Índice Poema Fernán González

Estrofas 672 a 687 del Poema de Fernán González

 

672 Enantes que oviessen una legua andado,
salida fue la noche e el dia aclarado;
el conde con su dueña venie mucho lazrado:
quando vio aquella seña, muy mal fue desmayado.
Antes de que una legua hubiesen andado,
ya se había ido la noche y el día avanzado;
el conde con su dama venía muy afectado:
cuando vio aquella enseña cayó desmayado.
673 La dueña la vio antes e ovo gran pavor;
dixo luego la dueña:«¿Que faremos, señor?
Veo una grand seña, non se de que color,
o es de mi hermano, o es de Almançor.»
La dama la vio antes y tuvo gran temor;
dijo entonces la dama:«¿Qué haremos, señor?
Veo una gran enseña, no sé de qué color,
o es de mi hermano, o es de Almanzor.»
674 Fueron en fuerte quexa, non sabien que fiziessen,
non veian montaña do meter se pudiessen,
non sabien con la quexa, que consejo prendiessen,
ca non veien logar do guarida oviessen.
Sentían gran inquietud, no sabían qué hacer,
no veían montaña donde se pudiesen meter,
no sabían, con el miedo, que acción acometer,
pues no veían lugar donde guarida obtener.
675 Eran en fuerte quexa, nunca fuera tamaña,
quisieran, si podieran, alçar se a la montaña,
que se ascondieran siquiera en cabaña;
fue catando la seña, otrossi la conpaña.
Estaban muy preocupados, nunca tanto estuvieran,
querrían, su pudieran, subirse a la montaña,
para esconderse aunque fuera en una cabaña;
fue observando la enseña, también a la compañía.
676 Conosçio en las armas commo eran cristianos,
non eran de Navarra nin eran de paganos;
conosçio commo eran de pueblos castellanos,
que ivan a su señor sacar d’agenas manos.
Reconoció en las armas que eran cristianos,
no eran de Navarra ni eran de paganos;
reconoció que eran de pueblos castellanos,
que a su señor iban a rescatar de ajenas manos.
677 «Dueña —dixo el conde—, non dedes por end’ nada,
sera la vuestra mano d’ellos todos besada:
la seña e la gente que vos vedes armada,
aquella es mi seña, e ellos mi mesnada.
«Señora —dijo el conde—, que no os preocupe nada,
pues será vuestra mano por todos ellos besada:
la enseña y la gente que vos veis armada,
aquella es mi enseña, y ellos mi mesnada.
678 Oy vos fare señora de pueblos castellanos,
seran todos convusco alegres e pagados,
todos, chicos e grandes, besar vos han las manos,
dar vos he yo en Castilla fortalezas e llanos.»
Hoy os haré señora de los pueblos castellanos,
se sentirán todos con vos alegres y compensados,
todos, chicos y grandes, os han de besar las manos,
yo os daré en Castilla fortalezas y llanos.»
679 La dueña, que estava triste e desmayada,
fue con aquestas nuevas alegre e pagada;
quando ella vio que era a Castilla llegada,
rendio graçias a Dios, que le avie bien guiada.
La dama, que estaba triste y desmayada,
con estas novedades se sintió alegre y reconfortada;
cuando ella vio que a Castilla era llegada,
dio gracias a Dios, quien bien la había guiado.
680 Enantes que el su pueblo al conde fues’ llegado,
fue delante un cavero e sopo este mandado:
como venie el conde, bien alegre e pagado,
traia a la infante e venie muy cansado.
Antes de que su pueblo a donde el conde hubiese llegado,
se adelantó un caballero y supo este recado:
de cómo venía el conde, bien alegre y ufano,
traía a la infanta y venía muy cansado.
681 Las gentes castellanas, quando aquesto oyeron
que venie su señor e por çierto lo ovieron,
nunca tamaño gozo castellanos ovieron,
todos con alegria a Dios graçias rendieron.
Las gentes castellanas, cuanto esto oyeron
que venía su señor y por cierto lo tuvieron,
nunca gozo tan grande los castellanos tuvieron,
todos con alegría a Dios gracias le dieron.
682 Tanto avien de grand gozo que creer non l’ quisieron,
dieron se a correr quant’ de rezio pudieron;
enantes que llegassen, al conde conosçieron,
allegaron se a el, en braços le cojieron.
Tanto gozo sentían que creerlo no quisieron,
se echaron a correr todo lo rápido que pudieron;
antes de que llegasen al conde reconocieron,
se acercaron a él, en brazos le cogieron.
683 Fueron besar las manos todos a su señora,
diziendo, «Somos ricos castellanos agora.
Infante doña Sancha, nasçiestes en buen hora,
por end’ vos resçebimos nos todos por señora.
Fueron a besar todos las manos de su señora,
diciendo, «Somos ricos castellanos ahora.
Infanta doña Sancha, nacisteis en buena hora,
por tanto os recibimos todos por nuestra señora.
684 Fiziestes nos merçed, nunca otra tal oviemos,
quanto bien nos fiziestes, contar non lo sabriemos;
……………………………………………………………..
si non fuera por vos, cobrar non lo podriemos.
Nos hicisteis un favor, nada igual tuvimos,
cuanto bien nos hicisteis, contar no lo sabremos;
……………………………………………………………..
si no fuera por vos, recobrarlo no podremos.
685 Sacastes a Castilla de grand cautividat,
fiziestes grand merçed a toda cristiandat,
mucho pesar a moros, esto es la verdat,
todo esto vos gradesca el Rey de Magestat.»
Sacasteis a Castilla de gran cautividad,
hicisteis una gran merced a toda la cristiandad,
gran pesar a los moros, esto es la verdad,
todo esto os lo agradezca el Rey de Majestad.»
686 Todos, ella con ellos, con grand gozo lloravan,
tenian que eran muertos e que resuçitavan;
aquel Rey de los çielos bendezien e laudavan,
el llanto que fazian en grand gozo tornavan.
Todos, ella con ellos, con gran gozo lloraban,
creyeron que habían muerto y que resucitaban;
a aquel Dios de los cielos bendecían y alababan,
el llanto que hacían en gran gozo se tornaba.
687 Llegaron de venida todos a Bilforado,
—aquesta villa era en cabo del condado—;
un ferrero muy bueno demandaron priado:
el conde don Fernando de fierros fue sacado.
Llegaron de vuelta todos a Belorado,
—esta villa era el linde del condado—;
un herrero muy bueno pronto fue reclamado:
el conde don Fernando de los hierros fue librado.

672. Una legua castellana medía originalmente 5.000 varas castellanas, es decir, aproximadamente 4,19 km.