo entre el 23 de mayo y el 26 de junio. Almanzor se unió a las fuerzas de Galib, gobernador militar de Medinaceli, y atacó el castillo de Mola. Tampoco hay un acuerdo absoluto del lugar exacto de la campaña: para la gran mayoría fue contra Cuéllar (Segovia), localidad que daría nombre a la campaña; otros localizan el castillo de Mola en La Muela, cerca de Calatañazor.
El 29 de marzo del 978 Almanzor es nombrado háyib de Hisham II. Se convierte, por lo tanto, en el segundo hombre más poderoso del califato tras haber logrado la destitución de al-Mushafi.
Fundación del Infantado de Covarrubias (978)
Viéndose libre, de momento, de los ataques de Almanzor, García Fernández protagoniza el 24 de noviembre del 978 la fundación del Infantado de Covarrubias. García Fernández y su esposa Ava de Ribagorza crean el infantado para su hija Urraca García, quien ese mismo día hace su profesión de fe, y lo dotan con el monasterio de San Cosme y San Damián y la villa de Covarrubias y su término, donde se ubica el monasterio, además de otros muchos territorios y bienes.
El documento fue escrito por el famoso escriba y monje Florencio de Valeránica. El acto fue de trascendencia y a él asistieron, además de los condes de Castilla, los reyes de Pamplona, Sancho II y Urraca Fernández, hermana del conde castellano. También un obispo, treinta y dos magnates y once abades entre otros.
Las campañas de Almanzor contra Castilla de los años 979 y 980
La 7ª campaña de Almanzor se dirigió en esta ocasión hacia el condado de Castilla. Almanzor atacó el castillo de Sant Bulbiqa o Sant Balqiq, que se identifica con Sepúlveda. Fue una campaña de saqueo en la que se obtuvo un considerable botín pero en la que, de momento, no fue conquistada la plaza. Así lo cuenta al-Udri:
«VII. Santbulbika primera. Hizo Muḥammad ben Abi Amir la primera campaña contra Sepúlveda. Fue una aceifa de una penetración. [Partió] la noche del martes a comienzos de muharram del año 69 (28 julio 979), que correspondió a dos días por andar del mes de julio. Volvió el domingo 4 de safar (31 agosto 979), al cabo de 35 días»1.
En el Dikr bilad al-Ándalus se escribe:
«La séptima la de Sant Balqiq, donde hizo botín y provocó una gran matanza y graves devastaciones; luego regresó a Córdoba»2.
Mientras tanto la relación entre Almanzor y su suegro Galib se comenzó a tensar. Galib, fiel a los omeyas, no debía de ver con buenos ojos el poder que iba acumulando su yerno y cómo éste había logrado confinar al califa Hisham II.
Finalmente, en el 980, hubo un enfrentamiento entre ambos. Según al-Udri fue la 9ª campaña o campaña de la traición, en la que rompió las relaciones con su suegro en el castillo de Atienza. Parece ser que Galib atacó a su yerno por sorpresa en el castillo de Atienza. Almanzor logró escapar y se dirigió hacia Medinaceli, la base de Galib y se apoderó de ella. Tras este suceso, Almanzor realizó otra incursión contra Castilla, en la primavera del 980, en concreto contra la localidad de al-Buhayra (La Laguna). Martínez Díez propone el pago de Las Lagunas, en el término de Villálvaro (Soria) unos 9 kilómetros al norte de San Esteban de Gormaz.
La alianza de García Fernández y Galib: la derrota de Torrevicente (981)
El enfrentamiento entre Galib y Almanzor alcanzó su culmen en el año 981. La 12ª campaña de Almanzor es quizás la única en la que es derrotado, en esta ocasión por Galib. Se llama la campaña disuelta de los ma’afires. El 11 de abril del 981 fue derrotado por un ejército superior, en algún lugar en el camino entre Córdoba y Medinaceli, el escenario de los combates entre ambos contendientes. En esta batalla es posible que ya hubiera tropas del conde de Castilla, quien se habría aliado con Galib. Parecía que de momento era Galib quien llevaba ventaja en el enfrentamiento.
Pero pronto cambiará la situación. La 13ª campaña es denominada como Campaña de la Victoria. Almanzor partió de Córdoba el 8 de mayo de 981 y consiguió someter las plazas rebeldes de Calatayud y Atienza. Además Galib y sus tropas fueron derrotadas en la batalla de Torrevicente (9 de julio 981). García Fernández, conde de Castilla, y el rey Sancho II de Pamplona decidieron apoyar la causa de Galib. Era una buena oportunidad para debilitar al califato y alejar las temibles campañas de Almanzor.
Almanzor acampó el 7 de julio delante del castillo de San Vicente, en Torrevicente (Soria), en las proximidades de Atienza. El 9 de julio se inició el enfrentamiento y se saldó con la completa derrota del ejército de Galib. El viejo general cayó muerto en la batalla. Almanzor aprovechó entonces para conquistar Atienza, la plaza fuerte de Galib, y atacar Calatayud, gobernada por los aliados de Galib. Desconocemos la magnitud de la derrota en las tropas castellanas. Por parte de las pamplonesas, acabó con la vida de su líder militar, Ramiro Garcés, rey de Viguera.
Muḥammad ben Abi Amir regresó a Córdoba y se hizo proclamar al-Mansur, el Victorioso, de donde viene su nombre más conocido: Almanzor.
El conflicto entre Bermudo II y Ramiro III (982-985)
En el verano del 982 tuvo lugar la 16ª campaña de Almanzor, llamada de las Tres Naciones, del 1 de junio al 4 de agosto. Según al-Udri:
«La decimosexta, la de Qastiliya, Munt Baliq, Gerona y su territorio. Destruyó las murallas de Qastiliya, conquistó sus castillos y obligó a pactar a su rey, que le dio su hija en matrimonio. De allí se dirigió al país de los Ifrany, donde conquistó el castillo de Munt Fariq, Gerona y su territorio.»
Almanzor primero atacó el reino de Pamplona, pues es probable que Qastiliya sea alguna fortaleza de la Sierra de Cantabria, en la zona riojana, y pacta con Sancho II abarca la boda con su hija Abda, la futura madre de ʿAbd al-Raḥmān Sanchuelo. Después se dirigió contra los condados catalanes atacando Gerona. Al llamarse de las tres naciones se ha supuesto que García Fernández participó en el conflicto ayudando a Sancho II de Pamplona.
La situación del reino leonés es de una casi absoluta disgregación y apenas puede enfrentarse al enemigo cordobés. La situación de León llegó al extremo de que los magnates gallegos y portugueses decidieron buscar un nuevo monarca y eligieron a Bermudo Ordóñez, hijo de Ordoño III, quien fue coronado el 15 de octubre del 982 en la catedral de Santiago de Compostela.
Ramiro III se ve acorralado en el 983 entre los partidarios de Bermudo II, instalado en Galicia y Portugal, y las nuevas acometidas de Almanzor por el sur: La 18ª campaña se dirigió contra Simancas y se ejecutó entre el 16 de junio y el 17 de julio del 983. Almanzor aplastó a las tropas leonesas, castellanas y pamplonesas que defendían Simancas y conquistó la ciudad, una fortaleza situada cerca de la confluencia entre los ríos Duero y Pisuerga. En el regreso Almanzor siguió la línea del Duero y, según el Cronicón de Cardeña, atacó Roda. Si bien una gran parte de los historiadores han identificado con Rueda (Valladolid) y supuesto que fue un enfrentamiento previo a la batalla de Simancas , es probable que se trate de otra fortaleza del Duero: Roa de Duero (Burgos). En este caso, tras haber obtenido Simancas, Almanzor se dirigió contra otro punto fuerte del Duero castellano. García Fernández volvió a sufrir una derrota en Roa de Duero.
Y la 20ª campaña se dirige contra Sacramenia (Segovia), entre el 2 de noviembre y el 8 de diciembre, localidad situada en el valle del río Duratón, aguas abajo de Sepúlveda, y acabó conquistándola. Cuando acaba el 983 la frontera meridional leonesa parece casi completamente inexistente y a merced de Almanzor.
El único apoyo de Ramiro III parece seguir siendo el conde García Fernández y contra él se dirige una nueva aceifa en el 984, la 22ª campaña, que tuvo dos frentes: una contra Sepúlveda y otra contra el condado de Barcelona. En este caso Sepúlveda se perdió para el condado de Castilla y no sería recuperada hasta después del 1011
Ramiro III acabó falleciendo en Destriana el 26 de junio del 985. El enfrentamiento de los dos reyes leoneses que había llevado a una situación de absoluta sumisión a Almanzor acaba. El conde de Castilla parece que no se opone en ningún momento al nuevo rey.
La incorporación del condado de Monzón al condado de Castilla
A la muerte del conde Fernando Ansúrez (978) la sucesión del condado de Monzón recayó en su hermana Teresa Ansúrez, reina en León, y en su sobrino Ramiro III.
Por lo tanto, tras la muerte de Ramiro III en el 985 el territorio se quedó sin gobernador, pues además Teresa Ansúrez estaba exiliada en Oviedo. Suponemos que el condado era una presa codiciada tanto por los condes de Saldaña-Carrión, que no parecían en buenas relaciones con Bermudo II, y también para el conde Castilla.
Aunque no existe un documento que expresamente lo diga, parece que Bermudo II concedió en algún momento entre los años 985 y 990 el condado de Monzón al conde Castilla. Así parecen confirmarlo dos documentos del 990 del monasterio de San Isidro de Dueñas, en el condado de Monzón. Los condados de Monzón y de Castilla permanecerán unidos hasta la desaparición del condado castellano en el 1064.
García Fernández y Bermudo II de León
Bermudo II comienza a gobernar en todo el reino a mediados del 985. Pero no olvidemos el pacto con Almanzor que permitía la presencia de fuerzas musulmanas con certeza en Zamora pero seguro que en otras localidades y fortalezas.
En el 986 Bermudo II trata de quitarse de encima ese pacto. Pero la respuesta de Almanzor fue inmediata. Comienza un feroz período de acometidas de Almanzor que van a solar todos los territorios del reino leonés. En total en cuatro años el reino de León tuvo que soportar 9 campañas que destrozaron por completo el sistema defensivo entre Coimbra y Portillo. En estos años Almanzor no atacó la zona castellana pero en el 990 ocurrirán ciertos acontecimientos que harán cambiar el destino de las campañas amiríes, haciendo de Castilla su objetivo fundamental.
La rebelión de ʿAbd Allāh ben al-Mansur, hijo de Almanzor (989-990)
A partir del año 989 comienza a organizarse una conjura contra Almanzor en el califato. El gobernador de Zaragoza, ʿAbd al-Raḥmān ben Muṭarrif empezó a dudar de su futuro. Con él vivía ʿAbd Allāh, el hijo mayor de Almanzor, quien estaba resentido con su padre porque mostraba preferencia por otro de sus hijos, ʿAbd al-Malik.
ʿAbd al-Raḥmān y ʿAbd Allāh habían acordado atacar a Almanzor en cuanto hubiera oportunidad y habían establecido un pacto por el que se repartían al-Ándalus: la capital para ʿAbd Allāh y la frontera para ʿAbd al-Raḥmān. Además contaban con otros aliados como ʿAbd Allāh ben ʿAbd al-ʿAzīz al-Marwāni, gobernador de Toledo.
Pero Almanzor fue informado del complot y actuó astutamente. Llamó a su hijo a Córdoba y comenzó a darle más muestras de afecto; a al-Marwāni le alejó de Toledo y posteriormente le quitó la dignidad de visir.
Una vez que hubo neutralizado la conspiración marchó en campaña hacia Castilla. En Guadalajara esperó a las tropas del gobernador de Zaragoza, ʿAbd al-Raḥmān. De forma astuta promovió una queja de los habitantes de la frontera contra el gobernador y así logró destituirlo. Aunque pudo disfrutar de cierta libertad acabó siendo apresado y ejecutado en al-Zahira.
Almanzor se hizo acompañar de su hijo ʿAbd Allāh y en junio del 990 se dirigió contra San Esteban de Gormaz, donde se sitúan los hechos que se relatan a continuación: Mientras el ejército estaba acampado frente a San Esteban, ʿAbd Allāh acompañado por seis pajes cruzó la frontera y se acogió a la protección del conde García Fernández. De esta 34ª campaña nos dice el Dikr bilad al-Ándalus:
«La trigésimo cuarta, la de Osma y Alcubilla, de Castilla (Qastala); sometió y arrasó el país de Castilla, llegando hasta el país de los vascones. Conquistó la ciudad de Osma y la pobló con musulmanes para hostigar a los cristianos, pues era su punto más avanzado. A continuación regresó a la ciudad de Alcubilla (seguramente Alcubilla del Marqués, Soria) y la destruyó. En esta campaña mató a su hijo ʿAbd Allāh.»
Tenemos otras noticias de este hecho en los Anales Castellanos Segundos, que dicen que Osma y Alcoba fueron conquistadas en octubre del 990, y en los Anales Toledanos Primeros, que lo datan en el 991. La campaña fue dura y además de las plazas citadas Almanzor debió penetrar profundamente en el territorio castellano. Como consecuencia, García Fernández cedió a la presión y entregó a ʿAbd Allāh a su padre el 8 de septiembre.
La rebelión de su hijo Sancho García (991)
En el año 991 Sancho García, hijo del conde de Castilla García Fernández, se rebela contra su padre. Las primeras noticias proceden de los anales castellanos. Los Anales Castellanos Segundos dicen:
«En la era MXXVIIII (año 991) se rebeló Sancho García contra su padre el conde García Fernández el lunes 7 de junio»
y de los Anales Toledanos Primeros:
«Rebeló Sancho García con la tierra a su padre el conde Garcí Fernández. Era MXXXII (año 994)».
A pesar de la discrepancia en la fechas, veremos a continuación que todo apunta a que la fecha del comienzo de la rebelión es el 991 y no el 994. Sancho García, poco después de rebelarse, acude a pedir el apoyo de Almanzor.
El poeta Ibn Darray al-Qastalli describe que Sancho llega en una embajada a Córdoba en el año 382 H (9 marzo 992 – 25 febrero 993) pidiendo la protección amirí. Además concuerda más la fecha del día para el año 991 que para el 994.
Según los Anales Castellanos Segundos, la rebelión comenzó el «die II feria, VII idus iunii». En el 994 el 7 de junio fue un domingo, lo cual se habría escrito como die dominica. En el 991 fue un lunes el 8 de junio pero en este caso parece más factible el error al escribir VII idus iunii (7 de junio) en vez de VI idus iunii (8 de junio). Por último, existe un documento del monasterio de San Salvador de Oña, fechado el martes 7 de marzo del 993 en el que Sancho García firma como conde de Castilla. Mientras tanto, los diplomas procedentes de San Pedro de Cardeña siguen siendo calendados por el conde García Fernández.
Todo apunta a que el dominio del condado de Castilla quedó dividido entre García y Sancho. Pero, ¿por qué se rebeló Sancho García? ¿Qué territorios dominó? ¿Hubo enfrentamientos?
Posibles causas de la rebelión
Es tremendamente difícil dar una respuesta exacta a la causa de la rebelión pues no tenemos ningún dato en las crónicas o documentos que nos desvele dichas razones. Aún así diversos estudiosos han apuntado varias posibles razones. Pérez de Úrbel cree que debido a la presión de Almanzor se formaron en Castilla dos partidos: el partido de la guerra, encabezado por García Fernández; y el partido de la paz, liderado por Sancho García. Nada existe en las fuentes históricas que certifique esto. Además, precisamente en el año 991, estaba vigente una tregua entre Almanzor y Castilla tras la fuerte incursión del 990 y no existen en años sucesivos acometidas de García, quien se dedica sus últimos años a defenderse de los ejércitos cordobeses.
Por otro lado se han propuesto explicaciones basadas en dos cantares de gesta que tradicionalmente se han ubicado cronológicamente durante el gobierno de García Fernández. El primero es la Leyenda de los Siete Infantes de Lara, que algunos sitúan en el 974 y otros precisamente entre los años 991 y 992. A pesar de que hoy en día se puede afirmar que la práctica totalidad de los hechos que narra son épicos y no ocurrieron, durante siglos se ha supuesto que se crearon dos bandos: los que apoyaban a los Infantes de Lara y los que apoyaban a su tío Ruy Velasco. La otra explicación que parte de la épica tienen que ver con el Cantar de la Condesa Traidora. Esta leyenda narra las conspiraciones de Ava de Ribagorza contra su esposo García Fernández. Según esta suposición, Ava incitaría a su hijo Sancho a rebelarse contra su padre.
Desde nuestro punto de vista no podemos dejar de proponer como causa fundamental la ambición personal de Sancho de suceder a su padre en unos momentos bajos, difíciles, de su padre García por las continuas derrotas frente a Almanzor. No debemos además olvidar la situación política del reino de León. Bermudo II, rey de la totalidad del reino leonés desde el 985 tras una guerra civil de tres años, trata de sacudirse la completa sumisión en la que el anterior rey, Ramiro III, había sumido el reino. Pero su decisión tuvo una respuesta aplastante de Almanzor en el 988.
Y en su transcurso se comprobó que algunos condes no estaban por la labor de seguir los dictados de Bermudo II y actuaban con total autonomía. Este era el caso de García Gómez, conde de Saldaña y probablemente otros de la zona cercana ala capital. Por eso Bermudo II se refugió en varias ocasiones en su feudo gallego. En el 992 se rebelan los magnates leoneses Gonzalo Vermúdez, Munio Fernández y Pelayo Rodríguez y obligaron a Bermudo II a huir de León. No regresó a León hasta el 993 gracias al apoyo de García Fernández.
La situación parece indicar que, ante la dificultad del rey Bermudo II de asentar su autoridad en todo el reino, debido a su conflictivo comienzo de reinado, Almanzor jugó la baza diplomática para debilitar aún más al reino de León. De este modo atrajo a su causa, con promesas de dinero u otras que desconocemos, a distintos nobles. El caso más claro es el de los Banu Gómez, los condes de Saldaña. Es posible que los condes leoneses que se sublevaron en el 992 también recibieran apoyo de Almanzor. Es factible, por lo tanto pensar que una combinación entre ambición personal y apoyo externo (de Almanzor en este caso) incitara a Sancho García a rebelarse contra su padre justo en el momento en el que García Fernández afirmaba su lealtad a Bermudo II mediante el matrimonio de su hija.
Vemos que al año siguiente, en el 992, Sancho García se encuentra en Córdoba pidiendo la protección de Almanzor. Precisamente durante estos dos años, 991 y 992, Almanzor no atacó la zona castellana. En estos dos años Almanzor se centró en acorralar el reino de Pamplona. En el 991 protagonizó la 36ª campaña contra Burn.s, Tayira, Qusayro y Qastiliya. Se creen que estos topónimos se encuentran todos en la actual la Rioja: Burn.s sería Briones o Briñas; Tayira, Nájera; Qusayro, Alcocero de Mola o Cenicero. En la primavera-verano del 992 la 37ª campaña, la de Galis, asoló el reino de Pamplona. Debió de ser tan grande la devastación que el propio Sancho II llegó a Córdoba el 4 de septiembre del 992 a pedir la paz.
¿Dónde gobernaba Sancho García? ¿Cuánto duró la rebelión?
El único documento calendado por el nombre de Sancho García antes de la muerte de su padre es del 7 de marzo del 993 y procede del monasterio de San Salvador de Oña. En él se hace una venta en la localidad de Tamayo (Burgos). Por otro lado hemos visto que el único posible aliado de Sancho García es Almanzor y de forma casual o no, Almanzor ha arrasado el valle del Ebro riojano en el 991. Esta zona de actuación se encuentra muy próxima a Oña, que parece ser el centro del poder de Sancho García, desde la cual puede que dominara toda o gran parte de La Bureba burgalesa.
Con la acción de Almanzor se desactiva una posible intervención pamplonesa contra Sancho García en favor de García Fernández. Es posible que en algún momento entre marzo y junio del 991 se acordara una pacto entre Sancho García y Almanzor que motivara la rebelión.
El documento antes citado nos da otra pista: la rebelión aún continuaba en marzo del 993. No podemos asegurar si continuó hasta la muerte de García Fernández en el 995 o si Sancho García, aprovechando la acometida de Almanzor contra Castilla en el verano del 993, se reconcilió con su padre. Nuestra opinión es que la rebelión continuó. El ya mencionado poeta Ibn Darray, al hablar de la campaña del 994 en la que Almanzor conquista San Esteban de Gormaz, Clunia y Barbadillo, dice que García sigue saboreando el fruto de la traición. Por lo tanto, somos de la opinión de que Sancho García se mantuvo rebelde hasta la muerte de su padre en el 995.
Las campañas de Almanzor contra Castilla en los años 993 y 994
Desde este momento Almanzor comienza una fuerte ofensiva contra Castilla. La 39ª campaña, la de San Esteban, según el Dikr bilad al-Ándalus:
La trigésimo novena, la de San Esteban: acampó ante ella, la combatió y conquistó sus arrabales, haciendo una gran matanza y apresando a muchos de sus habitantes; después de esto regresó.
Almanzor no logró conquistar la importante plaza fronteriza de San Esteban de Gormaz. Está claro que la tregua del 990 está rota. ¿Las causas? Desconocidas, aunque no tanto si suponemos que Almanzor estaba ayudando, aunque fuera de forma velada, a Sancho García. De todas formas, si Almanzor esperaba una gran ayuda de Sancho, no parece que ésta fuera efectiva pues no pudo conquistar San Esteban de Gormaz.
El objetivo de Almanzor se verá cumplido en la 41ª campaña, la de la conquista de San Esteban:
La cuadragésima primera fue la campaña de la conquista de Ashnītan (San Esteban); acampó ante ella y la sitió durante cinco días y la conquistó por la fuerza. Dejó allí una guarnición de musulmanes y se dirigió hacia Pamplona (madīna Banbaluna). La asedió durante cuatro años (sic), se entregaron sus habitantes con amán, y destruyó la ciudad. Luego avanzó hacia el castillo de Sh.l.rīn, que conquistó el mismo día; en él había diecisiete rocas, en cada una de las cuales se levantaba una alcazaba.
En este relato tenemos un dato distorsionador: el ataque contra Pamplona. Es muy posible que fuera un error del copista. Sobre todo porque el poeta Ibn Darray, en un poema de loa sobre esta misma campaña, indica que en ella se tomaron las plazas de San Esteban, Clunia y Barbadillo, además de un monasterio que no nombra, que pudo ser San Pedro de Arlanza, San Cosme de Covarrubias…
Luego podemos afirmar que en la incursión del 994 San Esteban de Gormaz, Barbadillo del Mercado y Clunia (Coruña del Conde) fueron conquistadas por Almanzor. Apoyándonos en los Anales Castellanos Segundos sabemos la fecha exacta de la conquista de Clunia, el 16 de junio de 994. Parece que Almanzor ocupó con guarniciones musulmanas Clunia y San Esteban mientras que Barbadillo, tras pedir el aman, la paz, fue saqueada pero no ocupada. Almanzor había desmantelado la frontera oriental del condado de Castilla y, siguiendo a Ibn Darray, «has dejado a García aterrado en pleno desierto saboreando el fruto de la traición». Por cierto, una frase que puede indicar que en este 994 aún persistía la traición de su hijo Sancho.
La muerte de García Fernández (995)
Un nuevo año, una nueva campaña. La 43ª campaña de Almanzor tuvo como objetivo la fortaleza Qastiliya, que ya se ha dicho que debe de estar situada en algún punto del reino de Pamplona en su parte riojana, seguramente el lugar de Cantabria, al norte del actual Logroño. Sometió la fortaleza consiguiendo un gran botín. Veamos como lo relata el Dikr bilad al-Ándalus:
«La cuadragésimo tercera, otra de Qastiliya, a la que sometió, consiguiendo un inmenso botín; posteriormente regresó. En esta campaña sucedió un prodigio y fue que el literato Saʿīd al-Lugawi regaló a al-Mansur un ciervo atado con una cuerda y lo acompañó con estos versos…
Tu siervo, al que amparaste en sus días aciagos e instalaste en el bienestar, te regala un ciervo;
lo he llamado García y te lo envío atado para que se cumpla mi augurio.
Si lo aceptas será el más alto favor que haya concedido hombre tan generoso y espléndido.
¡Que te acompañe la lluvia alegre de la mañana y cubra tu morada con el agua de una húmeda nube!.»
Relata este poema o anticipa el hecho cierto de que el conde García Fernández muere en el año 995. Son muchas las fuentes históricas que narran este suceso que, por cierto, no ocurrió en el transcurso de ninguna de las campañas de Almanzor. Pasamos a enumerar las fuentes cristianas:
- Anales Castellanos Segundos: «En la era MXXXIII (año 995) apresaron los moros al conde García Fernández, siendo su muerte el lunes 29 de julio».
- Anales Toledanos Primeros: «Prisieron moros al conde Garcí Fernández e murió en II feria IV kal. Aug. Era MXXXVII (29 julio de 1000)». En este caso evidentemente con el año equivocado.
- Anales Compostelanos: «Era MXXXVII (año 999) 25 de diciembre fue apresado y alanceado el conde García Fernández por los sarracenos, entre Alcozar y Langa, en la ribera del Duero, muriendo cinco días después y fue llevado a Córdoba y sepultado en los Tres Santos, y desde allí traído a Cardeña». De nuevo equivoca la fecha pero nos dice que García Fernández fue llevado a Córdoba y fue sepultado en la iglesia de los Santos Fausto, Jenaro y Marcial, actual parroquia de San Pedro.
- Chronicon Burgense:«Era MXXXIII (año 995) el 25 de diciembre fue apresado y alanceado el conde García Fernández en la ribera del Duero, muriendo a los cinco días fue llevado a Córdoba y desde allí traído a Cardeña».
Las fuentes musulmanas también hablan de la captura del conde:
- Ibn Bassam dice que tras la derrota del 994, García Fernández comenzó a preparar una ofensiva contra Almanzor pero que éste fue capturado en el mes de rabi I del año 385 de la hégira (5 abril a 4 de mayo del 995).
- Ibn al-Jatib da otra fecha, el sábado 15 de rabi II 385 H. (18 de mayo de 995).
- ʿAbd al-Wāḥid al-Marrakusi y al-Humaydi señalan el mes de rabi II (5 de mayo a 2 de junio) como el mes del apresamiento
Con todos estos datos, Gonzalo Martínez Díez propone un relato del suceso que nos parece bastante acertado y que vamos a resumir. Las tropas castellanas y cordobesas se habrían encontrado en la zona entre Langa de Duero y Alcozar el sábado 18 de mayo del 995—la tradición dice que en el lugar llamado Piedra Solada o Salada o Sillada, en el término municipal de Alcozar—. En el enfrentamiento el conde García Fernández habría resultado fuertemente herido. Capturado por las tropas musulmanas fue trasladado hasta Medinaceli, núcleo del gobierno de la zona. A pesar de haberle proporcionado cuidados médicos el conde acabó falleciendo por las graves heridas el lunes 29 de julio del 995.
Una vez fallecido su cabeza fue metida en un cofre y enviada como trofeo a Córdoba. Probablemente el resto del cuerpo se sepultó en Medinaceli. Almanzor tuvo la deferencia de sepultar la cabeza en la actual parroquia de San Pedro de Córdoba. Años más tarde, cuando Sancho García se convirtió en árbitro en las disputas entre los califas cordobeses, consiguió que la cabeza y el cuerpo fueran devueltos y acabaron siendo enterrados en San Pedro de Cardeña.
El sepulcro se encuentra actualmente en San Pedro de Cardeña. Según el testimonio de Berganza, con motivo de unas obras el año 1699 se abrió el sepulcro del conde y fueron observadas en su cráneo dos heridas graves.
Matrimonio y descendencia de García Fernández
García Fernández había contraído matrimonio en una fecha indeterminada, pero alrededor del 965, con Ava de Ribagorza, hija del conde Ramón II de Ribagorza. Ava aparece junto a su esposo en un documento del 11 de julio del 972. En ese documento también aparece el primero de sus hijos, Sancho, quien le sucederá en el cargo. La descendencia de este matrimonio es la siguiente:
- Sancho, futuro conde de Castilla.
- Gonzalo, hijo varón.
- Mayor, que se casó con Ramón III de Pallars-Jussà.
- Elvira, que se casó con el rey leonés Bermudo II.
- Urraca, hija.
- Toda, que se casó con Sancho Gómez, de la familia condal de Saldaña y Carrión.
- Óneca, abadesa de San Juan de Cillaperlata.
Mas información
- Los primeros años de gobierno de García Fernández (970-976)
- García Fernández y Almanzor (977-991)
- García Fernández y la rebelión de Sancho García (991-995)

