Índice Poema Fernán González

Estrofas 299 a 310 del Poema de Fernán González

 

299 Mando llamar el conde a todos sus varones,
todos los ricos omnes, todos los infançones,
tan bien a escuderos commo a los peones,
querie de cada uno saber sus coraçones.
Mandó llamar el conde a todos su varones,
todos los ricos hombres, todos los infanzones,
también a los escuderos y a los peones,
quería de cada uno saber sus opiniones.
300 Quando fueron juntados començo de fablar,
qualquier se lo veria que avia grand pesar:
«Amigos, ha mester de consejo tomar,
de guisa que podamos tal fuerça rencurar.
Cuando fueron reunidos comenzó a hablar,
cualquiera vería que tenía un gran pesar:
«Amigos, es necesario una decisión tomar,
de manera que podamos tal fuerza rechazar.
301 Nunca a los navarros mal non les meresçiemos,
nin tuerto nin sobervia nos nunca les feziemos;
muchos fueron los tuertos que d’ellos resçibiemos,
por gelo demandar nunca sazon toviemos.
Nunca a los navarros ningún mal merecimos,
ni daño ni perjuicio jamás les hicimos;
muchos fueron los daños que de ellos recibimos,
y para reclamárselo nunca ocasión tuvimos.
302 Cuide que se querian contra nos mejorar
e d’aquesta querella querian nos sacar;
la querella que avemos quieren nos la doblar,
a mi e a vos otros envian desfiar.
Creí que querían con nosotros negociar
y de esta querella se querían enmendar;
la querella que tenemos nos la quieren doblar,
a mí y a vosotros nos mandar desafiar.
303 Amigos, tal sobervia nos non gela suframos,
que nos venguemos d’ella e todos y muramos,
ante que tanta cuita e tal pesar veamos:
¡por Dios, los mis vasallos, nos los acometamos!
Amigos, tal soberbia no se la consintamos,
venguémonos de ella aunque allí todos muramos,
antes de que tanto agravio y tal pesar veamos:
¡por Dios, mis vasallos, les acometamos!
304 En nos los cometer es nuestra mejoria,
por quanto ellos son mayor cavalleria;
nos non mostremos y ninguna covardia,
en dudar nos por ellos serie grand villania.
Si los atacamos es nuestra ventaja,
pues ellos tienen mayor caballería;
no mostremos allí ninguna cobardía,
si dudamos por ellos sería gran villanía.
305 Sepades que en la lid non son todos iguales,
por cient lanças se vençen las faziendas canpales;
mas valen cient caveros d’un coraçon iguales
que non fazen trezientos de los descomunales.
Sabed que en la lucha no son todos iguales,
por cien lanzas se vencen las batallas campales;
más valen cien caballeros de ánimos iguales
que no hacen trescientos de los descomunales.
306 Ha y buenos e malos, que non puede al ser,
los malos que y son non podrien atender,
aver se han por aquellos los buenos a vençer,
vemos nos muchas veçes tal cosa conteçer.
Allí hay buenos y malos, de otro modo no puede ser,
los malos que allí hay no podrán detener,
tendremos a aquellos los buenos vencer,
muchas veces hemos visto tal cosa acontecer.
307 Muchos son mas que nos peones e caveros,
omnes son esforçados e de pies muy ligeros,
d’asconas e de dardos fazen golpes certeros,
traen buena conpaña de buenos escuderos.
Son muchos más peones y caballeros,
son hombres esforzados y de pie muy ligeros,
con lanzas y con dardos hacen golpes certeros,
traen buena compañía de buenos escuderos.
308 Por esto ha mester que nos los cometamos;
si ellos nos cometen, mejoria les damos;
si ellos entendieren que nos non los dubdamos,
dexar nos han el canpo ante que los firamos.
Por esto es necesario que los acometamos;
si ellos nos atacan, ventaja les daremos;
si ellos se dan cuenta de que no los tememos,
nos dejarán el campo antes de que ataquemos.
309 Otra cosa vos digo, e vos la creeredes:
muerto sere en pelea o en quexa me veredes;
vere los castellanos commo me acorredes,
mester a vos sera quanta fuerça tenedes.
Otra cosa os digo, y bien la creeréis:
moriré en la pelea o triste me veréis;
veré a los castellanos como me socorréis,
y necesitaréis cuanta fuerza tenéis.
310 Si por alguna guisa al rey puedo llegar,
los tuertos que me fizo cuedo le demandar;
no l’ podrie ningun omne de la muerte escapar,
non avrie, si el muere, de mi muerte pesar.»
Si de alguna manera al rey puedo llegar,
los agravios que me hizo le pienso demandar;
no le podrá nadie de la muerte librar,
si él muere, ni muerte no habrá de pesar.»