Índice Poema Fernán González

Estrofas 376 a 382 del Poema de Fernán González

 

376 Ahe el castellano, de coraçon loçano,
oiredes lo que fizo al conde tolosano:
desguarneçio le el cuerpo el mismo con su mano,
no l’ fizo menos honra que si fuera su ermano.
He aquí al castellano, de corazón lozano,
oiréis lo que hizo al conde tolosano:
le desarmó el cuerpo el mismo con sus manos,
no le hizo menos honra que si fuera su hermano.
377 Quando le ovo el conde de todo despojado,
lavo lo e vestio lo d’un xamete preçiado,
echo lo en un escaño sotil miente labrado,
ovo lo en la batalla de Almançor ganado.
Cuando el conde le hubo de todo despojado,
le lavó y le vistió con un rica tela de seda,
lo echo en un escaño finamente labrado,
en la batalla de Almanzor lo había ganado.
378 El conde castellano con todo su consejo
fizieron le ataut bien obrado, sobejo,
guarnido rica miente de un paño bermejo,
de clavos bien dorados que luzien commo espejo.
El conde castellano con todo su consejo
le hicieron un ataúd bien labrado, elegante,
tapizado ricamente con un paño bermejo,
con clavos bien dorados que brillaban como espejos.
379 Mando a sus vassallos de la presion sacar,
mando les que veniessen a su señor guardar,
a grandes e a chicos todos fizo jurar
que d’el non se partiessen fasta en su lugar.
Mandó a sus vasallos de la prisión liberar,
les mandó que viniesen a su señor velar,
a grandes y a chicos a todos les hizo jurar
que de él no se separasen hasta acabar.
380 Mortajaron el cuerpo commo costumbre era
d’unos paños preçiados, ricos de grand manera;
dio les que despendiessen por toda la carrera,
mando les dar mill pesos, fechos çirios de çera.
Amortajaron al cuerpo como costumbre era
con unos paños valiosos, ricos en gran manera;
les dio para gastar en todo el viaje,
les mandó dar mil pesos, hechos cirios de cera.
381 Quando ovo el conde el cuerpo mortajado,
el ataut fue preso, de clavos bien çerrado,
fue sobre una azemila aina aparejado,
mando que lo levassen luego a su condado.
Cuando el conde hubo el cuerpo amortajado,
se selló el ataúd, con clavos bien cerrado,
sobre una acémila fue bien aparejado,
mandó que lo llevasen entonces a su condado.
382 Tolosanos, mesquinos, llorando su malfado,
sus caras afiladas, pueblo mal desonrado,
llegaron a Tolosa, cabeça del condado,
fue commo de primero el llanto renovado.
Los tolosanos, tristes, llorando su mal hado,
sus caras compungidas, pueblo deshonrado,
llegaron a Tolosa, cabeza del condado,
como si fuera al comienzo, el llanto fue renovado.